

Dossier
Dos experiencias asociativas de horticultores agroecológicos en Mar del Plata
Two associative experiences of agroecological horticulturists in Mar del Plata
Duas experiências associativas de horticultores agroecológicos em Mar del Plata
Estudios Rurales. Publicación del Centro de Estudios de la Argentina Rural
Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
ISSN: 2250-4001
Periodicidad: Semestral
vol. 15, núm. 32, 2025
Recepción: 10 mayo 2025
Aprobación: 11 octubre 2025
Resumen:
Este trabajo busca analizar, de manera exploratoria, las estrategias asociativas de dos casos de productores agroecológicos en territorios marplatenses del partido de General Pueyrredon (Buenos Aires). En el marco de un proceso de investigación doctoral de uno de los autores, se busca consolidar un marco teórico que permita interpretar las prácticas de los horticultores a partir de nociones como la agroecología (entendida como una ciencia, una práctica y un movimiento social), asociativismo (como una forma clave de organización) y multiterritorialidad (la coexistencia de diversos usos y apropiaciones del espacio). Dentro del trabajo de campo se exploran dos experiencias de asociación entre actores, focalizando en sus formas de organizarse, en el acceso a materialidades como la propiedad de la tierra, financiamiento, apoyo estatal y comunicación entre los integrantes de la sociedad de hecho o cooperativa. El estudio muestra que tanto las formas organizativas informales como las formales son estrategias de territorialización que buscan consolidar un espacio alternativo dentro de un contexto dominado por la agricultura convencional. Si bien la sociedad de hecho logra insertarse a través de sus actividades dentro del barrio, la cooperativa, por su formalidad, logra acceder a recursos externos cuando existen políticas relacionadas con la promoción a la agroecología o a la agricultura familiar. Esto subraya la importancia de las estructuras organizativas y las políticas públicas para el futuro de la agroecología.
Palabras clave: territorialización, estrategias, organización.
Abstract:
This study seeks to explore the associative strategies of two cases of agroecological producers in Mar del Plata territories in the district of General Pueyrredon (Buenos Aires). This research, part of a doctoral process by one of the authors, aim to consolidate a theoretical framework to interpret the producers` strategies: notions such as agroecology (understood as a science, a practice and a social movement), associative (as a key form of organization) and multi-territoriality (the coexistence of diverse uses and appropriations of space). The fieldwork explores two association experiences between actors, focusing on its organization, access to material factors such as land ownership, financing, state support, and communication among members of the informal society or cooperative. The study shows that both informal and formal organizational associations are territorialization strategies that seek to consolidate an alternative space within a context dominated by conventional agriculture. While the informal society manages to integrate itself through its activities within the neighbourhood, the cooperative, due to its formality, gains access to external resources when there are policies related to promoting agroecology or family farming. This underscores the importance of organizational structures and public policies for the future of agroecology.
Keywords: territorialization, strategies, organization.
Resumo:
Este trabalho busca analisar, de forma exploratória, as estratégias associativas de dois casos de produtores agroecológicos em territórios marplatenses do município de General Pueyrredon (Buenos Aires). Como parte de um projeto de pesquisa de doutorado conduzido por um dos autores, o artigo busca consolidar um arcabouço teórico que permita interpretar as práticas dos horticultores a partir de conceitos como agroecologia (entendida como ciência, prática e movimento social), associativismo (como forma fundamental de organização) e multiterritorialidade (a coexistência de diversos usos e apropriações do espaço). No trabalho de campo, duas experiências de parcerias entre atores são exploradas, com foco em suas formas organizacionais, acesso a ativos materiais como propriedade da terra, financiamento, apoio estatal e comunicação entre os membros da parceria de fato ou cooperativa. O estudo mostra que tanto as formas organizacionais informais quanto as formais são estratégias de territorialização que buscam consolidar um espaço alternativo dentro de um contexto dominado pela agricultura convencional. Enquanto a parceria de fato consegue se integrar por meio de suas atividades dentro do bairro, a cooperativa, devido à sua formalidade, ganha acesso a recursos externos quando há políticas relacionadas ao fomento da agroecologia ou da agricultura familiar. Isso ressalta a importância das estruturas organizacionais e das políticas públicas para o futuro da agroecologia.
Palavras-chave: territorialização, estratégias, organização.
Introducción
La agroecología surge como una respuesta alternativa al sistema agroalimentario globalizado, que promueve una agricultura industrial, dependiente de insumos externos (Delgado Cabeza, 2021). En Argentina, la agroecología tuvo un momento crucial en 1989 con la creación del Consorcio Latinoamericano de Agroecología y Desarrollo (CLADES). Esta iniciativa contó con la participación de instituciones como el Instituto de Desarrollo Social y Promoción Humana (INDES) y el Centro de Estudios sobre Tecnologías Apropiadas (CETAAR) (Sarandón y Marasas, 2016). Los mayores impulsores fueron las organizaciones no gubernamentales, los movimientos de campesinos y productores familiares. Esta adopción de la agroecología no fue homogénea, presentando características singulares en función de regiones y aspectos socio-organizacionales de las familias (Souza Casadinho, 2013).
El proceso de institucionalización de la agroecología en Argentina fue resultado de un doble movimiento. Por un lado, la presión y lucha de organizaciones aliadas a sectores académicos y estatales que criticaron al modelo convencional y, por otro, el aumento de la conflictividad debido a las consecuencias sociales y ambientales de éste. A pesar de estos avances, la introducción de la agroecología en políticas públicas y en actividades universitarias se caracterizó por su alcance limitado y fragmentado (Curto et al., 2021; Pérez y García, 2022). Para los territorios, objeto de estudio, conformados en el área de interfase urbana-rural de la ciudad de Mar del Plata, existen antecedentes de investigación que dan testimonio de experiencias vinculadas con la agroecología (Barrientos et al., 2022). Un estudio interdisciplinario e interinstitucional, realizado entre 2020 y 2021, identificó producciones agroecológicas en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, particularmente en partidos General Pueyrredon, General Alvarado, Necochea, Balcarce y Mar Chiquita (Molpeceres et al., 2020; Cendón, et al., 2023). En este contexto, nos proponemos analizar, de manera exploratoria, las estrategias asociativas de dos casos de productores agroecológicos en territorios marplatenses.
Este trabajo se estructura de la siguiente manera: 1) introducción; 2) conceptualización de las nociones que guían este trabajo: agroecología, asociativismo y multiterritorialidad; 3) herramientas metodológicas; 4) resultados; 5) reflexiones finales.
Agroecología, asociativismo y multiterritorialidad
La agroecología se presenta como un enfoque holístico e integral que está profundamente interrelacionado con todo el sistema agroalimentario, desde la producción hasta el consumo de alimentos (Nicholls y Altieri, 2018). Sus formas de organización social, las políticas públicas y las estructuras de poder son parte del ensamblaje que explica la agroecología (Dirección Nacional de Agroecología, 2022). A partir de múltiples dimensiones y estrategias, la agroecología se enfoca en crear alternativas a la globalización agroalimentaria. Esto se logra a través del apoyo a acciones colectivas que abarcan la producción, comercialización y la lucha política. Así, la agroecología se convierte en una herramienta clave para resistir, replicar experiencias y diseñar políticas públicas que aseguren la soberanía alimentaria (Sarandón y Marasas, 2016). No obstante, la implementación de estas prácticas aún enfrenta desafíos técnicos, financieros, institucionales y estructurales (Catacora-Vargas, 2023).
La agroecología es definida por la Dirección Nacional de Agroecología de Argentina[1] (2022) como un enfoque que aplica simultáneamente conceptos y principios ecológicos y sociales. Este promueve el diseño y gestión de sistemas de producción agropecuaria, recolección, caza, pesca, elaboración, comercialización, consumo y comensalidad, económicamente viables, socialmente justos y ambientalmente sostenibles. Además de no usar productos químicos sintéticos y organismos genéticamente modificados, fomenta la organización social y la creación de estructuras para el intercambio de conocimiento y la toma de decisiones participativas. Para apoyar y legitimar estos procesos colectivos, las políticas públicas y los programas de financiamiento son esenciales.
Dentro de los procesos colectivos, se destaca el asociativismo como recurso organizativo para la inclusión y la sostenibilidad de procesos de trabajo, productivos, comerciales o de consumo. Contempla actores sociales subordinados dentro del modelo social agrario con proyectos que surgen por motivos económicos, políticos o multifuncionales. En el caso de la agricultura familiar, la conformación de grupos busca acceder a recursos, enfrentándose con altas dificultades para desarrollar formalidad jurídica (Lattuada, et al., 2015; Bageneta, 2019; Urcola, 2020; Quiroz-Albán et al., 2021).
El espacio geográfico se concibe como un campo social donde se desarrollan relaciones de poder y se forman identidades colectivas (Ramírez Velázquez y López Levi, 2015). En este marco, el territorio se define como el espacio geográfico que es apropiado a través de interacciones sociales (como las de carácter asociativo), lo que da lugar a diversos tipos de territorios, que pueden ser continuos en áreas extensas o discontinuos en puntos y redes. La creación de un territorio a menudo implica la desaparición de otro, un ciclo continuo de cambio conocido como Territorialización - Desterritorialización - Reterritorialización (TDR). En este proceso, mientras que algunas estrategias nacen y se expanden, otras retroceden simultáneamente (Mançano Fernandes, 2005). Esta dinámica se relaciona con la multiterritorialización, que explica la superposición e interconexión de distintos procesos de apropiación del espacio geográfico (Haesbaert, 2013). Este conflicto se intensifica cuando las prácticas agroindustriales dominan sobre las agroecológicas.
Metodología
Para el abordaje de las estrategias asociativas de productores agroecológicos en territorios marplatenses, se seleccionaron tres ejes de análisis basados en Halvorsen et al. (2021):
Organización colectiva: Estrategias formales e informales de los actores que se entrelazan y superponen dentro de un proyecto colectivo. Estas estrategias pueden incluir la autoproducción de insumos, la valorización de la producción, la comercialización asociativa y el desarrollo de servicios y equipos de trabajo extraprediales.
Movilización de recursos y financiamiento: Se refiere a la posibilidad de acceder a financiamiento externo a través de programas estatales, créditos y subsidios, aportes de los socios, así como la movilización de sus propios recursos (militantes, herramientas, maquinarias, infraestructuras productivas, conocimientos, etc.).
Comunicación y construcción de valores: Se consideran actividades como asambleas, reuniones y canales de diálogo que crean espacios internos de encuentro y socialización, que promueven valores en el proyecto colectivo. Además, se toma en cuenta el contacto con actores externos, como vecinos y clientes.
El análisis de las estrategias asociativas se basó en la selección de dos casos de estudio de tipo intrínseco (Stake, 1998). El objetivo fue priorizar el interés de cada caso en particular, en lugar de buscar la generalización. Se llevó a cabo dentro de un diseño exploratorio que implica el trabajo sobre más experiencias en la búsqueda de comprensión -en una etapa posterior- de la dinámica territorial agroecológica en el área marplatense. En ese marco, se optó por este tipo de estudio dadas las posibilidades de acceder a los protagonistas de las experiencias asociativas por la construcción de relaciones de confianza previa
El primer caso es una asociación de hecho que incluye una familia de una Organización No Gubernamental (ONG) que promueve la alimentación saludable (Crotta et al., 2024), y dos agricultoras de Chapadmalal. El segundo caso es una cooperativa, integrada por tres familias de origen boliviano, técnicos y transportistas.
El trabajo de campo, iniciado en 2023, se basó en una aproximación inicial a los casos de estudio mediante cuatro entrevistas semiestructuradas. Esta información se complementó con entrevistas previas del equipo y el uso de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC): consultas por WhatsApp, y el registro sistemático de publicaciones en redes sociales de los emprendimientos y sitios web institucionales. Además, se realizaron observaciones participantes durante tres talleres del proyecto "Cocinas Soberanas" de la UNMdP (OCS, 766/23). En estos talleres, se realizaron actividades compartidas con los actores de las experiencias asociativas analizadas.
Resultados y discusión
En esta sección se presenta una caracterización de la agroecología en la ciudad de Mar del Plata, capital del Partido de General Pueyrredon (PGP), y se analizan sus procesos de territorialización.
La geografía de la agroecología: El caso de Mar del Plata
Estudios recientes en el sudeste de la provincia de Buenos Aires identificaron 49 experiencias productivas agroecológicas intensivas y 8 extensivas (Cendón et al., 2023; Molpeceres et al., 2024a). La mayoría de las intensivas se ubican en el PGP, y suelen combinar la producción de frutas y hortalizas con otras actividades como la cría de ganado, fitocosmética y turismo (Cendón et al., 2023). El 78% de estos emprendimientos operan en superficies de menos de 5 hectáreas. En cambio, los estudios de producciones extensivas revelan unidades que alcanzan hasta las 850 hectáreas. Más de la mitad de estas experiencias son totalmente agroecológicas, mientras que el 40% restante, combina la agroecología con la producción convencional (Molpeceres et al., 2024a).
En el marco del Programa Provincial de Promoción de la Agroecología (Resolución 78/2020) se encuentran registrados 29 establecimientos agroecológicos en el PGP. Estos comprenden 833 hectáreas, lo que representa casi el 3% de la superficie agroecológica total de la provincia. El 70% de estos establecimientos comenzó a producir de manera agroecológica hace menos de siete años. El 45% de dichos casos son puramente agroecológicos, mientras que el 55% restante combina la producción agroecológica con la convencional en la misma unidad productiva. La horticultura es la actividad principal para la mayoría (76%), seguida en menor medida por la fruticultura (7%) y la producción vegetal extensiva (7%), (Molpeceres et al., 2024b).
El PGP limita con Mar Chiquita, Balcarce y General Alvarado. Su ciudad principal es Mar del Plata, un importante centro turístico, comercial e industrial. Aunque es conocida por el turismo y la pesca, la zona también destaca por su producción frutihortícola que adquiere relevancia a nivel nacional. Su cinturón hortícola se extiende por unos 25 km entre las rutas nacional 226 y provincial 88 (Figura 1). Se estima que las producciones hortícolas casi se triplicaron entre 2005 y 2020, pasando de 300 a 1.000 unidades, con una superficie cultivada de más de 9.500 hectáreas (Adlercreutz, 2020).
La evolución de la producción en la zona fue influenciada por factores tecnológicos, macroeconómicos y migratorios. La actividad siempre estuvo en manos de trabajadores migrantes, en sus inicios italianos y portugueses, y en los últimos años bolivianos (Benencia y Quaranta, 2013).
En la década de los noventa, el sistema productivo cambió significativamente debido a la consolidación de los supermercados; instalación de una planta de congelados; mayor confluencia de inmigración boliviana; entre otros. Estas transformaciones vinieron de la mano de innovaciones tecnológicas como los cultivos bajo cubierta y el riego por goteo (González et al., 2017).
La horticultura se volvió más dependiente del uso de insumos externos, lo que produjo un significativo aumento de los costos de producción para el productor. A pesar de su progreso económico y capitalización, los horticultores bolivianos mantuvieron el trabajo familiar como estrategia de desarrollo, sin perder su identidad campesina (García, 2014).
A partir de 2008, se implementaron ordenanzas municipales para regular el uso de agroquímicos. Aunque la aplicación de dichas normativas fue conflictiva y fragmentada (Aranguren et al., 2017), sirvió como un incentivo para que algunos productores adoptaran prácticas agroecológicas (Molpeceres et al., 2020).
Dos experiencias agroecológicas y asociativas en Mar del Plata
Como se señala en la metodología, se tomaron como diseño exploratorio dos casos de asociativismo en el PGP. El siguiente mapa nos permite explorar la geografía en la que operan.

El caso 1 está representado por una sociedad de hecho que se estableció en 2020 en la localidad de Chapadmalal, PGP. Esta iniciativa surge de una pareja con hijos que, siendo propietarios de un terreno, decidieron establecer una ONG orientada a promover estilos de vida y formas de alimentación saludables (Crotta et al., 2024). Introdujeron en su discurso términos como “conscious living”, “eco friendly”, “medicinal funcional”, “slow food”, “economía circular”, entre otros. El jefe de familia, médico y cocinero, construyó su vivienda en adobe, equipada con colectores y paneles solares fotovoltaicos. Además, en el mismo lugar, se comenzó a ofrecer servicios de restaurante y proveeduría.
Para potenciar la ONG, la familia se asoció con dos agricultoras (que denominaremos agricultoras 1 y 2) que se encargaron de diseñar y poner en producción una huerta agroecológica en el predio. La huerta proveía hortalizas para el restaurante y a los que visitaban el local, conjuntamente con la venta de plantines. La agricultora 1, oriunda de la localidad de Dolores, provincia de Buenos Aires, ya era una productora agroecológica establecida en Chapadmalal, con experiencia previa en huerta y cría de pollos para autoconsumo. La agricultora 2 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con formación universitaria (diseño, imagen y sonido) y en artes plásticas, se capacitó en permacultura y agricultura regenerativa. Antes de mudarse en 2018, dictó talleres de compostaje y trabajó en huertas urbanas, incluso en la Agencia de Protección Ambiental. La colaboración informal entre ambas surgió de una relación inicial de cliente-productora que evolucionó rápidamente a una sólida amistad y alianza comercial. En este contexto, aceptaron la invitación para producir hortalizas agroecológicas en el predio de la ONG.
Tres años después, el predio contaba con una huerta de 0.27 hectáreas a campo abierto y un pequeño invernadero para la producción de plantines. Todo bajo sistema de riego por goteo que permitió un uso más responsable y eficiente del agua. Su biodiversidad incluía más de 30 cultivos de hortalizas, plantas aromáticas, flores silvestres y frutales como nogales, ciruelos, manzanos y perales. Además de incursionar en el cultivo de cannabis con fines medicinales.
En 2024, las agricultoras decidieron discontinuar la sociedad de hecho con la ONG.
Nosotras nos quedamos muy contentas de [nombre de ONG], sabíamos que habíamos generado otro tipo de suelo con las prácticas agroecológicas. Se re-sembraron hortalizas naturalmente, y eso ya era síntoma de fertilidad. Signo de que había vida (Entrevista Agricultora 1, 14/04/25).
La afirmación de la mejora de la estructura del suelo y la biodiversidad muestra una sutil tensión en la asociación con el propietario de la tierra quien pareciera ser el único beneficiado. Desde el lado de la ONG la experiencia asociativa es vista como exitosa sobre todo en el período estival de mayor oferta de hortalizas. No se percibe un intercambio de conocimiento vinculado a la experiencia de cada una de las partes.
El caso 2 es una cooperativa, constituida en 2021, entre quinteros, técnicos y transportistas. Nace a partir de la unión de tres familias productoras de origen boliviano, que compartían -según los informantes clave- un interés común en la agroecología, motivados por la necesidad de reducir los costos de insumos, preservar la salud familiar y comercializar de manera directa. Se sumaron a este grupo jóvenes militantes de la agroecología con experiencia en la producción hortícola y el consumo solidario. Para mediados de 2023, arrendaban más de 9,2 hectáreas.
Las familias, ya contaban con el apoyo de técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires (MDA), Programa Cambio Rural (INTA - Ministerio de Desarrollo Social) y Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (SAFCI)[2].
La constitución del caso 2 es una respuesta directa a políticas públicas de fomento como la resolución 1000/21 del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES). Esta resolución simplificó la formalización asociativa (Lattuada et al., 2015), al autorizar la constitución de Cooperativas de Trabajo y de Provisión de Servicios para productores rurales con un mínimo de tres integrantes. Además, la cooperativa inició un proyecto respaldado por el registro provincial de Pequeñas Unidades Productivas de Alimentos Artesanales (PUPAA, Resolución Provincial 150/20) de la provincia de Buenos Aires, que les facilitó la habilitación de la elaboración de productos con valor agregado.
Los orígenes de las dos experiencias visibilizan la importancia de analizar la multiterritorialidad de la agroecología como expresión de las múltiples estrategias desarrolladas por los actores sociales en sus interacciones con aspectos materiales y simbólicos.
Análisis de las estrategias asociativas y los procesos de territorialización
En este punto se analizan las prácticas asociativas de los dos casos de estudio siguiendo los tres ejes de análisis (Halvorsen et al., 2021): organización colectiva; movilización de recursos y financiamiento; comunicación y construcción de valores. La Tabla 1 sintetiza cómo se concretan las estrategias en cada uno de los casos.
La organización colectiva para la autoproducción de plantines se materializó en el caso 1 en la construcción de un invernadero. Una de las agricultoras comenta:
De algunas semillas no podemos hacer plantines, y tenemos que usar semillas híbridas. El híbrido es más homogéneo, ocupa menos espacio, y tenés 100% de germinación, pero después hay que ir a comprar la semilla (Entrevista Agricultora 2, 12/10/23).
Como enfatiza el testimonio, la autoproducción de semillas es parte de la soberanía de la agroecología. Se trata de una contra respuesta al modelo de producción dominante de compra de semillas híbridas. Esto demuestra que la agroecología continúa siendo un ensamblaje complejo de hibridación entre resistencias y posibilidades.
La comercialización se vincula estrechamente con la organización colectiva. Durante el período estival, la venta de alimentos como las hortalizas contaba con demanda cautiva en el caso 1, donde el propietario del terreno, su proveeduría y restaurante interactúan con la afluencia turística de la costa Atlántica. Una de las protagonistas comenta:
El consumidor venía a buscar su alimento acá al huerto todo el tiempo. A veces estamos “desyuyando” [sacar malezas] y nos sorprenden en el surco, se meten y miran lo que cosechas al lado nuestro. Formalizas una amistad, un vínculo (Entrevista Agricultora 1, 14/04/25).
Las agricultoras compartían sus conocimientos sobre la experiencia agroecológica con sus clientes, ofreciendo no sólo hortalizas sino talleres sobre temas variados que van desde el diseño de huertas hasta la elaboración de compost. El objetivo era que los conocimientos y las prácticas fueran replicables en otros lugares, dando cuenta vía estos servicios extraprediales del proceso de territorialización de la agroecología. Esta apertura generó una estrecha relación con restaurantes y profesionales gastronómicos, especialmente entre 2022 y 2024. El servicio de compostaje a restaurantes de la zona fue otra experiencia de servicio extra predial, realizado sólo durante una temporada veraniega, y dejó las puertas abiertas para conformar una red gastronómica que permita reciclar los residuos orgánicos. Todas estas actividades surgieron desde las agricultoras con escasa intervención de la familia socia, propietaria de la tierra.
En el caso 2, la estrategia colectiva se centró en la elaboración conjunta de biopreparados, en vez de plantines (caso 1). La cooperativa dio prioridad a mejorar el margen de producción en las quintas vía la compra de semillas híbridas y plantines para optimizar tiempo y trabajo. Esto se debe a la mayor superficie trabajada. Además de la estrategia de autoproducción de biopreparados, como parte de la organización colectiva, la cooperativa incursionó en un proyecto de agregado de valor. Este es parte de su inscripción en el Registro Provincial de PUPAA en octubre 2023, donde produjeron deshidratados, condimentos y conservas. Estas actividades contribuyeron con la organización interna entre los socios.
| Estrategias asociativas | caso 1 | caso 2 |
| Organización colectiva - Autoproducción - Valorización AV - Comercialización - Servicios extra prediales | Plantines Restaurante y proveeduría Venta en el predio, bolsonesCompostaje | BiopreparadosPUPAA de deshidratados y salsasBolsones y ferias TIC, nodos de consumo y envíos a domicilio |
| Movilización de recursos y financiamiento - Financiamiento interno - Financiamiento externo - Recurso humano y conocimientos | Políticas públicas MDA, Cambio Rural, Universidad, Pro HuertaSaberes previos, extensionistas y voluntariados semanales | Fondo común (10% de las ventas) Políticas públicas MDA, Cambio Rural, Universidad, Pro HuertaSaberes previos, extensionistas y equipo técnico propio |
| Comunicación y construcción de valores - Intercambio y toma de decisiones - Valores - Contacto con vecinos y clientes | Asambleas (-) Estilo de vida saludables: “conscious living”, “eco friendly”, “medicinal funcional”, “slow food”.TIC, visitas que reciben en huerta, clientes del restaurante | Asamblea (+) Tradición y cultura rural. Se busca visibilizar la realidad y problemas estructurales del sectorTIC, talleres, vistas a las huertas de los nodos. |
Respecto a la comercialización, se implementó un sistema de distribución amplio enfocado en la venta directa al consumidor. Esto se logró gracias a la participación en ferias ocasionales y permanentes, algunas beneficiadas por el Programa Provincial Mercados Bonaerenses del MDA[3]. Asimismo, se hicieron entregas semanales de bolsones, con el apoyo de una red de más de treinta nodos vía las TIC (Tabla 1). Este modelo facilitó a los consumidores la adquisición de hortalizas agroecológicas mediante el contacto con un referente cercano a su domicilio. A su vez, gracias a su propio equipo de transportistas y el sistema de nodos, la cooperativa logró expandir significativamente sus entregas no solo en Mar del Plata, sino también en localidades cercanas como Miramar, Mar del Sur, Villa Gesell, Pinamar y Balcarce. Como el volumen de producción suele ser alto, alrededor del 50% de su oferta, se comercializa vía mercado convencional, donde se pierde su distinción como un alimento saludable, local y de temporada. Uno de los socios comenta:
Lamentablemente aún no logramos comercializar la totalidad de la verdura que producimos dentro del circuito que valora la producción local y sin agroquímicos. En el circuito corto ganamos un 70%, mientras que en el convencional apenas un 10% del valor final. En nuestro esquema de cooperativa también se lleva un porcentaje el transportista (10%) y el que organiza el nodo (10%). Destinamos otro 10% para gastos de la cooperativa (Entrevista Técnico 3, 29/09/24).
Bajo esta modalidad de circuitos cortos de comercialización, no solo se establece la figura de un único intermediario entre quienes producen y consumen alimentos, sino que también fortalece procesos de socialización y resistencia (Castro, 2022). Por este servicio, cada nodo recibe el 10% de los ingresos totales de las ventas. Sin embargo, en algunos casos se desarrollaron sinergias adicionales. Por ejemplo, un nodo que abastece a vecinos en la localidad de Sierra de los Padres no solo distribuye los bolsones, sino que también recibe verdura de descarte de la cooperativa para su actividad ovina. A cambio, este nodo ofrece abono animal, que se utiliza para mejorar los suelos de las quintas de la cooperativa.
Las actividades o servicios extra prediales se desarrollan conjuntamente con diferentes instituciones públicas, tales como participación en talleres para la promoción de la agroecología y la alimentación saludable en centros de salud, escuelas y espacios de comercialización.
En cuanto al segundo eje de análisis de las estrategias asociativas referido a movilización de recursos y financiamiento (Tabla 1), el caso 1 carecía de mecanismos internos de financiación colectiva, limitándose a los recursos propios de sus miembros, las ventas directas y los servicios que ofrecían.
La obtención de tecnología e infraestructura estuvo ligada a las redes y trayectorias individuales de las agricultoras antes de la conformación del proyecto colectivo. Su vinculación con el Programa Agricultura Familiar en Marcha[4] del MDA les permitió, por ejemplo, acceder a herramientas que utilizaban en sus propios lugares de producción y vida. Un caso destacado fue la participación de las agricultoras en grupos agroecológicos del Programa Cambio Rural[5] que les permitió acceder a un tractor.
La movilización de recursos internos no financieros se centró en el conocimiento y la experiencia de las agricultoras, quienes aportaron sus saberes en agroecología, agricultura regenerativa, biodinámica y permacultura (Tabla 1). Además, la participación en proyectos de extensión de la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social (UNMdP), en colaboración con el Programa Prohuerta[6], permitió la construcción conjunta de un invernadero con vecinos y huerteros en 2022. Por último, la organización de voluntariados a vecinos e interesados en estas temáticas, permitió un intercambio directo con los visitantes que se acercaban a la huerta. Aunque no conformaron equipos estables, su participación aportó colaboración y mano de obra.
En el caso 2, para lograr su autonomía financiera, la cooperativa diseñó un modelo basado en un fondo común que se financia con el 10% de las ventas semanales de los bolsones (Tabla 1). Su formalidad como cooperativa les permitió acceder a diversas líneas del MDA y, de ese modo, adquirir parcialmente un tractor. Estos agrupamientos permiten y median el acceso a recursos, no siempre alcanzando la formalidad de este caso (Lattuada, et al., 2015). Esta estrategia, que resalta el principio de participación intersectorial, basada en la organización de estructuras socio-políticas de toma de decisiones que involucran a productores, organizaciones sociales, instituciones gubernamentales de diversos niveles, entre otros (Dirección Nacional de Agroecología, 2022), se fortaleció por la inclusión de algunos de sus miembros en grupos del Programa Cambio Rural y posteriormente en el Programa de Desarrollo Rural Bonaerense (MDA).
Como parte de la movilización de recursos humanos, la cooperativa contó con su propio equipo técnico, que asumió responsabilidades en la planificación, el seguimiento de cultivos y la preparación de bioinsumos, además de gestionar aspectos administrativos y presupuestarios. Al actuar como nexo directo con actores externos, los técnicos liberaron a los productores de responsabilidades adicionales, permitiéndoles enfocarse en la producción.
Tenemos un equipo técnico que está todos los días en las quintas resolviendo los problemas que surgen y apuntalando para que la agroecología se consolide, y que no salgamos a tirar un químico ante la primera plaga. Una vez lograda la producción agroecológica, es necesario consolidar los canales de comercialización, porque los costos de alquiler, de insumos son elevadísimos, son en dólares (Entrevista Técnico 3, 29/09/24).
En ambos casos fue clave el apoyo de personal técnico de diferentes instituciones, nucleados en las Agencias de Extensión Rural de Mar del Plata y Otamendi a partir de la participación en programas como Prohuerta y Cambio Rural. A pesar de representar un apoyo externo, los testimonios revelaron una percepción de cercanía de dicho personal, adjetivándolos como "compañeros". No sólo asesoraron en talleres y visitas a huertas, sino que también aportaron conocimientos prácticos basados en su experiencia territorial. Su apoyo se extendió a diversas contingencias, como la crítica situación que enfrentó una familia del caso 2 en 2022, que tuvo que desarmar sus invernaderos contra reloj debido a la falta de renovación del contrato de arrendamiento de tierras. Una técnica de la cooperativa subrayó esta dedicación:
El equipo de técnicos que tiene el INTA, en general, tiene un compromiso hacia la tarea y actividad que realizan. Son personas que yo destaco, que se han involucrado más allá de su salario. Un montón de veces nos visitaron fuera de su horario laboral (Entrevista Técnica 4, 23/02/25).
Así se visibiliza la importancia de las redes de política estatal, con la consiguiente dificultad que significó la ruptura generada por el contexto político desde diciembre de 2023, evidenciada por la discontinuidad de programas como Prohuerta y Cambio Rural.
Finalmente, en lo que respecta al eje de comunicación y construcción de valores (Tabla 1), en el caso 1 las reuniones asamblearias representaban el principal espacio de intercambio. Sin embargo, la disminución de integrantes, como los trabajadores de proveeduría y del restaurante, polarizó las perspectivas e intereses entre la familia propietaria del establecimiento y las agricultoras.
En las asambleas solo quedamos con [dueño de la tierra] y su pareja. Entonces sentíamos que los molestábamos. Eran como realidades muy distintas, nosotras dos trabajadoras que vivíamos de esa entrada de dinero y sabíamos que teníamos que estar todos los días ahí, y [dueño de la tierra] tenía otros ingresos, otra vida. Por ahí, si se hubiera sumado más gente, capaz hubiese crecido la asociación (Entrevista Agricultora 1, 14/04/25).
El testimonio muestra cierto conflicto de intereses en el caso 1, donde la propiedad de la tierra y la posibilidad de vivir de otros ingresos genera cierto desbalance en las interacciones con las trabajadoras de la tierra, cuyo capital es el conocimiento.
En el caso 2, las asambleas en la Cooperativa constituyeron un elemento fundamental de su estructura jurídica (Tabla 1). Para garantizar el empoderamiento de los miembros en la toma de decisiones, se estableció que los roles clave de presidencia, tesorería y secretaría fueran ocupados por integrantes de las familias bolivianas. Una técnica de la Cooperativa comentó:
Siempre tratamos de adaptarnos a las formas de vida de los productores, o sea sentarnos alrededor de un fogón, en los cajones de verdura, comer lo que comen ellos. Nunca intentamos tener una asamblea en la ciudad, mover a los productores de su espacio de trabajo. Aunque en realidad hace 30 años que viven en Mar del Plata, siguen con su cultura muy arraigada (Entrevista Técnica 4, 23/02/25).
Este testimonio muestra la heterogeneidad de los actores involucrados en el caso 2, se debería profundizar en las dinámicas entre bolivianos, técnicos y transportistas, en sus diferencias y cercanías. Sus interacciones se construyen teniendo en cuenta las habilidades y potencialidades de cada integrante.
Las experiencias seleccionadas se identifican con la agroecología, aunque cada una promociona diferentes valores. El caso 1 se arraiga en la permacultura, la biodinámica y la agricultura regenerativa. Es un proyecto que dialoga con objetivos cercanos a cambios de estilo de vida y de alimentación saludable (Crotta et al., 2024), o en palabras de sus protagonistas “alimentación consciente”.
Creo y apuesto que la agroecología es justamente ingerir un alimento que tiene una consciencia social, nutricional; una consciencia totalmente integrada con lo que es el entorno de la naturaleza. No ofrezco verdura, hago alimentos (Entrevista Agricultora 1, 14/04/25).
Los integrantes del caso 1 centran su narrativa en la conexión holística con la naturaleza. En contraste, los valores del caso 2 condensan situaciones ligadas a la tradición y a la cultura rural. Para estas familias, la transición a la agroecología representa una oportunidad para escapar de la pobreza y dignificar el sector agrícola y campesino. A partir de la lucha colectiva por el acceso a la tierra buscan vivir bajo condiciones económicas justas. Para la cooperativa, un principio central fue adoptar la consigna de que ningún miembro permaneciera en silencio frente a la vulnerabilidad socioeconómica que enfrentan las familias rurales, en particular la minoría étnica boliviana que habita el cinturón hortícola de Mar del Plata. Asimismo, se señalaron otras preocupaciones, como la defensa activa de políticas que promuevan la desconcentración de la propiedad de la tierra:
Si bien el objetivo en el día a día es producir alimentos libres de agrotóxicos para la comercialización directa entre productores y consumidores, en realidad hay una causa mayor. Mostrar la situación de las familias, que no son dueñas de la tierra, que para producir agroecológicamente de forma real se necesita planificar a largo plazo y para eso se necesita tener acceso a la tierra (Entrevista Técnica 4, 23/02/25).
El acceso a la tierra es fundamental para territorializar la producción agroecológica que requiere de tierras con estructuras aireadas, fertilizadas con biopreparados. Por eso, el sistema de arrendamiento dolarizado del cinturón hortícola es un obstáculo significativo para la soberanía alimentaria y la agroecología. Cuando los arriendos suben, los productores se ven obligados a buscar otras tierras y recomenzar el cuidado y mejora de la estructura del suelo, sus viviendas, etc.
Sostenibilidad y rupturas en las estrategias asociativas
Las dos experiencias seleccionadas muestran rupturas y continuidades que hacen parte de la multiterritorialización de la agroecología (Haesbaert, 2013).
El caso 1 se disolvió en 2024. Aunque sus integrantes compartían principios agroecológicos, surgieron intereses contrapuestos dentro del mismo proyecto. Había tensión entre quienes redoblaron sus esfuerzos para mantener la huerta todo el año y los que se enfocaron en otros usos del terreno, como el residencial. Además, actividades clave como el restaurante y la cocina operaban de forma discontinua, lo que limitó aún más la consolidación de una organización colectiva con objetivos compartidos. Si bien este caso experimentó un proceso de desterritorialización (Mançano Fernandes, 2005), simbolizado por el abandono de la huerta y el avance de gramíneas en el área de trabajo, los vínculos y procesos cultivados durante cuatro años por las dos agricultoras no sólo perduran, sino que también propiciaron el surgimiento de nuevas territorialidades por fuera de la suscitada experiencia colectiva. Hoy, estas mujeres redireccionan su trabajo y ofrecen servicios de huerta y compostaje en nuevos ámbitos. Esto pone de relieve el dinamismo de los procesos sociales, que se reconfiguran constantemente. Es probable que la adopción de nuevas prácticas organizativas, como la oferta de servicios extra prediales relacionados con la alimentación saludable (Crotta et al., 2024), facilitaran esta reconfiguración. En conjunto, estas prácticas no sólo trascendieron el interés individual de las agricultoras, sino que también se extendieron significativamente en los barrios de la zona sur de Mar del Plata.
En el caso 2, las tres familias de inmigrantes bolivianos muestran una mayor sostenibilidad en el tiempo gracias a su fortalecimiento en la organización y en el intercambio de saberes con los técnicos y transportistas de la cooperativa. La transición agroecológica, iniciada entre 2018 y 2019, estuvo acompañada por intercambios con movimientos sociales y programas estatales. Todas estas interacciones les permitieron confluir y formalizarse como cooperativa en 2021. Esta figura legal potenció sus estrategias de territorializar la agroecología, desterritorializando el modelo de producción hortícola dominante (Sotiru, 2023). No obstante, coexisten prácticas de comercialización de ambos sistemas (canales largos y canales cortos). Este proceso de transformación, que Haesbaert denomina multiterritorialidad (2013), implicó cambios profundos en las relaciones productivas, comerciales e institucionales.
Las facilidades legislativas y el acompañamiento institucional fueron fundamentales para la conformación de la cooperativa, actuando como una plataforma o "trampolín" para impulsar estos nuevos procesos de territorialización. A partir de este hito, se movilizaron recursos humanos y financieros. De hecho, entre 2021 y 2023, la superficie de producción hortícola agroecológica, arrendada por las tres familias, se expandió de 2.2 a 9.2 hectáreas. Esto no solo significó un aumento del 318% en la extensión de los suelos bajo manejo asociativo, sino que también arraigó prácticas agroecológicas, acompañadas por la elaboración constante de biopreparados. Esto se logró por la interacción e intercambio generado entre el equipo técnico y transportista con las familias productoras. Su consolidación les permitió acceder a líneas de crédito para la compra de materiales y maquinaria en un contexto de implementación de políticas públicas para la agricultura familiar y la agroecología. Paralelamente, desde el proyecto cooperativo se ampliaron los circuitos cortos de comercialización, estableciendo una red de mayor alcance. En términos territoriales, este hecho se tradujo en la conquista de nuevos mercados, ya que captó el interés y la movilidad de clientes y consumidores de alimentos agroecológicos. Esto se logró mediante la creación y vinculación con nodos para la entrega de bolsones, y la articulación con otras cooperativas y experiencias de intermediación solidaria, así como a través de la participación en ferias.
Conclusiones
El trabajo muestra que el asociativismo se presenta como una estrategia que potencia lo colectivo, alineándose con la dimensión social y de sostenibilidad de la agroecología. Si bien la investigación es exploratoria, se constata que la noción de multiterritorialización es adecuada para visibilizar las heterogéneas formas de asociativismo, así como la construcción de diversas agroecologías alrededor de constantes tensiones y conflictos de intereses. Las prácticas sociales analizadas en esta investigación no sólo cambian y se ensamblan con las estructuras dominantes, sino que, al mismo tiempo, construyen nuevos territorios alternativos. Ambas experiencias colectivas nos brindan valiosas lecciones sobre los desafíos y las claves para consolidar proyectos agroecológicos. De los tres ejes de análisis sobre los que hemos discurrido en el artículo, se destacan las siguientes reflexiones en relación a la organización, movilización de recursos, comunicación y construcción de valores.
El caso 1, a pesar de sus intenciones agroecológicas, reveló problemas significativos en su estructura organizativa. Falló la planificación y la escala de trabajo, lo que se tradujo en una disociación entre las actividades y realidades de los miembros. La falta de una división clara de roles y la sobrecarga de responsabilidades en las agricultoras, que tenían el permiso para ocupar y utilizar la tierra, hicieron insostenible el proyecto a largo plazo. En cambio, la participación intersectorial y una clara división de tareas (producción, equipo técnico, transportistas, etc.) del caso 2, fue clave para movilizar recursos, establecer redes de comercialización y generar valor agregado. A pesar de la precaria tenencia de la tierra (arrendamiento), este grupo de arraigada identidad colectiva y objetivos claros como la soberanía alimentaria, supo ganar espacios en el mundo de la política pública.
La cooperativa del caso 2 tuvo mayores oportunidades para acceder a los beneficios de las políticas públicas que la asociación informal del caso 1. Esto muestra el impacto desigual de normativas que adoptaron un perfil sectorial, fragmentado o coyuntural, como la Resolución 1000/21 del INAES (que facilitó la constitución "express" de cooperativas) o el Programa Mercados Bonaerenses. En un contexto de escasa intervención pública para sostener experiencias alternativas en el tiempo, la organización de la sociedad civil (en este caso productores, tenedores de tierras, intermediarios) es fundamental para acceder a la información y para consolidar experiencias agroecológicas. En síntesis, esta exploración sobre la construcción de múltiples territorios asociativos y agroecológicos en la horticultura marplatense muestra la importancia de profundizar en su análisis desde la mirada de sus propios protagonistas. Este trabajo abre interrogantes sobre el desarrollo de procesos asociativos a la luz de los cambios en el escenario político nacional y provincial, donde la desaparición o reestructuración de organismos, y programas estatales generó nuevas reconfiguraciones, discontinuidades y territorializaciones.
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Notas

