Entrevistas

Conversaciones de formación con una maestra: entrevista a María Raquel Coscarelli

Daniela Inveninato
Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP-CONICET), Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata, Argentina
M. Florentina Lapadula
Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP-CONICET), Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata, Argentina
Yésica Soledad Arenas
Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP-CONICET), Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata, Argentina

Archivos de Ciencias de la Educación

Universidad Nacional de La Plata, Argentina

ISSN-e: 2346-8866

Periodicidad: Semestral

vol. 19, núm. 28, e178, 2025

revistaarchivos@fahce.unlp.edu.ar



DOI: https://doi.org/10.24215/23468866e178

María Raquel Coscarelli, Kelly, fue nuestra profesora en la carrera de Profesorado en Ciencias de la Educación. Una mañana de abril de 2024 nos acercamos a su casa con la intención de conversar sobre las experiencias que la formaron en su trayectoria como estudiante y profesional en Ciencias de la Educación. La conversación como gesto pedagógico nos permite comprender el acto de educar como modo de conversar sobre lo que haremos con el mundo y con la vida (Skliar, 2023), un gesto que condensa horizontalidad, oralidad y experiencia (Larrosa, 2013). En las vísperas de su cumpleaños número ochenta y desde una memoria nómade y despelotada recupera los cambios de pensamiento y paradigmas en su historia; los pensadores y maestros de la época; lo que significó la carrera para ella; el agrupamiento y el trabajo con otros/as como ámbitos de formación; sus inicios en la docencia en la Escuela Normal N° 3, su paso por la Escuela de Sanidad, la Dirección de Psicología y Asistencia Social Escolar, las facultades de Ciencias Agrarias y Forestales y Humanidades y Ciencias de la Educación y sus comienzos en el campo curricular. En esta entrevista biográfico-narrativa,1 en la que se entrelaza su vida personal con la profesional en contextos sociales políticos y económicos diversos del país, buscamos recuperar el recorrido de quien consideramos una maestra. Desde este instrumento de investigación (Bolívar et al., 2001) procuramos abordar, desde la intimidad y el detalle, las dimensiones territoriales, temporales y de sociabilidad que se pliegan en el relato de quien fue nuestra entrevistada. En las siguientes páginas se refleja, desde su voz en primera persona, su interpretación sobre el pasado, el presente y el futuro en la educación, poniendo de manifiesto aspectos afectivos, laborales, institucionales y acontecimientos macrosociales que fueron parte de su (nuestra) historia.

Lo más significativo como estudiante no sólo fueron las clases formales, sino el clima político y cultural de la Universidad

Si tuvieras que mencionar alguna cuestión significativa sobre tu condición de alumna de la Facultad y sobre tu condición de docente, ¿cuál sería?

Una que me impacte totalmente… No. Tengo recuerdos más globales, y ustedes me dirán si después puedo profundizar en algo más y hago un esfuerzo. Hay una época en que se me encima la cuestión de alumna con la cuestión de docente. Porque yo hice toda la carrera en Humanidades hasta que en el 74 nos echaron a todos. Yo me inicié como ayudante alumna de Nassif.2 Y después, creo que como egresada empecé a dar clases en el 69, pero antes como ayudante alumna también lo hacía. Así que ustedes perdonarán mi memoria nómade, despelotada.

Por ahí pensar la formación en un término más amplio, no solo como estudiante.

Bueno, a eso un poco iba a referirme el otro día en el Panel,3 pero no hubo tiempo, porque yo iba a tomar justo la época de estudiante, que fue una época de quiebre de distintas concepciones.

Cuando entro en el 62, creo, la Facultad4 tenía un proyecto curricular, por eso yo lo miro en términos curriculares, más ligado a la concepción filosófica heredada de Juan Mantovani.5 Tal es así que nuestro curriculum tenía materias como Filosofía, Psicología, Historia del Arte, Literatura. De hecho, yo me recibí con Literatura porque me encantó, la dejé para el final, para poder leer en profundidad, aparte con docentes excelsos. Porque en ese momento estaba en Literatura Juan Carlos Castagnino, ¿era Juan Carlos?, porque me equivoco con el hermano, que era pintor.6 Después tuvimos Estética, Historias y fue bueno ese período.

Y ahí la figura descollante para nuestra carrera de Ricardo Nassif, que ya él, en su pensamiento, marca las distintas etapas que se dieron hasta el 72. En su pensamiento y en su agrupamiento también, porque él es el que aparentemente trae a Guillermo Savloff,7 quien estaba vinculado con toda una línea muy interesante con Jaime Bernstein, por lo que leí. Gabi8 lo debe saber mejor esto. Jaime Bernstein era en psicología muy importante, tenía a su cargo la editorial de las publicaciones9 de psicología, los test, etcétera. Viene Guillermo y más adelante Berta Braslavsky.10 Y Nassif era así, muy integrador…, tenían ese grupo con Agoglia11 de filosofía, era todo un grupo muy interesante.

Yo digo que marca eso porque después Nassif, ya finalizando la década del 60, empieza a traernos toda una concepción que la vivo ya como ayudante alumna, y que la plasma en Pedagogía de nuestro tiempo, abierta a la economía, al cambio, a la ciencia, con una concepción que uno hoy la podría plantear como apertura de la mirada. Nosotros lo sentimos así, como más realista, más afincado en la realidad porque lo otro era más el educador, el educando, los fines y la naturaleza de la educación. Por supuesto con gran profundidad epistemológica y sistematicidad del campo pedagógico. Y acá empieza a trabajar esos temas ligados al desarrollismo también. Y él mismo, ya pasando la década del 70 o en los albores, empieza con Savloff y toda la gente, a asumir la concepción de la Teoría de la dependencia. O una teoría más crítica, diríamos ahora en nuestro lenguaje.

En ese momento, Guillermo, con Mako Tamarít,12 y nosotros éramos un grupo pequeño, alrededor de veinte, no llegábamos a treinta. El territorio también era distinto, porque entrábamos por los jardines de calle 6,13 la nuestra era una Facultad chiquita, por ejemplo, en una de las aulas entrábamos, las clases más numerosas tendrían doscientos alumnos, doscientos cincuenta, había que ir temprano. Eran las clases de Filosofía, las clases de Literatura, porque íbamos los profesorados, íbamos todos, Psicología también estaba ahí, desbordaban esas clases. Entonces, en el pensamiento que pude seguir de Nassif, pude ver todo el cambio curricular y el cambio de clima.

¿Qué te impactó de esa etapa, Kelly?

Bueno, este clima. Yo entré, proveniente de una escuela secundaria, en la que ya había tenido algún contacto con la Federación de Estudiantes Secundarios, no muy plenamente activo. Yo me recibí y me dieron un cargo en el Normal donde me recibí, tuve buen promedio y ahí trabajé de preceptora y después de maestra. Ese es otro dato importante de mi vida, porque yo hice toda la carrera laburando y pude entablar un diálogo entre las necesidades que había en ese ámbito particular, que era la escuela normal. Imagínense, recién recibida con Curso de aplicación que me venían a observar en clase modelo, como se estilaba. ¡Ay, es que he cometido, seguramente, muchos desaciertos, propios de la inexperiencia!

¿Qué escuela? ¿Cuál Normal?

En el Normal N° 3,14 en el Curso de aplicación. Así que, siempre yo les contaba, no sé si ustedes se acuerdan, que les contaba sobre el pánico escénico, es un tema que, hasta el último momento, hasta hoy tengo pero uno lo va manejando. ¡Lo que significaba para un recién egresado asumir un sexto grado!, lo que hoy sería un séptimo. Y entonces la escuela me daba una serie también de aprendizajes, que no me los daba la Facultad, pero la Facultad me daba una manera de poder enfocar. Distinta. Antes era como intuitivamente toda esa mirada. Y siempre, bueno, fui entusiasta en el sentido de ver los agrupamientos como ámbitos de formación y, como les decía, en el secundario yo había tenido algún tipo de vínculo con la Federación de Estudiantes Secundarios, pero poco, más mi marido era, fue militante de FEPES.15 Y, bueno, a través de él es que yo sabía lo que pasaba.

Y cuando entro en la Facultad, inmediatamente me viene a ver gente que había estado con mi marido. Así que yo me empiezo a vincular. Mis sensaciones, de inicio, fueron ¿qué es esto? Este mundo. Veo un cartel que dice, “Hoy Ateneo Pavloviano”. ¿Qué es esto Pavloviano? Para mí era un término, que cuando puedo desanudarlo, era una línea psicológica alternativa a la psicología vigente, que era más de corte conductista, igual Pávlov después se vio que estaba dentro de la misma onda. Mirábamos eso, Smirnov, Rubinstein, Leontiev, todo como para tener una mirada distinta. Obvio que al comienzo, admito, todo me parecía chino básico. A mí lo que más me impactó, desde ya, las clases de mis profesores que las he aprovechado todas, yo iba con mi guardapolvito de la escuela, lo doblaba y lo colocaba en mi bolso. Pero sobre todo me deslumbró ese clima colectivo que trascendía la carrera. Aunque la carrera era muy amigable, yo me acuerdo que un día Nassif, Savloff, y no sé si no estaba Cirigliano16 también, fuimos al campo de deportes, un grupito charlando con él. Parecía que caminábamos por los primeros ámbitos curriculares de la Grecia (risas). Y el ámbito más amplio eran las agrupaciones y las asambleas. A mí las asambleas me encantaban. Trataba de ir a todas, pero tenía una timidez..., obvio que no tomaba la palabra porque eran todas las carreras ahí, y entonces ahí hablaban Enrique Rusconi, que lo mataron.17 Yoko, Yoko Méndez18 era un gran orador, eran oradores. Sergio Labourdette19, que hoy es mi amigo, está casado con una de mis mejores amigas. Están todos grandes. Julio Godio,20 que era otro estudiante que murió; Julio Godio escribió sobre la Semana Trágica. Él y Karakachoff,21, Pucciarelli22, Castorina,23 Giacobbe,24 García Canclini,25 que no eran de nuestra carrera, pero eran de todo un grupo alternativo. Entonces, esas asambleas para mí, porque antes, claro, imagínense, chicas, no había WhatsApp, no había Internet. Entonces, empezaban a hablar de los problemas que teníamos, obviamente el presupuesto, el agrupamiento, esto, lo de más allá, seguían con la situación nacional y la situación internacional. A mí esa articulación de mirar un momento específico con cuestiones más amplias, es una cosa que, es un aprendizaje que me quedó para toda la vida. Así que lo más significativo como estudiante no solo fueron las clases formales, sino el clima político y cultural de la Universidad.

…no imaginábamos que iba a venir lo que vino después

¿Y cómo fue tu formación una vez graduada?

Después como graduada participé de un ámbito más específicamente de los graduados en Ciencias de la Educación. Con Mako, con toda esta gente que era de la carrera. Bueno, de la carrera ya en las postrimerías de antes que nos dejen cesantes.26

Como cosas muy notorias, lo satisfactorio era ese clima con Nassif, y después fue un período con Dora Antinori.27 Dora Antinori, esposa de Savloff, lo mismo que otras colegas que no quiero olvidar, que eran mis mayores, Kika Luz28 y Cyra Roux.29 Dora se hace cargo cuando Nassif se va, porque Nassif tenía un contacto internacional muy importante a través de la Unesco se había ido a Panamá, también se había ido a la Universidad del Zulia en Venezuela, y en ese período hay un cambio curricular, porque Pedagogía pasa a ser específica para Ciencias de la Educación y se arma Introducción a las Ciencias de la Educación para todos los otros profesorados. Entonces, Julia Silber quedó ahí en Pedagogía, y todo el grueso, porque éramos como diez ayudantes, vamos a Introducción a las Ciencias, que lo lidera Dora después de un lío que hubo con un profesor que vino de Buenos Aires, que lo contactó Fernández Lamarra30 a nuestro pedido. Digo, al pedido de los mayores, porque todo esto se charlaba. Siempre estaba ese prurito. Las chicas que tenían toda la formación decían: “No, ¿nosotras nos vamos a hacer cargo de la cátedra? Vamos a averiguar”. Y bueno, se averigua con la señora de Córsico,31 con otros, y se habla con Fernández Lamarra, que era profesor de Política, y viene alguien de Buenos Aires. Resulta que vamos a las clases del de Buenos Aires de Introducción a la Ciencias y ahí nos damos cuenta que tenía el mismo nivel que nuestras chicas, entonces ahí se hace un planteo y queda Dora a cargo de la cátedra. Dora murió posteriormente, en México, donde se tuvo que ir exiliada, porque a Guillermo lo mataron.

Entonces asumimos, asumimos digo yo porque trabajábamos muy participativamente, y ahí sí, toda una discusión con los aportes de nueva bibliografía y con las revistas de entonces: Transformaciones, Polémica, Los Libros, etcétera. Era toda una fruición de leer, de llevar cosas, y ahí tenemos tres estudios fuertes como ayudantes. Nos reuníamos religiosamente todas las semanas, a veces sábados, a veces domingo, a estudiar, y Guillermo nos dio un curso sobre materialismo dialéctico para poder entender qué era lo que se discutía en ese momento, qué eran las fuerzas productivas, las relaciones de producción. En la revista Transformaciones leíamos el tema de los monopolios, en ese momento el gran escándalo era cómo llegan las inversiones y cómo esas son lazos de dependencia también. La Teoría de la dependencia era la teoría (exclama con énfasis), y empezamos a leer todo eso.

Y desde el punto de vista psicológico, Piaget, porque no teníamos ni idea. Así que el programa de Introducción a las Ciencias de la Educación era una introducción a todas las ciencias y a la Teoría de la dependencia. Me acuerdo que trabajamos unas fichas de Savloff, que eran Clases sociales y educación, Movilidad social y educación. Y Piaget, que nos costó mucho entender.

Las clases eran muy interesantes, con cuestionamiento. Yo me acuerdo de que Ana Barletta32 fue alumna de mi práctico, yo ahora digo: ¡Ay, yo era una pichona! Trabajábamos educación, clases sociales y había algunos cuestionamientos sobre las clases sociales. En un momento, ya casi próximo al golpe de Estado, nos avisan de que teníamos gente sospechosa de la policía en nuestras clases. Ese fue un momento que sí me preocupé. Es un momento no satisfactorio. El temor.

Después, yo doy práctico con un grupo impresionante, había asambleas, había marchas, nos tiraban gases, llegaban, y como dentro de la Universidad no podían tirar, nos refugiábamos allí. Me acuerdo que el edificio en 48 entre 6 y 7 estaba en construcción y yo di clases abajo, en el subsuelo. Se bajaba por una escalera, todavía no estaba nada armado, la puerta era una puerta así como al ras del suelo, se cerró y nosotros abajo. Después la abrieron. Bueno, eran momentos…

A la salida de esa clase, en la que tomábamos una bibliografía lindísima, se juntan algunos estudiantes y charlo con ellos; cuando me estoy yendo una de las estudiantes que estaba en el grupo se junta conmigo y me dice: “Tené cuidado, porque acá en el grupo hay canas”. Y aparentemente uno de los que estaba ahí era cana. No imaginábamos que iba a venir lo que vino después. ¡Qué ingenua!

¿Y cómo fue ese después para ustedes?

Después en el del 74, ese período recontraoscuro, que Julia33 se fue, yo seguí intentando juntarnos con Martha Méndez, con Yuyi Carnevale, con Edith Feldman,34 que era mi compañera también, y nos juntábamos a leer los textos que teníamos y a discutir y a ver, porque cosas nuevas no entraban. Hasta que empezó la cosa gordísima, yo estaba embarazada de mi hija cuando lo matan a Guillermo, ya antes habíamos suspendido las reuniones y yo ya había mandado a esconder hasta la Pedagogía General de Nassif, porque no me quería desprender de los libros. Entonces, mi marido me dijo: “No te preocupes, sé que hay mucha gente que está llevando en las bauleras, en esas que se alquilan, está llevando libros”. Entonces, hice dos cajas y mi marido las llevó, y tenía que ir a pagar todos los meses. Yo, después me acuerdo que tengo la costumbre de poner mi nombre y apellido y el año que leo los libros. Digo: “Mario, vos sabés que están mi nombre y apellido en los libros”. Encima habían allanado la casa de unos estudiantes que tenían un libro mío, Las venas abiertas de América Latina con mi nombre. Así que no saben el terror, y ¡yo con la panza así! (haciendo un gesto de embarazo avanzado).

El día que muere Savloff, yo leía todos los días el diario en la mañana temprano, me dice mi marido: “Hoy no llegó el diario”. Estaba en el mes que ya iba a tener a mi hija. “Ay, bueno, pero qué raro siempre llega”. Como a la hora aparece Edith Feldman y me dice: “Lo mataron a Guillermo”. Edith tenía un Citroën, yo no manejaba en esa época. Dice: “Vamos a la casa a ver qué necesita Dora”. ¡Vamos a la casa! Es la ingenuidad absoluta. Cuando vamos a la casa entramos en conciencia de que Dora había huido. En esos días también, al papá de mi cuñado, que fue decano de Medicina, lo quisieron secuestrar pero no pudieron.

Una noche con la panza así, yo le dije a mi marido: “Mirá, andate”. Porque habían ido a la casa de la mamá de mi marido, él había sido como les dije presidente de FEPES. Entonces le digo: “Mario, vos andá”, yo pensé que a mí no me iba a pasar nada. Me quedé despierta con mi hijo mayor, esperando a mi hija. Explotaron 13 bombas en toda la ciudad. Y al lado mío vivía un señor que trabajaba en policía, era custodia de Calabró, que era el gobernador en ese momento. Y me pidió que preparara al chico para entrar en la Escuela de Policía. Lo preparé. Esa vida era la que nos tocó.

… el conocimiento es el que te da entrada a los campos. Porque yo estaba ahí, por ahí hubiese sido otro el camino

Retomando las experiencias que habías pensado en torno a tu experiencia como profesional, después de esa etapa tan oscura ¿cómo siguió tu vida profesional?

Después de la dictadura seguí trabajando en la Dirección de Psicología y Asistencia Social Escolar, también en Salud Pública. Por un concurso entré en la Escuela Superior de Sanidad y a partir de entonces entro en otra etapa profesional. En el Departamento de Ciencias de la Educación llaman a un concurso interno ya en los albores de la Democracia, que tuvo las visas de concurso, con jurado y todo, en mi caso, y lo gané en 1985. Julia estaba como Jefe de Departamento en Teoría de la Educación y yo entro con ella. Luego la sucede en el Departamento María Malbrán y me pide si yo puedo dar la materia para otros profesorados porque Julia estaba dando un seminario. Ahí incorporamos a Paulo Freire en la bibliografía, que uno de los profesores dijo: “Ahí llegaron éstas con Paulo Freire”. Después hubo un concurso que nos eliminaron a Julia y a mí en 1986. En esta primera etapa del retorno, a posteriori de los anteriores concursos internos se llamaron a generales. Las primeras cátedras a ser concursadas fueron las nuestras. No teníamos la mínima experiencia para presentarnos. Lo hicimos estudiando, pero se puede decir sin ser cuidadas, a la intemperie. Todos profesores de afuera eran los Jurados. Nos fue mal a Julia y a mí. Lo vivimos como rechazo institucional, no de los estudiantes y graduados que nos apoyaron. Después volví a concursar en 1994 y asumo la cátedra de Didáctica del Nivel Superior.

Nosotros formábamos paralelamente la Asociación de Graduados en Ciencias de la Educación. En el comienzo de la democracia lo formamos, también con la acción de los estudiantes. Estaba Claudio Suasnabar, creo que estaba ahí Viviana Seoane, y muchos, posteriormente, docentes de la carrera. Se hace una asamblea para elegir el presidente de la Asociación. Y la propusimos a Julia, y yo siempre estuve al lado de ella. A mí nunca me gustó presidir, pero siempre estuve con ella, al igual que Mónica Paso, Marina Barcia, Adriana Bello, Stella Abate, Mirta Castedo35 y soy injusta con no nombrar a todos. Hubo muchísimas actividades, cursos que después para no superponer, quedaron en los graduados de la carrera. Desde la Asociación de Graduados organizábamos charlas, cursos, reuniones entre nosotras para debatir problemáticas. Me acuerdo que vino Samaja una vez para darnos epistemología, trajimos a Davini36, después Lila Scotti37 para ver el trabajo de otras tradiciones, etcétera.

Después entro en un concurso38 que estuvieron como jurados: Susana Barco, Ovide Menín, y Elsa Compagnucci también. Y con un sustazo después de que nos habían desaprobado años antes, concurso y me fue bien. Hubo varios postulantes al igual que cuando hice el anterior interno en 1985, que tuvo visas de concurso con la señora de Córsico de jurado, ahí también hubo varios postulantes, no era yo sola.

Concursé para Didáctica del Nivel Superior, y en ese nivel los temas más importantes que estaban ausentes en la Facultad era la formación docente y curriculum, que no se trataban. El curriculum era una entelequia, yo misma como alumna hacía mención al curriculum, pero nada más. Además, el campo tampoco se había expandido como se ha expandido hoy. Se podría decir que en mi cátedra y en mi formación yo tomé todos esos cambios en el campo curricular. Primero como autodidacta, porque durante el período al que me voy a referir: el profesional, tengo dos ámbitos que son dos experiencias significativas y que me llevaron a profundizar en estos temas.

Nos gustaría escucharte y conocer esas experiencias significativas, ¿por cuál te gustaría empezar?

Me voy a referir primero al segundo ámbito, que es el del campo curricular. Entro por un concurso, durante la época democrática, que me entero se había llamado. No, fue antes, perdón. Fue antes porque me tomó la dictadura trabajando en la Escuela Superior de Sanidad. Me hablan de un concurso en la Escuela de Sanidad. Yo era ayudante de Nassif y estaba una chica casada con un médico de Entre Ríos, Margarita, no me acuerdo el apellido de Margarita, que era amiga del grupo de Ciencias, de otra camada. Y entonces ella me dice: “Llevá los papeles porque están buscando profesores para Ciencias de la Educación, para Psicología Educacional, para Seminario” y no sé qué otra materia. Entonces, me anoto nada más que para Jefe de Trabajos Prácticos. Le aviso a Margarita, había que ser profesora en la Facultad, y yo era ayudante. Margarita, como tenía una experiencia en la Cruz Roja, ganó la Jefatura de Trabajos Prácticos. Pero al año se va porque el marido se recibe y se van a vivir a Entre Ríos. Entonces, me llaman a mí que estaba segunda en el listado. Ahí ya estaba el profesor Mazarello,39 que después se va y queda Cristina González, una compañera de la carrera. Martha40 queda en lugar de July Bernard de Chaneton, que daba Introducción a las Ciencias de la Educación, y había otro cargo de Psicología. Pero la cosa era que la Jefe de Trabajos Prácticos tenía que estar con todos los alumnos que eran enfermeros. Era un grupito de veintipico, que venían de todo el país, inclusive también de Paraguay, para formarse en docencia. Ahí es donde empiezo mi formación en otros campos.

Era una capacitación docente para enfermeros profesionales para ejercer en toda la Nación, fue una experiencia hermosísima. En ese momento era ayudante, la única que estaba con ellos los cinco meses que venían a cursar. Yo hacía los prácticos de todas las materias y ahí empiezo a vincularme. Eso duró tres o cuatro años.

Antes de que termine este proyecto pareciera que mis alumnos, que se juntaban en el barcito con los de Trabajo Social, porque ahí se encontraba la carrera de Trabajo Social inicialmente, hablaron con los estudiantes de Trabajo Social. Un día me llama el Secretario Académico, y yo, un sustazo. Pensé, me van a echar, era la época de la Dictadura y se cuenta que esa Escuela de Sanidad pudo haber sido un lugar de detención ilegal pero no se comprobó eso. No, yo ahí, chicas, no puedo extenderme, la pasé con un terror total, porque me llama el Secretario Académico y me decía: “¿Usted es la profesora Coscarelli?”. Claro, éramos tantos que no nos conocía. Dice: “Mire, se ha producido una vacante en Trabajo Social y sus alumnos de Enfermería, parece ser que están en comunicación o que han dado su nombre a los alumnos de Trabajo Social. Y los alumnos de Trabajo Social la proponen a usted”. Era una carrera con mayoría de docentes católicos. Hasta cierto punto porque, bueno, me proponen a mí. La Jefa de ese Departamento de Trabajo Social, que hoy es mi amiga, era una muchacha católica, que había trabajado con De Nevares41, un obispo del sur, que era muy progresista. Esta profesora y el grupo de docentes estaban de acuerdo cuando pongo Paulo Freire y todo eso en la bibliografía.

Primero no quería esa designación. Le dije al Secretario: “No, yo no me quiero meter si es que han cuestionado alguna cátedra”. Viste esos pruritos que una tenía. Dice: “No, no, la profesora ya se fue”, hasta el nombre me acuerdo. “Ya se fue y los alumnos insisten. Le han dicho a la Jefe del Departamento que usted podría ser. Y como usted es parte de la casa, se lo proponemos”. Y ahí entro a trabajar como profesora de Pedagogía en Trabajo Social. Esa es, si se quiere, una casualidad, que el conocimiento es el que te da entrada a los campos. Porque yo estaba ahí, por ahí hubiese sido otro el camino.

Posteriormente, me vuelve a llamar otro Secretario Académico y dice: “Necesitamos a alguien que redacte los planes de estudios de las carreras técnicas”. Porque empezó a crecer la Escuela de Sanidad, que estaba pensada para el Ministerio. Y solicitaban cursos para Técnicos en Laboratorio, Técnicos en Radioterapia, Técnicos en Hemoterapia. Había cursos para médicos también, de Organización y Administración Hospitalaria. Entonces necesitaban alguien que les dé formato pedagógico a los cursos. También ahí hago todo. Entonces empiezo a estudiar curriculum y empiezo a trabajar con los especialistas en cada una de estas asignaturas. Entre ellos, en el Hospital San Martín se pone una bomba de cobalto para hacer Radioterapia, se necesitaba formar técnicos para esa tarea. Entonces, yo me junto con los de Radioterapia y, bueno, ahí tengo muchas cosas para decir porque, por ejemplo, cómo fui aprendiendo la aceptación que tienen en disciplinas duras, o aparentemente duras, que tomaban nada más que la parte científica y cómo van aceptando una mirada más amplia, una mirada social. Lo hacen primero en vínculo con el propio paradigma de sus ciencias. Entonces, te aceptan, por ejemplo, psicología de la conducta, que por otra parte era la psicología reinante. Entonces nada de psicología dinámica, psicología social, etcétera. Ahí tengo unas experiencias que me marcaron muchísimo y que culminan, con uno de los desempeños para mí, más increíble.

Cuando me jubilo de educación, me llama una de las médicas con las que yo trabajé en Hemoterapia, y me dice: “Queremos que sigas con nosotros”. Yo ya no tenía el cargo en la Escuela, seguía en la Universidad, porque yo me jubilé en educación y junté lo de la Escuela, porque era mi cargo de mayor jerarquía. Tenía un cargo de Jefe de Departamento. Cuando tomé la parte esa, tuve un departamento a mi cargo, que era equivalente al de Inspectora. Entonces, me jubilé ahí. Y, me llama la doctora Geminiani,42 que ella había trabajado con los técnicos de Hemoterapia de toda la provincia.43 La nombran Subdirectora del Instituto de Hemoterapia de la provincia y arma un Programa Provincial de Hemoterapia. Y ahí la línea formativa era una de las tres actividades centrales del programa. Y ahí empezamos a formar, región por región, el equipo médico. Y ahí veo otro fenómeno, cómo cuando uno tiene un enfoque social de una disciplina, cambian los contenidos con los que se trabaja y la propia práctica. La propia disciplina incorpora otros temas que antes no eran de ella. Por ejemplo, temas sociales. Por ejemplo, el consentimiento, porque los que donan sangre en el caso de los testigos de Jehová, si no lo consienten ellos, no pueden ser receptores. O, a veces sí, si un paciente está muy grave, entonces ya el médico tiene que tomar decisiones. Pero lo más importante de todo es que, y además estudiando comparativamente la Hemoterapia en otros países, se ve que lo más importante para la transfusión sanguínea es tener una donación segura, y ahí empieza todo el trabajo con la comunidad para lograr la donación segura. Entonces hay que formar a los técnicos en el abordaje comunitario.

En sus búsquedas este grupo entabla una muy buena vinculación con Francia, y también España. Entonces con el equipo empezamos a trabajar con los franceses. Me invitan, fue un honor para mí, a una pasantía con los dos directores y otra de las técnicas que hablaba francés, para ver cómo era el trabajo de la Hemoterapia en Francia y en España. En España vamos a País Vasco y después a Andalucía, porque ahí hay dos centros importantes. Entonces veo las colectas populares, cómo estaban organizadas. Eso fue una experiencia, chicas, divina. Tengo publicaciones. Yo no escribí libros, pero tengo mucho trabajo en cada uno de los lugares donde me desempeñé. Tengo todos los números de las revistas que sacaban en Hemoterapia, y hay en todas un trabajo mío sobre programas, sobre esto. Porque fue una organización maravillosa que se la debo, el alma mater de eso la doctora Geminiani, y un equipo que ella formó. Pero, como son las cosas de la vida, después de casi veinte años que trabajamos, se produjo una crisis. Habíamos crecido tanto, yo digo “habíamos”, pero en realidad yo era parte de un equipo, a los que se nos pide que trabajemos en Nación.

Desde la provincia fuimos a las cinco regiones del país a dar clases y a armar los equipos de Hemoterapia de las distintas provincias. Fui al sur, fui bueno, con todos, con el equipo, y allá nos esperaban los equipos regionales. Así que fue bárbaro, pero bueno, la cosa fue tan grande que hubo desinteligencias. A esta Doctora la dejaron de lado, yo me fui y renuncié porque no quería seguir, porque yo vi que se destruyó el equipo. Se apropiaron del equipo unos que habían sido parte, ya éramos amigos, éramos todo. El poder lo que significa. Así que bueno, yo hice ahí mi nota de renuncia, que por ahí la tengo, donde les digo, como soy yo toda declarativa (risas). Eso lo lamenté mucho y, es más, yo tengo relación con la directora, que era una muchacha muy firme, a veces intransigente pero muy abierta a la transformación de su espacio. Pero, bueno, así es.

Esa fue una de mis experiencias hermosas, pero no es un momento, fueron años.

¡Claro, es toda una vida! Y la segunda experiencia que pensaste, ¿cuál es?

Y la otra hermosísima fue la Dirección de Psicología y Asistencia Social Escolar. Que fue anterior. Fue antes y durante. Chicas, como les pasará a ustedes, cuando trabajaba en la Escuela de Sanidad y trabajaba de profesora, trabajaba también en la Dirección de Psicología. Todos los santos días. Fui parte de un equipo interdisciplinario, cuando me titularizaron fui asistente en una escuela rural, y después me llamaron para un equipo interdisciplinario y después para la Dirección, como agente de la Dirección. Momentos distintos, hermosos, ahí aprendí muchísimo también. Ahí también escribí sobre el fracaso, y ahí pude también visualizar lo que significó la carrera para mí. Porque en la Dirección de Psicología, no me surgió espontáneamente, aparte de que yo leía y que sé yo. Me sumé al movimiento de crítica a los test. Trabajábamos con, (cuando yo entré), trabajábamos con el test ABC de Lourenço Filho. Siempre en clase hacía una referencia, yo solía llevar, no sé si con ustedes, los test para ver eso. El test ABC, que era una hipótesis autoconfirmada, porque lo que te pedía el test como actuación del chico era simplemente que confirme su condición de partida. Porque a los que provenían de un ámbito social bajo les daba cero. Para mandarlos a la enseñanza especial. Decí que ahí, ya nosotros desde la Dirección, si bien todavía se tomaba el test, estoy hablando del año setenta y pico, una antigüedad total. Eso después se critica y se lo saca. Pero me han dicho que todavía en algunas escuelas lo toman, una antigüedad total. No en escuelas del Estado, pero en alguna privada, hasta hace unos años, los chicos me contaban que sí. Por ejemplo, yo siempre refería que contenía palabras que los chicos tenían que repetir tan fáciles como, repite conmigo: “Sardanápolo, Nabucodonosor”. ¿Te imaginas lo que decían los chicos? Cero. Entonces, les daba cero. Y estaban los maestros atrás a ver cómo les había ido a los chicos. Porque vos tenías que organizar el cuartil inferior, cuartil medio. Antes se homogeneizaba, pero después en virtud de todo, uno fue llevando la lucha de que la homogeneidad no. Que tiene que ser heterogéneo. Ese es uno de los temas importantes, el fracaso escolar. El tema del fracaso escolar, que todavía había gente en la carrera que hablaba en los ochenta y pico del fracaso centrado en el chico, la inadaptación. Esa fue una lucha que llevamos en la Dirección. Por eso fue una experiencia también hermosísima. Esas fueron mis dos experiencias de laburo más significativas.

Kelly, pensando en estas dos experiencias, en estos dos espacios que vos contás, también estabas en la carrera, en Ciencias. Durante tu trabajo en estos dos lugares, a la vez también dabas clases, nunca dejaste de estar en la Facultad (pausa). Sí, durante la dictadura...

Y después trabajé en Agronomía, también.

Ah, cuando se abre la Unidad Pedagógica.

Sí, porque, ¿qué pasó? Yo tuve de alumnos, cuando estaba con Julia, en Teoría de la Educación, no sé si después se desdobló Teoría para los otros profesorados, alumnos de Agronomía. Uno que era Secretario Académico, y dos que eran del staff. Entonces, me piden, si yo quiero ir. Me piden si puedo ir a la Unidad. Yo no podía en ese momento. Entonces, me preguntan, y siempre nos aconsejábamos en el grupo, entonces le digo a Juli. Entonces, pensamos en otra compañera, que era de la Asociación, y le dijimos y ella fue. Pero fue poco tiempo, ella había seguido después la carrera de Psicología y no le interesaba eso. Entonces, no sé cuándo. Cuando Julia se queda sin el Departamento,44 le vuelvo a insistir y va Julia y luego con ella Mónica Paso. Y después yo me jubilo, o no sé qué pasó en mi vida y me voy yo para allá. Julia me llamó, me dijo: “Necesitamos a alguien más”, y ahí fui. También fue una experiencia divina. Ahora quedó Maxi45 nada más. Así que esa fue mi vida. Ya lo dije el otro día en el Panel... Soy una convencida de que tenemos que defender la Educación Pública y la Universidad y todo lo que uno pueda hacer desde la generación de uno. Una está comprometida, mientras tenga fuerzas…

Referencias bibliográficas

Bolívar, A., Segovia, D. y Fernández, M. (2001). La investigación biográfico-narrativa en educación. Enfoque y metodología. Muralla.

Larrosa, J. (2013). Una lengua para la conversación. En J. Larrosa y C. Skliar (Coords.), Entre Pedagogía y Literatura (pp. 25-39). Miño y Dávila Editores.

Skliar, C. (2023). Cartas educativas: una correspondencia pedagógica con los colectivos docentes. Noveduc.

Notas

1 La transcripción de la entrevista fue compartida, revisada y editada en conjunto con María Raquel Coscarelli.
2 Profesor en Filosofía y Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP). Se desempeñó como: profesor titular de Pedagogía (1957-1975), director del Departamento de Ciencias de la Educación y del Instituto de Ciencias de la Educación (1958-1966), Vicedecano de dicha casa de estudios (1961-1964).
3 Panel El devenir curricular en las carreras de Ciencias de la Educación - FaHCE, organizado por el Departamento de Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP) el 10 de abril de 2024.
4 Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
5 Profesor de Pedagogía y Ciencias afines (FaHCE-UNLP).
6 El nombre del docente de Introducción a la Literatura era Raúl Héctor Castagnino.
7 Profesor de Filosofía y Pedagogía del Instituto Nacional del Profesorado de Capital Federal. Director del Departamento de Extensión Universitaria y profesor del Departamento de Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
8 Gabriela Hernando, Profesora en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP) quien realiza su proyecto doctoral sobre la vida y obra de Guillermo Savloff.
9 La editorial a la que hace referencia es Paidós.
10 Berta Perelstein de Braslavsky, profesora de Pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y profesora del Departamento de Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
11 Rodolfo Mario Agoglia, profesor de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA).
12 José Tamarít, Profesor en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
13 La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación estaba situada por calle 6, con varios departamentos en otros domicilios. Por ejemplo, inicialmente Ciencias de la Educación estaba en Plaza Italia, luego en calle 46 entre 6 y 7. Por calle 7 estaban la Facultad de Derecho y oficinas del Rectorado.
14 Escuela Nacional Normal Mixta Nº3 “Almafuerte”, ciudad de La Plata. Actualmente funciona el ISFDyT Nº 97, la Escuela de Educación Primaria Nº129 y la Escuela Secundaria Nº 34.
15 Mario Turkenich, marido de María Raquel Coscarelli, participó en la Federación platense de Estudiantes Secundarios.
16 Gustavo Cirigliano, Profesor de Ciencia y Filosofía de la Educación (FaHCE-UNLP).
18 Héctor Méndez, Profesor en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
19 Dr. en Ciencias Políticas y Licenciado en Sociología.
20 Licenciado en Filosofía (FaHCE-UNLP). Dirigió la Federación Universitaria de La Plata (FULP).
21 Sergio Karakachoff, abogado (FCJyS-UNLP).
22 Alfredo Pucciarelli, Profesor extraordinario (FaHCE-UNLP).
23 José Antonio Castorina, profesor del Departamento de Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
24 Jorge Giacobbe, profesor de Introducción al estudio de la adquisición de lenguas extranjeras por adultos (FaHCE-UNLP).
25 Néstor García Canclini, Profesor extraordinario (FaHCE-UNLP).
26 Refiere a las cesantías docentes decretadas por las autoridades de la Universidad tras el golpe de Estado de 1976.
27 Dora María Antinori, profesora de Introducción a las Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
28 María Angélica Lus, Profesora en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
29 Cyra Roux, Profesora en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
30 Norberto Fernández Lamarra, Profesor y Licenciado en Ciencias de la Educación (UBA).
31 Celia Agudo de Córsico, Profesora en Filosofía y Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP). Se desempeñó como Profesora y Directora del Departamento de Ciencias de la Educación y fue Secretaria Académica (1984).
32 Profesora en Historia (FaHCE-UNLP). Decana de dicha casa de estudios (2004-2010).
33 Julia Silber, Profesora en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP). Directora del Departamento de Ciencias de la Educación (1984).
34 Profesoras en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP), compañeras de equipo docente de la cátedra de Pedagogía cuyo profesor titular era Ricardo Nassif.
35 Profesoras en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
36 María Cristina Davini, Dra. en Educación (PUC-RJ) y Licenciada en Ciencias de la Educación (UBA).
37 Profesora en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
38 Se refiere al concurso de 1994 que párrafos atrás menciona.
39 Néstor Mazzarello, profesor del Departamento de Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
40 Marta Castiñeiras de Méndez, Profesora en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
41 Jaime de Nevares, obispo de Neuquén y militante por los derechos humanos. Impulsó la creación desde el Obispado de la Pastoral Social, la Pastoral Mapuche y la Pastoral Carcelaria. Fundó la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en 1975 con las Madres de Plaza de Mayo -filial Neuquén-. Fue miembro de la CONADEP (1983-1984).
42 Dra. Eva Beatriz Geminiani.
43 Provincia de Buenos Aires.
44 Departamento de Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
45 Maximiliano Fava, Profesor en Ciencias de la Educación (FaHCE-UNLP).
Modelo de publicación sin fines de lucro para conservar la naturaleza académica y abierta de la comunicación científica
HTML generado a partir de XML-JATS4R