Dossier: "Escenarios, tensiones y convergencias en los campos de la cultura, el patrimonio y el turismo de América Latina. Procesos colectivos y experiencias de gestión"
Recepción: 23 Noviembre 2022
Aprobación: 18 Abril 2023
Resumen: En este artículo analizamos algunos aspectos sociales del proceso de patrimonialización del municipio de Areia, evidenciando la correlación entre la valorización del patrimonio material y simbólico y la turistificación de la región del Brejo paraibano, en el nordeste del Brasil. El objeto central del estudio de caso es el desarrollo de prácticas turísticas en los ingenios azucareros productores de “cachaza de alambique” y en la comunidad rural de Chã Jardim. A partir del concepto de espacio social de Pierre Bourdieu, elegimos analizar la construcción de estos atractivos turísticos por parte de agentes sociales ubicados en posiciones antagónicas, contribuyendo así a una comprensión más amplia de las disputas, conflictos e intereses que atraviesan y delimitan los escenarios de desarrollo local y regional a través del turismo. Con base en el método etnográfico, mostramos cómo el contexto sociohistórico sedimenta algunas de las posibilidades del presente desde la movilización inicial de personas de los estratos sociales más altos y, sólo después de este movimiento, se hace posible la participación de la comunidad rural en el desarrollo turístico local.
Palabras clave: turismo rural, patrimonio, cachaza.
Abstract: In this article we analyze some social aspects of the process of listing the town of Areia, highlighting the correlation between the valorization of material and symbolic heritage and the touristification of the Brejo region of Paraíba, in the Northeast of Brazil. The central object of the case study is the development of tourist practices in mills that produce cachaça de alembic and in the rural community Chã Jardim. From the Bourdieusian concept of social space, we chose to observe the construction of these tourist attractions by social agents located in antagonistic positions, aiming, in this way, to contribute to a broader understanding of the disputes, conflicts and interests that permeate and delimit the scenarios of local and region via tourism. Based on the ethnographic method, we show how the socio-historical context sediments some of the possibilities of the present from the initial mobilization of people from the highest social strata and, only after this movement, the participation of rural communities in tourist development becomes possible.
Keywords: rural tourism, patrimony, cachaça.
Introducción
En este artículo analizamos algunos aspectos sociales del proceso de patrimonialización del municipio de Areia, así como las relaciones de la valorización material y simbólica del lugar con el proceso de turistificación de la región del Brejo Paraibano. Para ello, mostramos parte del contexto histórico y social de la región que justifica algunas de las posibilidades del presente con un enfoque en los diferentes actores sociales involucrados en el proceso de patrimonialización y en los principales atractivos turísticos consolidados en el área rural y las relaciones establecidas entre ellos.
Desde la década de 1980 conocemos las relaciones establecidas entre el patrimonio y el sector turístico, al final, como nos advierte Gonçalves ( 2007, p. 65), “cada lugar que vem a ser reconhecido como ‘patrimônio’ já é ou torna-se rapidamente uma atração turística”. Sin embargo, tanto para que se produzca la patrimonialización como para que el turismo se consolide, es necesario que existan articulaciones sociales tanto a nivel local como provincial y nacional que[i] trataremos de aclarar aquí.
La elección del sitio como objeto del análisis se debe al rápido proceso de construcción de atractivos turísticos que el municipio y la región del Brejo han puesto a disposición desde la quiebra, en 1992, de una planta de azúcar y alcohol con sede en Areia, cuando muchas personas, que antes dependían, directa o indirectamente, de la operación de la planta, necesitaban buscar estrategias para mantener o mejorar sus posiciones sociales. Así comenzó un proceso de reconversión[ii] similar a los que ocurrieron en otras áreas rurales del nordeste brasileño, especialmente en la última década del siglo XX, cuando toda la región enfrentó la quiebra y/o el cierre de varias plantas de azúcar y alcohol. Vale señalar que el Nordeste estuvo dominado por grandes latifundios de caña de azúcar durante siglos. De esta manera, los procesos de desindustrialización han generado transformaciones abruptas que exigieron la creación de estrategias de reproducción social, muchas de estas dirigidas al desarrollo del turismo en el Nordeste (Menezes, 2021).
A partir de la comprensión del espacio social como “definido pela exclusão mútua (ou distinção) das posições que o constituem; isto é, como estrutura de justaposição de posições sociais” (Bourdieu, 2013, p. 133), hemos elegido observar la construcción de atractivos turísticos por parte de agentes sociales ubicados en posiciones antagónicas, contribuyendo así a una comprensión más amplia de las disputas, conflictos e intereses que atraviesan y delimitan las posibilidades de desarrollo local y regional a través del turismo, tema central en varias investigaciones de profesionales de diferentes áreas de formación (Rodrigues, 2002; Tomazzoni, 2009). En este sentido, nos enfocaremos en el desarrollo de las principales atracciones turísticas consolidadas en Areia: el turismo en los ingenios productores de cachaza artesanal y el turismo en la comunidad rural Chã Jardim. En el primer caso, además de conocer el proceso de producción de la cachaza, algunos ingenios ofrecen alojamiento y alimentación a los turistas. En segundo, la comunidad cuenta con el restaurante Vó Maria que, además de ofrecer hospedaje en formato de camping, tiene una agroindustria de procesamiento de pulpas de fruta.
Consideraciones metodológicas
Los análisis aquí presentados provienen de una investigación en curso, que forma parte de un amplio proyecto de investigación, intitulado "Reconfigurações do espaço social do Brejo paraibano no século XXI"[iii] (Ramiro, 2021, 2022). Se basan esencialmente en investigaciones que utilizan el método etnográfico y fueron llevadas a cabo por los autores junto a los principales agentes sociales involucrados en el proceso de patrimonialización y desarrollo del turismo en la región.
Con intensidades variadas, dichas investigaciones se han realizado desde 2015, cuando se realizaron las primeras entrevistas y observaciones en la comunidad rural de Chã Jardim. Desde 2017, se han realizado investigaciones sobre la valorización simbólica de la cachaza y de la región. En general, los datos se construyeron a partir de entrevistas con el uso del grabador, siguiendo un guion de preguntas preelaborado, siempre dejando a los encuestados cómodos para ampliar los temas discutidos con los investigadores (Thompson, 1998). A su vez, las observaciones de los participantes contaron con la ayuda de notas en los cuadernos de los autores, que más tarde también sirvieron como material para el análisis (Beaud y Weber, 2007).
Se seleccionaron actores sociales directamente involucrados en la actividad turística, como propietarios de ingenios, trabajadores del restaurante rural Vó Maria y artesanas de la comunidad de Chã Jardim, así como otros personajes que participaron en el proceso de patrimonialización, como funcionarios del Iphan, del municipio de Areia, del Serviço Brasileiro de Apoio às Micro e Pequenas Empresas (Sebrae) y personas de la sociedad civil local.
El Brejo y la patrimonialización de la ciudad de Areia
Ubicada en el estado de Paraíba, en el nordeste del Brasil (Figura 1), la microrregión del Brejo se encuentra en la región Agreste[iv], en la parte oriental de la meseta de Borborema, cuya posición geográfica presenta un clima húmedo con un índice de precipitación más alto que otras regiones del estado (Almeida, 1980). Con fuerte tradición agraria, Areia, la principal ciudad de la región, tuvo relevancia en el escenario de Paraíba en el siglo XIX, no sólo desde el punto de vista económico, sino también desde el punto de vista político y cultural. Después de que sus tierras se emplearon en el cultivo de algodón, café y sisal, en el siglo XX estuvo marcada por la presencia de plantaciones de caña de azúcar debido a la implementación de la planta Santa María en 1931, hasta su quiebra en 1992 (Soffiati, 2022).
Desde 1979, a través del Decreto estatal Nº 812 del 4/12/1979, la ciudad había sido declarada patrimonio del estado por el Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico do Estado da Paraíba (Iphaep). Sin embargo, mayores movilizaciones para la valorización del patrimonio se produjeron a partir del final del siglo XX, después de las súbitas transformaciones resultantes de la quiebra de la planta en la década de 1990.
El municipio construyó el primer teatro público en el estado en 1859 y, en 1936, implementó la Escola de Agronomia da Parayba, que fue una referencia para todo el nordeste con un curso pionero de educación superior en ingeniería agronómica. La escuela se federalizó en 1950 y más tarde se convirtió en un campus de la Universidade Federal da Paraíba (UFPB). A principios del siglo XXI, apareció de nuevo a la vanguardia del estado, en ese momento a través del reconocimiento oficial como patrimonio nacional[v], en un momento anterior a la patrimonialización del centro histórico de la capital del estado, João Pessoa[vi], que queda a 127 kilómetros de distancia.

Figura 1. Ubicación de los municipios del Brejo paraibano y foto del centro de la ciudad de Areia (Oliveira, 2018).
Desde el punto de vista burocrático, el proceso de patrimonialización de un bien cultural o natural puede[vii] ser solicitado por cualquier persona física o jurídica, siendo remitido a la Superintendencia del Iphan en el estado, a la Presidencia del Iphan o al Ministerio de Cultura. Después del análisis, la solicitud se somete al dictamen del Consejo Asesor de Patrimonio Cultural, cuando, finalmente, se envía para la aprobación del Ministro de Cultura. Una vez aprobado, el proceso se completa sólo después de un año, puesto que está sujeto a un plazo de contestación por parte de cualquier miembro de la sociedad civil. Después de ese período, el bien o conjunto finalmente se inscribe en el Livro de Tombo (Iphan, 2018).
Según el Iphan, la declaración de Areia como patrimonio público fue solicitada por la Associação dos Amigos de Areia (Amar), una entidad civil creada en 2001, presidida por el ingeniero areiense y propietario de una empresa constructora que opera en el área de restauración. La entidad se autodeclara como "nacional conservacionista, de iniciativa particular, sem fins lucrativos, de caráter científico, cultural, assistencial e filantrópico" (Amar, 2001, p. 1) y logró la patrimonialización de Areia en colaboración con el Sebrae y profesionales vinculados a la Universidade Federal da Paraíba (UFPB). Según el discurso del registro oficial, la misión de Amar es:
O apoio ao desenvolvimento sustentável e conservação do Patrimônio histórico, cultural e artístico, através da conservação dos monumentos, da história, da música, da literatura e da arte; do fomento do uso sustentável dos recursos históricos, para promover o desenvolvimento econômico e social; do estímulo à produção artística e da promoção de atividades de conservação e projetos, inclusive pesquisas e intercâmbio de pesquisadores, especialistas, estudantes e outros, da interação com os aspetos programáticos, orçamentários e da representação dos interesses areienses; da promoção da conscientização da população para a necessidade de conservar sua história; do estímulo, do reconhecimento e da valorização das iniciativas que visem o crescimento e o desenvolvimento conservacionista. (Amar, 2001, p. 1)
En 2002, la institución ha hecho la solicitud de reconocimiento del núcleo histórico de Areia como Patrimonio Nacional al Ministerio de Cultura del Brasil. El 11 de agosto de 2005, durante la 47ª Reunión del Conselho Consultivo do Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional (Iphan), celebrada en Río de Janeiro, el complejo histórico, urbanístico y paisajístico de la ciudad de Areia, ubicada en la Región del Brejo paraibano, recibió su honor más importante: su reconocimiento oficial como patrimonio nacional. La inscripción en el Livro de Tombos tuvo lugar en 2006 (Iphan, 2004).
Como justificación, Amar señala tanto la ubicación en la parte superior de la Serra da Borborema como la conservación del complejo arquitectónico urbano, con edificios adosados, sin distancia lateral y techos de teja y cerámica (Iphan, 2004). Ambas características darían, según los asociados, elementos excepcionales en la composición del paisaje, formado por componentes naturales, con extensa vegetación nativa que rodea la ciudad, como elementos arquitectónicos preservados, como un ejemplar de la arquitectura de los siglos XVIII y XIX (Iphan, 2004).
Esto se debe a que, como señalaron Ferreira y Moura (2012), el paisaje de Areia tiene como característica la formación de la ciudad, que sigue las curvas del relieve, con inmuebles ubicados en la cima de la sierra, evitando los accidentes geográficos. También existe una influencia de los ingenios azucareros en el desarrollo urbano, especialmente durante la segunda mitad del siglo XIX, así como en las actividades comerciales y culturales, además de la expansión del área urbana, siendo las casonas históricas testigos de este proceso. Hay un patrimonio rural presente, que agrega lo natural y lo cultural en torno a la tradición de los ingenios de cachaza y rapadura (Ferreira y Moura, 2012).
Además de los elementos materiales y simbólicos, según lo informado por la arquitecta y empleada de Iphan en Areia, la solicitud de patrimonialización nacional se vio reforzada por el hecho de que el municipio ya es un patrimonio histórico a nivel provincial, así como algunos inmuebles patrimonializados de forma aislada, como la Igreja do Rosário y el Engenho da Várzea. Hay, aún, un atractivo económico, porque el desarrollo turístico se señala como una alternativa económica en un período de desindustrialización. En sus palabras:
Areia ya había sido patrimonializada en 1979, por la agencia estatal. Luego, en el ámbito nacional, comenzó con la patrimonialización individual, que es la Igreja do Rosário, el Engenho da Várzea, que están dentro de la UFPB, que es la Casa Grande y el Engenho, la primera colección patrimonializada de Paraíba. Sólo entonces se incluyó el centro histórico, basado en el trabajo, en la tesis del profesor Ivan Cavalcanti Filho[viii], profesor de la UFPB. Allí fue patrimonializado en 2005 y homologado en 2006, por una petición de Amar. Decía que Areia vivió varios ciclos económicos y está viviendo un período de decadencia. Por ejemplo, aquí ya hubo la quiebra de la usina Santa María, la fábrica Arenópoli[ix] y se dijo que el único motor económico que podía surgir aquí era el turismo. Eso está registrado. El alcalde también envió otra carta validando la solicitud. (Arquitecta, empleada de Iphan, 2022)
La patrimonialización puede entenderse como un acto administrativo, vinculado a las leyes federales, que protege un bien cultural de su destrucción y/o pérdida de sus características esenciales (Freire, 2005). Además, como lo muestran Velho (2006) y Freire (2005), si históricamente los órganos de preservación de patrimonio habían priorizado la materialidad de los bienes culturales, es decir, los bienes provistos de monumentalidad, como los edificios con significado histórico y artístico, los cambios sociales y los movimientos de contestación fueron importantes para valorizar los elementos que tuviesen en cuenta la pluralidad cultural y la diversidad social que caracterizan a la sociedad brasileña. Este esfuerzo resultó en la expansión de la noción de patrimonio, que comenzó a guiarse por un concepto más integral de cultura, basado en la idea de que varias manifestaciones colectivas pueden verse como referencias culturales, debido a su fuerte vínculo con la identidad y la memoria.
Por eso, en el momento de la patrimonialización de Areia, el Iphan genera no sólo la necesidad de preservar los elementos materiales, sino que también subraya los aspectos simbólicos, vinculados al arte, a la historia y a las personalidades históricas del municipio. Comentan:
a peculiaridade de sua implantação em sintonia com a rica ambiência, pela conservação de seu traçado, pela preservação do conjunto arquitetônico e imagem urbana, mas também pela sua história, pelas tradições culturais marcantes, pelas personalidades artísticas e políticas brilhantes, bem como pelo valor ambiental do seu entorno. O diferencial de Areia além de estar demonstrado no casario, em cada rua, beco ou quintal, que se estende permitindo a visão do verde intenso das serras e vales, símbolo maior da cidade, encontra-se na aura que impõe possivelmente pelo ar poético e envolvente da cidade, que se inspira na cultura desde a criação do seu teatro, das movimentações artísticas lideradas pela obra de Pedro Américo, e pela produção literária nas vertentes da poética, romance e memória histórica, de Aurélio de Figueiredo e de, José Américo e Horácio de Almeida, até os movimentos culturais efervescentes dos festivais de inverno, e nos dias atuais. (Iphan, 2007, p. 22)
Desde el principio, el conjunto urbano de Areia se compone de un área de 13,5 hectáreas, con 420 parcelas de tierra, pero en 2010, el Iphan instituyó[x] un reglamento de protección para la ciudad, estableciendo límites para las intervenciones dirigidas no sólo a la conservación de la parte urbana y su entorno inmediato, sino también para todo el conjunto subyacente, incluyendo las laderas de los Valles de la Serra da Borborema (Iphan, 2010). Asimismo, desde la homologación de la patrimonialización, el organismo ha desarrollado algunas estrategias de aproximación a la población, como la inversión en acciones de educación patrimonial y guías impresas con orientaciones para la preservación de la ciudad, debido a las restricciones de reformas y normas a seguir que no interesaban a todos los residentes. Como explica una entrevistada:
Corría el año 2006. Carlomano era presidente (en referencia a Amar), y él está enamorado de la ciudad. Él es quien hizo que Iphan viniera aquí, hiciera el estudio. Lo que queríamos era que Areia ganara proyección [...] Pero Areia ya había sido declarada patrimonio a nivel estatal desde 1979. Al principio todo el mundo estaba en contra, incluso los dueños de los hoteles aquí dijeron: '¡Oh, qué bueno sería si se revertiera la patrimonialización!'. Y todavía hay mucha gente en contra. (Residente de Areia, historiadora, 2022)
Sobre las normas de fiscalización y autorizaciones para reformas e intervenciones en propiedades patrimonializadas por el Iphan y la relación de la agencia con la población local, la empleada de Iphan comenta:
El municipio de Areia se rebela contra la fiscalización (en referencia a la fiscalización de Iphan). Como no había planificación urbana, el plan maestro no define zonas y el único lugar para hacer la reforma era el Iphan. La ciudad no tenía el hábito, recibía un permiso por metro cuadrado, no importaba si era para abrir una ventana hacia el vecino, si iba a tener que pedir un permiso, hacer la medición del gálibo[xi]. Entonces, Iphan se convirtió en una traba, porque generó burocracia en la ciudad, de tener que hacer un proyecto y pedir permiso. Luego, la población fue a la cámara para pedir la revisión de las reglas de supervisión, la estandarización de 2010. (Arquitecta, empleada de Iphan, 2022)
Según el Decreto Iphan N° 375/2018, la patrimonialización tiene como objetivos: “evitar a descaracterização, deterioração ou destruição de bens culturais materiais de impedir a evasão de bens culturais materiais móveis; e de garantir à sociedade o direito de conhecer, interpretar e interagir com os bens culturais materiais” (Iphan, 2018, p. 7). Una vez declarado como patrimonio, este bien cultural se somete a un proceso de estandarización, que consiste en prácticas y procedimientos de orientación, supervisión, conservación y gestión de los bienes protegidos. Es así como cualquier modificación de un bien cultural patrimonializado está sujeta a la evaluación de organismos de preservación, que proporcionan permisos de exploración, circulación, manipulación o intervención en bienes protegidos. Es decir, todos los bienes patrimonializados requieren la aprobación de todas las formas de intervención, así como en sus respectivas áreas circundantes (Iphan, 2018).
En el caso de Areia, las características de las propiedades se describen en las directrices del Decreto Iphan N° 297/2010, a la que se refiere la empleada de Iphan. El documento determina, entre otras medidas, que siempre que sea posible las reformas internas deben cumplir con el proyecto original del edificio, que deben mantenerse las estructuras y la configuración original de la instalación, que los cambios necesarios para la adaptación de baños y accesibilidad deben respetar las características de la propiedad, y que se deben mantener los elementos y acabados originales de los pisos, techos, escaleras y paredes.
En Areia, las medidas de preservación instituidas por el Iphan fueron mal evaluadas por los propietarios de los inmuebles patrimonializados, siendo común no sólo la realización de reformas sin la autorización del órgano, sino también, como demuestra Oliveira (2012), fueron constantes las quejas sobre el tiempo de los procesos de evaluación de los pedidos de intervención.
Como estrategia de acercamiento a la población, en 2009 se sancionó el Plan de Acción para Ciudades Históricas de la Ciudad de Areia, documento elaborado por un equipo técnico integrado por miembros de la Municipalidad de Areia y el Iphan, que contó con el apoyo del proyecto Ponto de Cultura Viva o Museu, Amar y la Universidade Federal da Paraíba. El objetivo era llevar a cabo acciones destinadas a preservar el patrimonio arquitectónico, urbanístico, paisajístico y cultural de la ciudad de Areia, entre las que se incluyen la implementación de programas de educación patrimonial en el currículo de la escuela primaria del sistema escolar público, como una forma de fomentar, entre la población, el reconocimiento y el valor del patrimonio, trabajando el sentido de pertenencia.
Además de la patrimonialización, en el caso de Areia, junto al reconocimiento oficial del valor histórico y arquitectónico del municipio, la valorización cultural de la ciudad de Areia está relacionada con la selección de "espacios oficiales para la preservación de la memoria colectiva regional", como los museos. En el municipio, dichos espacios se han asociado a personalidades históricas o artísticas del municipio.
Uno de estos lugares es la mansión Solar José Rufino[xii], considerada como la primera casa adosada, construida en 1818. Cuenta con una arquitectura conservada y alberga una senzala urbana. Además del caserón, está el Museo Casa de Pedro Américo, hogar del pintor, escritor y poeta de Paraíba, nacido en el municipio y fallecido en 1905. Pedro Américo es el autor de obras como "Independência ou Morte!", expuesta en el Museu do Ipiranga, en São Paulo, y "Batalha do Avaí", ubicada en el Museu de Belas Artes, en Río de Janeiro. En la parte urbana, también se encuentra el Museu Regional de Areia, con una colección que reúne arte sacro, artes decorativas, documentos textuales e iconográficos, además de objetos relacionados con la mineralogía, zoología y paleontología.
Además de estos tres, en el área rural, está el Museu do Brejo Paraibano, también conocido como Museu da Rapadura, ubicado en el Campus II de la Universidade Federal da Paraíba (UFPB). Dedicado a preservar la memoria y el pasado histórico de la cultura de la caña de azúcar, demostrando todo el proceso utilizado en la fabricación de derivados de la caña de azúcar –especialmente la rapadura– el lugar expone, en la antigua casona del ingenio, objetos que hacen referencia a la vida de la sociedad agraria.
Como demostró Oliveira (2012), el proceso de patrimonialización del conjunto histórico de Areia estuvo marcado por varios conflictos entre los organismos responsables de la preservación del patrimonio (Iphan e Iphaep) y la población local. En 2006 hubo una percepción negativa sobre las políticas de preservación de propiedades patrimonializadas debido a la gran lentitud en el proceso de análisis y autorizaciones para reformas en los inmuebles y el intenso desarrollo de un proceso de especulación inmobiliaria en propiedades ubicadas en el centro histórico.
Las políticas de preservación y conservación impuestas por el Iphan y el Iphaep fueron vistas como un obstáculo para el desarrollo de la ciudad. Aun así, había una ignorancia general sobre la entidad que proponía la patrimonialización, Amar, sobre quiénes eran sus componentes y cuáles eran sus propósitos. En este sentido, el proceso de patrimonialización del municipio fue concebido como un acto impuesto "de arriba hacia abajo", sin la participación popular (Oliveira, 2012).
Así, aunque el análisis de los "lugares de memoria" (Nora, 1993) sea relevante porque contiene elementos identitarios del ser humano contemporáneo, coincidimos con Cousin (2010) cuando muestra que esos procesos de patrimonialización ponen en conflicto relaciones de poder sobre la decisión de lo que debe o no valorarse, revelando los intereses y los capitales social y político involucrados. En este sentido, como señala Velho (2006), las diferencias y divergencias se deben a las características mismas de la sociedad compleja contemporánea con sus diversos sectores, categorías, estratos y la heterogeneidad de sus diversas tradiciones culturales. También prevé relaciones e intereses a menudo antagónicos, como los sectores empresarial, gubernamental y la población local.
Incluso los museos, que son relevantes porque se relacionan con la memoria colectiva de quienes comparten el espacio (Halbwachs, 2013), no siempre coinciden con las representaciones individuales de los mismos momentos históricos compartidos. Después de todo, las perspectivas varían según la posición ocupada, dominada o dominante. Finalmente, queremos decir que la legitimación de lo que es culturalmente relevante para ser declarado patrimonio es históricamente maleable (Barretto, 2003). Asimismo, teniendo en cuenta el contexto histórico y cultural actual, como demuestra Gonçalves (2007), el patrimonio está fuertemente vinculado al mercado y, en este sentido, al turismo.
Como están atados al mercado, especialmente a través del turismo, los patrimonios están sujetos a procesos de expropiación, clasificación y exhibición, lo que presupone un desplazamiento del contexto original, del modo de producción y uso, con la intermediación de diversos agentes (Gonçalves, 2007). En el caso de Areia, entendemos que la patrimonialización fue un proceso impulsado por un pequeño grupo interesado en el desarrollo turístico del municipio, que emprendió acciones para transformar determinados bienes materiales e inmateriales en atractivos turísticos alineados con la estrategia de reconversión social a través de inversiones sociales y económicas en la producción de cachaza.
La construcción del título de capital de Paraíba de cachaza
Basado en la experiencia consolidada en otras regiones brasileñas, especialmente en Minas Gerais y Río de Janeiro, desde principios de la década de 2000, el Brejo apunta a un rápido crecimiento en el número de productores de cachaza registrados en el Ministerio da Agricultura, Pecuária e Abastecimiento (Mapa). De manera resumida, “cachaza de alambique” es aquella cuyo proceso de decantación de la caña de azúcar se realiza en alambiques de cobre, a diferencia de la cachaza considerada industrial, producida a gran escala y en columnas de acero inoxidable. En 2019, cuando veintiocho ingenios estaban activos en la producción de cachaza, a través del proyecto de ley N° 1340/2019, el municipio de Areia recibió el título de "Capital de la cachaza de Paraíba[xiii]".
Este escenario es el resultado de casi dos décadas de estrategias de algunos propietarios de tierras allí ubicados que se dieron cuenta, después de la quiebra de la planta Santa María, de que era una forma de mantenimiento rentable de ingenios más antiguos o incluso, en algunos casos, un momento oportuno para construir ingenios en propiedades adquiridas con esa finalidad. Destacamos que, en el Brejo de Paraíba, se utiliza el término “ingenio” para designar un conjunto de edificios que incluye la “casa grande”, el ingenio, es decir, la propia fábrica de cachaza/rapadura y la capilla, formando lo que Almeida (1994) llama el "triángulo" característico de las granjas de la microrregión del Brejo.
En este artículo no estamos muy interesados en la comprensión detallada del proceso técnico, sino más bien en los agentes involucrados en este proceso de valorización de la cachaza en un intento de atribuir un nuevo significado[xiv] a la bebida históricamente asociada a los esclavos y, más tarde, a la clase obrera y su relación con el turismo local.
Cinco años después de la quiebra de la planta en 1997, en el “engenho da Várzea”, cuya casa grande e ingenio ya habían sido patrimonializados por el estado de Paraíba en 1979, se crea el Museu do Brejo Paraibano, también conocido como el Museu da Cachaça e Rapadura, donde se exponen al público objetos de uso cotidiano de un ingenio y herramientas utilizadas para la producción de rapadura. En el mismo año, el campus de la UFPB de Areia realiza el 1° Festival de Cachaza y Rapadura, con el apoyo de la Associação Paraibana dos Engenhos de Cachaça (Aspeca), con el objetivo de buscar soluciones locales a la crisis económica del sector agroindustrial a través del apoyo a un programa para mejorar la cachaza y la rapadura. El cierre del festival se celebraba con un evento llamado Bregareia. La música “brega” y mucha cachaza daban el tono de la fiesta que permaneció en la agenda local hasta 2009, cuando comenzaron a tratar de desvincular el festival de los estratos populares e invertir en géneros musicales considerados más refinados, como la música popular brasileña (MPB)[xv]. En una entrevista concedida por el entonces alcalde de Areia, este afirma que:
Estoy seguro de que la ciudad de Areia, la primera en Paraíba en ser reconocida como Patrimonio Cultural Nacional, se beneficiará de los cambios implementados en el evento, dado que en el mes que el país discute y planifica el sistema nacional de cultura y la ciudad vive uno de los mejores momentos en el desarrollo de la cultura y el arte, los cambios en el formato del Festival de Cachaza y Rapadura asegurarán en el futuro asociaciones con importantes organismos relacionados a la cultura para la realización del evento. (Exalcalde Élson da Cunha Lima Filho, 2019)[xvi]
El hecho es que, desde fines del siglo XX, las propuestas de mejora en la producción de cachaza están fuertemente vinculadas a iniciativas para atraer visitantes a la región del Brejo. Desde el punto de vista macroeconómico y temporal, podemos decir que el discurso del Estado brasileño a favor del desarrollo del turismo como una actividad capaz de reducir las diferencias regionales en Brasil ha estado presente desde los primeros años de la dictadura militar, cuando se creó el Conselho Nacional de Turismo (CNTUR) y la Empresa Brasileira de Turismo (Embratur)[xvii]. Sin embargo, fue recién a principios del siglo actual que las políticas para inducir el turismo más allá del formato "sol y playa", fomentadas por el Programa para el Desarrollo del Turismo en el Nordeste (Prodetur-NE) de la década de 1990 (Cruz, 2005), lograron llegar más allá de las franjas costeras del Nordeste.
Fue el Programa de Regionalização do Turismo (PRT) que incluyó como sus directrices fundamentales la participación, la articulación y la cooperación interinstitucional. Con tres líneas estratégicas –gestión coordinada, planificación integrada y promoción y apoyo a la comercialización (Brasil, 2013)–, este programa formó parte del Plan Nacional de Turismo 2003-2007 y fue clave para la implementación de las transformaciones ocurridas en la Región del Brejo paraibano, al poner en práctica la creación de esferas que decían ser más participativas y democráticas y que, en la realidad, estarían definiendo a los agentes que tenían las disposiciones necesarias, especialmente el capital político y social, para ser incluidos en las reglas del nuevo juego.
En 2004, representantes del sector público, privado y del tercer sector de los municipios de la región, entre ellos algunos propietarios de ingenios productores de cachaza de alambique, fundaron el Fórum Turístico Sustentável do Brejo Paraibano. A través del foro, asumieron el papel y el poder de definir políticas locales para fomentar el turismo a través de PRT. Como detectó Endres (2018), el foro fue durante mucho tiempo la única instancia de este tipo en obtener el Cadastro Nacional da Pessoa Jurídica (CNPJ)[xviii], condición necesaria para acceder a los incentivos de las políticas públicas de turismo del recién creado PRT, Ministerio de Turismo.
Desde ese momento, se empezaron a desarrollar itinerarios turísticos que tienen como hilo conductor el tema de la cachaza y el pasado relacionado a la caña de azúcar del Brejo. Desde la denominación de "Rota dos engenhos" a la ruta "Caminhos do frio", un título que permanece hasta nuestros días, esos itinerarios fueron construidos con fuerte apoyo del Sebrae de Paraíba[xix]. Como nos contó uno de sus representantes en una entrevista, fue después de un intento –inspirado en un proyecto integrado y consolidado en los estados de Piauí, Ceará y Maranhão conocido como "Rota das emoções"– que surgió la propuesta de un circuito integrado que involucrara a Paraíba, Pernambuco y Alagoas y que utilizaría el nombre ya existente en Pernambuco de "Civilización del Azúcar". Aunque no se ha consolidado, los fondos recaudados en nombre de la propuesta dieron el impulso decisivo para el avance de la organización de productores locales de cachaza artesanal, que hoy ocupan la posición de segundo municipio brasileño[xx] con más establecimientos productores de cachaza registrados en el Ministerio da Agricultura, Pecuária e Abastecimiento (Mapa). En 2021, se registraron 11 productores de cachaza, correspondientes al 28,2% de los establecimientos en Paraíba (Mapa, 2022), lo que deja al municipio sólo por detrás de Salinas, en Minas Gerais, en este rubro.
La vinculación de la producción de la bebida al turismo es una estrategia eficiente para la valorización simbólica de la cachaza. Dos de los principales productores encontrados durante la investigación fueron precisamente aquellos capaces de articular de manera eficaz la producción y venta de cachaza a la oferta de servicios turísticos, como restaurantes y hoteles. En este sentido, el turismo como fenómeno construido fuertemente a través de la fijación de nuevas imágenes (Amirou, 2000) aparece como una forma muy propicia de construir un nuevo significado no sólo para la antigua bebida popular, sino también para la localidad en su conjunto.
El escenario actual nos muestra que algunos ingenios empezaron a producir cachaza en una variedad de situaciones relacionadas con las disposiciones individuales y familiares de los propietarios de la región, en particular, el capital educativo y cultural adquirido, que va más allá de la cuestión de la propiedad de la tierra, aunque esta también sea necesaria (Garcia Parpet y Ramiro, 2018). Asimismo, son necesarios otros actores, como la participación activa del Sebrae, docentes del campus de la UFPB en Areia y otras instituciones públicas y privadas, además de personas que ocupan posiciones estratégicas en el gobierno municipal y estatal.
Involucrando intereses de grupos específicos con amplia participación en la política local, las élites agrarias podrán organizarse en asociaciones y foros, tanto de productores de cachaza como de agentes sociales vinculados a las actividades turísticas y, de esta manera, podrán, por ejemplo, acceder a recursos de políticas públicas destinadas al desarrollo de la actividad turística, como el Programa Monumenta, financiado con recursos del Ministerio de Cultura y apoyado por el Sebrae y el Iphan en 2008 y 2009 (Minc, 2009).
Visitas guiadas a las propiedades, ya sea en la época de operación de los ingenios de caña de azúcar o en temporada baja, construcción de restaurantes en el local de la antigua casa grande, apertura de hoteles y posadas y venta de paseos en jeep o senderismo en los bosques, hacen que este proceso de aumento del turismo fortalezca el valor de mercado y simbólico de la cachaza artesanal del Brejo de Paraíba.
La comunidad rural de Chã de Jardim
Sin ingenios azucareros o tierras que pudiesen explorar turísticamente, algunos productores integraron la oferta turística por otro camino y posteriormente a las iniciativas de los sitiantes de cachaza artesanal. Llamamos sitiantes a sujetos concretos y particulares, considerando el lugar donde viven: el “sitio”, que es una expresión utilizada en Brasil para referirse a pequeñas fincas donde viven campesinos menos afortunados, que se distinguen de los grandes estancieros y también de los “citadinos”, o sea, de las personas que viven en la ciudad. Además, los sitiantes comparten un conjunto de valores y prácticas de sociabilidad que corresponden a una forma de ver y vivir el espacio rural, que se relaciona con una herencia campesina.
En 2005, la Reserva Mata Pau Ferro se convirtió en parque estatal y los sitiantes de Chã de Jardim comenzaron a explorarla para ofrecer servicios turísticos, convirtiéndose en sus administradores. Al comienzo, el proceso se dio de manera "no oficial", pero luego la situación se regularizó con el organismo responsable.
La comunidad de Chã de Jardim está ubicada a orillas de la PB 008, a sólo 7 km de la sede del municipio de Areia, registrando hasta 2015, 352 habitantes, según los datos del Instituto Brasileiro de Geografía e Estatística. Desde 2006, la comunidad ha sido parte de la oferta turística a través de la comercialización de servicios gestionados por los propios sitiantes, inscribiéndose en la categoría de Turismo Comunitario. Este tipo de turismo, según Bartholo, Sansol y Delamaro (2009), tiene como principales características: la preponderancia de patrones relacionales interpersonales en los servicios turísticos implementados y el compromiso activo de los agentes locales, afectados situacionales y en las redes transnacionales de información.
Actualmente, entre los servicios gastronómicos ofrecidos, se destaca el restaurante rural Vó Maria, propiedad de la líder comunitaria e inaugurado en 2013, donde se ofrecen platos considerados "tradicionales", como “galinha de capoeira”, “cabidela”, “farofa d'água”, arroz de fiesta y estofado de cabra[xxi], elaborados con ingredientes preferiblemente adquiridos de otros sitiantes (como pollos, granos y tubérculos); una tienda, donde se venden golosinas y otros productos de la región, como algunas de las cachazas y rapaduras locales, así como artesanías producidas por mujeres de la comunidad.
Desde la perspectiva del ecoturismo[xxii], ofrecen rutas guiadas y experiencias en la Reserva Estatal Mata Pau Ferro, ubicada frente al restaurante, con autorización de la Superintendência de Administração do Meio Ambiente (Sudema). En 2021 desarrollaron el Sítio Casa de Vó, servicio de hospedaje realizado tanto en formato de hostal como en camping, además de la opción de uso diurno para familias con niños que deseen disfrutar de paseos en pony, ordeño y piscina.
La comercialización de las actividades, organizada por el grupo que dirige la Associação para o Desenvolvimento Sustentável de Chã do Jardim (Adesco), de la cual la líder comunitaria es presidente, generó, en 2018, aproximadamente 30 empleos directos, que incluyen las actividades de guías locales, camareros/as, cocineros/as, vendedores/ras, gerentes, cantantes, animadores, entre otras ocupaciones. Según informaciones de los líderes, el conjunto de los proyectos alcanzó ingresos récord en 2016, cuando alcanzó la cifra de 585 mil reales, un hecho muy celebrado, porque eran “¡más de medio millón [de reales] que se quedan aquí, en nuestra comunidad!”[xxiii].
Aunque la inserción de los sitiantes de la comunidad en el turismo sea relativamente reciente (poco más de una década), el proceso de reconversión y ascenso social de este grupo empezó mucho antes. Según Oliveira (2018), es un proceso a través del cual los trabajadores de los ingenios azucareros y los sitiantes dejaron de someterse directamente a los señores de los molinos y grandes agricultores de la región. A través de la migración de las generaciones pasadas, iniciada a mediados del siglo XX, pudieron financiar una mayor escolarización de la generación siguiente, que ahora trabaja con el turismo, como se puede ver en los discursos de los sitiantes a continuación.
Mi padre estudió poco. En aquel momento no tenía condiciones de estudiar. No tenía... ellos necesitaban trabajar porque mi abuelo abandonó a mi abuela demasiado temprano. ¡Así que mi padre y mis tíos trabajaban como esclavos! ¡Para poner comida en la mesa, para mantener a mi abuela y a los hermanos más pequeños! Así que fue una infancia muy sufrida. Mi padre dijo que llegaron a pasar necesidades. La comida, en ese momento, era poca [...] en ese momento llegaron a pasar hambre. Dijo que solía ser así: frijoles, harina, rapadura... En mi infancia ya era mejor, se fue a Río (de Janeiro), trabajó unos dos, tres años allí, luego logró traer algún dinero [...] Yo tenía una muñeca de trapo, que mi padre trajo de Río [...] Estudié en Chã de Jardim. Y después me fui a [estudiar en] Areia [...] Allí estudié el primer y segundo año, y luego dejé la escuela. (Agricultora y artesana, 40 años, 2016)
La sitiante entrevistada es una de las ocho artesanas en actividad en la comunidad de Chã de Jardim. Ella y las demás producen objetos de fibra de banano y otros materiales que se encuentran en "Budega", una tienda de recuerdos que funciona al lado del restaurante Vó Maria y también es administrada por miembros de esta comunidad.
nuestros padres siempre dicen: "Estudia para ser alguien en la vida, porque...” Luego dicen, emocionados, que sus padres no les dieron esa oportunidad de estudiar y que sienten falta de ello. Entonces intentan incentivar a sus hijos a ir por otro camino. Este incentivo es para que tengamos una vida mejor. (Trabajadora de la limpieza en el restaurante Vó Maria, 19 años, 2016)
Actualmente, el joven sitiante entrevistado en 2016 es estudiante del 5º semestre del curso de periodismo de la Universidade Federal de Campina Grande (UFCG), en la ciudad de mismo nombre, Campina Grande. Gracias a los conocimientos adquiridos y la familiaridad con el fenómeno de los medios digitales, es el responsable del contenido de la página de Facebook e Instagram de RVM, actividades para las cuales recibe una "ayuda", en forma de remuneración mensual de la dirección del restaurante.
Sin embargo, son los organismos intermediarios –como Sebrae y otras entidades no gubernamentales responsables de la implementación de políticas públicas para el desarrollo rural y económico– los responsables de reformatear la oferta turística del municipio, llevando los empresarios de Areia a identificar y satisfacer las expectativas de los turistas.
A continuación, traemos el informe de un profesor universitario que participó en proyectos que marcan la fase de potencialización del turismo en el Brejo, en la década de 1990, confirmando este entendimiento:
En 1996, hubo un gran proyecto del Banco Mundial, junto con el Ministerio de Medio Ambiente, llamado Proyecto de Ejecución Descentralizada, en el que participé con tres proyectos [...] en el área de turismo, ecoturismo, fue el Valle de los Dinosaurios, la Mata do Pau Ferro y la Cachoeira de Bica Grande, en Natuba [...] Y también algunos programas gubernamentales, como el PNMT (Programa Nacional de Municipalización del Turismo), con la acción del Sebrae aquí en el Brejo, y otras instituciones. Así que las cosas estaban sucediendo, era una coyuntura, en realidad. Eso sucedió específicamente en los años 90. No significa que antes no existían los viajes. Era la época también, creo que la mayoría de las escuelas comenzaba a tener en su plan de estudios la disciplina Historia de Paraíba. Y precisamente esto hacía que las personas, los profesores, junto a la dirección, a las agencias de turismo, pasasen a visitar la ciudad con mayor intensidad [...] Fuimos responsables de la creación, dentro del Sebrae, del curso de conductor turístico. (Agrónomo y profesor universitario del campus II de la UFPB, en Areia, 2016)
Se puede decir que los mediadores identifican la "mirada del turista", para usar la expresión de Urry (1996), debido al capital cultural que tienen, porque pertenecen a las camadas urbanas, un perfil turístico comúnmente interesado en la visita del medio rural. Sin embargo, obviamente, este modelo impuesto desde afuera no puede ser seguido por cualquier agente social. Al mismo tiempo que clasifica a algunos como aptos para entrar en el sector turístico, excluye a aquellos que no tienen, en el sentido dado por Pierre Bourdieu, las disposiciones sociales necesarias. Así relata la líder comunitaria de la comunidad de Chã de Jardim, reflexionando sobre su aprendizaje cuando tomó el curso Empretec[xxiv]:
El Empretec fue ahora en 2012... Fue cuando vino aquello de que tienes que trabajar con metas. Si quieres vender cien kilos de pulpa de fruta, existen varias estrategias para que vendas esos cien kilos [...] De vuelta en Empretec me di cuenta de que soy una emprendedora. He aprendido que, si pongo metas y hago todo correctamente, podré alcanzar esas metas. Y no tienes que tener miedo. Los emprendedores siempre enfrentan riesgos. (Líder comunitaria de Chã de Jardim y emprendedora, 35 años, 2016)
En ese caso, hay que conservar la idea de que se valora la figura del emprendedor, porque traduce un desplazamiento en la dirección ascendente, es decir, una "conversión ascendente", que confiere prestigio y permite ascender a una mejor posición en el espacio social. Además, se ve al emprendedor como alguien que tiene "el coraje de asumir riesgos", entre otras cualidades que se agrupan de manera importante en la idea de "espíritu emprendedor". En resumen, la figura del emprendedor se asocia a la del jefe (o, al menos, a la aspiración de "ser su propio jefe", es decir, no estar sometido a otros). Sin embargo, en el Brejo de Paraíba, pocos fueron los sitiantes que realmente asimilaron el "espíritu emprendedor".
Notamos que las personas de la comunidad rural de Chã de Jardim al frente de los emprendimientos vinculados al restaurante y la posada son las que pudieron acceder a cursos de educación superior en instituciones públicas, obteniendo títulos de historiador, pedagogos y geógrafos, por ejemplo. Finalmente, el mayor acceso y la elevación del nivel de escolaridad son fundamentales, basados en el postulado "estudiar para ser alguien en la vida", que las madres difunden y los jóvenes de la comunidad Chã de Jardim repiten diariamente. La acumulación de capital cultural (a través de la escolarización) representa una conquista, desde la perspectiva de la trayectoria de la clase y del microcosmos de la vida comunitaria, puesto que anteriormente sólo los hijos de la aristocracia rural tenían acceso a la educación superior.
Por supuesto, el desarrollo de la oferta turística en la comunidad Chã de Jardim parece ser un punto de inflexión en la trayectoria de algunos habitantes, ya que permite que se conviertan en nuevos pequeños jefes y protagonistas en la oferta turística de Areia. Además, desde el punto de vista comunitario, la propuesta permite que otras familias reproduzcan su condición de campesinas vendiendo sus productos (frutas, hortalizas y legumbres) al restaurante Vó Maria y a la fábrica de pulpa de fruta, empresa comunitaria de Adesco.
Consideraciones finales
Considerando el turismo como una práctica característica del mundo contemporáneo globalizado (Krippendorf, 2000), la actividad puede ser analizada por el sesgo de la producción y el consumo de bienes simbólicos con significado social (Pérez, 2009). De esta manera, la actividad depende "da eficácia simbólica destas imagens e a sua mediação, dependem as adesões dos turistas aos locais de destino turístico” (Pérez, 2009, p. 53). Al analizar el proceso de valorización cultural de la región del Brejo, especialmente en Areia, vemos que el turismo aparece como una alternativa de desarrollo local en un momento de desindustrialización que afecta, de diferentes formas, a casi todos los segmentos sociales.
Será a través de la construcción de discursos y prácticas que busquen la valorización simbólica y material de este pasado de producción de caña de azúcar, a pesar de la condición de explotación a la que están sometidos los trabajadores rurales de este cultivo (Garcia, 1989; Lopes, 1978; Sigaud, 1979), que la región formará parte del circuito turístico regional. Sin embargo, para que se produjera esta turistificación de la región, fue necesaria la movilización inicial de personas de los estratos sociales más altos, como los propietarios de tierras e ingenios azucareros, instituciones públicas y privadas, a favor de la patrimonialización del municipio de Areia y la construcción de itinerarios turísticos. Sólo después de este movimiento, como demuestran las situaciones analizadas aquí, es posible insertar proyectos turísticos en comunidades rurales como Chã de Jardim. De cualquier manera, no lo hacen de manera totalmente endógena, todo indica que existe una percepción del poder público y de los propios dueños de los ingenios que, para que el turismo pueda establecerse, es imprescindible contar con una variedad de atractivos que permitan que los turistas permanezcan más tiempo en el lugar.
Al analizar el caso de Areia en relación con otras propuestas de turismo comunitario, el caso de la comunidad de Chã Jardim es excepcional por la cantidad de recursos económicos alcanzados. Reflexionar sobre la participación de la comunidad rural Chã de Jardim en la producción de la oferta turística de Areia implica reconocer los cambios recientes en el mundo rural brasileño y, por lo tanto, requiere señalar las condiciones de posibilidad de reconversión social de los sitiantes desde la trayectoria del grupo. Especialmente teniendo en cuenta que, según Oliveira (2021), en un pasado no muy lejano, la posibilidad de movilidad social ni siquiera existía para ese grupo social, puesto que la tendencia entre los agricultores familiares era que sus hijos siguieran el mismo camino, es decir, que siguieran viviendo de la agricultura o, cuando la tierra era insuficiente para todos, que algunos migraran y se convirtieran en obreros en los grandes centros urbanos. Es de conocimiento de todos, además, que había una alta tasa de analfabetismo, mucha pobreza en la región rural del nordeste y un acceso restringido a la educación. Por lo tanto, el caso de la comunidad de Chã de Jardim es emblemático porque nos ayuda a entender cómo los sitiantes han buscado su propia reconversión social dentro de lo que puede interpretarse como un nuevo ciclo socioeconómico en la región.
A través del turismo, la valorización del Brejo se construye a partir de un discurso de rescate y preservación de elementos del pasado, aunque ocurra de maneras diferentes de las posiciones sociales tan desiguales ocupadas, tanto en el pasado como en el presente, por cada grupo social involucrado. Para resumir, es necesario considerar que el desarrollo de las actividades turísticas en el Brejo de Paraíba y el proceso de turistificación forman parte, en primer lugar, de estrategias de reconversión de las clases dominantes. Así, los sitiantes fueron asimilados y comenzaron a integrar la oferta turística más tarde, buscando ocupar un espacio de diversificación de las actividades necesarias para garantizar una mayor permanencia de los turistas en la región.
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Notas

