

Artículos
Entrevistas imaginarias con el pasado. Una experiencia de interpelación al pasado reciente con adolescentes y jóvenes
Imaginary interviews with the past. An experience of questioning the recent past with adolescents and young people
Clio & Asociados. La historia enseñada
Universidad Nacional del Litoral, Argentina
ISSN: 2362-3063
Periodicidad: Semestral
núm. 39, e0048, 2024
Recepción: 28 agosto 2024
Aprobación: 05 octubre 2024

Resumen: Este trabajo presenta y analiza el proyecto "Entrevistas imaginarias con el pasado", un taller desarrollado a partir de la hipótesis de que las narrativas más difundidas sobre el pasado reciente enfrentan dificultades para interpelar a las nuevas generaciones. A partir de esta premisa, propusimos la creación de una serie de podcasts en los que adolescentes y jóvenes de entre 16 y 20 años conversan con personajes imaginarios que vivieron la última dictadura en Argentina y que representan diferentes roles: víctimas, victimarios o “sujetos implicados”. Estos personajes fueron creados e interpretados por los y las jóvenes participantes. Los podcasts son el resultado de un taller organizado en el año 2021 por el equipo de la Universidad de Buenos Aires, en el marco del proyecto MSCA-RISE SPEME - Questioning Traumatic Heritage: Spaces of Memory in Europe, Argentina, Colombia.
Palabras clave: Historia Reciente Argentina, jóvenes, memoria, transmisión, sujetos implicados.
Abstract: This paper presents and analyzes the project "Imaginary Interviews with the Past," a workshop developed based on the hypothesis that widely circulated narratives about recent history face challenges in engaging younger generations. Building on this premise, we proposed the creation of a series of podcasts in which teenagers and young adults aged 16 to 20 converse with imaginary characters who lived through Argentina's last dictatorship and represent different roles: victims, perpetrators, or what Michael Rothberg calls "implicated subjects." by The participants created and portrayed these characters by themselves. The podcasts are the result of a workshop organized in 2021 by the University of Buenos Aires team as part of the MSCA-RISE SPEME project - Questioning Traumatic Heritage: Spaces of Memory in Europe, Argentina, Colombia.
Keywords: Recent Argentine History, youth, memory, transmission, implicated subjects.
Introducción
¿Qué eficacia puede tener en nuestro presente el recuerdo de traumas pasados, aunque se reconstruyan y evoquen magistralmente en memoriales y museos? (...) ¿Es suficiente con transmitir un recuerdo?
¿Es suficiente con que los lugares destinados a preservar la memoria del pasado nos la devuelvan sin cuestionar nuestro presente? (Violi, 2024, en prensa)
En los países atravesados por pasados traumáticos, el mandato imperativo del Nunca Más, condensado en la expresión “recordar para no repetir”, se instaló como una verdad autoevidente. Sin embargo, como sugiere Patrizia Violi, los hechos muestran una realidad más compleja. Las violaciones a los derechos humanos, la violencia institucional y la intolerancia no han dejado de ocurrir; y asistimos al avance de derechas radicalizadas en distintas partes del mundo que proponen proyectos represivos y socialmente excluyentes (Pisanty, 2022; Franco, 2023). Particularmente en Argentina, desde hace algunos años y con mayor fuerza en la actualidad, los cuestionamientos a los consensos construidos durante cuarenta años ininterrumpidos de democracia, muchos de ellos provenientes de jóvenes, se hacen cada vez más presentes en el debate público y político. La circulación de discursos que banalizan, relativizan o directamente niegan los crímenes cometidos por la última dictadura, y la legitimidad que éstos han adquirido en algunos sectores de la sociedad, obligan a repensar algunas de las certezas que creíamos tener. Estas preocupaciones nos convocaron a indagar en las narrativas de pasados difíciles y a reflexionar sobre los modos en los que los y las jóvenes se vinculan e interesan por ellas.[1]
El Proyecto SPEME es un programa de investigación impulsado y coordinado por la Universidad de Bologna (Italia), financiado por la Unión Europea, del que participamos junto con colegas de la Universidad Nacional de Colombia, de la Universidad de Ámsterdam, y con los espacios de memoria H401 de Ámsterdam, la Fundación Campo de Fossoli de la ciudad italiana de Carpi y el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos (ex-ESMA) de Buenos Aires. Uno de los tópicos que abordamos en el SPEME se vincula con qué tipo de acciones innovadoras podrían mejorar el conocimiento del pasado y, al mismo tiempo, servir de apertura a cuestiones actuales y nuevas problemáticas sociales.[2]
A comienzos del 2021, en un contexto signado por las restricciones impuestas por la pandemia global de COVID-19, en el marco del proyecto se propuso realizar un taller para la realización de podcasts con adolescentes y jóvenes. Bajo el título “Entrevistas imaginarias con el pasado”, el objetivo del taller era que los y las participantes crearan e interpretaran personajes imaginarios que vivieron sucesos traumáticos en los diferentes países integrantes del SPEME (como la última dictadura en Argentina) y que fueron víctimas, victimarios o “sujetos implicados” (Rothberg, 2019). El proyecto buscaba fomentar el abordaje y elaboración del pasado traumático en cada uno de los países participantes en base a los interrogantes de las nuevas generaciones. En este sentido buscamos desplazarnos de la transmisión unidireccional hegemónica para promover un proceso de potenciación de la agencia de los participantes que pudiera incluir sus inquietudes, sus interrogantes y sus incertidumbres. En función de esta propuesta, entre julio y diciembre de 2021 las y los integrantes del equipo UBA realizamos un taller con un grupo de jóvenes entre 16 y 20 años, estudiantes o egresados/as recientes de la escuela media, algunos/as de ellos/as además estudiantes de teatro.
Partimos de la base de que gran parte de la literatura sobre legados traumáticos se ha basado (y se sigue basando hoy en día) en las narraciones en vivo de los testigos. Por lo general, las voces que se escuchan son las de las víctimas, para compensarlas de algún modo por el silencio forzado en el que se han visto inmersas. A menudo, esto nos impide comprender los procesos en los que participaron los perpetradores. Intentar conocer su dinámica de implicación puede ayudar a comprender el modo en que el poder violento concierne a los sujetos, en los entramados socioculturales que los atraviesan sin que eso signifique identificarnos con ellos. Desde esta perspectiva, nos resultaba sumamente interesante la figura del "sujeto implicado" (Rothberg, 2019), que no corresponde ni a la víctima ni al victimario, pero que hoy es más relevante que nunca para las nuevas generaciones. En palabras del autor,
Los sujetos implicados ocupan posiciones alineadas con el poder y el privilegio sin ser ellos mismos agentes directos del daño; contribuyen a los regímenes de dominación, los habitan, los heredan o se benefician de ellos, pero no los originan ni los controlan. Un sujeto implicado no es ni una víctima ni un perpetrador, sino más bien un participante en historias y formaciones sociales que generan las posiciones de víctima y perpetrador, y en las que, sin embargo, la mayoría de las personas no ocupan papeles tan definidos. Los implicados, menos "activos" que los agresores, tampoco encajan en el molde del espectador "pasivo". Aunque indirectas o tardías, sus acciones e inacciones contribuyen a producir y reproducir las posiciones de víctimas y autores. (Rothberg, 2019: 1, la traducción nos pertenece)
Es decir, los “sujetos implicados” participan en eventos o situaciones que en principio parecen estar más allá de su agencia como sujetos individuales. Aunque sus acciones o inacciones sean indirectas, colaboran con la producción y reproducción de las posiciones de víctimas y perpetradores. Se trata de una posición dinámica, no permanente ni congelada para siempre, que a la vez no requiere conciencia del entrelazamiento con la injusticia (de hecho, la implicación frecuentemente es inconsciente o denegada). En este sentido, es distinta a la noción de complicidad, en la que el sujeto es consciente de su participación en una acción que genera victimarios y víctimas. Entre otras cosas, nos interesaba trabajar con esta categoría por el hecho de que los y las jóvenes no tienen la experiencia directa de haber vivido esos sucesos traumáticos del pasado, pero al mismo tiempo suelen estar implicados/as, como observadores/as no participantes, de microtraumas cotidianos de los que no suelen sentirse ni víctimas ni "culpables".
La elección del formato de entrevista para el taller se sustentó en la concepción de que el acercamiento de las nuevas generaciones a los grandes traumas históricos suele estar mediado por la lectura, la observación o la escucha de las fuentes testimoniales del pasado. En el caso de Italia y Holanda, estas fuentes ya no son directas, sino sólo documentadas. En los casos de Colombia y Argentina no siempre son accesibles. Además, particularmente en nuestro país, el acercamiento de los y las jóvenes y adolescentes a los testimonios generalmente se da en el ámbito escolar, donde el tratamiento de la historia reciente está condicionado por las prescripciones curriculares y por las normas propias de la escuela. Dicho de otro modo, ellos no toman decisiones respecto de qué desean saber de aquellas experiencias y cómo quieren aproximarse a las mismas.
Por todo esto, nos interesó generar un espacio de diálogo con los y las participantes, en el que ellos/as tuvieran libertad para interrogar a ese pasado desde sus propios intereses y expectativas. La forma más simple y directa de diálogo es la entrevista, que permite al entrevistador expresar su posición al formular las preguntas, y al entrevistado expresarse en la respuesta. Así, les propusimos que diseñaran entrevistas imaginarias, tanto con las víctimas, los victimarios, como con los mencionados "sujetos implicados". Las personas entrevistadas no debían corresponder necesariamente a personas reales sino que debían ser históricamente verosímiles. En palabras de Jorge Semprún (1995: 140-1), “Contar bien significa (...) que sea escuchado (...) ¿Cómo contar una historia poco creíble, cómo suscitar la imaginación de lo inimaginable si no es elaborando, trabajando la realidad, poniéndola en perspectiva?”. En este taller poner en perspectiva las entrevistas imaginarias significaba considerar en términos de cambios y continuidades los aspectos políticos, sociales, culturales, económicos de los años referidos por los entrevistados y entrevistadores. De tal modo se buscó un relato verosímil a fin de que otros/as puedan comprenderlo. Compartimos en este sentido la reflexión de Valentina Pisanty (2022: 19) quien se pregunta si en lugar de “recordar para no repetir”, no deberíamos entender para no repetir.
1. El taller
Cuando comenzamos el taller, en julio de 2021, las escuelas en la Ciudad de Buenos Aires estaban teniendo regímenes híbridos de cursada, con el formato de “aulas burbuja”, con grupos reducidos que iban rotando la cursada presencial o virtual. Consideramos que era un contexto complicado y de mucha exigencia para que los y las docentes llevaran a cabo el proyecto de entrevistas imaginarias en el marco de un curso de una escuela, por lo que decidimos invitar a jóvenes que quisieran participar de forma absolutamente voluntaria a partir de una convocatoria “cerrada”, es decir, con invitaciones delimitadas y personales. Las personas invitadas fueron alumnos/as o ex alumnos/as de escuela secundaria de los y las integrantes del equipo. Finalmente, pudimos conformar el taller con 8 participantes.
El proceso de trabajo tuvo tres etapas. La primera, constó de cinco reuniones grupales virtuales, con una frecuencia quincenal. La dinámica en estas reuniones fue la de exposiciones dialogadas breves, con intercambios con los y las jóvenes sobre las temáticas tratadas a partir de diferentes materiales (históricos y artísticos) que funcionaron como disparadores para la reflexión.
En la primera reunión hicimos una contextualización del período dictatorial. Para esto seleccionamos fuentes de los años de la dictadura (fotografías, artículos de diarios y revistas, discursos de los victimarios) orientando un análisis crítico. En los siguientes encuentros trabajamos sobre las categorías de víctima, victimario y “sujeto implicado”. Para abordarlas, propusimos distintos libros, películas, series, canciones, entrevistas y otros documentos, que incluían de alguna forma a los distintos sujetos.[3]
En el cierre de esta primera etapa de trabajo con todo el grupo, cada joven eligió qué personaje quería representar. A partir de ese momento, comenzó la segunda etapa, en la que el trabajo continuó en grupos más reducidos, en función de la clasificación de los personajes elegidos entre víctimas, victimarios y sujetos implicados. Si bien los tres “tipos” estuvieron representados en la elección de los y las participantes, nos parece interesante destacar que los “sujetos implicados” atrajeron especialmente la atención y fueron en gran medida el centro de la discusión en muchos encuentros.
En el trabajo en grupos reducidos, los y las orientamos para construir el personaje a través de preguntas que buscaban caracterizar al sujeto en construcción: ¿Quién era? ¿Cuántos años tenía? ¿Cuál era su ocupación? ¿Qué piensa en el momento de la entrevista de su desempeño en los años de la dictadura? También los guiamos para construir su rol de entrevistadores/as, para que el personaje entrevistado pudiera presentarse adecuadamente y elaborar su discurso en función de un interlocutor específico. En esta instancia, intentamos que nuestra función fuera la de acompañar un proceso creativo autónomo, guiado por los intereses y las inquietudes de cada participante. Les sugerimos materiales adicionales e hicimos varias rondas de intercambio de los avances en la caracterización, evitando ser taxativos sobre lo que podían (o debían) hacer.
Finalmente, en la tercera etapa, armaron grupos de dos o tres integrantes para realizar las entrevistas, en las que, tal como estaba planteado, todos/as alternaron entre la función de entrevistador/a y la de entrevistado/a. Una vez que las entrevistas fueron grabadas, editamos los podcasts con los programas Audacity y Bandlab. El podcast “Entrevistas imaginarias con el pasado” fue subido a la plataforma Spotify en abril del 2022.[4]
Después de algunas semanas de circulación, hicimos una nueva reunión de devolución con los y las participantes, para conocer su opinión sobre el proceso, el producto final y lo que les interesaba hacer con esta producción a futuro. A continuación, realizamos un análisis sobre el trabajo creativo y las producciones finales que recogen sus opiniones sobre el proceso.
2. El trabajo creativo
La participación basada en el interés de los y las jóvenes en la propuesta del taller posibilitó un desempeño entusiasta en todo el trayecto del trabajo. La posibilidad de elegir y construir un personaje imaginario del pasado habilitó su compromiso y gusto por la participación.
Salvador, de 16 años, interpretó a María Eva Giordano, una hija de desaparecidxs que vivió en la guardería montonera en la Habana, Cuba[5]. Esta niña imaginaria, que en el momento de la entrevista ya es una mujer, narra las situaciones que más recuerda, sin evitar el relato de sus emociones, dolorosas y reconfortantes, desde la llegada a la Guardería, su estadía, su partida cuando la va a buscar su abuela, su llegada a Buenos Aires y sus dificultades de adaptación en un país en el que todavía no podía contar su historia ni la de su familia. El relato evidencia una minuciosa investigación histórica y un proceso creativo de fuerte compromiso con la búsqueda de las vivencias de ese personaje infantil cuya experiencia constituía el objeto más importante de su indagación.
Greta, de 18 años, interpretó a Cecilia Guerrero, una estudiante de 5to año de la escuela secundaria, víctima joven del terrorismo de Estado durante los años de la última dictadura. Cecilia fue detenida junto con otros/as compañeros/as amigos/as. De ese grupo solo ella y un amigo fueron liberados después de unas horas. ¿Cómo pudo gestionar esta experiencia en una sociedad que no hablaba ni escuchaba? ¿Cómo la afectó la desaparición de su mejor amiga? ¿Qué piensa al momento de la entrevista de los años vividos en dictadura? Los y las jóvenes de la edad que ella tiene cuando participa del taller son el objeto de interés de su indagación y de la elaboración creativa de la amiga imaginaria.
Teodoro, de 20 años, eligió interpretar a Armando Esguerra, rector imaginario durante la última dictadura militar del colegio secundario al que él asistió, la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini de la ciudad de Buenos Aires. Armando Esguerra ha recibido acusaciones sobre crímenes de lesa humanidad en los días previos a la entrevista. Con voz de señor mayor y un trato especialmente dirigido a una jovencita dice “mirá, querida,...” y explica las razones por las que implementaron el tipo de normativas aplicadas durante los años de la dictadura. Luego justifica su accionar en contra de “todo tipo de expresión política” dentro de la institución educativa. La investigación en torno a las autoridades de una institución que Teodoro conoció después de la dictadura y su interés por indagar en torno a las razones que podrían sustentar las autoridades cómplices de los perpetradores constituyeron el objeto de indagación de este trabajo.
Giuliana, de 17 años, eligió interpretar a Ámbar Acevedo, la hija de un suboficial de las Fuerzas Armadas en los años de la última dictadura militar en Argentina. Ámbar reconoce su implicación como confidente de su padre en esos años. Su investigación y su trabajo creativo le posibilitan entender y explicar los motivos de aquella conducta. Para distanciarse y reconocer su implicación, Ámbar recurre a las construcciones de género propias de esos años en una familia como la suya. En el momento de la entrevista la hija imaginaria de ese militar puede reconocer aquel lugar de implicación, aún incómodo pero posible de ser contado. Al final de la entrevista se puede ver la distancia que, a diferencia de otros personajes, ha tomado respecto de su accionar.
Valentín B., de 18 años, interpretó a un empresario del mundo financiero que se vio beneficiado por las políticas económicas de la última dictadura militar en Argentina. Ernesto Caputo, en 1977, era un joven de 27 años, que en ese entonces se había iniciado en un fondo de inversión. Podríamos considerarlo un "sujeto implicado" que se benefició de las políticas económicas de la última dictadura pero, en el momento de la entrevista circulaban testimonios de su complicidad con el gobierno militar, que él niega. La fina línea que separa a un sujeto implicado de un cómplice y el modo en que este personaje gestiona su accionar en el pasado dictatorial constituye el objeto de la indagación de este proceso creativo. El argumento que sostiene en el momento de la entrevista da cuenta del entramado socioeconómico, político y subjetivo de un actor social que se benefició durante la última dictadura.
Valentín N., de 16 años, interpretó al encargado de un edificio de Almagro, un barrio céntrico de la ciudad de Buenos Aires, en los años de la última dictadura. Vicente recuerda cómo eran sus vínculos con los/as vecinos/as del edificio en el que trabajaba y con otras personas del barrio. Por ejemplo, con los policías que custodiaban la cuadra, por quienes siente empatía y una relación cercana. Da a entender, con ambigüedad, que en sus conversaciones con ellos brindó información sobre otras personas, particularmente sobre una joven estudiante que vivía en el edificio. A la vez, celebra y añora la "seguridad" y "tranquilidad" con la que se vivía en los años de la dictadura. Los límites entre implicación y complicidad y la internalización de los discursos del gobierno militar por parte de algunos sectores de la sociedad civil son el objeto de indagación de este trabajo.
Federica, de 18 años, interpretó a un funcionario militar de bajo rango de la dictadura. Héctor Martínez se desempeñaba en el Ministerio de Educación realizando "trabajo administrativo", puntualmente, recolectando información en las escuelas para usarlo para el "bien de la patria". La forma en la que explica cómo era su vida durante la dictadura refiere a la noción de la “banalidad del mal” de Hannah Arendt (2008 [1963]): es una persona con una vida “normal”, un burócrata que “hizo lo que tenía que hacer” y que no parece ser consciente de las consecuencias de sus actos. Sin embargo, al ser interpelado directamente por el entrevistador acerca de la violencia durante aquellos años, primero responde con evasivas y luego desliza que "hoy no se puede hablar de eso”.
Las producciones reflejan el trabajo de investigación que cada uno/a realizó de manera autónoma y que los/as llevó a consultar textos académicos y periodísticos, leer novelas, ver películas y revisar documentos históricos, más allá de los sugeridos por nosotros/as en las primeras etapas del taller. Sus personajes fueron compuestos a partir de una caracterización densa. No eran “víctimas” o “victimarios” genéricos, anónimos, sacados de un manual o de una entrada de enciclopedia. Nuestra intención fue estimular un proceso creativo que posibilitara la expresión de sus interrogantes. Los y las participantes compusieron sujetos distintivos, a los que les inventaron una familia, un trabajo, una biografía, una ideología, hasta características físicas y hobbies.
Pero así como muchos/as expresaron su preocupación por lograr que sus personajes fueran verosímiles desde una perspectiva histórica, también la propuesta de trabajo creativo, en cierto modo performático, que algunos/as de ellos/as denominan “ficción”, generó oportunidades para la comprensión de los y las participantes en la medida en que pudieron acercarse a los sentidos que estaban en juego durante los años de la última dictadura a partir de la construcción de narrativas propias. En este sentido, ellos/as destacan la dimensión lúdica que tuvo el proceso. Además de aprender cosas que no sabían, señalan que “disfrutaron” y “se divirtieron” en el armado y en la composición de los personajes. Creemos que estas expresiones surgen de la posibilidad que tuvieron de salirse de narrativas y formas de conocer hegemónicas y encorsetadas sobre el pasado reciente que muchas veces se les presentan como demasiado “solemnes” o intocables, a la vez que les resultan desvinculadas del presente y fuera de sus horizontes de expectativas. En ese sentido, uno de los participantes planteaba:
Teodoro: Lo más lindo fue la parte de la actuación, que es cuando salís a la cancha y mostrás lo que tenés para decir, pero todo el proceso fue lindo y lo compartimos en familia, muchas de las películas las vimos con mi familia… es una familia bastante politizada, interesó el proyecto… vimos [la película] Rojo juntos.
(...) Creo que es un material que va a servir un montón para trabajar con los más chiquitos. El arte y la ficción pueden ser más “light”, más entretenidos que leer un texto o escuchar al profesor. Si bien laburamos un montón, leímos, vimos películas, no deja de ser ficción, son personajes que inventamos.
Como coinciden diversos/as investigadores/as (Kriger, 2017; Levy y Gerzovich, 2016; Paganini, 2020; Pappier, 2022) que abordaron las narrativas y representaciones sobre el pasado reciente presentes en las voces de los estudiantes secundarios, existe hasta hoy un fuerte predominio entre ellos/as de la memoria emblemática del Nunca Más: interpretan los acontecimientos de la última dictadura como terrorismo de Estado y, aunque mencionan los compromisos políticos de las personas detenidas-desaparecidas, tienen apenas una idea vaga que se traduce en la afirmación de que fueron perseguidas por “pensar diferente”. Los efectos más fuertes de esta narrativa fueron el de instalar el rechazo a toda forma de violencia para dirimir los conflictos sociales, una idea utópica de la democracia como antónimo de la dictadura y, fundamentalmente, de una sociedad ajena y pasiva frente a la represión que además forja en los y las estudiantes una representación de las personas detenidas-desaparecidas como “hipervíctimas”, en el sentido en que se subraya su vulnerabilidad extrema frente a los represores sin considerar su militancia política (González Bombal, 1995; Crenzel, 2008). Como advierte Violi (2024, en prensa), “las formas de esa memoria corren a veces el riesgo de convertirse en una especie de distancia silenciada, en un ‘aseguramiento’ del pasado que da lugar a una versión absolutoria de nuestro presente. El mal siempre está en otra parte, no nos concierne, no nos cuestiona”. Este relato hegemónico no contempla las agencias sociales y políticas y, de tal modo, construye un pasado reciente lejos del presente de los y las jóvenes y de sus interrogantes.
Frente a esta narrativa que se ha transformado en una “memoria-monumento” (Portelli, 2013), que no logra interpelar a los y las jóvenes, observamos entre los/as participantes del taller una búsqueda de sujetos novedosos. Por eso vemos personajes que habitualmente no aparecen en las narrativas escolares hegemónicas sobre la última dictadura, como el portero de un edificio, el rector de una escuela, la hija de un represor o un empresario. En algunos casos, los/as participantes optaron por personajes con los que podrían llegar a sentirse identificados como jóvenes de escuela media o universitarios. Otros/as, en cambio, optaron por representar personajes con edades y perfiles muy distintos a los suyos, aunque no necesariamente ajenos a su mundo (como, por ejemplo, el rector de la propia escuela). Incluso, como un signo de los tiempos en la Argentina, en la que la problematización de las identidades de género está en el centro de la agenda pública, dos jóvenes eligieron representar con un género distinto al suyo: Salvador representa a una mujer y Federica, a un hombre.
Notamos también un gran esmero en la construcción dramática de los personajes. Por tratarse de un podcast, la dramatización se percibe a través de la voz: en el tono, la cadencia, los silencios, la impostación o el uso de falsete (en especial, en quienes representan personas de edad mucho mayor que la suya o de un género distinto al propio). También a través de cierto léxico y modismos elegidos. Por ejemplo, en la entrevista en que Valentín B. interpreta a un empresario que se enriqueció en el mundo financiero de la década del setenta, éste usa una voz grave ciertamente adulta, con tono serio. En un momento, ante la interpelación del entrevistador por la mención que él hace respecto de situaciones difíciles que sus empleados experimentaron, el empresario contesta: “¡mirá, nene!...” (un modo de degradar a su entrevistador por ser más joven que él). Luego retoma su tono serio aunque evidencia cierta incomodidad para explicar.
Simultáneamente, los personajes que construyeron iluminan aspectos que suelen ser poco abordados en la escuela como la militancia de quienes resultaron víctimas (y más aún, la militancia armada). En algunos casos, los y las jóvenes eligieron personajes que podrían ser cercanos a sus mundos (una hija de desaparecidos, una víctima joven, una sujeta implicada joven, un rector de una escuela), pero cuyas experiencias concretas desconocen porque el tratamiento escolar suele ir en otra dirección.
Salvador: En un primer momento hubiera considerado armar una clase de personaje muy distinta para este podcast, algo como una persona que hubiera estado detenida. Pero decidí que me quería salir un poco del relato clásico y tomar un camino más particular, así que elegí como personaje a la hija de una montonera que estaba refugiada en Cuba. Quería hacer algo menos clásico, porque siento que hay varias cuestiones de varios casos particulares de la dictadura que se desconocen. El personaje que elegí me permitía pensar sobre la dictadura en las infancias, me permitía pensar a las víctimas de manera amplia y también pensar la dictadura más allá del territorio argentino.
Al personaje de Eva le arrancaron una parte de su niñez, tuvo que crecer sin que ninguno de sus padres la acompañaran durante el trayecto. En este país vive un número de gente a la que le quitaron tanto que no tuvieron nunca la oportunidad de ser un niño o niña. Me interesaba intentar comprender cómo esas infancias vivieron la dictadura. (...) Eva no solo perdió a sus padres. Cuando se dice que la dictadura se caracterizó por ser un período de silencio, no solo se debe a la censura de libros, música, cine, etcétera, sino que también a la autocensura de la gente, evitando temas de conversación, compañías y aspectos de la propia identidad. Cuando Eva regresó al país en plena dictadura tuvo que ocultar al mundo su pasado y origen, tuvo que arrancarse una parte suya que la definía por el temor que sentía.
Es oportuno considerar que Salvador tiene un tío desaparecido que fue secuestrado cuando su papá era un niño. El compromiso que evidenció en la construcción detallada del personaje, es decir su interés en entender y ponerle palabras a esas situaciones que quería abordar, le dan a la entrevista un grado importante de verosimilitud. Recrea a la niña imaginada desde sus recuerdos infantiles. Dicha recreación posibilita un acercamiento para los jóvenes que comparten preguntas, inquietudes, búsquedas y sentidos desde el presente con un horizonte de posibilidades e incertidumbres comunes.
En este proceso creativo, propositivo de parte de ellos/as, el concepto de “sujetos implicados”, novedoso en el contexto académico y educativo local, aportó una herramienta enriquecedora en la medida que corrió el foco de las categorías de los relatos más hegemónicos. En ese corrimiento abrió posibilidades narrativas y la formulación de nuevos sentidos, como señalaban en sus devoluciones:
Teodoro: Yo quería resaltar la figura del sujeto implicado, que es una figura que a pesar de que vengo de una familia en la que se habla del tema nunca lo habíamos pensado.
Así, los y las participantes expresan su interés por pensar la historia reciente más allá de los sujetos excepcionales, ya sea por su caracterización “heroica”, ‘monstruosa’ o de “hipervíctima”. La categoría de “sujetos implicados” les permitió pensar en la agencialidad de los sujetos históricamente situados y en los límites difusos que existen entre las diferentes actitudes sociales que se pueden tomar frente a situaciones límites.
Valentín N.: Me gustó… jugar con las zonas grises, la cosa ética, hasta dónde sos un victimario, hasta dónde sos un inocente… me gustó jugar por ese lado.
Giuliana: Eso de jugar con los límites era re difícil, el límite entre ser implicado y victimario, nos juntábamos con Valentín y decíamos ‘no, pero ahí ya te pasaste, sos victimario´.
En este sentido, algo sobre lo que giran las devoluciones de los y las participantes, cuando retoman el tema de “sujetos implicados”, es de qué manera ese concepto les permitió pensar su propio presente y su propia condición subjetiva, en qué medida ellos/as también pueden estar “implicados/as” en alguna forma de explotación u opresión casi sin ser conscientes. "Me pareció muy interesante la noción de sujeto implicado y me hizo pensar que nos pasa muchas veces de ser un sujeto implicado en nuestras vidas”, decía Valentín B.
El trabajo con dicho concepto trasciende la concepción jurídica moderna centrada en la justicia individual de “víctimas” - “victimarios” para ampliar el análisis a los diversos actores sociales y a los entramados político-culturales que los/as atraviesan. Este análisis se desplaza de la categorización binaria para incluir a un conjunto social diverso y a la vez reconocible en la vida cotidiana, en este caso, de los y las jóvenes que participaron en el taller. De tal modo se produce un desplazamiento desde el “recuerdo y el duelo” hacia la interpelación subjetiva en el presente.
3. Diálogos inter e intrageneracionales
Un aspecto muy destacado de la producción de “Entrevistas imaginarias con el pasado” fue que habilitó para sus participantes nuevos diálogos inter e intra-generacionales. La construcción de las entrevistas funcionó como una forma de narrarse y proyectarse frente a otros con un lenguaje propio. El proceso de investigación interpeló en ocasiones a las familias de los y las jóvenes, habilitó instancias para el diálogo intergeneracional y la recuperación de historias familiares. En el caso de Teodoro y Valentín B., hermanos, compartieron parte del proceso con sus padres, con quienes vieron películas y conversaron sobre los temas. Salvador, por su parte, planteó:
Salvador: Considero que este trabajo que hicimos todos juntos fue muy valioso para mí -como argentino y particularmente- pues me permitió conectar, de forma creativa y educativa, con un hecho trágico reciente de mi historia y de mi país que ha dejado una marca ingente en las que fueron, son y serán nuestras generaciones futuras, entendiendo esto como algo que nos hemos prohibido a nosotros mismos olvidar. Este proyecto fue hacer memoria, y “hacer memoria” es un acto de justicia, humildad, amor y compromiso.
A través de la composición de su personaje (una mujer que siendo una niña muy pequeña estuvo en la “Guardería Montonera”) pudo conversar con su familia y conocer más en profundidad la historia de su propio tío, militante de aquella agrupación, detenido-desaparecido durante la última dictadura.
En otros casos, la experiencia sirvió también para que los y las participantes pudieran conversar con sus padres y madres sobre experiencias traumáticas o conflictivas de sus propios pasados familiares, aun cuando no estuvieran directamente relacionadas con los crímenes cometidos durante la última dictadura.
El trabajo en las entrevistas les permitió también entablar diálogos con otros/as jóvenes, como una manera de acercar a quienes podían pensar distinto o mostrarse indiferentes a la temática:
Greta: Me junté con una amiga que tiene ideas muy chocantes, negacionistas, y le pasé el podcast. “Le dije que para mí esto era importante… no sé si lo va a escuchar, pero quería mostrarle así lo que pensaba”. Lo compartí a mi familia y amigos, me dijeron que les gustó, está bueno el proceso actoral.
Valentín N.: Yo se lo compartí a un par de compañeros… desde la secretaría de derechos humanos del centro de estudiantes del colegio [Agrotécnico] queríamos hacer algo por la semana de la memoria. Entonces yo dije “pará, se puede hacer algún tipo de investigación como la que hicimos en el taller… y trabajar sobre la cotidianeidad, cómo construir cotidianidades nuevas… y crear algo nuevo era algo enriquecedor… Entonces estaban planteando diferentes alternativas… Los relatos en primera persona llegan mucho más.
Además de los diálogos inter e intra generacionales que los y las jóvenes consideran que habilitaron los podcasts, esto último que menciona Valentín N. nos resulta interesante para pensar el potencial de las entrevistas imaginarias como dispositivo de elaboración de las memorias. Teodoro, otro de los participantes, milita en un partido político, da clases de apoyo escolar a niños/as pequeños/as y señala que "va a servir un montón para trabajar con los más chiquitos". Como dice Valentín, esta elaboración memorial significativa esperamos que pueda trascender el simple recordar para contribuir a la transformación del presente, a la construcción de “nuevas cotidianidades”, es decir, no sólo dar testimonio del pasado, sino también transformar el futuro.
A modo de conclusión
La transmisión de memorias sobre eventos traumáticos enfrenta varios desafíos significativos en Argentina y en muchas otras regiones del mundo. El primero es cómo atraer e involucrar a las nuevas generaciones. En diversos contextos, surge la necesidad de fomentar el diálogo con jóvenes que no han experimentado directamente los hechos que se rememoran. El segundo desafío, estrechamente relacionado con el anterior, es cómo conectar el pasado con los problemas del presente. Retomando a Tzvetan Todorov (2000: 31), es fundamental superar la “memoria literal” de los hechos recordados para desarrollar una “memoria ejemplar”, en la que “el pasado se convierte en principio de acción para el presente”. Como señalan Martha Herrera Cortés y Carol Pertuz Bedoya (2016: 252) “la pedagogía de la memoria exige reconocer las particularidades con las que cada generación se ve interpelada por los acontecimientos históricos. Esto implica la necesidad de empoderar a los jóvenes en su relación con el pasado”.
La experiencia desarrollada en el marco del taller “Entrevistas imaginarias con el pasado” nos permite afirmar que el abordaje metodológico propuesto permitió la elaboración de relatos que reflejan las lógicas e intereses de los y las jóvenes participantes. En este sentido, su participación voluntaria, acompañada de un respeto cuidadoso por la autonomía de los procesos creativos, fue clave para lograr un resultado satisfactorio con este proyecto. En ese proceso autónomo los y las jóvenes buscaron expresar sus sentidos, sus interrogantes, sus incertidumbres.
Asimismo, la inclusión de la categoría de "sujetos implicados" entre las opciones de personajes a construir aportó una herramienta enriquecedora que desplazó el foco de los relatos más hegemónicos. Este concepto consigue trascender la dicotomía jurídica moderna de “víctimas” y “victimarios”, incorpora diversos actores sociales y permite un análisis más inclusivo y dinámico. De este modo, se logró expandir la narrativa más allá de las categorizaciones binarias, integrando a un conjunto social diverso y reconocible en la vida cotidiana, especialmente en la de los y las jóvenes participantes.
A lo largo del taller, buscaron construir personajes imaginarios que no suelen estar presentes en los relatos predominantes. Las preguntas y significados que guiaron su creación surgieron de sus propios intereses. De esta forma, produjeron caracterizaciones profundas que nacieron de un trabajo tanto creativo como investigativo, y que ellos/as describen como un "juego interesante". Estas construcciones no sólo enriquecieron su comprensión del pasado, sino que también ampliaron sus posibilidades de conexión con un tiempo anterior a su existencia que, por este proceso de elaboración memorial, adquiere conexiones y relevancia para su presente y futuro.
Bibliografía.
Arendt, H. (2008 [1963]). Eichmann en Jerusalén. De Bolsillo.
Argento, A. (2013). La guardería montonera: la vida en Cuba de los hijos de la Contraofensiva. Marea.
Crenzel, E. (2008). La historia política del Nunca Más. La memoria de las desapariciones en la Argentina. Siglo XXI.
Franco, M. (2023). La fractura del “Nunca Más”. El Dipló (Le Monde Diplomatique). Recuperado de https://www.eldiplo.org/notas-web/la-fractura-del-nunca-mas/
González Bombal, I. (1995). Nunca más: el juicio más allá de los estrados. En Acuña, C; González Bombal, I; Jelin, E; Landi, O; Quevedo, L. A.; Smulovitz, C.; Vacchieri, A. y Przeworski, A. Juicio, castigos y memorias. Derechos humanos y justicia en la política argentina (pp. 193-216). Nueva Visión.
Herrera Cortés, M. C. y Pertuz Bedoya, C. J. (2016). Educación y políticas de memoria en América Latina. Por una pedagogía más allá del sujeto víctima. Universidad Pedagógica Nacional.
Kriger, M. (2017). Memorias sociales y narrativas escolares de la historia reciente: cómo se explican los jóvenes la desaparición de personas durante la última dictadura. En Kriger, M. (Dir.). El mundo entre las manos: juventud y política en la Argentina del Bicentenario (pp. 81-120). Universidad Nacional de La Plata.
Levy, G. y Gerzovich, D. (2016). Proyecto Escuela y Memoria. Evaluación de políticas públicas de memoria. Revista de la Facultad de Ciencias Sociales, 90, 126-137.
Paganini, M. (2020). Experiencia y transmisión intergeneracional. La construcción de significados en los y las jóvenes visitantes del Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos ex CCDTyE "Olimpo" (2015-2017). Tesis de Maestría en Historia y Memoria, Universidad Nacional de La Plata.
Pappier, V. (2022). ¿Cómo se enseña la última dictadura a los jóvenes? Experiencias de transmisión del pasado reciente en una escuela de la ciudad de La Plata. Universidad Nacional de La Plata, Universidad Nacional de Misiones, Universidad Nacional de General Sarmiento.
Pisanty, V. (2022). Los guardianes de la memoria. El retorno de las derechas xenófobas. Universidad de Valencia.
Portelli, A. (2013). Sobre los usos de la memoria: memoria-momumento, memoria involuntaria, memoria perturbadora. Sociohistórica, 32, 108-117.
Rothberg, M. (2019). The implicated subject: Beyond victims and perpetrators. Stanford University Press.
Semprún, J. (1995). La escritura o la vida. Tusquets.
Todorov, T. (2000). Los abusos de la memoria. Paidós.
Violi, P. (2024). Recorridos creativos. De la memoria del pasado a la imaginación del futuro. En Tornay, L., Alvarez V., Laino Sanchís, F. y Paganini, M. (Comps). Arte y Memoria II. Nuevos abordajes en la elaboración de experiencias difíciles. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. En prensa.
Notas

