

Especial
Juan Hernández Pico, s.j.
Juan Hernández Pico, s. j.
Realidad, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, El Salvador
ISSN: 1991-3516
ISSN-e: 2520-0526
Periodicidad: Semestral
núm. 161, 2023
Juan Hernández Pico, s. j.
Juan Hernández Pico es un hombre de fe que casi siempre explícita, un enamorado de Jesucristo, o más le gusta decir, de Jesús de Nazaret. En Él ve la luz fontal para la búsqueda de la solución a los problemas del mundo. A veces, como que no pegaría hablar de Jesús, pero él lo hace, y lo sabe hacer. Nunca empalagoso. Su secreto, tal vez, es que habla siempre de un hombre plenamente humano, aunque desconcertante, por ser Dios.
Es un hombre amigo y un hombre de comunidad y jesuita por los cuatro costados. Si escribe sobre la vida consagrada es porque la vive. Aunque se encierre a escribir, le hacen falta los amigos para contrastar lo que piensa y para informarse. No es un misionero solitario, como los jesuitas de China, no, se moriría, necesita la comunidad y la defiende como parte de la misión, nunca como subordinada a esta, y se lo hace sentir a uno, se lo reclama.
Es un hombre intelectual y curioso de los pormenores humanos. Siempre al día, de la noticia más fresca y del último libro. Lector rápido, pero subrayando, no sólo en zigzag, entendiendo y asimilando el núcleo del argumento, como se puede apreciar en la vasta bibliografía que cita. Sufre las tragedias del mundo, no sólo de Guatemala, El Salvador y Nicaragua, sino de Irak, de los bombardeos de Siria, de las amenazas de Corea del norte. Carga sobre sus espaldas el mundo, casi como si fuera la divina Providencia. Aunque de memoria prodigiosa, no deja de tomar notas. Son proverbiales los rimeros de bloques de hojas amarillas que va archivando. Un bloque para cada seminario.
Es autor prolífico, que a los ochenta años mantiene una mente creativa, siempre de avanzada, guiando a los jóvenes adelante, con argumentos sólidos, nunca panfletero, en la reflexión teológica y en el análisis político.
Por fin, un hombre de compromiso social, como ya lo hemos dicho, desde el escritorio y la cátedra, más que de la acción. Esto le tensa. Siempre quisiera estar más inserto entre los pobres. Uno de los grandes gozos en la vida fue la declaración de la Congregación General de los jesuitas sobre su misión de fe y justicia. Para muchos es difícil integrar estos dos polos. Para él, creo, la lucha por la justicia brota espontáneamente del servicio de la fe. Esa lucha para él es desde el apostolado intelectual de la palabra y la pluma en estrecha unión con los compañeros y compañeras que están en la acción. Por eso, también, gran consejero de cosas prácticas, organizativas, como aparece en las sugerencias universitarias de algunos de sus artículos. Aunque práctico, siempre es un demasiado, un desbordante, una persona a la que el magis traiciona a veces. Para ilustrar este punto, véase el artículo en que plantea catorce retos a la universidad (Hernández Pico, 2011).
Por fin, Juan Hernández Pico es un utópico, aunque últimamente lo veo hablando más y más del peligro de las grandes utopías cuando se traducen en políticas, como el comunismo, que se llevó a miles de gentes al cementerio, o como, en la actualidad, la idealización del mercado. Pero sin utopías, siempre inalcanzables, no caminamos. Por eso es dramático, cada momento tiene su importancia, a veces también exagerado, abultando más sólo un ángulo, traicionado por la amistad, porque le pesa mucho lo que piensan los amigos y amigas, suponiendo que entre buenos amigos nace la buena teoría. El amor verifica la fe y la amistad verifica el pensamiento.
Referencias bibliográficas
Hernández Pico, J. (2011). El quehacer hoy de la Universidad Centroamericana (UCA) y las actitudes que propician la esperanza de emprenderlo. ECA: Estudios Centroamericanos, 66(724), 37–48. https://doi.org/10.51378/eca.v66i724.3432
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