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EDUCACIÓN COMUNITARIA AGROECOLÓGICA, UN MÉTODO PARA FORTALECER LA RELACIÓN HUMANIDAD-NATURALEZA EN FAMILIAS CAMPESINAS MAYAS
AGROECOLOGICAL COMMUNITY EDUCATION, A METHOD TO STRENGTHEN HUMANITY-NATURE BOND IN MAYAN PEASANT FAMILIES
Revista CoPaLa. Construyendo Paz Latinoamericana, vol.. 7, núm. 14, 2022
Red Construyendo Paz Latinoamericana

Artículos

Revista CoPaLa. Construyendo Paz Latinoamericana
Red Construyendo Paz Latinoamericana, México
ISSN-e: 2500-8870
Periodicidad: Semestral
vol. 7, núm. 14, 2022

Recepción: 19 Octubre 2021

Aprobación: 19 Diciembre 2021

©Revista CoPaLa, Construyendo Paz Latinoamericana

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Resumen: En este artículo se presentan los resultados parciales de un estudio cualitativo que, a través del método de investigación fundamentada y con la experiencia de un grupo de familias campesinas mayas, generó la categoría de educación comunitaria agroecológica. El objetivo de este texto es describir la educación comunitaria agroecológica y con sus componentes, que puede ser entendida como aquella dinámica habitual de la vida comunal que comprende procesos de enseñanza-aprendizaje, cuya técnica principal es el aprender haciendo. En ésta se comparten conocimientos teóricos y prácticos al mismo tiempo (o casi al mismo tiempo), de forma que, tanto para los educadores como para los aprendices, los conocimientos se vuelven tangibles de manera inmediata. Aunque es necesario decir que no solamente se incluyen aspectos relacionados con la producción de alimentos, esa no es la razón de apellidarla agroecológica, sino más bien porque el mundo agro y su vínculo con la ecología (entendida como las diferentes maneras en las que los seres vivos se relacionan entre sí y con su entorno) son tan abarcadores y a la vez profundos que alcanzan a tocar diferentes dimensiones tanto de la individualidad como de la colectividad de las familias campesinas.

Palabras clave: Educación Comunitaria, Agroecología, Familias Campesinas Mayas, Relación Humanidad-Naturaleza.

Abstract: This article presents partial results of a qualitative study that, through the grounded theory method and with the experience of a group of mayan peasant families, generated the category of agroecological community education. The objective of this text is to describe agroecological community education and its components, which can be understood as the usual dynamics of community life that includes teaching-learning processes, whose main technique is learning by doing, where theoretical and practical knowledge are shared at the same time (or almost at the same time), then for both educators and learners, knowledge becomes tangible immediately. It is necessary to say that not only aspects related to food production are included, that is not the reason for calling it agroecological, but rather because the agro world and its link with ecology (understood as the different ways in which beings live related to each other and to their environment) are so encompassing and at the same time deep that reach to touch different dimensions of both, individuality and collectivity, of peasant families.

Keywords: Community Education, Agroecology, Mayan Peasant Families, Humanity-Nature Relationship.

Introducción

La educación comunitaria, como los demás conceptos que existen, es una definición operacional que se van utilizando de múltiples formas. En la búsqueda de literatura que colabore en la explicación de la experiencia que aquí describimos, se encontró que a veces el significado hace referencia a proyectos educativos en ámbitos indígenas, localidades pequeñas, o también al tipo de educación formal que se lleva a cabo en comunidades rurales donde se toman en cuenta aspectos culturales e identitarios de los pueblos, o de cómo la escuela se relaciona con las comunidades; pero ninguna de estas direcciones es la misma que lo que aquí deseamos presentar, porque se habla de cómo la educación es un proceso cotidiano de enseñanza-aprendizaje para la vida, que parte desde las familias campesinas que conforman comunidades, en torno a aspectos agroecológicos.

Aunque muy pocos, sí encontramos algunos materiales teóricos que compaginan con nuestra perspectiva del tema que se propone desde una manera de ver la vida lejos de lo antropocéntrico, es decir, el ser humano no está por encima de nadie, no se plantea un abuso o explotación de un ser vivo a otro, y no se busca la generación de capital humano a través de la competencia. De ahí que, la educación comunitaria se entiende como todo proceso de enseñanza y aprendizaje que no es individualista ni aislado del contexto, porque todo está conectado. Esto quiere decir que la humanidad y la naturaleza forman una unidad indisoluble, en donde se tienen que comprender ambas partes con sabiduría, responder a los propios procesos de aprendizaje, que son socialmente aprendidos, plantear enfoques comunitarios de educación y buscar que todos vivan bien y en plenitud (Huanacuni, 2015).

Entonces, lo que se ha nombrado comunitario no se refiere a los límites físicos de un territorio, sino más bien a una colectividad interrelacionada en donde se asume la educación como una necesidad vital para una conciencia en sinergia con la naturaleza que busca vivir bien; por lo tanto, se percibe que la existencia es una red en donde todo y todos tienen un lugar, y entonces el aprendizaje se basa en la realidad de esa comunidad (Mamani, 2011).

En este sentido, Huanacuni (2015) propone algunas características de la educación comunitaria:

· Se propone desde la identidad (desde la propia cosmovisión, de lo surgido en la interacción con otras, de la relación con el entorno, y de lo inherente de cada persona)

· Es responsabilidad de todos los que forman parte de la comunidad

· Es permanente porque es para la vida

· Es circular y cíclica, porque se puede ser a la vez educando y educador.

· Es de construcción comunitaria complementaria porque se erige entre todos y es para todos.

· Existe una valoración y evaluación comunitaria, porque la formación de una persona impacta en la conformación de la sociedad.

· Procura la sensibilidad y la percepción real de la comunidad de vida a través del afecto, y propone el compromiso y la responsabilidad en esa relación.

· Es productiva, es decir, práctica, porque todo lo que existe está siempre generando algo nuevo, entonces la educación no puede ser estática.

· Promueve que las personas exploren sus capacidades, las expresen, fortalezcan y reconstruyan en esa interacción con el entorno.

· Enseña nuevas capacidades para la renovación de la sociedad, la naturaleza y la vida.

· Procura la vitalidad de la lengua y cultura.

Por lo tanto, la educación comunitaria se renueva a través del fortalecimiento de las diversas dimensiones y elementos que conforman a la comunidad: personas, territorio, espiritualidad, naturaleza, valores, tradiciones, política, historia, etc., y esto ocurre a través de la participación de todos (Quilla y Wind, 2011).

Como se ha mencionado en las características, la educación comunitaria debe ser práctica, dado que la vida no es inmóvil, y una de esas actividades donde se materializa lo enseñado y aprendido es la producción de alimentos.

Ahora bien, aquí proponemos que esta labor debe realizarse con la ideología de fortalecer los lazos entre humanidad y naturaleza para la reproducción de la vida en el planeta, y no para la destrucción; por lo tanto, se propone a la agroecología como un enfoque de la educación comunitaria no sólo en lo que se refiere al cultivo de alimentos, porque todo en la vida está relacionado, y la agricultura es un elemento más de la vida de las familias campesinas.

En su dimensión social, la agroecología promueve un trabajo del campo más equitativo, así como la seguridad y soberanía alimentaria. En lo cultural, revalora los conocimientos locales como una fortaleza para los agroecosistemas, y porque cada sociedad tiene un tipo de relación única con su contexto. Desde el punto de vista ecológico, contribuye a conservar y rehabilitar el entorno natural. En la dimensión económica busca que las familias puedan cubrir sus necesidades materiales con este trabajo. La parte política promueve procesos democráticos, participativos, de resistencia, de cambio, etc.; y la ética en ella motiva vínculos morales entre humanidad y naturaleza a través de los valores que se inculcan (Sarandón y Flores, 2014).

Por ello en este artículo presentamos la educación comunitaria agroecológica como un método que tiene una estructura de enseñanza y aprendizaje a través de formas concretas de pensar, decir, y hacer, en un orden establecido para alcanzar un resultado, a veces práctico y otras teórico, que fortalece la relación humanidad-naturaleza, desde la experiencia de familias campesinas mayas del estado de Yucatán, en México.

Es importante mencionar que lo que aquí está escrito forma parte de los resultados de una investigación doctoral, donde a través del análisis de entrevistas semiestructuradas, observación, grupos de discusión y dibujos, a partir del método de la teoría fundamentada, se ha podido encontrar la manera particular en la que este grupo de familias enseña y aprende desde la práctica de la agricultura agroecológica, y cómo este proceso fortalece, entre otros asuntos, su relación con la naturaleza.

Comerciando como Hermanos, red agroecológica de comercio justo

Comerciando como Hermanos es una comunidad de familias campesinas del estado de Yucatán, en México, que se dedican a producir, consumir e intercambiar alimentos agroecológicos. Su principal objetivo es la soberanía alimentaria, pero han conformado una red de comercio justo desde 2004 con el fin de vender sus excedentes a partir de un contacto directo con clientes, que se suman a una lista de beneficiarios que compran una despensa semanal o quincenal de entre 6 y 8 kilogramos, por la que pagan $250 pesos mexicanos; este costo es establecido por los campesinos (aunque dialogado con los clientes) que entregan entre 10 y 15 variedades de alimentos producidos de forma agroecológica, de acuerdo con las temporadas y los ciclos naturales, y en cantidades para el consumo familiar.

Actualmente, esta red se integra por 3 grupos de familias localizados en los municipios de Mama y Tzucacab, al sur de Yucatán, en México. Es a través de su práctica cotidiana, conocimientos e incluso sentimientos, que se encontraron procesos de enseñanza-aprendizaje en referencia a las actividades agrícolas que realizan, donde se observó que existen maneras de pensar, decir y hacer con un orden establecido para alcanzar un resultado, a veces práctico y otras teórico; en este sentido se puede hablar de estas formas como un método, específicamente de corte participativo, transformador, pragmático y basado en la experiencia de quienes colaboran en ese proceso, creando el escenario cotidiano para la producción y reproducción de conocimientos.

Educación comunitaria agroecológica de Comerciando como Hermanos

En la vida cotidiana de Comerciando como Hermanos es posible observar a las familias conviviendo en los diferentes espacios de producción agroecológica, también en la sobremesa luego de la comida o en reunión en la puerta de alguna casa para “tomar el fresco”, y en todas esas escenas se pueden encontrar puntos en común que hacen alusión a un espontáneo intercambio de conocimientos.

La educación comunitaria agroecológica puede ser comprendida como aquella dinámica habitual de la vida comunal que comprende procesos de enseñanza-aprendizaje, cuya técnica principal es el aprender haciendo. En ésta se comparten conocimientos teóricos y prácticos al mismo tiempo (o casi al mismo tiempo), de forma que, tanto para los educadores como para los aprendices, los conocimientos, se vuelven tangibles de manera inmediata.

Es importante destacar que esta educación no solamente incluye aspectos relacionados con la producción de alimentos, esa no es la razón de apellidarla agroecológica, sino más bien porque el mundo agro y su vínculo con la ecología (entendida como las diferentes maneras en las que los seres vivos se relacionan entre sí y con su entorno) son tan abarcadores y a la vez profundos que alcanzan a tocar diferentes dimensiones tanto de la individualidad como de la colectividad de las familias campesinas.

Sin embargo, en esta investigación esas relaciones se concretan alrededor de la producción de alimentos agroecológicos, es por ello que en este apartado hablamos solamente de lo que concierne a esta parte de la educación comunitaria agroecológica.

Antes de describir esta categoría, conviene decir que no únicamente se encuentran todos los elementos entrelazados de forma vertical hacia la educación comunitaria agroecológica, sino también de manera horizontal, porque son interdependientes y forman parte del mismo fenómeno. En la siguiente figura se esquematiza lo que a continuación explicamos:


Figura 1
Figura 1. Educación Comunitaria Agroecológica.
Fuente: elaboración propia con base en el análisis de la información del trabajo de campo 2021, a través de ATLAS.ti.

El acceso a alimentos es uno de los temas que promueve la educación comunitaria agroecológica de Comerciando como Hermanos, destacando que existen diversas maneras de obtener aquello que para una sociedad es considerado comida. En este sentido, el nivel económico no es el único que determina qué se puede y no comer, porque comprar no es la única forma de conseguir alimentarse, como ha sido mencionado en una conversación de sobremesa:

Yo así le dijo a mis hijos: no te van a sostener por alguien, tú aprende a trabajar, aprende a trabajar así nadie te asusta, en la vida está bien tener tu profesión pero sabes también cómo trabajar el campo. Creo que solo nosotros porque tenemos en nuestro terreno algo que consumamos, no tenemos que salir a comprar en otro lado y con esa enfermedad que vino, ahí vi la diferencia, no nos afecta tanto porque solo es trabajarlo, la tierra te lo da. En cambio, aunque tengas dinero, no puedes comer tu dinero, es lo que le digo a ellos, creo que en la vida todo está preparado para que uno pueda vivir (Pedro, entrevista del 3 de marzo 2021).

Para Comerciando como Hermanos las maneras de adquirir alimentos son: por medio del autoconsumo, es decir, produciendo por uno mismo, en el comercio local de alimentos o a través de un comercio justo (se refiere a la red de la que se habló en el apartado anterior), pero también intercambiando y compartiendo lo que uno tiene en su propia comunidad.

Sobre el acceso a alimentos como parte de la educación comunitaria agroecológica, es común ver que además de los consejos que ordinariamente se dan durante el día (como en el anterior extracto de entrevista), sobresale el ejemplo que los padres dan a sus hijos a partir de su conducta rutinaria en relación a la diversidad de formas de tener comida en la mesa. Esto no sólo pluraliza de manera tangible este acceso, sino también genera alternativas en el pensamiento con respecto a cómo conseguir alimentarse.

Un segundo tema es el gusto por el conocimiento del campo, que se refiere a cuando las familias expresan su interés, preferencia y disfrute del aprendizaje continuo sobre aspectos del mundo agro. La intención de saber constantemente nuevas cosas se aprende a partir del intercambio habitual de conocimientos y experiencias, así como de la observación del comportamiento de las personas del entorno, y sobre todo de la perseverancia que les ha hecho alcanzar lo que hasta ahora tienen, como se puede leer en la siguiente opinión:

Es bueno que mi papá participe para que aprenda más, a ver cómo lo hacen y qué cosas más hay, porque yo tengo que aprender, porque a veces mi papá no puede y voy yo. Cuando va mi papá a los viajes cuando es martes, me dice que vaya y los ayudo por ejemplo a cortar las eras, los ayudo y aprendo, y luego cuando vengo, puedo hacer acá lo que aprendí otra vez (Mario, entrevista del 4 de marzo 2021).

El gusto de este conocimiento es fundamental, porque es lo que motivará la reproducción e innovación del trabajo del campo. Si no existe regocijo en el saber que hay detrás de lo que se hace, fácilmente se puede dejar ir, pero cuando el aprendizaje es percibido desde una mirada positiva, se enraíza con mayor profundidad y es susceptible de mejorarse.

Hablando de raíces, el tercer elemento a tratar es la identidad maya que en esta investigación se entiende como la autoidentificación de las personas como población maya, y así también el reconocimiento de la cultura maya como la propia. En muchas ocasiones las instituciones etiquetan a grupos de personas que cumplen con ciertos indicadores como población maya, pero esto no quiere decir necesariamente que la gente se sienta y se nombre maya.

La identidad maya tiene una relación de ida y vuelta en esta categoría porque a través de la educación se fortalece ese reconocimiento personal, y sobre todo es destacable que cada miembro de la familia tiene sus razones propias de clasificarse como maya, en este caso concreto a partir de lo que ocurre alrededor de la producción de alimentos agroecológicos, como ha opinado uno de los colaboradores de esta investigación:

En el trabajo del campo entran igual los rituales mayas y todo lo que aprendes de tus abuelos, es como mantener una tradición, una cultura; ser un campesino maya, alguien que trabaje la agricultura, es como tener esa responsabilidad de seguir con esas tradiciones y que no se pierdan, porque aparte de que lo que hacemos es natural y tiene muchos beneficios, es como conservar lo que antiguamente se hacía y lo que se está perdiendo hoy en día; por eso me parece también importante que se les vaya enseñando a otras personas, de hecho yo sí quiero hacer un proyecto o algo así en una comunidad donde vea que pues no saben lo mismo que nosotros, tal vez allá haría una granjita, para enseñarles a ellos, o tomar los cursos en U Yits Ka’an, y llevárselo a las personas porque les va a beneficiar, les va a ayudar (Rocío, entrevista del 3 de marzo 2021).

En un sentido no contrario sino complementario, la educación comunitaria agroecológica es parte de los elementos que integran la identidad maya de este grupo. Claramente puede ser observado hacia el final del comentario anterior, en donde se acentúa el hecho de compartir lo que se hace y se sabe para el beneficio mutuo.

Otro tema de trascendencia para el logro de los alimentos agroecológicos son las formas, medios y modos de cultivar donde se combinan conocimientos tradicionales y modernos. Las técnicas agroecológicas son un punto elemental a compartirse, puesto que sin éstas no podrían lograrse los alimentos, no se innovaría en las maneras de hacer las cosas, ni se reproduciría la aplicación del conocimiento obtenido. Con ellas se hace mucho más evidente la importancia de esta categoría, porque hace posible que lo aprendido de padres a hijos, en conversaciones espontáneas, leído o visto de otros compañeros, e incluso de capacitaciones tomadas, se vuelva realidad, como lo comentaron en las entrevistas:

Los cursos primeros cuando empezamos a ir son de los abonos de composta, y luego fuimos tomando unos cursos de cómo aprender a llevarnos con el grupo y luego nos dieron talleres de las hortalizas y todo, allá siempre lo hacían; luego tomamos cursos para animales domésticos: gallinas, qué enfermedades tienen, bueno, todo eso son detalles así que da U Yits Ka’an a la gente que quiera, se invita y se va. Cuando empezamos a hacer los abonos, pensamos que no va a funcionar, porque lleva tiempo y está caliente, estás volteando, está caliente cuando está fermentando, sientes el calor, pues como te diré, lo estamos haciendo mientras platicamos: ¿será que va a funcionar?, decimos, pero como no estábamos trabajando en las camas, no veíamos cómo funciona; pero cuando ya vimos que sí funciona, eso te motiva para hacer otro, entonces por ejemplo esta vez, creo que ayer, recogieron basura para el abono, y el otro martes van a hacer abono, porque ya nos hace falta (Amelio, entrevista del 11 de marzo 2021).

Las técnicas agroecológicas están en constante transformación porque la práctica ha hecho que cada familia se apropie del saber y lo lleve a cabo de acuerdo con el diseño y la organización del espacio, la obtención de nuevas semillas que llevan a diferentes asociaciones de cultivos, otras variedades, intencionalidad de probar, vender e intercambiar distintos alimentos, entre otras muchas razones; sin embargo lo que se pudo observar es que cuando la educación comunitaria a través de las técnicas agroecológicas funciona, es una motivación para seguir aprendiendo, compartiendo y trabajando.

Existen dos elementos de la educación agroecológica que anteceden a todos los demás, porque si ambos no están presentes, entonces los demás no tienen razón de ser. Del primero de ellos se habló en párrafos anteriores: el gusto por el conocimiento del campo, y el segundo es el que a continuación se presenta: el gusto por el trabajo del campo, que se refiere al disfrute, la satisfacción o la complacencia al realizar esta labor, y es que, si no hay deleite en esta actividad, entonces no habría motivación para aprender, intentar, practicar, defender, e incluso resistir, como se expresa en la siguiente opinión:

Desde que era chico mi ilusión es el monte, estar allá es lo que me gustaba, pues como es solo monte, está bonito. Además, mira, primero si te gusta vender y no dedicas tu tiempo a producir qué vas a vender, primero tienes que enamorarte de la producción y luego pues ya, entonces: ¡Ah tengo excedente!, no consumo todo, entonces ya lo vendo. Cuando ves que está creciendo lo que sembraste, que está bonito, ya mero entonces, esta es la alegría, es como la milpa cuando ya está, ya cuando logras la cosecha, ya es la alegría de la familia porque ya tienen seguro el alimento (Marcelo, entrevista del 25 de febrero 2021).

Uno de los impactos de los gustos de los que se han hablado, así como de la educación comunitaria, y de otros factores, es la suficiencia alimentaria de Comerciando como Hermanos, que puede ser entendida como la capacidad de tener los alimentos saludables necesarios para alimentarse todos los días. Las maneras de alcanzar esta meta ya se han conocido un poco más arriba, en donde se ha explicado el acceso a alimentos, y es gracias a esas fuentes de adquisición es que se materializa el que estas familias tengan alimentos suficientes.

Esta vastedad en los alimentos, no solamente alcanza para que se coma diario, sino también para que se comparta entre familiares, vecinos, amigos, etc., como se puede leer en el siguiente comentario:

a veces viene mi mamá y me dice ¿qué tienes sembrado hija?, a veces lechuga, a veces rábano, le doy para que lleve para que coma, mi cuñada cuando viene me dice: ¿ha me vendes acelga? sí, le digo: sí hay, llévalo. Lo que haya se lo doy también a ella. Están más buenos me dice, están frescos. Cuando estaba mi hija allá estudiando ella lleva de lo que tenga, como la acelga, y dice: es que mi abuela lo fríe con huevo, le gustó a mi tía, dicen que no lo comían antes y ahora ya lo comen, dicen que está rico; y luego que le empiezan a decir: ¿Cuándo vas a traer otro? A veces ellos vienen acá y lo agarran. Cuando llega mi esposo les dice: tengo calabacitas, fríelo para que comas, está muy bueno, y hasta me vacilan diciendo: es que tu sobrino que viene le gusta comer mucha calabacita (Elena, entrevista del 3 de marzo 2021).

Como se puede ver, la educación comunitaria agroecológica no puede delimitarse solamente a las familias de quienes integran Comerciando como Hermanos, sino que, a través de ellos otros aprenden, por ejemplo, a comer nuevos alimentos. Es así que a través de las acciones diarias es como el conocimiento, valores, conductas y costumbres, se van propagando en otros.

Otro aspecto es la autogestión, que se define como toda acción voluntaria, ya sea de forma individual o grupal, con el fin de lograr un objetivo. Para la experiencia de Comerciando como Hermanos, también se toman en cuenta las colaboraciones con actores e instituciones ajenos al grupo.

A partir del análisis de datos, se sugiere que la autogestión tiene una relación de doble vía en esta categoría, porque a través de los procesos de construir y compartir conocimientos del grupo es que se aprende a autogestionar; y por el otro lado, la autogestión es un escenario de aprendizaje en donde la educación comunitaria se hace realidad y se reconstruye con nuevos conocimientos producto de la experiencia del proceso de trabajar hasta alcanzar un objetivo, como se ve en el siguiente comentario:

Yo no pensé que después de casada iba a hacer otra vez trabajo del campo, pero veo que ahorita ya eso seguimos haciendo. Pero a mí me gusta, y yo sembraba un poquitito de rábano, cilantro, unos repollos, hasta en la mera puerta allá, no habían terminado mi casa, y ese pedazo yo lo cerré con alambre, yo lo hacía sola, así siembro mi cilantro, mi chayote. Yo sembraba porque una vez ahí coseché el chayote, hasta se subió el chayote en la mata de la naranja, chayotes grandes dieron porque cerré ese pedacito con alambre, compré como 10 o 15 metros de alambre y lo cerré, y ahí tenía mis sembrados, porque cómo te diré: a mí me gusta este trabajo, me gusta hacerlo desde chica (Lucy, entrevista del 8 de junio 2021).

Ligando la autogestión con el gusto por el conocimiento y el trabajo del campo, se puede notar claramente que la preferencia sobre esta labor, fortalece la voluntad de trazar el camino hasta lograr lo que se quiere. En un sentido contrario, por ejemplo, de acuerdo con las opiniones, a la mayoría no le gustaba ir a la escuela, incluso hay pequeños que actualmente expresan lo mismo, entonces no se le dedica el mismo tiempo, esfuerzo, dedicación, que a aquellas actividades que sí les satisfacen, como el trabajo del campo:

No, no me gustaba la escuela porque no lo aprendía, no aprendo a sacar las cuentas, en cambio el monte sí, me gusta, hasta ahorita me gusta, hasta no veo pasar el tiempo cuando estoy en la milpa, no me doy cuenta. Sí, hasta las flores, me gusta, me gusta por eso lo busco y lo siembro, aunque me da más trabajo porque lo tengo que regar, tengo que buscar su tierra, tengo que embutirlo, tengo que sembrarlo, a veces me pongo a hacer cosas, solo cuando me doy cuenta ya van a dar las doce y yo solo he estado afuera, me gusta (Imelda, entrevista del 11 de marzo 2021).

La educación comunitaria agroecológica promueve un ambiente sin coerción, agresión o crueldad, y por el contrario siempre se busca la paz, no pensando en ésta como ausencia de conflictos, sino más bien donde a pesar de las situaciones de choque, se evite la violencia; a este aspecto se le ha llamado en esta investigación: armonía, y es un punto que se resaltó en las entrevistas como aquel que ha contribuido mayoritariamente a la perdurabilidad de Comerciando como Hermanos, como se observa en la siguiente opinión:

Hay que tener perseverancia, aguantar las cosas, lo que venga, ser firme siempre y tener paciencia, hay que seguir luchando, porque si tú a la primera dices: no quiero, lo dejas, y ya está. Nosotros ya llevamos tantos años, y seguimos estando estamos firmes con esto y queremos seguir más adelante; y la gente, las familias que nos agarran las despensas, están contentas, nos agradecen. Por eso espero que sigamos así unidos siempre y que haya otros que se unan a nosotros también, y que todos nos llevemos bien. Sí, a veces también hay problemitas, pero se soluciona entre nosotros las cosas platicando, todo se soluciona. Somos hermanos, todos somos hermanos, somos igual, entonces platicamos y listo (Pedro, entrevista del 3 de marzo 2021).

La armonía se trabaja todos los días en Comerciando como Hermanos, no es algo que surja de la nada, sino más bien se fortalece a través de las voluntades de quienes integran el grupo a partir de los valores que se promueven, y que robustecen ese entorno para que, en medio de cualquier situación adversa, se conserve ese ambiente estable que los ha llevado a mantenerse hasta la fecha.

Junto a la armonía que construye un entorno pacífico se encuentra el sentido de interdependencia, que alude al entendimiento de que todo y todos están conectados, y dependen unos de otros en diferentes formas para la reproducción de la vida, no sólo entre humanos, sino también con la naturaleza. Esta comprensión se hace tangible en el trabajo en equipo y en el diálogo constante con la naturaleza que se observa en el trato cotidiano que las personas tienen con su entorno, como se comentó en entrevista:

Aquí el trabajo es parejo, tanto la mujer y el hombre trabajan y comparten, los hombres pues hay cosas pesadas que hay que levantar o hay que acarrear, por decir bajar el limón, obvio una mujer sí se puede subir, pero la mata está muy alta, entonces mientras ellos hacen eso nosotras arrancamos la acelga, el rábano, la zanahoria y todo lo demás, y mientras ellos se dedican a pesarlo, nosotros lo lavamos y escoramos, se necesita de todos, y hasta los niños, uno siembra, otro riega, otro cosecha; hasta para cocinar, igual ellos, hijo pica rábano, pica cilantro, yo voy a trapear, tu papá va a hacer jugo, él otro va a bajarlo, y hasta la naturaleza trabaja con nosotros, porque pues es la que nos da de comer, de ahí vivimos, porque si no hubiera la tierra y cómo, nos vamos a morir (Liz, entrevista del 2 de marzo 2021).

El sentido de interdependencia tiene un vínculo de doble vía con la educación comunitaria agroecológica, porque es ésta la fuente donde se aprende que existe interconexión entre las personas y con la naturaleza; y por el otro lado, en medio de la ocupación conjunta de Comerciando como Hermanos se promueven procesos de enseñanza-aprendizaje que refuerzan los demás tópicos que se han descrito.

Además de saber que todo y todos están conectados, un elemento de importancia para que la interdependencia se logre en un ambiente armónico es la proyección de un horizonte de trabajo, es decir, existe una capacidad máxima tanto humana como de la naturaleza, y del propio proceso productivo, que tiene un orden, en un tiempo específico, para que funcione todo en conjunto de manera balanceada y se logre el objetivo del trabajo del campo: los alimentos agroecológicos. Trazar un horizonte de trabajo es algo que se aprende a través de la educación comunitaria agroecológica, y se aplica en la misma cooperación familiar:

Por ejemplo, yo digo: hoy voy a hacer esto, pues ya, tres, cuatro horas voy a trabajar acá, y luego voy a hacer otro pendiente, como hago hasta ahorita, pues en un solo día no lo puedes hacer todo, pero un poco allá, un poco acá, ya cuando ves ya avanzaste el doble de lo que tenías. Cuando salgo y voy a la milpa con mis hijos, les digo qué vamos a hacer, si es chapear, les saco sus coas, les muestro así se hace y vamos a chapear, si vamos a tumbar, y así otras cosas. No los castigo, si un mecate[1] entre tres, es un mecate y ya, a estas horas ya terminamos, porque vamos a hacer otras cosas, así lo enseñé a ellos, así me enseñaron a mí, así no hay qué presionarlos, es que esto tienes que terminarlo, no, porque en el campo se enfrenta uno a otras cosas, por ejemplo, yo digo: voy a chapear, tal vez este mecate que me tocó no está muy cundido de hierbas, pero este otro mecate está parejo de hierbas y no lo vas a terminar. Lo que se haga siempre es bueno (Amelio, entrevista del 11 de marzo 2021).

Los campesinos de Comerciando como Hermanos además de trabajar en los diferentes espacios agroecológicos, también participan en otras actividades en sus localidades, con sus familias, amigos, vecinos, etc. Entonces ese horizonte de trabajo en lo relacionado a la producción de alimentos, les permite tener libertad de decidir tomar otras responsabilidades, colaborar en proyectos, ir a capacitaciones, ferias de semillas, y aquí no se está considerando, aunque sí es parte, todo aquello que tiene que ver con sus vidas privadas.

A diferencia de quienes trabajan desde otra perspectiva, en donde hay que producir más para vender más y tener más, aunque tome las 24 horas del día y no se haga otra actividad más que esa, aquí el horizonte de trabajo promueve la integralidad de la vida, es decir, en la vida no todo es trabajo, se necesita tiempo de esparcimiento, de convivencia, de espiritualidad, de descanso, entre otros, es por ello que la planeación se hace con respecto a todo lo que implica la vida, y considerando que se labora en un espacio vivo, en donde, como se puede observar en el fragmento anterior de entrevista, tiene también sus propias dinámicas y sus propios tiempos.

Un elemento más que se enseña y se aprende es la libertad de tomar de decisiones, tanto en el plano individual, como en el grupal. A esto se le ha llamado: voluntad personal y grupal.

Durante la investigación se observó que Comerciando como Hermanos toma decisiones de acuerdo con su manera de entender el mundo, por supuesto considerando su contexto cercano, las convicciones que han ido forjando, y de reflexionar sobre sus vivencias y las experiencias de otras personas; todos estos factores, aunque no coaccionan al individuo o al grupo, sí influyen en su camino a seguir, como se puede ver en la siguiente opinión:

Fíjate que una vez así dije, yo casi no salí a trabajar, pero una vez sí intenté ir, me escapé porque mi papá nos decía siempre que salir uno a trabajar a veces hace mal, empieza a irse uno por el mal camino, bueno, no le gustaba a mi papá que salgamos a trabajar; y una vez entonces dije voy a ir, y fui y probé 15 días nada más, y no me gustó. Esa vez fui de ayudante de albañil, y son trabajos duros y una cosa que no me gusta es que lo que te digan, eso vas a hacer, y digo: si sigo aquí cuándo voy a dejar de trabajar para un patrón. Y la mera verdad es lo que no me gustó a mí y digo voy a salir adelante, luchando voy a salir adelante, y yo te voy a decir otra cosa: si tú supiste ahorrar, estás trabajando y trabajando, digamos por ejemplo llega el momento cuando uno se enferme, y a veces no hay y dónde lo voy a agarrar, entonces si yo estoy trabajando para un patrón y el patrón no me da el dinero, qué voy a hacer. La mera verdad con mis hijos he llevado muchas, pero ahí estamos, nunca me endeudé, gracias a Dios salimos adelante, estuve un mes sin trabajar, mi hijo estaba chico y yo compraba leche y todo, y gracias a Dios teníamos un poco. Tengo mis ganaditos, mis cochinos. Veo que los trabajadores se van a las 4:30 de la mañana y regresan a las 7:30 de la noche, estás cansado, nomás cenas, te bañas y te acuestas otra vez, no te da chance de hacer otras cosas. Pues es lo que yo pensé, es lo que sigo pensando, es lo que le digo a mis hijos siempre: estudien, pero aprendan a trabajar el campo, no solo de estudiar, porque si aprendes esto nadie te va a decir nada, porque tú tienes cómo vivir (Pedro, entrevista del 3 de marzo 2021).

Uno de los aspectos donde se puede ver claramente esa voluntad del grupo y de cada uno de los miembros, está relacionado con la variedad de alimentos. La autonomía de elección en la gama de cultivos que se desea poner en los espacios agroecológicos se debe a una decisión basada en la postura de liderazgo en la producción de alimentos, aprendida como parte de la educación comunitaria agroecológica, y que se toma con diferentes criterios, que cada una de las familias asume en su libertad de selección. Algunos de ellos tienen que ver con la coordinación de los tiempos de la naturaleza, porque cada alimento tiene su época; otros tienen que ver con la preferencia por alguna planta o el sabor de algún vegetal, como fue expresado en las entrevistas:

Primero sembramos eso que sabemos que se da por acá, cómo se llama, lo endémico, lo que siempre se ha producido por acá; segundo también puede ser que queremos probarlo, que queremos saber qué tal sabe y tratamos de producir más cosas. Aquí no hay que olvidar que en Comerciando como Hermanos la regla de venta es que son 7 kg y deben ser cuando menos 10 variedades, y si por ejemplo solo tenemos lo endémico, pues quizá a duras penas lleguemos a las diez variedades, y por eso nos vimos en la necesidad de meter más semillas, para poder digamos satisfacer las necesidades de la gente y lo que quiere comer, pues intentamos producir más productos, pero productos que puedan dar acá, que puedan tener la misma calidad que donde ellos lo ven, y eso es importante, siempre y cuando teniendo en cuenta también que las semillas no sean tratadas, que las semillas no sean transgénicas, tenemos en cuenta todo eso para ver qué podemos plantar; y también mucha gente no sabe, no tiene ni idea de la producción, de los ciclos que uno puede sembrar. A mí también me gusta sembrar lo exótico, lo bonito, o sea lo que sea diferente porque siento que también la gente y nosotros nos podemos fastidiar con siempre lo mismo, o sea todos los martes va a tener lo mismo la bolsa y una cliente me dijo: sabes qué me gusta de tus bolsas, de que por ejemplo me sorprendes de que llega algo nuevo, de que ese nuevo de repente hasta el mes lo vuelvo a ver. Eso como que me está dando una idea de qué es lo que quiere y cómo lo quiere, pero por ejemplo todas las semanas que tenga solo eso, la misma producción, creo que se va como desanimando, siempre lo mismo, como que no tienen más cosas, creo que también la gente quisiera ver de repente que viniera algo nuevo, y lo he visto y me ha tocado así que compran, que consumen y te dicen eso (Rudy, entrevista del 9 de junio 2021).

Como fue mencionado en la opinión anterior, la decisión de qué sembrar está relacionada con el aprovechamiento integral de los alimentos, porque Comerciando como Hermanos no sólo es un colectivo de familias campesinas que hacen agroecología para ellos mismos, también son una red de comercio justo, local y de trueque o comercio preferencial entre los miembros; es por ello que la decisión de qué sembrar en sus espacios agroecológicos también se relaciona con el gusto de los clientes; aunque la decisión sobre la variedad de alimentos que se colocan en los espacios de producción agroecológica recae en las familias campesinas.

Por otra parte, también existe un aprendizaje para la diversidad en la alimentación, como se puede leer en el siguiente comentario:

Nosotros todo lo que se produce aquí primero tenemos que ver hacerle algo para que cuando se lleve a los clientes ya sabemos cómo es y se les explica a los clientes cómo lo pueden hacer, porque hay clientes a veces, como en el caso de la malanga (macal en maya) que preguntan: cómo se come, qué es, cómo se hace, y entonces nosotros primero lo tenemos que comer. Yo cocino a través de eso, y cuando tiene mucho casi no compro nada de la tienda, todo lo que hay acá, que si tengo calabaza, que si tengo chayote, voy a comer un puchero tengo todo acá, y eso me ayuda mucho porque no tengo que sacar de mi bolsa para ir a comprar, y los que tienen químicos, porque esos de la tienda además tienen químicos (Lucy, entrevista del 8 de junio 2021).

Como se ha mencionado anteriormente, la variedad de alimentos, así como los demás elementos que integran la educación comunitaria agroecológica se relacionan de forma horizontal y cruzada, por ejemplo, con la forma práctica en la que las familias campesinas gestan nuevo conocimiento a partir de aquel que se transmite de generación en generación, entre los familiares y en la comunidad, a través del cambio en alguna actividad, de la incorporación de tecnología, de otras maneras de proceder ante algún asunto, de poner en práctica lo que se ha aprendido en la escuela o en alguna capacitación, o luego de participar en proyectos, grupos, gestiones, etc. A esto se le ha llamado en esta investigación: experiencia.

Ésta se representa en una línea de doble vía porque, a partir de intercambiar conocimientos y la práctica es que se va formando esa experiencia, que se acumula, y luego de forma cíclica se vuelve a compartir como parte del proceso de educación agroecológica.

El siguiente elemento también tiene esa dupla de relación porque el educar para la agroecología forma parte de los quehaceres de alguien que se autoidentifica como campesino (a) en Comerciando como Hermanos, y al mismo tiempo, en el ejercicio de esa enseñanza-aprendizaje se fomenta esa afiliación al campesinado, relacionada no sólo con el trabajo, sino con una perspectiva de vida que se materializa en acciones concretas que vinculan a las personas y a la naturaleza.

Durante la investigación se encontró que un aspecto importante de esta identificación es que se hace de manera personal. No a través de etiquetas de instituciones y actores que desde afuera llegan y nombran a alguien de cierta manera por cumplir con indicadores, por ejemplo, ni tampoco porque el o la jefa de familia rotula a todos sus miembros tal cual; en este sentido, se puede vincular con la voluntad personal y grupal de la que se hablaba anteriormente, porque cada quien tiene la libertad de autoidentificarse como campesino con sus razones específicas de porqué hacerlo.

Otro aspecto que se enseña y se aprende como parte de la educación comunitaria agroecológica es la comprensión de los sentimientos de la tierra, para poder atender sobre todo aquellos relacionados con la producción de alimentos, y también se vincula con la autoidentificación como campesino, porque se es uno, cuando se aprende a dialogar con la tierra y a entender lo que siente. Esto no necesariamente tiene que ver con la edad, sino más bien con el gusto por el conocimiento y el trabajo del campo, entre otras cosas, como se puede ver en el siguiente comentario:

el fertilizante lastima a la tierra y cuando vuelves a sembrar a veces no queda bien, se pierde el elote o la calabaza. En cambio, vamos a buscar en el monte hojas viejas que se están echando a perder, lo traemos y lo ponemos a las plantas, eso es natural, ahí está, es regalo, solo lo tienes que ir a buscar en vez que comprarlo (Mario, entrevista del 4 de marzo 2021).

En la opinión de este pequeño campesino se puede observar el uso de la palabra lastimar, hablando de provocar cierto daño o dolor a la tierra. Esto denota su presencia como un ser vivo, porque las cosas no podrían ser heridas. Por otro lado, también se plantea un vínculo generoso en donde ese mismo ser te da los ingredientes que se mezclan hasta convertirse en abono y así alimentar el suelo, que posteriormente da de comer a las personas.

Tanto la comprensión de los sentimientos de la tierra como los demás elementos, se relacionan de diferentes maneras, una, es porque todos ellos promueven valores, que es la última pieza propuesta en esta investigación como parte de la educación comunitaria agroecológica, y cuya relación es de doble vía, porque estas cualidades positivas, de gran importancia, y que caracterizan de forma individual y grupal a Comerciando como Hermanos, se van aprendiendo cotidianamente; y a la vez, esos valores como pueden ser la solidaridad y la generosidad, se materializan al compartir conocimientos, alimentos, semillas, entre otros, como se puede ver en la siguiente opinión:

La producción que nos quedó cuando empezó la pandemia se vendió aquí y también regalamos porque había familias que pues, con toda la pandemia no había trabajo y se cerró el pueblo, entonces ya la gente venía por sus despensas pequeñas aquí en la casa. Incluso aquí hay gente que por los problemas de colon, gastritis, de salud, ellos no sabían que vendíamos apio, y ahora es uno de los productos estrella digamos de acá, porque el apio cuando tú vas a la frutería pues te venden un apio grandote, que es caro y a veces tú solo necesitas dos varitas, y se te echa a perder, y no es fresco; entonces cuando ellos vieron que nosotros lo vendemos por gajos a diferencia de la frutería que vende todo el racimo, entonces esas personas con problemas de colon, de gastritis o de ácido úrico vienen y compran el apio aquí, y saben que se puede comprar desde 5 o 10 pesos, no hay problema (Lupita, entrevista del 5 de mayo 2021).

Es importante destacar que, aunque existen valores compartidos por el conjunto de familias campesinas que conforman Comerciando como Hermanos, también hay otros que son particulares, porque al interior cada una tiene microecologías, es decir, vínculos únicos entre los miembros y con su entorno, que fortalecen los valores elegidos; de manera que existe diversidad de valores en el grupo, aunque todos son aprendidos en ese ambiente educativo.

Consideraciones Finales

En este artículo hemos propuesto la educación comunitaria agroecológica como un método que refuerza el vínculo entre humanidad y naturaleza, porque ofrece una estructura de enseñanza-aprendizaje que enriquece esta relación, así como destaca el papel protagónico del campesinado en los procesos de producción de alimentos agroecológicos y su aprovechamiento integral.

Los procesos educativos en Comerciando como Hermanos ocurren desde la identidad individual, grupal y cultural; y todos, desde los más pequeños hasta los más grandes, toman parte en ella. Asimismo, se puede ser a la vez aprendiz y educador. Además, como ya ha sido mencionado en las características propuestas por Huanacuni, es un proceso permanente porque no es sólo con el fin de producir alimentos agroecológicos, sino que es para la vida.

Conjuntamente con el diálogo, se encontraron como herramientas principales el aprender-haciendo y la enseñanza a través del ejemplo de los demás. Cada quien explora, mejora, cambia y fortalece sus capacidades de acuerdo con los intereses que tenga; esto permite que los miembros aporten desde su individualidad para el grupo, renovándose no solamente su relación con la naturaleza, sino también con sus familiares, amigos, vecinos, clientes, etc.

Por todo lo anterior, es posible decir que la educación comunitaria agroecológica reivindica a las familias campesinas, sus identidades, conocimientos y prácticas en beneficio de la alimentación y de la reproducción de la vida.

Referencias Bibliográficas

Huanacuni, F. (2015). Educación comunitaria. Revista Integra Educativa. 7 (4). Pp. 159-168. Recuperado de: http://www.scielo.org.bo/pdf/rieiii/v8n1/v8n1_a08.pdf

Mamani, O. (2011). La educación comunitaria: su incidencia en la escuela y comunidad. Revista Integra Educativa. 4 (2). Pp.197-203. Recuperado de: http://www.scielo.org.bo/scielo.php?pid=S199740432011000200009&script=sci_abstract

Quilla, F. y Wind, A. (2011). Educación Comunitaria: Una mirada comparativa a la vivencia y práctica de los pueblos indígenas. Revista Integra Educativa. 4 (2). Pp. 57-70. Recuperado de: http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S199740432011000200003

Sarandón, S. y Flores, C. (2014). La agroecología: el enfoque necesario para una agricultura sustentable. En Agroecología. bases teóricas para el diseño y manejo de agroecosistemas sustentables. Sarandón, S. y Flores, C. (Editores). Pp. 42-69. Argentina: Universidad Nacional de La Plata.

Notas

[1] Un mecate es una medida de longitud que equivale a 20x20 metros.
[2] Resúmenes curriculares .
Julie Cecilia Hernández Medina , Licenciada en Comunicación Social (Universidad Autónoma de Yucatán), Especialista en Procesos Culturales Lecto-Escritores (Universidad Autónoma de Chiapas), Especialista en Innovación y Tecnología Educativa (Universidad Europea del Atlántico), Maestra en Planificación de Empresas y Desarrollo Regional (Instituto Tecnológico de Mérida). Actualmente Doctorante en Sustentabilidad para el Desarrollo (Universidad Autónoma del Estado de México).

Orcid: https://orcid.org/0000-0003-3796-0374

hernandezm.julie@gmail.com

Eduardo Andrés Sandoval Forero , Posdoctorado en Educación para la Diversidad Cultural (Universidad Autónoma Indígena de México), Doctorado en Sociología (Universidad Nacional Autónoma de México), Magister en Estudios Latinoamericanos (UAEMéx), Antropólogo Social (ENAH). Miembro de la Academia Mexicana de las Ciencias y del Sistema Nacional de Investigadores (III). Publicación reciente: Sentipensar intercultural y metodología para la sustentabilidad de desarrollos otros, 2021, Ediciones de la Universidad Autónoma Indígena de México.

Orcid: https://orcid.org/0000-0003-1659-7588

forerosandoval@gmail.com



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