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LA COSMOVISIÓN MATLATZINCA DE LOS RIESGOS AMBIENTALES ¿UN ELEMENTO DE SUSTENTABILIDAD?
THE MATLATZINCA COSMOVISION OF ENVIRONMENTAL RISKS, AN ELEMENT OF SUSTAINABILITY?
Revista CoPaLa. Construyendo Paz Latinoamericana, vol.. 7, núm. 14, 2022
Red Construyendo Paz Latinoamericana

Artículos

Revista CoPaLa. Construyendo Paz Latinoamericana
Red Construyendo Paz Latinoamericana, México
ISSN-e: 2500-8870
Periodicidad: Semestral
vol. 7, núm. 14, 2022

Recepción: 10 Noviembre 2021

Aprobación: 21 Diciembre 2021

©Revista CoPaLa, Construyendo Paz Latinoamericana

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Resumen: El pueblo Matlatzinca es un colectivo originario arraigado a sus creencias usos y costumbres, la visión que los matlatzincas tienen acerca de la naturaleza y, específicamente, sobre los riesgos ambientales no es necesariamente equivalente a la visión hegemónica de los mismos. En el presente trabajo se indagó en la cosmovisión de la comunidad matlatzinca de la naturaleza y la concepción sobre los riesgos ambientales con el objetivo de generar un acercamiento a la visión de este pueblo originario y así, analizar si esta cosmovisión se puede considerar como un elemento de la sustentabilidad propuesta desde el sur. Para llegar a cumplir el objetivo se utilizaron herramientas de Etnografía clásica como la observación directa y la entrevista a profundidad; se obtuvieron elementos del imaginario matlatzinca sobre la naturaleza y los fenómenos propios de la misma como los riesgos ambientales expresados en forma de narraciones, mitos y leyendas que mostraron una visión alterna a la dominante, en la cual se le asignan valores espirituales a cada uno de estos fenómenos y se mantiene una relación de armonía con los mismos.

Palabras clave: Cosmovisión, Matlatzinca, Riesgos ambientales, Sustentabilidad .

Abstract: The Matlatzinca people are an original group rooted in their beliefs, uses and customs, the vision that the Matlatzincas have about nature and, specifically, about environmental risks is not necessarily equivalent to the hegemonic vision. In the present work, the worldview of the Matlatzinca community of nature and the conception of environmental risks were investigated in order to generate an approach to the vision of this native people and thus, analyze if this worldview can be considered as an element of the sustainability proposed from the south. To achieve the objective, classical ethnography tools such as direct observation and in-depth interview were used; elements of the Matlatzinca concept about nature and its own phenomena were obtained, such as environmental risks expressed in the form of narratives, myths and legends that showed an alternative vision to the dominant one, in which spiritual values ​​are assigned to each one of these phenomena and a relationship of harmony with them is maintained.

Keywords: Worldview, Matlatzinca, Environmental Risks, Sustainability.

Introducción

Debido a la propia dinámica ambiental del planeta, los seres humanos estamos expuestos a una serie de peligros (inundaciones, heladas, sismos, deslizamientos, etc.) que construyen escenarios de riesgo, si al factor ambiental le sumamos las conductas humanas erráticas que generan consecuencias negativas (narcotráfico, asesinatos, violaciones, disputas por bienes ambientales, etc.) incrementa la serie de factores a gestionar para mitigar dichos escenarios. “El mundo está en crisis, y la búsqueda de alternativas se ha vuelto una tarea obsesiva entre los sectores más conscientes” (Toledo, 2015).

El capitalismo en su forma más atroz que es el neoliberalismo, ha generado las condiciones ideales para la explotación intensiva de los bienes ambientales y la generación de diversas externalidades negativas para el ambiente y las sociedades humanas; dentro de este sistema económico y en la búsqueda de acumulación de riqueza se ha creado la tormenta perfecta que se percibe como una crisis de múltiples dimensiones a la que Bartra (2013) identifica como crisis civilizatoria.

“Una gran crisis cuyas sucesivas, paralelas o entreveradas manifestaciones conforman un periodo histórico de intensa turbulencia, una catástrofe cuyas múltiples facetas La tienen, creo, el mismo origen y se retroalimentan, se entreveran; un estrangulamiento planetario que no deja títere con cabeza pero que se ensaña particularmente con los más pobres: clases más pobres, naciones más pobres, regiones más pobres”.

En el marco de esta crisis civilizatoria cada uno de los escenarios de riesgo y sus consecuencias se perciben de forma más profunda y al mismo tiempo se generan condiciones más difíciles para tratar de mitigar sus impactos. El concepto de riesgo ambiental surge de una evolución de paradigmas relacionados con el estudio de los desastres asociados a los fenómenos ambientales. El riesgo socio-ambiental se plantea, a partir de la relación entre la sociedad y el medio ambiental, como posible generadora de situaciones de riesgo de desastre, potenciado por la fuerza de los fenómenos ambientales peligrosos, es decir, las amenazas. (Lavell, 2003, citado por Campos-Vargas y colaboradores, 2015).

De acuerdo con Capacci y Mangano (2015) hoy en día no existe un consenso general sobre los acontecimientos incluidos en la categoría “desastres”, categoría extremadamente vaga y omnicomprensiva, que recoge fenómenos muy diferentes entre sí, ya sea por sus dimensiones o por sus características, como: terremotos, erupciones volcánicas, epidemias, guerras, deslizamientos de tierra, inundaciones, sequías, accidentes tecnológicos y nucleares.

Los riesgos ambientales que afectan a la humanidad son percibidos en distintas culturas de formas distintas. Para algunas son producto del avance de la industrialización de la vida, la destrucción de bosques, contaminación, los excesos del consumismo y el derroche de energía de fuentes fósiles. En otras, como las culturas de pueblos originarios los desastres ambientales tienen otras interpretaciones, es decir, corresponden a su cosmovisión de la vida.

La cosmovisión corresponde a la manera de ver y concebir el mundo (el universo) en el que viven los seres humanos. La cosmovisión se forma desde el momento mismo de la concepción de la vida en el vientre de la madre, a partir de la comunidad cultural a la que pertenezca, considerando las creencias, costumbres y las tradiciones de cada pueblo.

La cosmovisión de los pueblos indígenas abarca, tanto su forma de pensar y concebir el mundo (cuyo origen es la creación) como su relación constante con la naturaleza, la cual es vista no como un ente al que se le da un valor económico sino, contrariamente, como una Madre. La Madre Tierra y/o la Madre Naturaleza son vistas como seres vivos que sufren, que lloran y que pueden sentir el maltrato causado por los seres humanos. El viento, el Sol, la Luna, las estrellas y los animales son parte de un todo (Estrada, 2012).

El término “cosmovisión” —que tradicionalmente se ha aplicado a conceptos afines al que aquí se trata— no sólo tiene una respetable antigüedad, sino que históricamente ha marcado el desenvolvimiento de un debate teórico con numerosas propuestas de pensadores de muy diversas corrientes de pensamiento. Por una parte, está la discusión científica dentro y fuera del meso americanismo; por otra, la diversidad de conceptos a los que se ha referido ha provocado tal laxitud en el término, que las críticas por su vinculación necesaria a una idea o a una posición teórica dadas carece de fundamento (López-Austin, 2012).

En la cosmovisión mesoamericana, la religión se presenta como un politeísmo en el cual, los seres sobrenaturales tenían enormes poderes y facultades para producir transformaciones en el cosmos, sin embargo, los hombres en la tierra mantenían una relación y un trato constante e intenso con ellos hasta el punto de poder influir en ellos. Intentaban aplicar esta influencia a través del ruego, el convencimiento, la promesa, el compromiso, la amenaza, entre otros semejantes a los que se utilizan entre humanos. Así, en el Códice Vaticano A se menciona que en Tula, alrededor del siglo XXI, gracias a que Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, hizo ofrendas a los Dioses para que la tierra diera frutos con alegría y así pronto vino tanta abundancia que aquella tierra estéril.

Por lo que toca a los ritos preventivos o propiciatorios, era el Sagrado Recinto de Tenochtitlan, ubicado al centro de la gran ciudad nahua, el lugar donde se desarrollaban las imponentes ceremonias que los incluían. Eran dedicadas a la búsqueda de alivio de las grandes desgracias infligidas por los Dioses para castigar a los seres humanos: desastres agrícolas, hambrunas, epidemias, plagas” (García-Acosta, 2017).

En su libro “Volcanes sagrados” Glokner (1955) describe con un lenguaje poético los procedimientos utilizados por los tiemperos, graniceros, “hechiceros estorbadores de granizos” o teciuhtlazque, como se les conocía antiguamente. Las ceremonias efectuadas por los tiemperos sincretizan, de manera ingeniosa y creativa, oraciones católicas con apelaciones directas a la naturaleza, como a los vientos, las nubes, los volcanes. Estos rituales, ceremonias e invocaciones, que incluyen ofrendas de alimentos, copal o ropa, hacen del conjurador un copartícipe de la creación y del mantenimiento del orden meteorológico. Aquí sigue de cerca el testimonio aportado por una tiempera de Hueyapan, quien recibió “el don” de una centella y el volcán la visita en sueños.

En el estado de México, al sur de su territorio se asienta la cultura Matlazinca en cuyas comunidades aún perviven manifestaciones de su cosmovisión sobre los riesgos ambientales que los acechan: deslizamientos de cerros, lluvias torrenciales, pérdida de bosques, entre otros. En ese sentido el objetivo del presente trabajo es conocer el imaginario Matlazinca sobre los riesgos ambientales; las subjetividades sobre los riesgos y desastres ambientales que amenazan sus prácticas de vida comunitaria.

El trabajo presenta una perspectiva distinta de como enfrentan los riesgos ambientales el pueblo Matlazinca, que se contrapone a los programas de prevención de desastres ambientales elaborados por agentes gubernamentales mediante técnicas de planeación y delimitación territorial. El estudio se apoya en el método de la etnografía clásica.

De acuerdo con Sandoval-Forero (2018) las investigaciones en las cuales se aplican métodos propios de la etnografía excluyen u olviden la composición heterogénea de las comunidades indígenas, en religión, política, economía y relaciones sociales en su interior y exterior; esta exclusión de las comunidades indígenas se encuentra presente también en la visión y manejo de los denominados escenarios de riesgo de origen ambiental.

La etnografía, desde un punto de vista etimológico significa “descripción del pueblo” y podemos entenderla como enfoque investigativo en el cual se describen, explican o reflexionan las realidades importantes del producto de un trabajo de campo realizado por un investigador en interacción directa con una población que comparte una cultura, un espacio en el territorio y un tiempo definido. Se puede considerar una manera de estudiar el presente y pasado a partir de la observación de las vivencias y del análisis de documentos que sobre el sujeto u objeto de estudio existan (Sandoval-Forero, 2018).

En suma, las etnografías no sólo reportan el objeto empírico de investigación -un pueblo, una cultura, una sociedad— sino que constituyen la interpretación/descripción sobre lo que el investigador vio y escuchó Una etnografía presenta la interpretación problematizada del autor acerca de algún aspecto de la "realidad de la acción humana" (Jacobson, 1991 citado por Gouber, 2001).

El procedimiento metodológico de la investigación se llevó a cabo de la siguiente manera: primero, se realizaron entrevistas a profundidad cuya intencionalidad principal es adentrase en la vida del otro, penetrar y detallar en lo trascendente, descifrar y comprender los gustos, los miedos, las satisfacciones, las angustias, zozobras y alegrías, significativas y relevantes del entrevistado; consiste en construir paso a paso y minuciosamente la experiencia del otro. En esta técnica, el entrevistador es un instrumento más de análisis, explora, detalla y rastrea por medio de preguntas, cuál es la información más relevante para los intereses de la investigación, por medio de ellas se conoce a la gente lo suficiente para comprender qué quieren decir, y con ello, crear una atmósfera en la cual es probable que se expresen libremente (Robles, 2011; Blasco y Otero, 2008 y Taylor y Bogdan, 1990).

Segundo, se realizó observación participante, de acuerdo con Rekalde, Vizcarra y Macazaga (2014), es un método interactivo de recogida de información que requiere de la implicación del observador en los acontecimientos observados, ya que permite obtener percepciones de la realidad estudiada, que difícilmente podríamos lograr sin implicarnos de una manera afectiva. La observación participante consistió en formar parte de algunos trabajos en la comunidad: realizar faenas y trabajos físicos de limpieza en la zona forestal, se entablaron diálogos en los que se indagó en la percepción de los miembros de la comunidad con respecto a los riesgos ambientales.

La ruta metodológica para acercarse a la comunidad Matlazinca fue la siguiente: primero, se generó un acercamiento con miembros específicos de la comunidad que desempeñan cargos administrativos y simbólicos apegados a las festividades para solicitar su anuencia para realizar la investigación; y segundo, una vez obtenido el permiso, se procedió a entablar diálogos tanto con los miembros que ocupan cargos como con habitantes en general, dentro de estos diálogos se fueron obteniendo elementos del imaginario Matlazinca sobre la naturaleza y los riesgos en forma de relatos, mitos y leyendas.

El presente trabajo se divide en tres apartados: el primero, comienza con una descripción somera sobre los riesgos ambientales desde la perspectiva occidental; en el segundo, se realiza un acercamiento sobre la cosmovisión matlatzinca respecto a los riesgos de origen ambiental mediante la presentación de diálogos, creencias populares, mitos y leyendas, y en el tercero, se discuten las zonas de convergencia entre esta cosmovisión y la sustentabilidad propuesta desde el Sur.

Los riesgos ambientales

El riesgo ambiental corresponde a una línea de trabajo especialmente desarrollada a partir de la década de los ochenta por los científicos y académicos en el área de las Ciencias de la Tierra y el Espacio. Las definiciones que se encuentran en torno a los conceptos son variadas, siendo posible encontrar dos situaciones: en primer lugar, definiciones con diversos enfoques asociados al carácter multidisciplinario en los estudios de riesgo; y en segundo lugar, definiciones que no responden a la fenomenología del riesgo, generando diversas interpretaciones de los conceptos Rojas-Vilches y Martínez (2011).

El riesgo es la probabilidad de ocurrencia de un peligro, sin embargo, el concepto “incluye la valoración por parte del hombre en cuanto a sus efectos nocivos (vulnerabilidad)” Aneas (2000). Sólo se puede definir el riesgo mientas este sea medible y de no contar con esos datos, existirá incertidumbre en su evaluación.

Las Naciones Unidas para la Reducción de Desastres – UNISDR (2009) plantea que, al hacer referencia al riesgo de desastre, se puede decir que es una función de la amenaza (un ciclón, un terremoto, una inundación, o un incendio, por ejemplo), la exposición de la población y sus bienes, y de la situación de vulnerabilidad a la que se expone la población y sus activos. Conformamos así la ecuación del riesgo donde: Riesgo = Amenaza * vulnerabilidad * exposición Resiliencia

Lavell (2001), define riesgo como un contexto caracterizado por la probabilidad de pérdidas y daños en el futuro, las que van desde las físicas hasta las psicosociales y culturales, el autor centra el análisis del concepto en la “posibilidad”, que está sujeta a análisis de tipo cuantitativo y cualitativo. Olcina (2006), señala que el riesgo ambiental es la “posibilidad de que un territorio y la sociedad que lo habita pueda verse afectado por un fenómeno ambiental de rango extraordinario”. Tomando en cuenta que el riesgo ambiental se define de acuerdo con diversos enfoques Ayala-Carcedo y Olcina (2002) proponen la siguiente clasificación de enfoques con respecto al riesgo ambiental así como definiciones de catástrofe y desastre (véase tabla 1).

Tabla 1.
Tabla 1. Enfoques para definir el riesgo.

Fuente: Ayala-Carcedo y Olcina (2002)

Existe una gran variedad de fenómenos ambientales propios de la dinámica del sistema Tierra que pueden resultar en escenarios de riesgo para las poblaciones; atañendo la conceptualización a los fenómenos ambientales, resulta de ayuda esquemática la clasificación que ofrece la Organización de Estados Americanos (1993) y que se presentan en la siguiente tabla (véase tabla 2).

Tabla 2.
Tabla 2. Fenómenos ambientales que pueden generar escenarios de riesgo.

Fuente: OEA (1993)

Riesgos ambientales presentes en la comunidad Matlatzinca

En diversas investigaciones de corte positivista-instrumental como la publicada por la Secretaría de Desarrollo Urbano del Estado de México en el 2007 y el análisis de susceptibilidad a deslizamientos por parte de Serrano en el 2018 se han identificado algunos de los fenómenos que generan escenarios de riesgo, esta información se presenta a escala Municipal. Por las condiciones topográficas e hidrometeorológicas del Municipio de Temascaltepec, los fenómenos generadores de riesgo que se presentan de forma más iterativa son los que corresponden a los movimientos de remoción en masa.

En el 2007 la Secretaría de Desarrollo Urbano del estado de México publicó el atlas de riesgo estatal en el cual se consideran las zonas de riesgo de origen ambiental de acuerdo a las características intrínsecas del territorio. En la figura 1 se puede apreciar un acercamiento de este mapa temático a la zona del municipio de Temascaltepec, esto con el fin de resaltar la probabilidad de presencia de deslizamientos en la zona de acuerdo a la simbología original en la que se identifica esta susceptibilidad en escala de tonos café en el que la intensidad del mismo es proporcional a la susceptibilidad de ocurrencia de deslizamientos.


Figura 1.
Figura 1. Mapa temático de Riesgos ambientales del Estado de México, acercamiento al Municipio de Temascaltepec.
Fuente: Secretaría de Desarrollo Urbano (2007)

Serrano (2018) realizó un estudio de susceptibilidad de deslizamientos en el municipio de Temascaltepec mediante álgebra de mapas, utilizando como insumos información cartográfica oficial como: modelo digital de elevaciones, carta topográfica, carta geológica, carta de uso de suelo y vegetación, carta hidrológica, mapa edafológico y la información de precipitaciones de la zona. De ello se obtuvo el siguiente mapa (véase figura 2), y concluye que el municipio de Temascaltepec por su ubicación geográfica está conformado principalmente por sierras y lomeríos, y dadas estas características lo hace un territorio potencialmente inestable.

Con base a lo anterior se evidencia que el riesgo preponderante en la región, donde se asienta la comunidad matlatzinca, es el derivado de los procesos de remoción en masa, más específicamente los deslizamientos.


Figura 2.
Figura 2. Susceptibilidad a deslizamientos del Municipio de Temascaltepec.
Fuente: Serrano (2018)

Cosmovisión Matlatzinca sobre los riesgos ambientales

La cosmovisión es un concepto interdisciplinario que se centra en las percepciones de los sujetos frente a su entorno o ante situaciones externas (López-Austin, Velázquez-Sánchez y Gómez-Velázquez, 2017). La comunidad es el conjunto de individuos que generan una colectividad de cosmovisión, usos y costumbres. Generalmente las comunidades están consolidadas por autonomía de otras entidades y se distinguen por distintas características inherentes a ella (Blackstock, 2008 Citado por Velázquez-Sánchez y Gómez-Velázquez, 2017).

Las comunidades se distinguen por tener características cognitivas uniformes o similares, que les permite consolidar su agrupación o su identificación desde un punto de vista externo. Esta identificación se lleva a cabo a partir de la apreciación de las características de comportamiento y cosmovisión; el caso de las comunidades indígenas como la Matlatzinca no es una excepción.

Los pueblos indígenas parecen extender sus posibilidades al conjunto del universo, de tal manera que su idea de alteridad incluye seres, entidades o espíritus que son susceptibles de examinarse antropológicamente, en virtud de que constituyen formas alternativas de concebir el mundo. Así como el objeto de la antropología consiste en generar amplitud en el horizonte del discurso humano, según la célebre definición de Clifford Geertz, el objetivo de las cosmovisiones indígenas radica en extender ese horizonte más allá de los límites habituales, a fin de reflexionar sobre las diferencias entre los hombres y los espíritus, los animales y los difuntos (Millán, 2015).

La visión del mundo de una comunidad incluye la percepción que la misma tiene sobre una amplia gama de fenómenos que transcurren en su entorno, entre estos fenómenos se encuentran aquellos que se consideran desde la hegemonía como riesgos de origen ambiental, de los cuales, se han referenciado en el apartado anterior. El acercamiento a la comprensión de la visión que una comunidad tiene del universo se realiza con base en métodos propios de la etnografía.

Para fines de este trabajo se aplicaron entrevistas a profundidad a algunos miembros de la comunidad matlatzinca para hablar sobre su visión de la naturaleza en general y en específico sobre el escenario de riesgo ambiental que generan los movimientos de remoción en masa que son los deslizamientos en temporada de lluvias.

Desde la visión occidental la naturaleza es vista desde una perspectiva utilitaria, considerando que tiene una serie de recursos que son susceptibles de ser explotados con el fin de generar y acumular riqueza; para la comunidad Matlazinca el sistema natural juega un papel de madre y se le asignan valores espirituales, entonces, el aprovechamiento de los bienes ambientales es motivo de agradecimiento y de la ejecución de rituales que buscan honrar ese valor espiritual en contubernio con ceremonias propias de la religión católica.

Un ejemplo de estos rituales es el que realiza la comunidad con el cambio de estación de invierno a primavera, que marca a su vez el inicio de una nueva temporada de cultivo, es el festival del quinto sol, en el cual se hacen misas de acción de gracias en las que se integran también tradiciones muy propias de los pueblos originarios del centro de México, entre ellos los matlatzincas; los hombres con peso específico en las festividades de la comunidad como el jefe supremo, mayordomos, fiscales, fiscalitos y topiles usan una vestimenta blanca y adornos con flores de cempaxúchitl en forma de coronas y collares y se hacen cruces de madera a las que se les prende incienso; con esta ceremonia se agradece a los dioses la vida y el mundo que ha sido concedido y se protege a los campos de cultivo.

La cosmovisión matlatzinca sobre los elementos naturales involucra rituales a lo largo del año sobre todo con lo que tiene que ver con la actividad agrícola; para los matlatzincas el agua representa vida, salud y bienestar, los cerros y las lagunas son considerados lugares sagrados. En el volcán Xinantecatl se realizan ofrendas en las lagunas del Sol y la Luna con el fin de propiciar las lluvias y la fertilidad de la tierra. Se cree que el agua de estas lagunas tiene propiedades curativas y puede también el futuro de las cosechas.

En lo que respecta a los riesgos ambientales o a las externalidades negativas del ambiente vale aclarar que para los matlatzincas son cosas “naturales” (entiéndase naturales como fenómenos que ocurren de forma recurrente) sin embargo, se les asignan valores espirituales que para algunos tienen relación con su comportamiento como comunidad o bien como humanidad y es un ente superior (Dios) quien bendice o castiga dicho comportamiento. Se percibe en ocasiones a los riesgos ambientales como castigos divinos en una acepción con componentes arraigados de la narrativa de la religión católica.

En el caso de la presencia de lluvias torrenciales y deslizamientos existe una narrativa si bien no ajena a la cuestión divina, si particular, en la que se asigna un componente espiritual a estos fenómenos y se habla de lo que ellos denominan “colas de agua”

“Hay unos animales grandes que se esconden en las montañas, estos animales son como serpientes gigantes que cuando se ponen viejas y ya no se pueden ocultar de la gente o cuando la gente se acerca mucho a donde se esconden, les salen alas y llaman a unas lluvias muy fuertes para poder salir volando y cambiarse de lugar sin que sean vistas, pero donde caen hacen que se derrumben cerros completos y generan mucho desastre y a veces, muchos muertos, cuando caen, hay tanta tierra y árboles y piedras que arrastran, que hasta se necesitarían como diez maquinas o más para sacar todo eso” –las colas de agua, creencia popular matlatzinca.

Los matlazincas señalan que es mejor no acercarse mucho ni cerca de estos cerros, y que no se debe de talar más de lo necesario para vivir. Asimismo, cuentan la leyenda de la casa de la luna.

“Cuentan los antiguas que la luna tiene su casa, entra y sale, y si uno sabe ver bien, de acuerdo con que tan grande esté o como esté, podemos saber si se van a venir lluvias muy fuertes, podemos saber si los tiempos de sequía serán largos y si la gente va a sufrir o va a estar bien” la luna-creencia popular matlatzinca.

Para los matlazincas la naturaleza y sus elementos representan riqueza, pero no solo económica sino espiritual, el objetivo de los miembros de la comunidad, sobre todo de los hombres, es servir a la misma comunidad, ocupando puestos tanto administrativos como en las festividades religiosas y protegiendo su tierra de “los de fuera” como ellos dicen. La fenomenología propia del ambiente es aceptada y motivo de agradecimiento, fenómenos como las lluvias torrenciales y los deslizamientos no son vistos como negativos, pues significan fertilidad en la tierra y mejores cosechas. La diferencia entre la visión occidental y la cosmovisión de los matlazincas es la asignación de valores espirituales a los escenarios de riesgo ambiental.

Cosmovisión Matlatzinca y su relación con la Sustentabilidad

Resulta imperativo señalar la diferencia del concepto sustentabilidad respecto al de sostenibilidad, este último surgido del llamado desarrollo sostenible elaborado en el Informe Brundtland (1987), y asimilado hasta la fecha por la mayoría de los gobiernos que grosso modo busca satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. En cambio, la sustentabilidad es un concepto de mayor amplitud que el de sostenibilidad, pues abarca dimensiones de corte social, ambiental, económicas y avocado hacia el bienestar humano.

La ciencia para la sustentabilidad implica no sólo repensar la ciencia y sus métodos, sino que también integra las disciplinas ambientales y sociales, y busca acercar la ciencia a la gente. Una de sus varias características incluye el enfoque de “comunidad de pares extendida” como componente esencial (Funtowicz y Ravetz 1993, citados por Toledo, 2015) también conocida como investigación participativa.

“Es una propuesta realmente emancipadora, contrahegemónica y alternativa, la sustentabilidad logra remontar la doble explotación del trabajo de la naturaleza y del trabajo humano, mediante la puesta en práctica de acciones que atañen a las diferentes esferas de la cotidianidad, tales como sistemas ecológicamente adecuados, una economía solidaria que da lugar a mercados justos y orgánicos, uso de eco-tecnologías, democracia directa y participativa, fuentes de energía exclusivamente solar (directa o indirecta), y aplicación de conocimientos surgidos de una ciencia liberadora ejecutada por investigadores con conciencia social y ambiental. Todo ello dirigido al empoderamiento de los colectivos sociales y al control de sus territorios. Como utopía realizable, la sustentabilidad definida como poder social existe, crece y se expande por muchos sitios del mundo” (Toledo (2015, 81).

Por su parte Leff (2000) refiere que

“la sustentabilidad replantea la pregunta por el ser y el tiempo desde el cuestionamiento sobre la racionalidad económica, sobre la ontología y la epistemología que fundan una comprensión del mundo que ha derivado en formas de dominación de la naturaleza. Al mismo tiempo interroga los procesos ónticos de la naturaleza y los potenciales de lo real; valora el ser desde la diversidad cultural, abriendo nuevas vías para la reapropiación de la naturaleza y la recreación de mundos de vida; configura nuevas temporalidades e identidades de las que depende la transición hacia un futuro sustentable” (Leff, 2000, 8).

Se percibe entonces a la sustentabilidad como una condición deseada, sin embargo, el adquirir esta condición encuentra limitaciones en la realidad de cada ser y comunidad; una de las realidades que limitan el camino a la sustentabilidad sin duda son los escenarios de riesgo producto de las amenazas ambientales.

El pensamiento y forma de vivir de las comunidades originarias incluyendo la cosmovisión de estas puede formar parte a del camino a la sustentabilidad antes planteada. Boaventura de Sousa (2012) en su propuesta de ecología de saberes señala que los pueblos indígenas son representativos por la calidad, por sus cosmovisiones, por el hecho de que resistieron al genocidio colonial, porque representan toda una cosmovisión importante, no para el pasado sino para el futuro del mundo; dice también que en el camino a la sustentabilidad lo que se pretende es centrar simultáneamente la atención en la factibilidad y en el potencial emancipatorio de las múltiples alternativas que se han formulado y practicado un poco por todo el mundo y que representan formas de organización económica basadas en la igualdad, la solidaridad y la protección del ambiente.

Reconocer la cosmovisión de la comunidad Matlatzinca en relación a los riesgos de génesis ambiental (sismos, deslizamientos, inundaciones, entre otros) en cuanto a la percepción y, en su caso, el manejo de los mismos se encuadra con la propuesta del diálogo de saberes, ya que se considera el conocimiento ancestral de esta comunidad como digno de ser reconocido y en él, se evidencia una relación espiritual con la naturaleza que representa una visión alterna a la dominante.

La relación entre el manejo de los riesgos ambientales y el camino a la sustentabilidad se encuentra plenamente identificada cuando los escenarios de riesgo por sí mismos, obstaculizan a las sociedades humanas de llegar a satisfacer sus necesidades básicas y caminar hacia el bienestar.

De acuerdo con Duarte y Jiménez (2007) el bienestar es el sentir de una persona al ver satisfechas todas sus necesidades en materia fisiológica y psicológica, en el presente, así como contar con expectativas alentadoras que le sustenten su proyecto de vida. Los anhelos a futuro, y la posibilidad de poderlo realizar en el inmediato, corto y mediano plazo, son de vital importancia en dicho sentir.

La idea de bienestar y la percepción del riesgo son conceptos que se basan en tratar de dar objetividad a las subjetividades, cada ser humano percibe el mundo de forma diferente a los demás, esa percepción se conoce como su realidad. De acuerdo con Brand-Deiser (2001) cuando dice: “El sensar exige el uso de recursos que son escasos. Parte de lo evocado gracias a lo sensado, se integra al paisaje mental que representa a la Realidad. Puede ser suficiente que observemos una cabeza sonriente que asoma por una ventana para incorporar a nuestra Realidad un difuso - pero muy "real"- cuerpo, que no estamos viendo. Estas zonas "difusas" de la Realidad del Individuo generadas a partir de lo que se sensa, previamente han formado parte de la experiencia de vida del individuo o de sus antecesores. Con ello, se logra configurar una más amplia, aunque incierta, representación mental de la Realidad”.

Con base en lo anterior, se puede decir que no hay una sola realidad, sino un conjunto de realidades que parte del empirismo de cada persona y/o comunidad. En este entendido los escenarios de riesgo son percibidos por cada individuo de forma única y por lo tanto la forma en la que se manejan es también singular en cada caso.

Puntos concluyentes

El evidente deterioro de entorno, producto de la explotación intensiva de los elementos naturales por parte del sistema dominante con la finalidad de generar y acumular riqueza, es un proceso que enajena al ser humano de la naturaleza; sin embargo, se encuentra la opción de voltear a ver visiones alternas de la naturaleza en las que la relación con la misma propicie armonía y equilibrio.

Los pueblos indígenas de Mesoamérica mantienen una relación y pensamiento sobre el entorno natural que se puede considerar como alterno al pensamiento dominante, entre estos pensamientos y cosmovisiones se integra el de la comunidad matlatzinca.

La cosmovisión matlatzinca con respecto a la naturaleza y los riesgos ambientales es única y en ella se asignan valores espirituales a los procesos ambientales y esta espiritualidad genera una relación armoniosa entre esta comunidad y su entorno.

Comprender a profundidad la cosmovisión matlatzinca con respecto a los riesgos e imitar su relación con la naturaleza podría ser un camino hacia encontrar las condiciones de bienestar que conduzcan a la sustentabilidad que se propone desde las escuelas del pensamiento de sur.

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Notas

Daniel Fernando Gómez Benítez , Estudiante del 4to semestre del Doctorado en Sustentabilidad para el Desarrollo. Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo Sustentable. Universidad Autónoma del Estado de México. Maestro en Análisis Espacial y Geoinformática. Universidad Autónoma del Estado de México. Licenciatura en Geología Ambiental y Recursos Hídricos. Universidad Autónoma del Estado de México.Línea de Investigación: Cosmovisión de comunidades originarias sobre el riesgo ambiental
Fredyd Torres Oregón , Profesor Investigador de tiempo completo adscrito al Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo Sustentable, Universidad Autónoma del Estado de México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel C.Posdoctorado en Ciencias Sociales, Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco, Doctorado en Ciencias Agrícolas y Recursos Naturales, Universidad Autónoma del Estado deMéxico, Maestría en Ciencias Sociales, El Colegio Mexiquense, AC. Licenciatura en Economía, Instituto Politécnico NacionalLíneas de investigación: Estudios e Investigaciones transdisciplinarios en sustentabilidad, desarrollo, territorio y cambio climático.Áreas o temas de interés: Seguridad alimentaria en el medio rural, conflictos socio ambientales en el medio rural, políticas públicas para el medio rural.

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3156-0495



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