

Artículos
La política en una organización de pequeños productores hortícolas del oeste del Gran Buenos Aires (Argentina)
Politics in an organization of small horticultural producers in the west of Greater Buenos Aires (Argentina)
Política em uma organização de pequenos produtores hortícolas no oeste da Grande Buenos Aires (Argentina)
Estudios Rurales. Publicación del Centro de Estudios de la Argentina Rural
Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
ISSN: 2250-4001
Periodicidad: Semestral
vol. 15, núm. 32, 2025
Recepción: 01 octubre 2024
Aprobación: 11 agosto 2025
Resumen:
La última década ha sido protagonista del ascenso de diversas organizaciones de la agricultura familiar, que en los periurbanos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) representan a productores/as hortícolas descapitalizados. Estos colectivos, han ganado una gran visibilización gracias a un novedoso repertorio de protesta, la puesta en relieve de las problemáticas del sector y la incorporación del debate por la agroecología y la soberanía alimentaria. Constituyen así, un planteo alternativo a la producción de alimentos convencional y al modelo de desarrollo agrícola. Este artículo tiene el objetivo de describir y analizar las estrategias organizativas de una de estas organizaciones, la Colonia 20 de abril “Darío Santillán” de la Unión de Trabajadores de la Tierra, una ocupación de 80 hectáreas en Luján, provincia de Buenos Aires, donde 49 familias producen verduras de forma agroecológica. A partir de un prologado trabajo de campo, que consistió en la realización de entrevistas y la observación mediante la participación en diversos espacios productivos, comerciales y políticos, se demuestra la importancia de una estrategia basada en la vinculación con diversos ámbitos del Estado y otros sectores, generando una red que promueve el sostenimiento de la experiencia y alienta a repensar otra forma de producir alimentos.
Palabras clave: colonia hortícola, horticultura, estrategias políticas, acción colectiva.
Abstract:
The last decade has been the protagonist of the rise of various family farming organizations, which in the peri-urban areas of the Buenos Aires Metropolitan Area (AMBA) represent decapitalized horticultural producers. These groups have gained great visibility thanks to a new protest repertoire, the highlighting of the sector's problems and the incorporation of the debate on agroecology and food sovereignty. They thus constitute an alternative approach to conventional food production and the agricultural development model. This article aims to describe and analyze the organizational strategies of one of these organizations, the Colonia 20 de Abril “Darío Santillán” of the Union of Land Workers, an occupation of 80 hectares in Luján, province of Buenos Aires, where 49 families produce vegetables in an agroecological way. Based on extensive field work, which consisted of conducting interviews and observation through participation in various productive, commercial and political spaces, the importance of a strategy based on links with various areas of the State and other sectors is demonstrated, generating a network that promotes the sustainability of the experience and encourages rethinking another way of producing food.
Keywords: horticultural colony, horticulture, political strategies, collective action.
Resumo:
A última década foi protagonista do surgimento de diversas organizações de agricultura familiar, que nas áreas periurbanas da Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) representam produtores hortícolas descapitalizados. Esses grupos ganharam grande visibilidade graças a um novo repertório de protestos, ao destaque dos problemas do setor e à incorporação do debate sobre agroecologia e soberania alimentar. Constituem, portanto, uma abordagem alternativa à produção alimentar convencional e ao modelo de desenvolvimento agrícola. Este artigo tem como objetivo descrever e analisar as estratégias organizacionais de uma dessas organizações, a Colônia 20 de Abril “Darío Santillán” do Sindicato dos Trabalhadores da Terra, uma ocupação de 80 hectares em Luján, província de Buenos Aires, onde 49 famílias produzem hortaliças. de forma agroecológica. A partir de um extenso trabalho de campo, que consistiu na realização de entrevistas e observação através da participação em diversos espaços produtivos, comerciais e políticos, demonstra-se a importância de uma estratégia baseada na articulação com diversas áreas do Estado e outros setores, gerando uma rede que promove. a sustentabilidade da experiência e incentiva a repensar outra forma de produzir alimentos.
Palavras-chave: colônia hortícola, horticultura, estratégias políticas, ação coletiva.
Introducción
Los ámbitos periurbanos de las grandes ciudades son espacios donde la agricultura familiar (AF) que produce alimentos persiste, no sin importantes reestructuraciones productivas, sociales y territoriales. El acceso a la tierra, la difusión de paquetes tecnológicos estandarizados y la inserción subordinada en circuitos concentrados de comercialización, son problemas estructurales que afectan a la producción familiar en general, y la agricultura periurbana en particular (González Maraschio, 2020)
La horticultura del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) como una de estas producciones familiares, es una de las actividades típicas de las áreas periurbanas o interfase rural-urbana que, en los últimos veinte años, ha experimentado importantes transformaciones, ampliamente documentadas por la literatura especializada. Entre ellas, se pueden enumerar: (a) la incorporación y expansión un paquete tecnológico hegemónico, basado en la producción de cultivos bajo cubierta con aplicación de agroquímicos (García, 2015); (b) las transformaciones en la estructura agraria a partir del ingreso de productores de origen boliviano y sus estrategias de acumulación de capital; (Benencia, 2006;Benencia y Quaranta, 2006); finalmente, (c) su reestructuración territorial, que dio lugar a la formación de un “archipiélago hortícola”. Este esquema reemplaza la mirada clásica de Cinturón Hortícola (CH) como espacio de provisión de verduras y hortalizas que rodea la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) para dar lugar a un fenómeno de concentración productiva y diferenciación en el aglomerado hortícola de La Plata, y su posterior consolidación como el principal núcleo productivo de la provincia de Buenos Aires (PBA) y Argentina (García 2016; Le Gall y García, 2010)
Enmarcadas en estos procesos, han surgido algunas experiencias que podrían caracterizarse como alternativas a la producción y comercialización convencional del AMBA. Algunas de ellas, se tratan de acciones que desde el Estado destinan tierras para la producción de alimentos; pero también hay otras, impulsadas por las organizaciones de pequeños productores que, mediante procesos de negociación y/o la ocupación de predios fiscales buscan acceder a la tierra para la AF.
Un caso que hace referencia a esta última tendencia se dio en 2015, con el surgimiento de una colonia agrícola a partir de la ocupación de un predio de 80 hectáreas en la localidad de Jáuregui, partido de Luján. La misma, fue llevada a cabo por pequeños productores familiares agrupados en la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) provenientes de La Plata. En diversas negociaciones de la organización con el Estado Municipal, Provincial y Nacional, lograron obtener un comodato supeditado a la producción agroecológica por cinco años y finalmente extendido a veinte. Se formalizó así, La Colonia Agrícola Integral de Abastecimiento Urbano, 20 de Abril Darío Santillán[1]. En la actualidad, nuclea a 49 familias, mayoritariamente de origen boliviano, las cuales se orientan al abastecimiento urbano de hortalizas a través de canales cortos de comercialización (Castro, 2022), la agroecología como forma de manejo productivo y propuesta política (Wezel et al., 2009), además de establecer vínculos de cooperación con organizaciones e instituciones del Estado.
La Colonia se ha convertido para la UTT en un espacio de referencia de las principales demandas de la pequeña producción y algunos sectores urbanos, tales como el acceso a la tierra, la agroecología y soberanía alimentaria. Estos conceptos, que son cuestiones problematizadas desde hace tiempo en agenda de los movimientos sociales y debatidos en diversos ámbitos institucionales, legitiman a la Colonia, como un actor más en la dinámica productiva y social local.
Desde este espacio, se han propuesto políticas orientadas a mejorar las condiciones de las familias que la integran. Además de garantizar el acceso a la tierra, sin exigir compensación alguna, la organización ha avanzado en una serie de reivindicaciones que incluyen, salud, a través de espacios de salud comunitaria; educación, mediante el desarrollo de espacios de escuela primaria y media en el predio[2]; vivienda; a través de la participación estatal se ha mejorados estructuras existentes y construido nuevas unidades. Todo esto, atravesado por una mirada de género.
En esta trama, que une la trayectoria de horticultores y horticultoras, junto con otros sectores que forman parte de los movimientos sociales agropecuarios de la actualidad, este artículo busca sintetizar las estrategias políticas llevadas adelante por un caso de la AF, en donde la producción agroecológica, se presenta como un elemento de alternatividad.
Metodología
La investigación que aquí se presenta forma parte de una tesis de maestría finalizada, para la obtención del título de Magister en Estudios Agrarios de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), la cual abordó a la Colonia bajo un diseño de estudio de caso único y con un trabajo de campo prolongado que comenzó en 2019 y finalizó en diciembre de 2023. El mismo, fue sustentado en trabajos de extensión ligados al Grupo de Estudios Rurales del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Luján (Argentina).
Para este artículo, se analizaron 10 entrevistas en profundidad realizadas durante 2023 a horticultores/as que participan del establecimiento cómo así también al dirigente local y productor delegado de la UTT quienes acompañan el cotidiano al resto de productoras/as de la Colonia.
Además, en diciembre de 2021 se realizó una observación participante en la asamblea del mes de diciembre donde se llevó adelante un registro de campo exhaustivo. Durante el período 2020-2023 se realizó un seguimiento de publicaciones de la Colonia y la UTT en plataformas de interacción digital (Facebook e Instagram) de tal manera, sistematizar las comunicaciones y planteos de la organización sobre distintas cuestiones. En cuanto a vínculos y relaciones políticas de la Colonia se hizo una sistematización de notas periodísticas en el mismo período en el Bisemanario el Civismo. Se trata del periódico de referencia del partido de Luján que dispone de una hemeroteca digital online.
Los Nuevos Movimientos Sociales de la Agricultura Familiar y la construcción de agenda
Al analizar el caso de la UTT, se recurre a una amplia tradición en los estudios sociales agrarios que ha identificado a estas expresiones colectivas del mundo rural, dentro de la categoría teórica de “nuevos movimientos sociales” (NMS) (Giarracca, 2002). Se trata de colectividades excluidas que mantienen una interacción sostenida con el poder económico y político, en busca de la concreción de objetivos, a través de estrategias poco convencionales, aspecto que los distingue de los partidos políticos tradicionales (Almeida, 2020). Si bien muchos NMS se destacan por su escasa formalización, en el caso de los productores hortícolas del AMBA, dos organizaciones se diferencian: la UTT y la Federación Rural para la Producción y el Arraigo (ex Movimiento de Trabajadores Excluidos MTE –Rama Rural).
Estas han logrado representar a una gran cantidad de familias productoras de los aglomerados hortícolas más importantes del país. Fundamentalmente, se han fortalecido en La Plata (Buenos Aires) a través de la movilización de demandas tradicionales del sector, acceso a la tierra a través del crédito, generación de espacios comerciales y protección ante el avance del agronegocio, entre otras.
Estas formas asociativas, constituyen una estrategia de protección ante la crisis ambiental, los efectos de políticas liberales y los ataques sufridos como una colectividad muchas veces marginada. En el caso de la Colonia, desde el momento que los productores/as irrumpen en Luján se convierten en un parteaguas, apoyado por otros movimientos sociales, repudiado por parte de la sociedad con argumentos cargados de racismo y xenofobia, como se expresa en la siguiente cita:
“Decían que nosotros éramos chorros, porque hay mucha gente que no confía, no nos conocían, aunque yo llevaba los chicos a la escuela. Pensaban que veníamos a robar, que íbamos a hacer una villa (Productor 1, 2021)”
Sin embargo, las demandas actuales no solo apuntan a la promoción de los grupos con una identidad común. Como ha planteado Giarracca (2002) para los NMS del mundo rural latinoamericano, hay una ampliación de sujetos involucrados y reivindicaciones. Salud, educación, el reconocimiento de una identidad migrante-campesina-indígena, la organización de las mujeres, entre otros temas, incorporan el espacio comunitario a los debates. Por esto, Cristóbal Kay (2008) definió a algunas de estas experiencias como “nuevas ruralidades comunitarias”, que plantean una alternativa al avance de las lógicas desarrollistas, promueven autonomía, autosuficiencia y diversificación productiva.
La Unión de Trabajadores de la Tierra
Al desandar la colectivización de la protesta social agropecuaria, podemos determinar que, en Argentina, desde mediados de los 90 a la actualidad, diversos movimientos sociales han sido protagonistas en la construcción de una identidad colectiva para los grupos de productores/as hortícolas descapitalizados/as. Ambort (2017) ubica el gran crecimiento de estas organizaciones en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), entre los años 2005 y 2015, las cuales paulatinamente, han ganado mayores niveles de formalización y alcance territorial.
La UTT, forma parte de este sector. Conformada en 2010, se trata de una organización de primer grado ubicada en el epicentro de la horticultura del AMBA, el Cinturón Hortícola Platense (La Plata, Buenos Aires, Argentina). Su crecimiento se sostiene alrededor de diversos reclamos que llevados adelante productores/as hortícolas. Fundamentalmente, las demandas exigen acceso a la tierra y espacios de comercialización para la agricultura familiar, además de la promoción de la agroecología (Acero Lagomarsino, 2021). Su estructura política se basa en la conformación de grupos de base, los cuales se constituyen por familias productoras que se reúnen en una asamblea mensual. Nombran sus propios referentes (delegado, secretario y tesorero), quienes participan de un espacio regional, donde se reúnen los/las representantes de la zona. Asimismo, los delegados regionales se reúnen en una Mesa Nacional.
Los ejes de la política llevada adelante por la UTT son los siguientes: producción agroecológica; perspectiva de género; comercio justo, a través de almacenes propios; desarrollo del área de la alimentación, que busca recuperar saberes y fomentar una alimentación “sana, segura y soberana”. En cuanto al repertorio de acción contenciosa, es decir, aquella que busca profundizar derechos (Peña, 2014), tiene elementos que las distinguen de otras organizaciones.
Repertorio de acción colectiva desplegado por la UTT
1. Acampes, cortes de ruta y bloqueos
La UTT ha construido un espacio de diálogo con el Estado a través de la ocupación del territorio, los acampes y tomas de tierra, son un ejemplo de esto. El primero de ellos, fue realizado en 2013 en el Parque Pereira Iraola (La Plata), donde participaron una veintena de productores. Si bien, esta iniciativa no perduró, sirvió para establecer un canal de negociación. Un segundo acampe, tuvo lugar en la autopista Buenos Aires – La Plata, en marzo de 2014 bajo las consignas “El precio de las verduras es un robo para los consumidores y los productores, no llegamos al ingreso mínimo” y “Exigimos avanzar en una Colonia Integral de Abastecimiento Urbano”. Esta manifestación duró dos días y fue levantada con el compromiso de quien en ese entonces era subsecretario de Agricultura Familiar y del titular del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, de garantizar el acceso a predios fiscales para las familias productoras. De estos procesos, surge la posibilidad de establecer una Colonia en Campana o Luján aprovechando tierras pertenecientes al Ministerio de Desarrollo Social de Nación (MDSN).
Otra de las acciones son los bloqueos, es decir, acciones que intentan obstruir el funcionamiento de empresas consideradas como “negativas” por ser un símbolo del pilar tecnológico del agronegocio. En la fotografía 1 se puede observar un bloqueo realizado en la planta Bayer-Monsanto de la localidad de Zárate, provincia de Buenos Aires, esta acción de protesta fue realizada por productoras de la UTT, en octubre de 2021.

En ese sentido, la manifestación representa una crítica al modelo productivo hegemónico, el cual se ha consolidado en la exportación de commodities, sostenido en beneficios garantizados por los precios internacionales de las materias primas y ha generado una lógica que coloniza otras producciones, a través de la instauración de pilares tal como, el uso transgénicos, agroquímicos, acaparamiento de tierras y el desarrollo de biocombustibles (Pazmiño et al., 2017; Svampa, 2012). En efecto, la producción convencional de alimentos para el abasto urbano también es demandante de un paquete tecnológico específico para la horticultura que impacta sobre los agroecosistemas y la reproducción de las familias productoras. Los movimientos como la UTT cimientan su alternativa a través de diversas estrategias colectivas, pero fundamentalmente, en el intento de implementación de una práctica agroecológica.
2. Verdurazos y feriazos
Ambort (2017) define a los verdurazos cómo las acciones de protesta de pequeños productores hortícolas desplegadas durante 2016 en el centro platense que buscan “regalar la producción en una plaza pública a los transeúntes con el fin de realizar una jornada de protesta y llamar la atención de los medios de comunicación” (p. 6). Sin dudas, estas acciones colocaron la cuestión de la tierra en la agenda pública y han alcanzado gran repercusión, fundamentalmente al haber ocupado espacios de mayor visibilidad como Plaza de Mayo en Buenos Aires y a partir de la difusión de las imágenes de la represión sufrida en 2019.
Ya sea regalando o vendiendo a precios bajos (feriazo) estas estrategias promueven la visibilización de los efectos o las omisiones de las políticas para la AF. Territorialmente, dichas manifestaciones se realizan en los centros urbanos, con la participación de centenares de transeúntes que se acercan en búsqueda de alimentos. De esta manera, se incorporan de este tipo de protestas desde otros roles, reconocen a la organización y los manifestantes como proveedores de alimentos, además de colocarse dentro del esquema de distribución hortícola.
Efectivamente, este tipo de acciones fue replicada por otras organizaciones como la de pescadores artesanales, denominada pescadazo organizada por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) que buscaba visibilizar la problemática de la pesca artesanal y contrarrestar los altos precios de la carne vacuna (Pristupluk, 2021) y el abejazo de septiembre de 2021, donde la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA) realizó una protesta para denunciar las consecuencias del modelo productivo agroexportador sobre las abejas y otros polinizadores (Infocampo, 2021).
3. Vinculación institucional
Los colectivos del mundo agropecuario se vinculan con diferentes instituciones de desarrollo rural para la concreción de proyectos comunes. En el caso analizado, estas redes se extienden a universidades nacionales, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), entre otras. Por supuesto que esto tiende a brindar mejores condiciones y formalizar a los/las productores/as a partir de asesoramiento, capacitaciones, acciones y proyectos de extensión.
También la propia dirigencia ha formado parte de organismos del Estado. Desde el 24 de marzo de 2020 y durante 3 años, la Corporación Mercado Central de Buenos Aires (MCBA) fue conducida por Nahuel Levaggi, coordinador nacional de la UTT. Esto vinculación entre organizaciones y Estado se planteó como una manera de achicar la brecha de precios entre productores y consumidores, generando algunos programas y acciones innovadoras para le MCBA:
-Programa de promoción de la agroecología (Res. MCBA N° 120/2021): destinado a productores/as de frutas y hortalizas, empresas, operadores/as, cooperativas, agricultores/as familiares y/o marcas colectivas que operan en el MCBA. Busca fomentar mediante capacitaciones y asesoramiento a las producciones sustentables.
- Programa de Reducción de Pérdidas y Valorización de Residuos (Res. MCBA N° 189/2021) Este programa impulsó la recuperación de productos vegetales no considerados apropiados para su comercialización, pero si aptos para consumo humano. De esta manera se realizaron donaciones a comedores a través del programa de acción comunitaria y aportando a una planta propia de compostaje para aquellos residuos que no pudieron ser consumidos.
- Estos programas, junto con el llamado Cocina Central orientaron a pensar la alimentación como derecho. Aportando, además de verduras, recetas, información y capacitaciones.
Otra acción llevada adelante en la inauguración de una nave mayorista para pequeños productores (los cuales deben estar registrados en el Registro Nacional de Organizaciones de la Agricultura Familiar - RENOAF) las primeras que ocuparon este espacio son: la Asociación de Medieros y Afines – Federación Nacional Campesina (ASOMA-FNC), el Frente Agrario Evita, UTT y el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) “Somos Tierra”.
Finalmente, en abril de 2023, luego de tres años de gestión, Nahuel Levaggi dejó su cargo al frente del Mercado Central de Buenos Aires. La decisión estuvo motivada, en parte, por la limitada capacidad del organismo para implementar medidas profundas que incidieran en los precios de la comercialización hortícola. Esta participación de una organización (o su dirigencia) en los aparatos de la burocracia, refuerza lo observado por Ramos (2017), la autonomía implica una relación necesaria con el Estado en tránsito entre el reconocimiento, participación, y las acciones de tipo confrontativas. Ahora bien, la permeabilidad de la estructura estatal y las formas en la que se producen reajustes ante las demandas de los nuevos movimientos sociales, también encuentran sus límites. La participación de la UTT en el MCBA deja en claro cuál es el modelo productivo que establece las condiciones y sus márgenes.
Ya sea que el Estado invierta hegemónicamente en la inclusión de la movilización social en sus estructuras de gobierno o que el mismo movimiento produzca y resignifique las presencias estatales a través de sus prácticas, lo que muestran estos trabajos es que los proyectos políticos de autonomía deben ser comprendidos en la dinámica y porosidad de estas interacciones. (Ramos, 2017 p. 56).
Este enfoque resalta la complejidad de los vínculos entre los procesos colectivos y la producción de estatalidad, además de plantear una doble dirección de las relaciones. Esa porosidad mencionada por Ramos, plantea la interacción e intercambio entre ambos agentes. De esta manera, la ruptura de una lectura lineal entre el Estado y organizaciones desestima la idea de una subordinación pasiva de los sujetos subalternos. Consecuentemente, nunca hay un control total, sino que se establece una disputa por el capital estatal.
4. Debate Parlamentario
Los verdurazos, feriazos y otras acciones han sido un mecanismo de impulso del debate por el acceso a la tierra en el parlamento. Quienes más recorrido han tenido en la organización reconocen que “la lucha siempre fue por la tierra” (Productor 3, 2023). Eso es uno de los aspectos más convocante para los/las productores/as. La ley impulsada por la UTT desde 2016 propone la creación de un Fondo Fiduciario Público de Crédito para la Agricultura Familiar (exclusivamente para productores inscritos en el Registro Nacional de Agricultura Familiar –RENAF-) para facilitar el acceso a las tierras a través de un crédito.
Nominalmente, el proyecto apunta como beneficiario a sujetos “vulnerables” de la Agricultura Familiar, mediante el otorgamiento de tierras estatales vacantes que se puedan destinar “a) al desarrollo integral de proyectos de colonias o comunidades agrícolas para el acceso a la tierra y a la vivienda familiar, única y permanente, de conformidad con las pautas que se establezcan en el contrato de fideicomiso, con el objeto de mejorar y facilitar la igualdad de oportunidades para el acceso a las tierras productivas y la vivienda de grupos o cooperativas de productores de la agricultura familiar.” (Proyecto de ley, 2020)
La Colonia representa un caso en donde esta propuesta de la UTT se puso en práctica. Por esta razón en el apartado siguiente se analizará el proceso en el cual se ha desarrollado la colonia de Jáuregui. La estrategia política de la organización ha atravesado diversos momentos hasta llegar a la situación actual, desde una acción confortativa que tuvo la función de abrir el diálogo con el Estado, a procesos de vinculación para fortalecer las condiciones edilicias, educativas, entre otras.
La Colonia 20 de abril como expresión de una política
Como se explicó, los acampes y cortes realizados desde 2011 sentaron las bases, en términos de relaciones y experiencias, para llevar adelante la toma en Luján. Efectivamente, estos procesos, además de establecer una apertura de diálogo con el Estado, son fundacionales para el movimiento (en términos de visibilidad) y fundamentales para establecer una jerarquía de productores. Loera (2011) identifica una política de la reciprocidad en el Movimiento Sin Tierra de Brasil, en la cual aquellos campesinos que acumularon “tiempo de lucha”, que se traduce en experiencia en acampes, movilizaciones y militancia directa dentro de la organización, se torna clave a la hora, en el caso brasileño, de obtener un lote de tierra.
En el caso de la Colonia ocurre algo similar. Los/las horticultores/as que llegaron con más experiencia (s) y tiempo dentro de la organización, fueron los que por ejemplo pudieron elegir en cuál de las casas ya construidas se mudarían, obviamente priorizando las que estaban en mejores condiciones.
Había 16 viviendas en condiciones para vivir, esas se las dieron a las familias más de lucha, los que había estado desde el principio, los más primeros, los más antiguos… los que tuvieron más tiempo de lucha (Productor 1, 2023).
Este fragmento de entrevista no es un dato menor porque se establece un criterio de reciprocidad con la organización, así las familias que más “dejaron” en los acampes previos y/o que ocupaban cargos de delegados pudieron acceder a una vivienda en mejores condiciones que el resto. La organización avala y respalda a quienes de alguna manera más comprometen en la acción colectiva, estableciendo así un criterio de selección y jerarquía.
En segundo lugar, pero no menos importante, la llegada al territorio se produce a través de un proceso muy importante de negociación en la cual participaron dirigentes y productores. Hacia fines de 2014 la UTT comienza los preparativos para realizar dos ocupaciones simultáneas, una en la localidad de Campana, en inmediaciones del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos (ex Reserva Otamendi) y otra en Luján, en el predio donde funcionaba el instituto de Menores Ramayón Valdivieso, perteneciente al Ministerio de Desarrollo Social de Nación, MDSN. La movilización abarcó cerca de una centena de productores/as divididos en dos grupos, en un operativo simultáneo.
Mientras que la realizada en Campana fue resistida por los vecinos, en Luján luego de tres días se comenzaron las negociaciones para el otorgamiento en el predio. Se realizaron acuerdos para que el mismo sea cedido desde el MDSN al, en ese entonces, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, para luego, ser entregado en comodato a los/las productores/as.
En paralelo, la conflictividad crecía en el ámbito local. La presencia de los recién llegados/as acrecentaba el temor de los vecinos y del propio municipio que quería recuperar las tierras.
En el acampe fue ahí, la limpieza fue todo acá, tardaron un día dos en darse cuenta de que estábamos acá, en ese momento estaba la directora, había mujeres. De hecho, nosotros entablamos una conversación y ellas mismas decían que estaban de acuerdo que estemos acá porque ellas, querían que las muden cerca de la ciudad estaban muy alejadas acá, muy solas, había mucho desabastecimiento. No les mandaban insumos, no le mandaban nada, estábamos nosotros acá y a la vez con el apoyo de ellas y de la Secretaría de Niñez. Nuestra propuesta siempre fue trabajar para abastecer la localidad, de hecho, cuando llegamos el intendente no nos quería, nos había dicho que habíamos matado unas vacas, que éramos una villa, que éramos un asentamiento, llegamos y teníamos muchas cosas en contra. El barrio también muy complicado, pero al año las primeras producciones que tuvimos hicimos una entrega, como un regalo para explicar que nosotros no veníamos a hacer daño, veníamos a trabajar, a abastecer, era eso (Productora 5, 2023)
Para revertir esta mirada negativa hacia las familias productoras, tuvieron gran participación las organizaciones sociales de Luján y fundamentalmente el desarrollo de una nueva estrategia. Luego de la ocupación del predio se resolvió la donación de bolsones de verdura producida en La Plata. Los mismos fueron entregados a los vecinos del Barrio Loreto (lindero a la Colonia), lo que significó un paso para la construcción de un nuevo territorio. También se reforzó con el desarrollo de una feria en el mismo barrio, la cual fue descontinuada a fines de 2019.
4.1 Forma de organizar la Colonia
Desde sus comienzos, se ha adoptado una modalidad asamblearia para su organización. Las reuniones se llevan a cabo el segundo sábado de cada mes junto con el pago del servicio eléctrico. Esto ha sido una estrategia para asegurar la participación, aunque la misma es fluctuante. En la asamblea se resuelven aspectos generales, como reparación de caminos y maquinarias o cuestiones de índole comerciales/productivos, pero también tiene un importante peso la vida comunitaria. Efectivamente, ante los conflictos entre productores/as la asamblea funciona como un órgano de resolución.
La asamblea regula lo comunitario. La idea de comunidad refiere a un grupo organizado, pero no homogéneo en su comportamiento, reglado a través de normas (Cowan Ros y Nussbaumer, 2013). Tomando la definición de Pitt-Rivers se trata de una comunidad moral, en la cual se opera en relación y a veces en tensión con el Estado, esto se da debido a que mientras las leyes estatales son anónimas y universales, las conductas reguladas en lo local pueden ser identificables (Pitt-Rivers, 1971).
Esta idea cobra dimensión al tratarse de familias que no tenían experiencias comunitarias anteriores y acceder a la tierra fue uno de los principales desafíos planteados. Desde esta formación, han emergido numerosos conflictos que tienen que ver con lo vincular, el uso del espacio comunal, entre otros. De este modo, la asamblea funciona en muchos casos como una forma de regulación de la vida comunitaria. Las narrativas recogidas durante las entrevistas la plantean a la asamblea como órgano que ha generado juicios sobre aspectos emergentes, de los cuales integrantes de la comunidad no sabían cómo proceder. Abarcan dilemas menores, y otros que incluso no son resueltos por los métodos convencionales de justicia social.
Imagínate la convivencia de 50 familias en un espacio común. “El Profe” [Docente de la escuela] me decía, - yo no sé cómo ustedes 150 pueden convivir compartir espacios en común siendo cuando yo tengo problemas con mi vecino. Es muy complicado, lo que ustedes hacen me decía es admirable. Yo veo que sí que la asamblea funciona porque cualquier familia cuando tiene un problema va y lo plantea en asamblea y buscamos la solución entre todos. Nos pasó por ejemplo con el tractor y el tractor es de uso comunitario, o sea todo el mundo puede usarlo. Se rompió esa herramienta: ¿Cómo hacemos? ¿Ponemos plata? ¿Vendemos, hacemos un campeonato? No sé, veamos, todos tenemos que opinar porque es nuestro tractor, sin el tractor no trabajamos. En las asambleas definimos qué se hace y la solución sale de ahí. Los productores van a la asamblea, es obligación porque convivimos. (Productora 5, 2023)
Por ejemplo, la asamblea fundacional de la Colonia determinó que en el caso de que un productor decida unilateralmente abandonar la producción agroecológica y aplicar insumos convencionales. Esto implicaría que se elimine la producción contaminada pasándole el disco de arado y dejar en descanso la tierra por un período no menor a seis meses. Es la asamblea quien determinará si esa familia podrá seguir produciendo en La Colonia.
Paulatinamente también se está convirtiendo en un espacio de discusión de la política nacional. Aunque con muchas resistencias, se han hecho intentos de abrir el diálogo ante aspectos comunes como las elecciones nacionales que se dieron a finales de 2023.
4.2 Vínculos con el Estado e instituciones
Entre los vínculos, la Colonia es el foco de numerosos proyectos de investigación y extensión de diversas universidades, entre las cuales se destaca la presencia de la Universidad Nacional de Luján y de la Universidad de Buenos Aires. Pero sobre todo esta primera de esta Casa de Altos Estudios ha desembarcado con un gran número de proyectos de extensión desde los inicios de la Colonia. Estas iniciativas intentan fortalecer aspectos productivos y sociales a partir del trabajo junto con los/las productores/as
En el plano de las instituciones de desarrollo rural, en la Colonia funcionaba hasta inicios del 2024 una oficina de la Instituto Nacional de Agricultura Familiar Campesina e Indígena (INAFCI), en la cual una de las técnicas responsables es productora de la UTT. Se trata de una técnica que llevaba adelante el registro en el RENAF de los/las productores/as en La Plata que fue reubicada para continuar esa labor en el partido de Luján. Además, junto con una de las secretarías de la UTT, acompañan a los productores en la realización de trámites referidos con la producción agrícola y también personales.

En el esquema 1 construido a partir de las entrevistas, el relevamiento periodístico y en redes sociales, se puede observar algunos de los vínculos en el período 2015-2023, si bien no se busca replantar la totalidad de interacciones, resulta esclarecedor observar su alcance en términos de escalas y orientación política.
Se detectan algunos elementos de consolidación de espacios de educación para adultos, por ejemplo, la apertura de las escuelas campesinas de adultos abierta en 2017 “Escuela Primaria Campesina oficial (CEA 703) y la Escuela Secundaria Campesina Agroecológica" (CENS 451) abierta en 2019, espacios articulados con el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires, pero fuertemente atravesados por el ámbito local a través de los Consejos Escolares. Esto es el resultado del área de Educación de la UTT.
La aparición de la feria que funcionaba en el predio y la del barrio Loreto (ambas discontinuadas), pero que dieron paso al Almacén de Ramos Generales como eje de la comercialización de la colonia, junto con los bolsones agroecológicos.
El 2020 a pesar de la pandemia, el esquema muestra que fue un año de muchas vinculaciones a nivel nacional, la Colonia mantuvo su dinamismo al ser una actividad esencial. En ese año, se registraron las visitas del Ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, cómo también la de Desarrollo Social de Nación quienes renovaron el comodato por 15 años. Otra de las vinculaciones, es la que fortalecerá la infraestructura edilicia, a través del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, que permitirá la construcción de 20 viviendas.
Si analizamos la distribución de estas iniciativas y su peso en las políticas de desarrollo rural, se puede ver cómo las diversas gestiones de gobierno formalizan (a veces con generación de políticas concretas) el diálogo con la AF. Se destaca el proceso de crecimiento interno en el período 2015-2018 en el cual el vínculo a nivel nacional fue reemplazado (debido a su ausencia) por vinculaciones de tipo local/provincial, fundamentalmente a partir del crecimiento interno o a través de espacios referidos al sistema educativo. Esta etapa se relaciona con lo que algunos autores (Nogueira et al., 2017) describen como un momento de desmantelamiento e institucionalidad aparente a escala nacional.
Con posterioridad, esta situación se modifica. Durante el período 2019-2023 se evidencia una mayor vinculación con instituciones y espacios de gobierno del ámbito nacional y provincial. Sin embargo, muchas veces los productores no logran identificar efectos concretos de esos vínculos:
Nos pasó un poco eso con el Intendente, de que se sacan la foto y después no vienen más. Nosotros con provincia lo que pudimos sacar u obtener no sé cómo decirlo, pudimos presentar un proyecto que se llama proyecto de hábitat de vivienda nosotros tenemos. Son 20 viviendas para 20 familias. Estamos al lado del campo. Por ahí sí se sacan algunas cosas, pero otras no. Hoy vino la jefa de la inspectora de no sé qué… vinieron ahí de Mercedes en educación, y lo que salió de ahí es que van a condicionar sillas mesas todo el mobiliario para tres aulas y eso es muy bueno porque esas sillas y mesas nos van a venir re bien. (Productora 5, 2023)
En efecto, las condiciones de vida a partir de la propuesta han mejorado en relación con las situaciones de La Plata.
Sí, la vida acá mejoró un montón, yo vivía en Las Banderitas, en los aspectos que mejoró cómo te puedo decir… en mi vida no solamente en lo económico, lo económico eso siempre donde vayas es medio difícil. Pero en la vida en mi familia podemos ser más independientes, tener más libertad, más tiempo para poder dedicarle a la familia, trabajar libremente. (Productora 4, 2023)
Fundamentalmente, el hecho de no pagar alquiler, aunque las condiciones comerciales han cambiado con respecto a las vivencias en el periurbano platense, representa un impulso para el mejoramiento de otros elementos, como tiempo de ocio, tiempo estudios y otros aprendizajes. Aunque también la vida comunitaria ha hecho que surjan o se evidencian otro tipo de conflictos, algunos relacionados con consumos problemáticos de sustancias y alcohol y aspectos referidos a la convivencia.
La Colonia como acción colectiva
Como se sustenta a partir de las indagaciones para la realización de este artículo, las organizaciones de pequeños productores hortícolas han revitalizado el debate por el acceso a la tierra a través de acciones contenciosas pacíficas, que involucran a sectores urbanos, esto se ha observado en la buena recepción de aquellos repertorios que ponen de manifiesto las demandas del sector como son verdurazos y feriazos.
En el ámbito local, la acción colectiva tuvo un punto de máxima expresión en el año 2015 con la ocupación de las 80 hectáreas donde hoy se desarrolla la Colonia, pero tuvo su génesis en al menos 3 años de construcción política, hacia dentro y fuera de la organización. Luego de la toma, la estrategia ha tomado un viraje al entramado de vínculos territoriales, con los barrios, vecinos y el Estado fundamentalmente en el ámbito nacional y provincial.
Se puede resumir que la Colonia 20 de abril ha pasado a convertirse en una cuestión internalizada por el Estado, en la cual las visitas de funcionarios visibilizan la intención aparente del Estado en el apoyo a la AF, al menos en el período estudiado. Esto se expresa en la fuerte vinculación entre ambos agentes durante todo el proceso de construcción, a través de una estrategia variable que fue cambiando a medida que los interlocutores se modificaron.
A su vez, la Colonia moviliza sus demandas en el ámbito de las instituciones de poder estatal. En esta vinculación, se acuerda con lo planteado por Ramos (2017), ya que no sólo operan como actores políticos diferenciados, sino que se trata de espacios “relacionales” (p. 55). Pensar que las organizaciones no se vinculan con el estado es invisibilizar las relaciones multidireccionales entre las burocracias estatales y las organizaciones, además de los intereses de las mismas en participar de los procesos políticos (Bretón Solo de Zaldívar, 2007; Kay y Vergara-Camus, 2019). La estrategia llevada a cabo por las organizaciones y en particular la de la Colonia, responde a un repertorio cultural (a prácticas ancestrales) y las incorporadas a partir de la organización y la trayectoria de sus miembros en relación con el Estado.
En segundo lugar, se destaca aquella experiencia que, garantizada a través del acceso a la tierra, ha permitido a los/as productores/as desarrollar un proyecto que trasciende lo meramente productivo o comercial. A partir de la reterritorialización de los productores, se consolida la territorialización de la agroecología (Sotiru, 2022). En el caso de la colonia, este proceso también habilitó la ampliación de espacios vinculados a la educación, la salud y las políticas de género. Además, los/as productores/as han logrado recuperar tiempo que, en contextos como el de La Plata u otros espacios productivos convencionales, debían destinar al cumplimiento de exigencias patronales o al pago de alquileres. Desde sus trayectorias, construyen una práctica agronómica sustentada en saberes ancestrales y en dinámicas horizontales, configurando experiencias que revalorizan su proceso de acción colectiva.
El desarrollo de la Colonia en un partido atravesado por el agronegocio y las urbanizaciones pone en juego dos sistemas de valores y una disputa por los recursos. La agroecología compite por la tierra de los ámbitos de la interfase rural-urbana, a la vez que se plantea como un modelo de ruralidad alternativa basada en criterios de sustentabilidad social y ambiental, aunque aún con un desarrollo incipiente la Colonia ha instaurado un debate en torno al acceso a la tierra y la producción de alimentos “saludables”.
Reflexiones
La UTT, como movimiento social de alcance nacional, se expresa en Luján a través de la Colonia, que como forma de acción colectiva consolidada refleja la importancia de la agroecología en el partido. Su sostenimiento, se basa una serie de elementos: organización asamblearia, poder de negociación, métodos de protesta novedosos, planteo político alternativo.
- Organización asamblearia: La participación de los productores/as en las asambleas es un gran desafío, requiere un ejercicio político que la Colonia lleva adelante con una gran responsabilidad. Además, existe el reto de introducir y/o sostener en la vida política a sujetos que históricamente han sido excluidos, por formar parte de una minoría discriminada: migrantes trabajadores precarizados, entre otros. La asamblea, forma parte de elementos de resolución de problemas de la comunidad y paulatinamente se introduce el debate de la política más general, como un ámbito de formación interna.
- Poder de negociación: En los periurbanos productivos, han surgido algunos marcos regulatorios locales acompañados desde las organizaciones, que intentan apuntalar a las producciones alternativas. Algunos casos son los Consejos Consultivos Asesores Municipales Agroecológicos, como el que funciona en Luján (CCAMA) y los sistemas participativos de garantías agroecológicos (SPGA), mecanismos valiosos para acompañar los procesos agroecológicos ya existentes. Estos espacios, representan un escenario de intercambio y participación de diversas organizaciones en espacios gestionados desde el Estado local.
Sin embargo, al menos en el caso de la Colonia, se registran mayores vinculaciones con políticas de alcance nacional y provincial. Principalmente, a través de ministerios de Desarrollo Social, Desarrollo Territorial, Hábitat y Vivienda o el caso de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación que aportan aspectos concretos a la calidad de vida y generalmente cuentan con un mayor financiamiento que los municipios. Kay (2008) plantea que las nuevas ruralidades comunitarias traen al Estado otra vez al debate, esto se observa el caso de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) y la ley de acceso a la tierra, por ejemplo, o la Mesa Agroalimentaria Argentina, como espacio de “articulación”. Acciones que proponen a la agroecología desde una mirada integral (tanto ideológico cómo práctica) presentándola como uno de los elementos de cambio de las condiciones vigentes de la producción hortícola, aunque por el momento su alcance es reducido.
- Métodos de protesta novedosos: la UTT ha logrado imponer sus reclamos a partir de un repertorio que incluye cortes de ruta y bloqueos. Estos, forman parte de las acciones desplegadas de la clase trabajadora. Desde 2016 la irrupción en la escena pública de verdurazos y feriazos, colocaron la cuestión de la tierra en la agenda del Estado y han alcanzado gran repercusión (Ambort, 2017; Marcos y Noseda, 2020), incluso incorporan a estas demandas a sectores urbanos, que lejos de percibirlos como un problema (como ocurre con el movimiento piquetero) encuentran un ámbito de participación a través del intercambio de alimentos. Las familias de la Colonia que han participado de estas acciones han podido acumular “tiempo de lucha” (Lorera, 2011). Lo que posteriormente, legitimó dentro de la organización, su acceso a una vivienda en la Colonia.
- Planteo político alternativo: además de la agroecología y el acceso a la tierra como camino hacia la soberanía alimentaria, la UTT ha formado diversas alianzas para promover la producción de alimentos desde la Agricultura Familiar (AF). Tal como lo plantea Nogueira (2023) las posiciones alternativas, no sólo se identifican como una opción de carácter productivo, sino que también lo hacen a partir de la praxis política en términos amplios, en la resistencia. Puede plantearse que la Colonia en sí misma, es una propuesta alternativa en tanto mantiene una oposición con el modelo convencional. Se trata de la demostración de la capacidad de este segmento productivo para garantizar el abastecimiento de verduras, hortalizas, servicios ambientales y sociales. En pocas palabras, producen comunidad.
En síntesis, la colonia como acción colectiva ya consolidada, promueve una forma productiva y ruralidad no hegemónica surgida a partir de la experiencia de organizaciones de productores que, forjados en los periurbanos, que han puesto a la agroecología dentro de sus objetivos. Sus reclamos esgrimen las dificultades que atraviesa la producción alimentos frescos en las condiciones actuales y también sus alternativas. El caso de la Colonia, se convierte así en un modelo productivo y comercial alternativo que representa la potencialidad de la agricultura familiar con una mayor disponibilidad de factores productivos y acompañamiento.
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[2] Escuela Primaria Campesina (CEA 703) y la Escuela Secundaria Campesina Agroecológica (CENS 451). Recientemente (2023) se firmó un convenio con la Universidad Nacional de Luján para llevar adelante una “universidad campesina”.

