

Editorial

En el año 1979, Bucaramanga no era una ciudad con grandes escuelas de ciencias de la salud, por lo que fue un logro del doctor Jaime Trillos Novoa y sus colaboradores el fundar la Facultad de Odontología de la Universidad Santo Tomás, con el apoyo del Rector Fray José María PRADA DIETES, O.P. y la orientación tomista con una concepción moderna; nuestra Facultad fue la primera del nororiente colombiano, y así comenzó una loable historia.
Durante años he visto generaciones de profesionales en la salud oral recorrer los pasillos del campus tomasino, tanto estudiantes como docentes, pues no se puede ignorar a esos estudiantes memorables por su gran sentido de la ética profesional y talento clínico, que eventualmente se convirtieron en mis compañeros de docencia; en aquellos inicios de nuestra Facultad, los odontólogos que contaban con gran experiencia clínica asumieron el reto de la docencia universitaria, dejando el camino para quienes ahora con gran dedicación perpetuamos la labor de enseñar odontología.
En mi historia personal, no olvidaré cómo de pequeña tenía más que una idea de ‘lo que quería ser cuando fuera grande', tenía una meta: ayudar a los demás. En las ciencias de la salud reconocemos el proceso de la entrega al paciente, pero la docencia en estas áreas permite que el docente no solo enseñe la forma correcta y científica de realizar procedimientos, sino el placer y satisfacción al que se llega cuando un paciente, además de estar mejor o sano, está tranquilo porque recibió amabilidad y respeto.
Un profesional de la salud debe tener cualidades que se desarrollan durante el proceso de formación: comunicación asertiva, habilidades clínicas, capacidad organizativa, dedicación, esfuerzo, compromiso, paciencia y destreza para resolver problemas. Estas características no son una selección al azar, son los distintivos de un profesional preparado para enfrentar la vida laboral; en mis días de estudiante, recuerdo esos retos cuyo objetivo era desarrollar estas capacidades en el aprendizaje, reconocer el conocimiento de las diferentes áreas para asumir el compromiso social con responsabilidad y trabajar al servicio de una población que solicitaba ser atendida en las clínicas odontológicas de la Universidad Santo Tomás (USTA), este objetivo no ha cambiado, pues a pesar de las diferentes modalidades vigentes y la actualización metodológica, la meta de ayudar a los demás es inquebrantable.
Nos encontramos en un momento histórico, bastante desafiante, la docencia en odontología se adapta a nuevas y recursivas formas de enseñar lo teórico mediante la virtualidad, mientras se diseña con gran cuidado y rigurosidad, el cómo afrontar la práctica con los pacientes que serán eventualmente atendidos en nuestras clínicas odontológicas; nos esmeramos por realizar un excelente trabajo, procurando honrar el gran recorrido de la Facultad de Odontología USTA, pues la labor del odontólogo evoluciona día a día de forma integral hacia la atención humanizada y la seguridad de todos.


