Consideraciones acerca del desarrollo de la creatividad en los niños de 0 a 6 años a través de la Educación Plástica.

Considerations about creativity development in children from 0 to 6 years old through Arts Education.

Adelis Furones Hernández
Universidad Las Tunas, Cuba
Yanet Leyva Gómez
Universidad Las Tunas, Cuba
Alexander Pérez Suárez
Universidad de Las Tunas, Cuba

Innovación tecnológica (Las Tunas)

Centro de Información y Gestión Tecnológica y Ambiental de Las Tunas, Cuba

ISSN-e: 1025-6504

Periodicidad: Trimestral

vol. 26, núm. 2, 2020

yanna@ciget.lastunas.cu

Recepción: 06 Enero 2020

Aprobación: 10 Marzo 2020



Resumen: El presente trabajo aborda el tema de la creatividad en el desarrollo de los niños de 0 a 6 años desde la Educación Plástica. Se incluyen reflexiones sobre la misión de las educadoras para lograr que los niños aprendan a interactuar con las diferentes expresiones del arte, trascendiendo las actitudes pasivas para asumir una posición activa, crítica y transformadora que posibilite apreciar, desde patrones sensoriales como líneas, colores, tamaños y formas, lo hermoso, lo útil y lo edificador de toda la cultura que nos rodea y aprender a expresar sus ideas, conocimientos y afectos. Para lograr este propósito se analizan los principios que rigen la Educación Plástica y se profundiza en las funciones y tareas que les corresponden a las educadoras para cumplir este encargo social. Al situar la creatividad como aspiración para el trabajo con la Educación Plástica, se reconoce la importancia de emplear procedimientos que conlleven a asumir posiciones personales que se constituyan como bases para la conformación continua y sistémica de su cultura. Sobre esta base, se ofrece un conjunto de recomendaciones que sirven de guía a las educadoras para promover en el desarrollo de la educación sensorial de los niños de edad preescolar.

Palabras clave: creatividad, Educación Plástica, patrones sensoriales.

Abstract: This paper addresses the issue of creativity in the development of children from 0 to six years through Arts Education. Reflections on kindergarten teachers' mission are included to ensure that children learn to interact with different art expressions. This transcends passive attitudes to assume an active, critical and transforming position that makes possible to appreciate, from sensory patterns such as lines, colors, sizes and forms, the beautiful, useful and edifying of all culture that surrounds us and to learn how to express their ideas, knowledge and affections. To achieve this purpose, Arts Education principles are analyzed, as well as teachers' tasks and functions to fulfill this social task. It is recognized the importance of using procedures that lead to assuming personal positions that constitute bases for the continuous and systemic conformation of their culture by placing creativity as an aspiration for the work with Arts Education, . On this basis, a set of recommendations is offered to guide kindergarten teachers to promote sensory education development for preschool children.

Keywords: creativity, Arts Education, sensorial patterns.

INTRODUCCIÓN

Para las estudiantes que se forman como licenciadas en Educación de la especialidad Preescolar debe constituir una premisa la sentencia de Enrique José Varona, citado por A.

M. Aguayo (1924:9) al decir que

"Enseñar a trabajar es la tarea del maestro. A trabajar con las manos, con los oídos, con los ojos, y después y sobre todo con la inteligencia."

Es imperativo que las futuras educadoras de círculo infantil desarrollen una actitud hacia la búsqueda de todas las vías y oportunidades posibles para estimular en los niños la creatividad y la capacidad para apreciar lo bello, lo útil y lo edificante de todo lo que nos rodea, ya sea de origen natural o un producto de la actividad humana.

Para este empeño el currículo de esta carrera incluye una serie de disciplinas y asignaturas que propician que las estudiantes se apropien de los conocimientos y habilidades para comprender las particularidades del desarrollo de los niños y niñas y aprovechen tanto sus experiencias previas como el contexto y su cultura circundante para estimularlo. Al respecto sobresale la Educación Plástica, dotada de una didáctica que se encarga del estudio y aplicación de los métodos y procedimientos para organizar la interacción de los niños y niñas con la cultura, lo que implica no solo apreciar sino producir.

MATERIALES Y MÉTODOS

Para la realización de este trabajo se aplicaron métodos de investigación que contribuyeron a profundizar en el dominio de los aspectos teóricos relativos a la educación sensorial. Entre ellos se destaca la crítica de fuentes que a su vez se auxilió de procedimientos como el análisis-síntesis, la inducción-deducción y la triangulación de información. La elaboración de la propuesta de recomendaciones se basó en la observación y la entrevista a educadoras de círculos infantiles.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La Educación Plástica tiene como objetivos y tareas dos aspectos fundamentales, encaminado uno al desarrollo de la capacidad de percibir, sentir, comprender y amar la

belleza del medio circundante y en las obras artísticas; el otro aspecto se dirige a la educación de las capacidades creadoras de los niños, mediante los diversos tipos de manifestaciones artísticas. L. Ruiz (2000:6) Para ello se requiere la asimilación y dominio de los hábitos y habilidades plásticas y la estimulación de la independencia e iniciativa creadora.

R. Mañalich (2003) refiere que

“a educación ha venido a concebirse como un proceso dinámico de liberación de las capacidades creadoras en cada personalidad. Se caracteriza por un cambio de orientación y de nada servirá apoderarse de sus formas externas si no se comprende su dirección, porque un método no es más que un camino y lo esencial es saber a dónde conduce.”

Es importante que las estudiantes que se forman como educadoras logren dominar los elementos básicos de la educación artística, que aprendan a apreciar las expresiones artísticas y emplear una amplia variedad de procedimientos metodológicos para lograr activar la imaginación, ideas e inquietudes de los niños durante el desarrollo de las actividades.

El fin de esta labor no será la formación de artistas en potencia que luego se dediquen al arte como profesión, aunque estos inicios son ideales para aquellos que tienen el talento y lleguen a definir una vocación estable hacia esta esfera de la creación humana. La intención debe ser cultivar una educación estética que contribuya a fomentar el amor al arte y a comprender la belleza de los valores de este, que constituyen la base para aprender a identificarse con la cultura, a respetarla e identificar en ella los rasgos de su identidad nacional o los de alcance internacional.

La creatividad se puede definir, según O. Ávila (2013:1) como

“el proceso de crear ideas originales y usar el pensamiento abstracto para encontrar soluciones a los problemas.”

Tal afirmación realza la relevancia de la educación plástica en la edad preescolar pues resulta un medio eficaz para potenciar la expresión, libre y desinhibida de los niños, pero comprometida desde el punto de vista afectivo. Con la educación plástica se tienden a superar los temores y el miedo a expresarse, a la vez que se propicia la diversión y el sentimiento de pertenencia de los participantes en las actividades programadas.

L. Ruiz (2000:12) identifica una serie de principios de la Educación Plástica que deben ser estrictamente atendidos por las educadoras para lograr desarrollar la creatividad de los niños y niñas. A continuación serán mencionados pero solo se profundizará en algunos de ellos, por su trascendencia para el tema abordado. Ellos son:

Principio de la generalización de la educación estética y la enseñanza del arte.

Principio del tratamiento multilateral de todos los problemas de educación.

Principio de la vinculación orgánica de todas las actividades artístico-estéticas con la vida, la práctica de la construcción del socialismo y con el proceso de la formación de la concepción científica del mundo y la moral de los educandos.

Principio de la combinación de las actividades docentes, extraescolares y de la influencias organizada del arte con la ayuda de los medios de difusión masiva.

Principio de la unidad del desarrollo artístico y psíquico general de niños y jóvenes.

Principio de la actividad artística y creadora y la independencia.

Principio de la dirección del desarrollo.

Principio de la estética en toda la vida infantil y juvenil.

El principio de la vinculación orgánica de todas las actividades artístico-estéticas con la vida, la práctica de la construcción del socialismo y con el proceso de la formación de la concepción científica del mundo y la moral de los educandos se refiere concretamente a que la educadora debe tener primeramente un conocimiento pleno del diagnóstico de sus niños y niñas, de las características de su vida familiar y en la comunidad para poder entender hasta donde sea posible, cuáles son las vivencias que traen hasta el círculo infantil y qué huellas han dejado estas en su personalidad.

Sobre esta base, se seleccionan los temas y los materiales a emplear para que ellos, primero puedan operar con sus conocimientos previos y lograr un nivel de comprensión adecuado. Luego organizar la actividad para estimular relaciones afectivas que le permitan superar las insuficiencias de su medio de origen y puedan empezar a identificarse con valores artísticos, éticos, estéticos y morales que posibiliten la superación de cualquier escollo y aprendan a observar, admirar, socializar y producir lo bueno, lo hermoso y lo útil. Pero también que puedan identificar lo malo, lo dañino y alcance un estatus humano que los sitúe por encima de estos y adopten una posición transformadora, desde sus propias actitudes.

El principio de la unidad del desarrollo artístico y psíquico general de niños y jóvenes es de un valor trascendental. Su asunción impone la necesidad de estudiar las características de los diferentes estadios de desarrollo por los que transitan los niños y aprender a identificar las particularidades de este en cada caso particular. Esto constituye una premisa fundamental para poner a los niños y niñas en situaciones que estén acorde a sus niveles de desarrollo y propiciar su tránsito a zonas de desarrollo potencial.

En esto juega un importante papel el lenguaje, pues este es la forma de expresión del pensamiento, pero mantiene una relación recíproca con la actividad y en la medida que expresa significados de la actividad se va transformando y enriqueciendo desde ella. Pero este proceso no debe ocurrir de manera espontánea, es tarea de la educadora propiciar que el lenguaje de los niños y niñas transiten por estadios de activación, pero la propia actividad debe implicar la necesidad de encontrar nuevas y más complejas formas de decir, que es encontrar nuevas y mejores formas de comprender la realidad, de ser parte activa de ella y de transformarla.

Es trascendental que las actividades de educación plástica que se desarrollen con los niños y niñas de la edad preescolar propicien su expresión mediante el lenguaje pues esta es la forma de exteriorizar sus impresiones y los sentimientos que emergen de la situación que vivencian. Cuando ellos comunican sus ideas no solo las socializan sino que las enriquecen, las transforman y logran un vínculo más profundo y duradero con el tema tratado. Así, se produce una experiencia de aprendizaje significativo que deja las bases para que los niños retomen el tema en otros contextos de manera directa o indirecta.

De acuerdo con O. Ávila (2013) un importante indicador que permite valorar el grado de desarrollo de la creatividad es el número y la variedad de soluciones que puede encontrar una persona a una determinada situación. A eso se le reconoce como fluidez de ideas y ofrece un criterio sobre la disponibilidad de los conocimientos y habilidades de los niños y niñas para responder a situaciones cambiantes, que trascienden los marcos de la formalidad y la reproducción despersonalizada. Cuando se logra fomentar el desarrollo de la fluidez de ideas se sientan las bases para preparar al niño con vistas a la solución creativa de problemas y esto se puede lograr en gran medida mediante las actividades de educación plástica. Es evidente que los niños que disfrutan durante la edad preescolar de vivencias relacionadas con la apreciación y la producción plástica y se les crea un ambiente artístico, al crecer manifiestan mayores niveles de desarrollo del gusto estético y amplían su espectro de ideas revolucionarias y creativas.

Nunca será erróneo exponer a los niños a situaciones donde se les dé la tarea de crear y hacer elaboraciones artísticas relacionadas con la plástica. No importa si no llegarán a ser artistas consolidados, ya sean aficionados o profesionales. Las oportunidades creativas siempre dejan una huella y despiertan el pensamiento transformador y crítico.

Por último nos referiremos al principio de la estética en toda la vida infantil y juvenil. Este tiene que ver con lograr que los niños y niñas aprendan a apreciar los valores, no solo de toda obra artística, sino de lo que los rodea, desde la cotidianeidad: un cartel, una revista, un juguete, la casa, un medio de transporte, hasta las obras musicales y los sonidos provenientes de la naturaleza. Esa actitud positiva hacia apreciar lo bueno, lo hermoso, lo que no resulta agresivo, ayuda a formar hombres y mujeres de bien que constituyen excelentes modelos de personas y sin dudas se implican en transformar la sociedad en función del bien colectivo y el desarrollo sostenible.

Las educadoras deben lograr que desde las actividades programadas de Educación Plástica, como área de desarrollo de la Educación Preescolar, se creen situaciones donde los niños y niñas interactúen con obras de arte, sobre todo aquellas de artistas plásticos cubanos. En este contexto se deben guiar para que aprendan a identificar los rasgos distintivos de estas obras, las principales ideas que trasmiten y su relación con la vida cotidiana. Sobre esta base se debe propiciar un diálogo con ellos que ha de contribuir a desarrollar sus habilidades para la expresión oral, enriqueciendo su vocabulario, incluyendo nuevos términos y despertando nuevas formas de apreciar el entorno y de relacionarse con este. Pero, no desde una posición contemplativa y pasiva, sino transformadora y crítica.

Es por ello que las actividades deben apoyarse en procedimientos participativos que conduzcan al niño y niña a activar sus conocimientos previos, compararlos con la información que ofrecen las obras y, sobre la base del intercambio con los demás, reconstruir su cultura que implica nuevas miradas al mundo, el surgimiento o profundización de nuevos sentimientos o la emergencia de nuevos matices en las relaciones afectivas que establecía con el medio.

Lo esencial en este proceso será que los niños y niñas no se limiten a observar y reproducir la realidad representada en las obras, sino que aprendan a interactuar que implica asumir puntos de vista, escuchar criterios y vivencias de otros, encontrar nuevas formas de entender la realidad y luego, la capacidad para expresarla de manera individualizada y creativa.

Pero este tipo de actividad no ocurre simplemente a un nivel individualizado, no se trata solo de atender las vivencias, las experiencias personales. Es importante que los niños y niñas logren relacionarse con los hechos inherentes a su cultura que tienen una esencia colectiva. Así, es importante emplear obras que representen la diversidad de momentos históricos por los que ha transitado la nación, que sean representativas de las formas de vida en diferentes regiones, que tipifiquen al cubano en sus diferentes facetas. De esta manera, el niño y la niña encuentran una vía asequible, agradable de aprender sobre su cultura y, sobre todo, edificarse, ir conformando su cultura, su personalidad, que debe distinguirse por el desarrollo de valores patrios, de sentimientos de colectividad y solidaridad, de respeto a los demás.

Es por eso que las educadoras deben asumir que cada actividad programada constituye una situación comunicativa y como tal tiene su tema, su contexto, sus participantes y sus objetivos. Es indudable que se precisa del desarrollo de habilidades para la observación que pasa por proceso de análisis-síntesis, pero lo más importante es que los niños y niñas

aprendan a exteriorizar sus ideas, desde aquellas de índole reproductivas hasta las que alcanzan niveles de creatividad.

Esto, por supuesto, tiene como principal mediador a la palabra, al lenguaje como medio para la expresión de significados. La educadora debe prestar mucha atención al lenguaje que emplea durante las actividades de apreciación y producción, no solo para lograr una correcta orientación, sino para lograr ser modelos de comunicación de los que los niños y niñas van aprendiendo para participar en las actividades de manera más eficiente.

Por otra parte, se deben utilizar todos los recursos didácticos para que ellos aprendan a socializar sus impresiones, sus ideas con corrección, con fluidez, con suficiencia en el vocabulario. Esto es determinante en el empeño de lograr que desarrollen su creatividad pues si esta no encuentra las vías para su expresión se produce la inhibición y se afecta su autoestima, que se refugia entonces en el silencio y comienza a rechazar este tipo de actividad, por sentirse incapacitado para participar en ella con éxito.

Como se mencionó anteriormente, si bien es importante que los niños y niñas aprendan a observar y obtener información de los colores, líneas, formas, texturas y expresar tales impresiones como vía efectiva para ir conformando su gusto estético, este es solo el comienzo. Las educadoras deben diseñar actividades que en un segundo momento propicien la reelaboración de todo lo aprendido. Se debe aspirar a que ellos logren representar sus interiorizaciones a través de las producciones que pueden tomar forma de dibujo, de poesías, del modelado con plastilina, entre otros.

Esto coincide con la opinión de L. Ruiz (2000:6) al afirmar que

“el niño que pinta, modela, vuelca al hacerlo, sus emociones, sus sensibilidades, experiencias, poniéndose en contacto con el mundo exterior que lo rodea.”

Al pintar, modelar, recortar, el niño debe poner en funcionamiento las diversas acciones mentales, realizando un proceso que favorece su desarrollo psíquico y perfecciona sus procesos mentales. El niño plasma en sus dibujos todo su mundo interno, para lo cual debe crear.

También refiere L. Ruiz (2000) que el dibujo disciplina del poder de observación haciéndonos visualizar y analizar la forma y el color, el tamaño, proporciones, distancias relativas, cualidades bellas, etc., de los objetos exteriores. Como medio de expresión, hace que el niño exteriorice de un modo libre y personal sus pensamientos, sus valores y sus ideales. Y últimamente, el dibujo contribuye a formar el buen gusto, favoreciendo el desarrollo de la imaginación estética y la apreciación inteligente de la belleza natural y de la artística.

Estas son las oportunidades para los niños y niñas de expresar lo aprendido y mostrar como lo pueden aplicar más allá de la simple interpretación de una obra ajena. La idea no es que el niño y niña ejecuten una obra artística de extraordinario valor, sino que pongan en práctica a su manera, desde sus potencialidades y niveles de desarrollo, lo que aprendió sobre líneas, colores, texturas y formas. Luego, se les debe dar la oportunidad de que socialicen sus elaboraciones y expliquen su significado y de qué se valieron para su realización.

En todo esto no se puede perder de vista la aspiración de que se alcance la creatividad, que los niños y niñas aprendan a apreciar desde su propia cultura, que aprenda a encontrar en todo producto de la obra humana sus valores sin que estos sean dictados o prescriptos por otros, sobre todo adultos y que luego encuentren en su interior y exterioricen las formas más personales de representar el mundo y expresar sus maneras de entenderlo, sin perder de vista el predominio de lo social sobre lo individual como rasgo distintivo de una personalidad civilizada e identificada con su entorno, ya sea a escala familiar, comunitaria o nacional.

Sobre esta base ofrecemos a continuación una serie de recomendaciones para fomentar desde la Educación Plástica la creatividad:

1. Ambienta el salón con objetos, materiales, imágenes y las propias elaboraciones de los niños y niñas de manera que se estimule la creatividad.

Los ambientes lúgubres o poco coloridos, que no ofrecen un vínculo afectivo con los niños no son favorables para el desarrollo de la creatividad. Para contrarrestar esto es recomendable que, con la disponibilidad de materiales que tengan las educadoras, aprovechando sus habilidades para la producción plástica y las elaboraciones hechas por los propios niños y niñas, se decore el salón. Así este se convertirá en un lugar acogedor que predispondrá positivamente para la creación. Tal opción despierta el gusto estético y familiariza a los niños y niñas con las expresiones artísticas, además de crear referentes y adentrarlos en el mundo del lenguaje gráfico y creativo.

2. Planifica actividades de apreciación y producción plástica flexibles de manera que estimule la creatividad.

Al respecto, la idea es que las actividades no pueden estar dominadas por las ideas y proposiciones de las educadoras y auxiliares. Se debe dejar un margen para que los niños y niñas tomen sus propias decisiones y activen sus vivencias y el conocimiento que en general tienen sobre el mundo, reflejándolas en sus elaboraciones o en la interpretación o comprensión de obras de artistas e incluso de sus compañeros.

3. Promueve la descripción y la interpretación de las elaboraciones de los niños y niñas.

Esta es otra idea fundamental que propicia desde la educación plástica la creatividad. Una vez que los niños y niñas han completado sus producciones o elaboraciones se deben crear situaciones de intercambio o conversación donde ellos puedan expresar todos los significados que yacen en ellas. Así se desarrolla una actitud positiva hacia la socialización de ideas y su enriquecimiento. Esto también desarrolla la fantasía y la imaginación, pues ellos, en el afán de dar sus criterios libran su creatividad y refuerzan la observación detallada para encontrar un las obras nuevos mensajes. Si la apreciación se hace desde una posición relativamente pasiva y poco desafiante no se realizarán los esfuerzos necesarios para escudriñar y encontrar nuevas formas de ver y entender la información contenida en cada obra.

4. Estructura una comunicación que favorezca la participación creativa y no establezca límites para las acciones y las respuestas.

Al proyectar la comunicación con los niños y niñas de la edad preescolar se debe evitar el empleo excesivo de preguntas cuyas respuestas son mayormente cerradas, con un margen muy estrecho de posibilidades. Las preguntas deben presentar una tendencia a las propuestas abiertas que liberen las más variadas opciones de respuestas y dejen lugar para la expresión individualizada que distingue las formas únicas que tiene cada individuo de ver y comprender el mundo con todos los fenómenos que lo rodean.

En este sentido, en lugar de hacer preguntas con respuestas invariables, sin otra opción, busca otras o al menos añade otras que impliquen integrar conocimientos y aplicarlos. Tal es el caso de los colores. No podemos limitarnos a preguntar “de qué color es” uno de los objetos de una pintura. Es más recomendable preguntar cuál es el color que más abunda, cuál es el color que más les llama la atención o les gusta, entre otras opciones.

5. No diseñes actividades de producción plásticas que no trasciendan la reproducción de pasos a seguir para completarlas.

Esta idea implica que siempre se debe aspirar a que sean los niños y niñas quienes, a partir de los materiales y el conocimiento del objetivo a seguir, decidan cómo van a proceder y hagan sus propios aportes en cuanto a técnicas y procedimientos. Claro está, esto no significa que se eliminen los modelos o el tránsito por estadios donde predomine la instrucción y las orientaciones a seguir. Pero esto solo debe ser transitorio y debe concebirse como una preparación para el paso a niveles de desarrollo superior que conduzcan a la creatividad.

6. Aprovecha las potencialidades del juego para el trabajo con la educación plástica.

Es conocido que en la edad preescolar el juego tiene una importancia trascendental, sobre todo en la infancia temprana, es por ello que las actividades deben diseñarse de manera que los niños y niñas puedan encontrar diversión y un espacio para su expresión y no hay mejor forma de lograrlo que aproximando las actividades a sus juegos preferidos. Además, es buena idea dejar que ellos tomen la iniciativa y propongan las posibles formas de organizarlos. No es recomendable que se acostumbren a seguir orientaciones y operar solo a partir d patrones o instrucciones dadas por la educadora. Esto limita, aún cuando lo que hagan se parezca al juego, las posibilidades de crear y de sentirse parte protagonista de lo que hacen.

7. Evita juzgar severamente los logros de los niños y niñas.

Una premisa para el trabajo con la apreciación y la producción plástica de los niños y niñas debe ser la de no ignorar o sancionar lo que logra hacer o comprender desde su nivel de desarrollo cada uno de los niños. En estas edades es extraordinariamente trascendental para un niño o niña la reacción que sus compañeros o los adultos manifiesten ante sus elaboraciones. Tan negativo puede ser un regaño o reproche por la supuesta falta de calidad o valor artístico de una obra como la ignorancia o subvaloración. Tales aspectos no se pueden despreciar o perder de vista pues tales actitudes afectan la autoestima del niño o la niña y a veces conducen a que estos repriman sus inclinaciones o intereses y duden o renuncien a manifestarse de manera espontánea y abierta, incluso más allá de los marcos escolares.

Pero sobre todas las cosas, el rechazo o la reprobación los conduce a adoptar actitudes pasivas y acríticas que se manifiestan en la ejecución de patrones preestablecidos o dictados por las educadoras para no correr riesgos. Cuando los niños presentan sus trabajos, en lugar de corregir o censurar se recomienda examinar las obras o los criterios sobre obras de otros, mostrar interés y fomentar que expliquen sus criterios. Por otra parte, es muy útil crear un ambiente de reconocimiento a las ideas originales y creativas, pues esto solo entusiasma para continuar avanzando en esa área, pero con más confianza y una mente más abierta al flujo de ideas novedosas.

8. Presta especial atención a la manera de proceder y los métodos que usen durante el completamiento de una actividad, en lugar de apreciar solo los resultados.

En ocasiones los niños y niñas no se detienen a analizar los procedimientos que emplean para completar las tareas y en consecuencia tienden a desaprovechar las buenas experiencias o a usarlas de manera ocasional o incidental. Sin embargo, si las educadoras están al tanto de los pasos que van dando los niños y niñas y resaltan públicamente las formas de hacer más originales o prácticas, entonces ellos se detendrán analizar cómo lo hicieron. En consecuencia, cuando se encuentren frente a otra situación, les será, además de útil, agradable emplear el procedimiento que motivó un reconocimiento y lo llevó al éxito en un momento determinado. Y es precisamente en esa suerte de repetición o sistematización que dichos procedimientos se enriquecen y van adquiriendo los matices de la personalidad del niño o niñao, que con mayor confianza y

autoestima no dudará en aventurarse para dar criterios novedosos o adentrarse en elaboraciones diferentes que expresen su yo interno, su visión del mundo, pero con mayor creatividad.

9. Hazles muchas preguntas cuando estén expresando sus ideas sobre obras o durante la producción plástica.

Una de las formas más efectivas de promover el desarrollo de la creatividad en los niños y niñas es haciéndoles muchas preguntas que los lleven a dar explicaciones cada vez más amplias e informativas. Esto es recomendable siempre que nuestras preguntas no se vuelvan demasiado complicadas o tomen aspecto de supervisión o evaluación. La comunicación en este sentido debe adquirir un matiz de igualdad, de “pregunto porque me parece interesante y me gusta lo que estás haciendo”.

Cuando los niños y niñas se sienten motivados por las preguntas interesadas de la educadora tratan de ofrecer respuestas lo más acabadas posible. En ese intento, aparentemente por accidente, el lenguaje experimenta altos niveles de activación y surgen las necesidades de aprender nuevas formas de decir sobre la obra plástica que no siempre requieren de nuevos elementos del vocabulario, sino nuevas combinaciones, nuevas estructuras, con mayor nivel de complejidad y uso pertinente de los términos relacionados con el tema abordado desde la obra plástica.

Pero esto no solo tiene que ocurrir desde el binomio niño (a)-educadora. Es muy importante, organizar las actividades de manera que surja el intercambio entre ellos y se cuestionen y se den explicaciones mutuamente. Así, se asegura que tal práctica de preguntar y explicar durante las actividades se convierta en una actitud, en un rasgo de la personalidad que trasciende el contexto de la educación plástica y se incorpora en la cotidianeidad de los niños y niñas.

10. Provee opciones. Anima a los niños a decir qué es lo que quieren hacer y cómo.

Esta recomendación tiene dos aristas. La primera se refiere a preparar para el trabajo orientado al cumplimiento de un objetivo más de una variante para desarrollar las actividades y someter a criterio de la mayoría cual de las dos o tres variantes prefieren. La segunda está en que, como parte del diagnóstico, se debe ir haciendo un levantamiento de los temas de interés que prevalecen y las formas de organizar las actividades que prefieren. Esta es una forma de llevar siempre al salón los temas preferidos y formas de proyectar la solución a las actividades que sean de su agrado o respondan a sus necesidades más generalizadas y apremiantes.

Estas ha sido solo algunas ideas recomendaciones que han ido surgiendo de la propia experiencia de educadoras y como profesoras de Educación Superior. Por tanto, ha sido, además de la ciencia con todos los recursos y conocimientos disponibles, el quehacer diario y cotidiano el autor principal de estas ideas.

En fin, la Educación Plástica se constituye como parte del entramado del sistema de influencias educativas que tiene la misión de formar elevadas demandas e intereses artísticos y la incorporación al proceso creativo, aunque solo sea como parte de la educación de un individuo. También propicia el perfeccionamiento de los gustos, criterios y la sensibilidad del hombre, o sea, lo transforma en una persona más sensible.

El desarrollo paulatino de la Educación Plástica, como aportadora a la formación integral de los niños y niñas constituye la base para que vayan conformando las primeras ideas o acercamientos a las futuras profesiones que podría escoger, o simplemente el respeto, basado en el conocimiento de otras que quizás nunca llegue a ejercer pero tienen un alto valor social.

Esto no siempre se da desde una relación directa con una profesión, las actividades que se desarrollan en la Educación Plástica ayudan a desarrollar coordinaciones motoras finas y agudizar los analizadores visuales. También se aprende a trabajar con los colores, diferenciarlos, comprender lo que representan en cada caso, entre otros ejemplos. Todas estas contribuciones al desarrollo de los niños y niñas tienen un impacto diferente en cada caso, así se van identificando con los quehaceres que requieren de algunas de estas habilidades y, a veces hasta sin notarlo, estamos ayudándolos a dar pasos definitivos hacia la formación de intereses vocacionales o a destacarse de manera espontánea en diversas áreas de la vida social y encontrar su lugar que significa adaptarse, aprender a ser útil y asumir actitudes transformadoras ante la vida.

CONCLUSIONES

Está claro que la Educación Plástica debe trascender los límites de esta área de desarrollo y constituirse como una herramienta para impulsar el desarrollo de la personalidad de los niños y niñas. Esta tiene la tarea de contribuir a formar hombres y mujeres sensibles, que sepan apreciar lo hermoso, lo bello y emplearlo como medio de expresión personal en su interacción con otros desde los más diversos contextos; así las educadoras deben crear las condiciones para que trasciendan las actitudes reproductivas y lleguen a ser y actuar como personas creativas que prestan atención a su mundo circundante e identifican en él sus valores. Pero no se limitarán a esto, deberán ser capaces de producir, de expresar su mundo interno desde recursos como los colores, las líneas, las formas, las texturas, que para aquellos que no tuvieron la oportunidad de desarrollar una adecuada Educación Plástica pasan desapercibidos, limitándose a ver el mundo desde una actitud pasiva, poco crítica y escasamente transformadora.

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10. Uralde, M., & otros. (2013). Lecturas de Educación Plástica y su didáctica en la Educación Preescolar. La Habana, Cuba: Pueblo y Educación.

Notas

10. Uralde, M., & otros. (2013). Lecturas de Educación Plástica y su didáctica en la Educación Preescolar. La Habana, Cuba: Pueblo y Educación.
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