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REGISTRO DISCURSIVO DE AGENTES QUE INTERVINIERON EN ATENTADO SUBVERSIVO EN EL PERÚ
Revista CoPaLa. Construyendo Paz Latinoamericana, vol.. 6, núm. 13, 2021
Red Construyendo Paz Latinoamericana

Artículos

Revista CoPaLa. Construyendo Paz Latinoamericana
Red Construyendo Paz Latinoamericana, México
ISSN-e: 2500-8870
Periodicidad: Semestral
vol. 6, núm. 13, 2021

Recepción: 11 Diciembre 2020

Aprobación: 25 Mayo 2021

©Revista CoPaLa, Construyendo Paz Latinoamericana

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Resumen: Este artículo acota de manera discursiva la participación de quienes estuvieron implicados en el periodo de conflicto interno, que abarca el Gobierno del expresidente de la República Alberto Fujimori (1990-2000) y años previos a su mandato. Por esta modalidad del lenguaje, se asume toda peculiaridad que se exterioriza para conseguir su autodeterminación, con la finalidad de fundamentar sus filiaciones, sus ideologías, sus formas de interactuar y combatir. Los que integran personalmente esa confrontación bélica son los grupos subversivos y los responsables de aminorar sus arremetidas con apoyo del Estado, designados contrasubversivos. La fuente que se considera para esta investigación es el Informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación que se publicó el 2003 en la capital del Perú. A través de la recopilación y la documentación, se logrará el propósito de este ensayo: la identificación y la configuración ambivalente de los agentes intervinientes en ese contexto de lucha armada.

Palabras clave: Perú, siglo XX, conflicto armado, registro histórico, luchas internas.

Abstract: This paper confronts in a discursive way the participation of those who were involved in the period of internal conflict, which includes the Government of former President of the Republic Alberto Fujimori (1990-2000) and years prior to his term. For this modality of language, it assumes any peculiarity that is externalized to achieve self-determination, as the foundation of their affiliations, their ideologies, their ways of interacting and combating. Those who personally integrate this confrontation are the subversive groups and those responsible for lessening their attacks with the support of the State, designated counter-subversives. The source that is considered for this investigation is The Final Report of the Truth and Reconciliation Commission that was published in 2003 in the capital of Peru. Through the compilation and documentation, the purpose of this essay will be achieved: the identification and the ambivalent configuration of the intervening agents in this context of armed struggle.

Keywords: Peru, twentieth century, armed conflict, historical record, internal struggles.

Introducción

Para la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, los años finiseculares del siglo XX (entre 1980 y el 2000) conforman una etapa de conflicto entre subversivos y contrasubversivos en el país, en la que se documentó un significativo número de muertes. Salomón Lerner Febres (CVR, 2003a, p. 13) registra aproximadamente 69 000 personas, entre asesinadas y desaparecidas, a causa de la lucha armada. En torno a la posición que se adoptó desde lo político, la ausencia de una alianza con el conflicto interno es la que la caracterizaba, ya que suscitaron de forma destacable postulados de modernidad y urbanización en la capital del Perú, a pesar de que esa intención requiriera una suma importante de dinero.

En el Informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (2003a, p. 56), se determina que se alcanzó como resultado una hiperinflación peculiar en el Perú, que consistió en la desintegración de grupos políticos, el surgimiento de líderes preestablecidos, el autogolpe de Estado por Alberto Fujimori en 1992, su posterior abandono de la Presidencia de la República, el narcotráfico, la corrupción, la irregularidad de los grupos armados y los conflictos externos con Ecuador en 1995. Igualmente, un problema asociado que se infiere de lo acontecido se trata de la representación de la desarticulación de la legitimidad sindical y la falta de trabajo.

Además, los poderes del Estado atravesaron por controversias: poseyeron una política arbitraria para resguardar la nación, con leyes irregulares y actos que generaban cuestionamientos a la extrapolación de la justicia. Por ello, se atentó considerablemente contra los derechos humanos.

Por otra parte, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (2003a, pp. 59-60) consolidó ese momento como una etapa específica acerca del conflicto interno en el país (1980 y el 2000), basado en cinco instancias ineludibles. En primer lugar, se asume que el origen de la violencia armada comprende los años 1980 y 1982, que empieza con el ataque del Partido Comunista del Perú, Sendero Luminoso, en Chuschi (Cangallo), hasta la orden presidencial de incorporar a las Fuerzas Armadas en la lucha interna en Ayacucho. En segundo lugar, se encuentra la militarización de los atentados, que abarca los años 1983 y 1986, a partir de la instauración del Comando Político-Militar de Ayacucho, dirigido por el general Roberto Clemente Noel Moral, hasta los asesinatos en las prisiones. En tercer lugar, se focaliza en la dispersión de la violencia en el país (1986-1989), que documenta lo sucedido luego de los homicidios en las prisiones, como también el surgimiento de Sendero Luminoso, con respaldo de narcotraficantes, para atacar un puesto policial ubicado en Uchiza, en el departamento de San Martín. En cuarto lugar, se aborda la crisis, distinguida por las arremetidas de índole subversivo y contraofensivo estatal (1989-1992), periodo que termina con el hallazgo de Abimael Guzmán Reinoso y su sometimiento a la justicia en Lima, al igual que como ocurre con dirigentes importantes de su organización, efectuada por el Grupo Especial de Inteligencia. En quinto lugar, es notoria la desintegración de los subversivos, la corrupción y el autoritarismo (1992-2000), después de las capturas de los miembros ya aludidos. Esa etapa acaba con la fuga del expresidente de la República Alberto Fujimori.

Adoptando como eje ese momento bélico, es evidente la exposición de agentes que luchan entre ellos y que, además, se desarticulan y se desligan de su propósito primordial, como al designarse promotores de la conservación de los derechos humanos. Con el fin de fundamentar un prototipo de los agentes que intervinieron en ese entorno, haré referencia a los agentes de ese periodo bélico, conformado por subversivos (principalmente, por Sendero Luminoso y el MRTA) y contrasubversivos (las Fuerzas Policiales, las Fuerzas Armadas, la Iglesia, los sindicales y los comités de autodefensa), que se desarrollarán en los siguientes tratados.

Los agentes subversivos

Se constituyeron para alterar los derechos humanos en el país. Sus acciones implicaron una estrategia política y la conservación de una libertad individual. Jacobo Alva Mendo (2004, p. 24) alude a estos actos como una crisis de identidades locales, porque se necesitaron espacios para forjar pactos y alianzas y un viable requerimiento de pretender en algún instante una incorporación o una filiación de la cultura con la heterogeneidad histórica. Esta propuesta de solución no se articula después de un tiempo significativo de atravesar por la lucha armada. La adquisición de poder en ese periodo no se trató más que de un pretexto del MRTA o los senderistas para seguir con agresiones, atentados y asesinatos, que perjudicaron notablemente al Perú. Este suceso documentado se explicará a continuación.

Sendero Luminoso

El motivo primordial para su establecimiento fue la exposición de grupos armados internos que intentaron originar una guerra popular al Gobierno (CVR, 2003a, p. 54). Esto suscitó que, aparte de la intervención de las entidades del Estado (sofisticados con armas), se incluyeran múltiples civiles que no contaban con implementos adecuados para la lucha interna, al igual que personal autónomo y distanciado de ese conflicto. Este se destinó a enfrentar a los miembros y los exponentes del “antiguo orden”, que era notorio en Apurímac y Ayacucho. Esa fue una de las razones por la que muchos de los afectados se conformaron de autoridades locales o campesinos (no se alude a personal de distinguida posición política o económica del Perú). Al respecto, en el Informe final, se considera un 53.68 % de muertos y desaparecidos, a pesar de que entre 1980 y 2000 se asume la existencia del 65 % de fenecidos por la lucha interna.

Durante los conflictos armados, aparece un subgrupo de Sendero Luminoso que se denominó “Ejército Guerrillero Popular” (CVR, 2003a, p. 66), el cual ejecutaba actos bélicos contra los militares y los policías.

Los ataques senderistas en Puno continuaron (mataron y atemorizaron a las autoridades), con el objetivo de competir políticamente con la Iglesia, los izquierdistas y la federación de campesinos (CVR, 2003a, p. 132). Sin embargo, su estrategia se desintegraba, debido a que los subversivos no consiguieron equilibrar el sector rural, sin respaldo de aliados.

Sendero Luminoso erigió una estrategia internacional, denominada “pensamiento Gonzalo”, basada en apreciar a toda institución ajena a su organización como un grupo manipulador extremo al que se debía exterminar. Sus propósitos militares primordiales se rigieron por la destrucción de los líderes políticos, los religiosos, los empresarios, los dirigentes sociales y las autoridades. En consecuencia, se eliminaron los grupos sociales exentos de quienes eran partícipes de un pensamiento diferente de su aspecto humanitario (CVR, 2003a, pp. 215-217). Ese constructo utópico imperante suscitó la constitución de una estructura estatal y social, que conllevó la aportación de las Fuerzas Armadas en conflictos intrínsecos, porque los que se oponían a la asociación con Sendero Luminoso, posible por medio de la inclusión de “comités populares”, eran extorsionados y maltratados.

Una primera demostración fue la arremetida de Sendero Luminoso en la prisión de Huamanga en 1982, de la que se consiguió el rescate de casi doscientos reos (CVR, 2003a, p. 100). Al percibirse una continuidad con respecto al terror interno, la intervención del Gobierno fue ineludible. Alan García, junto con su partido político, pretendió la derrota de los grupos subversivos con políticas de desarrollo económico en áreas paupérrimas. Los cambios se observaron entre 1985 y 1986 tras la ofensiva de las Fuerzas Armadas. No obstante, no fue un recurso indispensable (CVR, 2003a, p. 68).

Entre 1991 y 1992, se perciben tres hechos fundamentales (CVR, 2003a, pp. 140-142). El primero es la represión contra Sendero Luminoso en áreas asháninkas, donde se construían estrategias subversivas, en el distrito del río Tambo, próximo al río Ene (Natalio Sánchez, Cutivireni y Valle Esmeralda). El segundo suceso significativo fue la expansión del caos provocado por la detonación de un cochebomba en la calle Tarata, que origina un incendio considerable y demasiados asesinatos. El tercero fue la detención de Abimael Guzmán el 12 de septiembre de 1992, a través de la función de la Dirección Contra el Terrorismo, que se especializó en Servicio de Inteligencia.

Luego de la privación de la libertad de Abimael Guzmán, durante 1992 y el 2000, se detecta una disfuncionalidad constante en el accionar senderista. En ese periodo, no existe quién se haga responsable de los comités de autodefensa y las fuerzas del orden; igualmente, en la cárcel, Abimael Guzmán se somete a una ley de arrepentimiento, que se vale de que las bases de los senderistas y el Acuerdo de Paz se desestructuren. Los ataques disminuyen gradualmente, pese a que prosiguen en la Amazonía. Sin embargo, la exposición y la participación del Ejército peruano aminoran con notoriedad la lucha contra Sendero Luminoso.

El MRTA

Sus siglas significan Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Este generó ataques armados: muerte a agentes policiales, militares y civiles, como también múltiples arremetidas mediante secuestros, cochesbomba, incursiones con armas y precipitación de torres de alto voltaje. Todo ello tuvo como eje la protesta en oposición a los sectores privados y públicos; asimismo, se usaba vestimenta de civil, que provocó más dificultad para reconocerlos. Para la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (Ramírez & Callally, 2009), se detectaron 1247 víctimas durante el conflicto armado interno en el Perú, entre 1980 y el 2000. Las manifestaciones de violencia del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru aumentaron considerablemente. Por una parte, en el Cono Norte, que fue de utilidad como un espacio donde incrementaba lo popular de la capital del Perú, ocurrió el incendio de la Municipalidad de San Martín de Porres en 1980, los asaltos a almacenes alimenticios o camionetas que distribuyeron comida a los pobladores, como aconteció en Raucana, Huaycán y San Juan de Lurigancho, conformados por sectores de población paupérrima y ausencia de servicios, a comparación de otros distritos (CVR, 2003a, p. 90). Para su mejor comprensión, se fundamentarán con precisión los atentados, las estrategias combativas y las zonas de conflicto, que son notorios por la noción del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, su modo de establecerse entre partidarios afines, sus mecanismos bélicos y su desempeño en el país durante el tiempo.

Como dijimos Sendero ha jugado un rol negativo que ha complicado profundamente las cosas, sobre todo en el aspecto de la lucha armada. Pero creo que son otros los factores en general, digamos, que han determinado la situación y yo no puedo justificarlo de esa forma (MRTA, 2008, p. 69).

No obstante, se asimila demasiado con Sendero Luminoso, puesto que los dos grupos ejercieron el terrorismo, poseyeron un ideal revolucionario y usaron las muertes y las detonaciones con cochesbomba para lograr el terror en la población urbana. El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru es un ejército guerrillero. Fundamenta sus pactos bélicos de la siguiente manera: el asesinato se realiza por una justificación meritoria y no transgreden los tratados forjados que promueven para combatir con criterio. Dos dirigentes destacables fueron Víctor Polay Campos y Néstor Cerpa Cartolini, hasta 1992 y 1997, respectivamente. Este último se desocupó de su cargo ante el asesinato que se produjo en la toma de la residencia del embajador de Japón.

En la actualidad, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru se halla casi desintegrado militarmente, pese a que persiste por el narcotráfico y los partidarios que pretenden reconfigurar su composición organizativa a través de agrupaciones de civiles izquierdistas.

Su proyecto revolucionario es público. Ese requisito es indispensable para su mejoría: con la contribución de múltiples colectivos y movimientos sociales, indígenas, culturales, populares, comunitarios, de género, etc. Sin embargo, su autodeterminación como partido es clandestina. En torno a ello, Néstor Cerpa expresa lo siguiente:

El MRTA lucha por una verdadera democracia, basada en la historia organizada donde el pueblo pueda designar a sus representantes basados en la trayectoria de sus actos, donde exista el mecanismo del control popular que pueda combatir la tendencia a la burocratización; esta es nuestra democracia socialista (MRTA, 2008, p. 7).

En función de esa ideología, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru procura el respaldo del pueblo, su toma de conciencia y un accionar masivo, con el objetivo de contrarrestar la organización intolerable, que consolida sentidos y valores innovadores. Son antiimperialistas confesos y convictos, debido a que intentan articular una estrategia insurreccional similar a cualquiera que haya ocurrido en Latinoamérica (CVR, 2003a, p. 220); es decir, se valieron de la desintegración política del Gobierno, que se hizo explícita mediante el fracaso del presidente al querer comprometerse con el deseo de la mayoría de ciudadanos.

Por la composición política, cultural y social del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, se han logrado propósitos subversivos significativos. Su constitución reconoció la Asamblea Nacional Popular, los Frentes de Defensa de los Intereses del Pueblo, el Movimiento Patria Libre, la Unión Democrática Popular y el Bloque Popular Revolucionario (Ramírez & Callaly, 2009). Asimismo, la FAR le brinda estabilidad. Esta se conforma de la Comandancia General, los grupos de autodefensa, las milicias tupacamaristas, el Ejército Popular Tupacamarista y los comandos, con sus patrones urbano y rural. Consuetudinariamente, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru se desarrolló en la Amazonía alta y baja, que se localiza al sur (en Madre de Dios) y al norte (entre Amazonas, parte de Loreto y norte de Cajamarca). De igual manera, le perteneció casi en su totalidad Arequipa, Áncash y Cajamarca en la sierra. Sus vínculos con los nativos asháninkas, en Oxapampa, concluyó en una lucha significativa abierta, porque fue el único espacio de la Amazonía central donde la rencilla entre los asháninkas y los colonos se alternó con las guerras internas (CVR, 2003a, pp. 81-84).

El MRTA realizó hechos denominados milicianas y comando. Las primeras se conocieron por la necesidad de ejecutar atentados (amenazas, tomas, mítines, volantes, etc.) a empresas que distribuían los servicios esenciales de energía eléctrica y agua potable. Por el contrario, con los comandos de esta organización, se propició la recuperación de la armamentística en la capital, además de los asaltos a camionetas que transportaban productos de necesidad básica (CVR, 2003b, p. 392).

Resulta insoslayable precisar que el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru se expresó a través de dos etapas (Ramírez & Callally, 2009). La primera es atribuida como “Defensa Estratégica”, que se expone al asumir que uno está incapacitado, a diferencia de un oponente con mayor preparación, con el objetivo de que se requieran más impulsos. La segunda se identifica como el “Equilibrio Estratégico­”, basado en la búsqueda de la homogeneidad y el apaciguamiento de fuerzas en lucha: estas se reúnen, se individualiza al contrincante y se aminoran a sus posibles aliados. Por lo tanto, la lucha armada continúa como “guerras de movimientos”, distinguidas por su pretensión globalizante y sus fuerzas prevalecientes. Debe tomarse en cuenta que el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru poseía un refrán motivador que explicaba su desempeño y expandió: “¡Sin luchas, no hay victorias! / ¡Sin justicia social, no habrá paz! / ¡Túpac Amaru vive y vencerá! / ¡Con las masas y las armas! / ¡Patria o muerte! / ¡Venceremos!!! / En algún lugar del Perú, a dos años del asalto al cielo” (MRTA, 2008, p. 113).

El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru asume la concepción de que la modificación facilitará el progreso en la sociedad, que se alcanzará por medio de dedicación, reos, rebeldes y sangre, aunque la contribución sea mínima ante ese proceso (MRTA, 2008, p. 64). Para lograr ese fin, se adquiere el poder desde el principio; de inmediato, se consolida el socialismo, con el propósito de erigir el “Poder Revolucionario Popular” en el país. Las razones se reconocen en la misma sociedad, tal como se expresa en el siguiente discurso:

Las fuerzas guerrilleras que se gestan en el campo, lógicamente se gestan en el combate, el combate franco con los enemigos, digamos. E incluso siguiendo los lineamientos de la Convención de Ginebra sobre las guerras internas. Hemos tratado de ser contundentes en el ataque pero, al mismo tiempo, hemos sido muy respetuosos con el enemigo. Hemos respetado la vida de prisioneros cosa que las fuerzas represivas no lo han hecho. Hemos entregado estos prisioneros a la Iglesia o a la Cruz Roja. O sea, nosotros no nos hemos ensañado nunca con un soldado o policía que hemos capturado en un combate en el campo.

Por lo contrario, hemos tratado de que se sume, lo hemos invitado a que se sume a nuestras fuerzas, algunas veces se han sumado. En otros casos incluso han desertado del ejército hacia nosotros (MRTA, 2008, p. 66).

El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru adoptó utópicamente los hechos que resultaron perjudiciales por su democracia mundializada, con la finalidad de realizar sus propagandas y conseguir respaldos heterogéneos, dirigidos por el Movimiento Comunista Internacional, como en Italia, Francia, Alemania y Suecia. Su estrategia alternaba la agitación armada urbana con emboscadas y formación militar en el área. Igualmente, practicaron el secuestro con propósitos económicos, los homicidios y las heterogéneas modalidades de transgredir los derechos humanos, que originaron desintegración de la democracia y la postura del movimiento social que aparentemente apoyaba (CVR, 2003a, p. 220). En situaciones peculiares, se desempeñaban con mucha cautela al confrontar con sus víctimas; en otras, asesinaban indistintamente a quienes se opusieran a un plan de ataque específico, como ocurrió con el empresario Pedro Miyasato en 1993. Quienes no adoptaran el pensamiento de los miembros del MRTA, particularmente, eran obstáculos, tal como se indica en un poema del escritor peruano César Vallejo, que adjuntaron ellos en un texto:

¡Voluntarios,

por la vida, por los buenos, matad

a la muerte, matad a los malos!

¡Hacedlo por la libertad de todos,

del explotado, del explotador,

por la paz indolora -la sospecho

cuando duermo al pie de mi frente

y más cuando circulo dando vocesy

hacedlo, voy diciendo,

por el analfabeto a quien escribo,

por el genio descalzo y su cordero,

por los camaradas caídos,

Es de interés del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru combatir para alcanzar la democracia socialista de una historia, en la que el capitalismo y las elecciones se transgredan distantemente, a través de sus administradores, que poseen un control popular que lucha contra la burocratización. Esto es factible por el apoyo de los ciudadanos (MRTA, 2008, p. 53). De igual manera, esta agrupación subversiva cuenta con un himno que rememora con honor a Túpac Amaru, que promueve la esperanza y la posibilidad de que se modifique el orden capitalista de su contexto.

Himno del MRTA

Túpac Amaru Padre del trueno

ya está naciendo tu gran nación

ya están prendiendo tus guerrilleros

grandes fogatas de insurrección

Túpac Amaru cóndor de fuego

Estalla en los andes tu coracol

eres incendio en los combates

canto y banderas de rebelión

Tus hijos saben que de su pobreza

no comerá ya más el patrón

por fin el pueblo no será esclavo

ni habrá cadenas de explotación

Túpac Amaru Padre del trueno

ya está naciendo tu gran nación

ya están prendiendo tus guerrilleros

grandes fogatas de insurrección

Túpac Amaru hijo del Sol

quema tu sangre, arde tu voz

te esperan los oprimidos

Túpac Amaru libertador

Túpac Amaru Padre del trueno

ya está naciendo tu gran nación

ya están prendiendo tus guerrilleros

grandes fogatas de insurrección (MRTA, 2008, p. 133).

Adoptando el Gobierno de Alberto Fujimori y la manera de dominar el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru a la sociedad capitalista, se reconoce el empleo de una estrategia opositora, que produjo el proceso de reconstrucción de lo popular en las luchas, porque se configuran colectivos políticos diferentes (en las clases y los estratos sociales), identidades, culturas y todo aquello que hiciera referencia a la pervivencia de la mayoría desde lo material y lo inmaterial (MRTA, 2008, p. 49).

Se asume que el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru posee sus antecedentes con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria en 1959 (Ramírez & Callally, 2009), justo cuando el Apra se desintegra. Por ende, se origina el “Apra Rebelde”, distinguido por su postura de sublevación y su pensamiento marxista-leninista, comandado por Gonzalo Fernández Gasco, Elio Portocarrero Ríos y Luis de la Puente Uceda. Luego de tres años, con ese criterio y la permanencia de la crítica hacia el Partido Comunista Peruano que mantenía la directiva del Partido Comunista de la Unión Soviética, se erige el Movimiento de Izquierda Revolucionaria II Etapa (que en 1965 es atribuido como Movimiento de Izquierda Revolucionaria III Etapa). En ese instante, con el Ejército de Liberación Nacional, a cargo de Héctor Béjar Rivera, empieza la lucha armada en el Perú, que se realizan en Piura, Cusco (con el Frente Pachacútec) y Junín (con el Frente Túpac Amaru). No obstante, el Ejército alcanza la victoria frente a los agentes subversivos en casi medio año. Por ello, sus principales exponentes son aniquilados: Máximo Velando, Guillermo Lobatón y Luis de la Puente Uceda (CVR, 2003b, p. 379). Al concluir esos disturbios, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria se divide en Movimiento de Izquierda Revolucionaria-Reconstrucción y Movimiento de Izquierda Revolucionaria-Histórico, pese a que no eran bien considerados por la ciudadanía por el golpe militar que hizo el general Juan Velasco Alvarado.

El Partido Social Revolucionario, a cargo del general Leónidas Rodríguez Figueroa, elige afiliarse al Frente Obrero Campesino Estudiantil del Perú y el Ejército de Liberación Nacional, que interviene en 1976: ocasión en la que se constituye. Un año después, ese partido se divide en el PSR-ML, comandado por Luis Varesse Scotto. Asimismo, Víctor Polay Campos, y otros, al Partido Revolucionario de los Trabajadores de Argentina se asocian con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria – El Militante (Ramírez & Callally, 2009).

El 4 de febrero de 1979 se produce una huelga izquierdista de obreros de la fábrica Cromotex, a cargo de Néstor Cerpa Cartolini, quien es exponente de los senderistas, quien luego se relaciona con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (Ramírez & Callally, 2009). Ese accionar provocó que se registren múltiples heridos y detenidos por sus requerimientos y el enfrentamiento que hicieron contra la policía. Luego de tres años, se establece el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, a partir de la conexión del Partido Socialista Revolucionario con el pensamiento marxista-leninista, dirigido por Luis Varesse Scotto y miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria - El Militante, de Víctor Polay Campos, Elio Portocarrero, Antonio Meza y Hugo Avellaneda.

En 1982, un subgrupo del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, comandado por Víctor Polay, asalta una agencia del Banco de Crédito de la capital del Perú. Dos años después, se arremete un puesto policial del distrito limeño de Villa El Salvador a través de la escuadra de guerra Micaela Bastidas. En esa oportunidad, los miembros del MRTA se distinguen de los de Sendero Luminoso, porque usan un tipo de vestimenta, emplean campamentos guerrilleros, pretenden reivindicar hechos, entre otras peculiaridades afines (CVR, 2003a, p. 67). En ese contexto, los militantes ya estaban fraccionados en grupos de autodefensa y milicias urbanas, con el fin de que realicen los actos subversivos en la ciudad; asimismo, se configuraron “fuerzas especiales” en áreas de operaciones (propio de su estructura militar).

Desde 1985, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru opera con su II Comité Central, que confirma la percepción de estar incluido en una etapa “prerrevolucionaria” (CVR, 2003b, p. 390). Por esa razón, se disocian completamente del Gobierno, tal como ocurre con Alan García, motivo por el cual, en 1987, se abre un frente guerrillero en San Martín, con abundante publicidad en la televisión, ya que ellos se apoyaron de los opositores que procuraron estatizar la banca, que es lo que efectuó el presidente después de tres meses (CVR, 2003a, p. 69). Igualmente, el MRTA intenta consolidar vínculos pacíficos con los izquierdistas y los partidos políticos, para garantizar su proyecto: en noviembre, se hacen propagandas en honor a Túpac Amaru. Estas se desenvolvieron en Cusco, Chimbote, Chiclayo, Huancayo y Lima. Luego de un mes, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru brinda productos de necesidad básica a la clase popular de la capital, robados de distribuidores de firmas comerciales distinguidas.

Como los senderistas, el MRTA se exhibió más en 1988; particularmente, en la Amazonía central, Oxapampa y La Merced, donde se hicieron concientizaciones y propagandas armadas. En julio, arremetieron contra un puesto policial en Pozuzo y mataron a cuatro policías; adicionalmente, tomaron el pueblo de Puerto Bermúdez. Ante esos actos, la policía se retiró de los distintos pueblos. Eso fue de provecho para el MRTA, que empezó a interactuar con los pobladores y los líderes de las comunidades nativas (CVR, 2003a, p. 123). Tiempo después, aconteció algo peculiar en Tarapoto: un subgrupo del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru mató a ocho homosexuales que permanecían en una cantina. No obstante, ese ataque no tuvo mayor repercusión en ese periodo, sino lo vinculado con la detención en Huancayo el 31 de febrero de Víctor Polay, conocido como Rolando, después de que los subversivos arremetieran contra un puesto policial, localizado en Pichanaki (zona superior de Junín) en Chanchamayo y Satipo, con el objetivo de tomar la ciudad de Tarma. El Ejército imposibilitó que esta columna, como también la ocurrida en Molinos (Jauja), adquiriera el poder; a pesar de que esto generaría una dificultad: el crecimiento de Sendero Luminoso (CVR, 2003a, p. 140). En los noventa, el MRTA se constituyó por frentes guerrilleros, localizados en Puno, Cusco, Junín, Pasco, Ucayali y San Martín; entretanto, Arequipa, Huancayo, Trujillo y Lima fueron los ejes donde se desenvolvía la actividad urbana. En el Gobierno regido por el Apra, Víctor Polay Campos escapó de la prisión Castro Castro, junto con cuarenta y seis militantes.

El prototipo de los izquierdistas radicales del Movimiento Patria Libre y el Bloque Popular Revolucionario son los mayores ejes de la ideología del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (Ramírez & Callally, 2009). En 1991, se cuenta con 1000 partidarios, de los cuales 600 portan armas, a causa de actos ilegales, como el secuestro y el narcotráfico. Un año después empieza la declinación: la captura lograda por los grupos especiales de la Dirección Nacional Contra el Terrorismo de líderes primordiales del Comité Central en Lima y el CEN. La Brigada Especial de Detectives arrestó a Peter Cárdenas Schulte y las Fuerzas del Orden toman otra vez a Víctor Polay Campos y a otros personales importantes el 9 de junio en el distrito de San Borja. Esto conlleva una controversia en el Movimiento Patria Libre y el Bloque Popular Revolucionario. A mitad de ese año, dos miembros del Comité Ejecutivo Nacional fueron puestos en libertad: Néstor Cerpa (quien sustituyó a Víctor Polay) y Miguel Rincón (CVR, 2003b, p. 420).

En 1993, por el descenso de la función del MRTA, sus acometidas son propagandísticas. Después de un año, esa peculiaridad se desarticula gradualmente, debido a la captura de los primordiales dirigentes y la extrapolación de la ley del arrepentimiento, que fue de ayuda para las Fuerzas del Orden (Ramírez & Callally, 2009). En esa oportunidad, Néstor Cerpa y aliados suyos optan por una política diferente (“Repliegue Ordenado­”) para no tomar en cuenta la destrucción de la propuesta insurgente: el Frente José Santos Atahualpa­, reconstituido por Néstor Cerpa en la Amazonía central, que arremete con intensidad al Ejército, ya que en 1995 aniquila la base militar de Pichanaqui. Estas acciones subversivas no se consideraron en los medios por mandato del expresidente Fujimori (MRTA, 2008, p. 42). Por lo tanto, su accionar se basa en el Comité Regional del Centro, que suministra la exposición de la desintegración política y militar. Pese a esa dificultad, se detienen a integrantes del MRTA: Pacífico Castrillón Santamaría, Miguel Wenceslao Rincón Rincón, Nancy Gilvonio Conde, Lori Berenson Mejía y otros dirigentes importantes.

El suceso del 17 de diciembre de 1996 fue el que destacó más. Este se caracterizó por la toma de la residencia del embajador de Japón en la capital, a cargo de Néstor Cerpa Cartolini y sus aliados. Allí, se practicó el secuestro las primeras veces. Se llegó a contabilizar a más de quinientas víctimas (después, fueron setenta y dos), que se configuraron por entidades públicas reconocibles desde lo político, lo diplomático y lo social, como congresistas, embajadores y ministros de Estado (Ramírez & Callally, 2009).

Los agentes contrasubversivos

Resulta ineludible indicar las restricciones entre grupos sociales, por los significados y las elecciones a partir de referentes culturales, mientras que se aborda a una persona en una realidad vivencial e intersubjetiva (Belaúnde, 2005, p. 18). Pertenecer a un cuerpo se condiciona a ofrecer un respaldo a la sociedad, desde lo intrínseco. Esto ocurre con los contrasubversivos, que combatieron para proteger el Gobierno, aunque no en su totalidad, porque descuidaron su propósito para atentar contra los derechos humanos, al igual que abusar de la adquisición de poder en situaciones administrativas (CVR, 2003a, pp. 45-46). Se cuestionó bastante ese periodo y, con mayor razón, durante el Gobierno de Alberto Fujimori, denunciado por casos de corrupción y mala administración de recursos. Las Fuerzas Policiales, las Fuerzas Armadas, la Iglesia, los sindicales y los comités de autodefensa motivaron ese aparato contrasubversivo. Estos agentes se fundamentarán en los siguientes tratados.

Las Fuerzas Policiales

Estos agentes contrasubversivos pasaron por un periodo de frecuentes arremetidas y desconfiguraciones; de ese modo, se expresa en el Informe final: “Las fuerzas policiales fueron las primeras organizaciones del Estado en ser atacadas sistemáticamente por el terrorismo del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso (PCP-SL)” (CVR, 2003b, p. 137). Adicionalmente, tuvieron problemas intrínsecos. No sucedió eso con la Dirección de Operaciones Especiales: contaron con falta de preparación, poca implementación y escaso financiamiento, ya que sus armas eran ineficaces y retrógradas, mientras que sus municiones, mínimas. Solo se consideró su proceso formativo, ya que una agrupación se trasladaría a la zona de emergencia, para combatir a Sendero Luminoso. Los subalternos se adiestraron por estancias breves de medio año, debido al significativo requerimiento del personal; después, se sometieron a dos meses de preparación contrasubversiva (CVR, 2003b, p. 160), mientras que otros se desempeñaron voluntariamente. Debe tomarse en cuenta que lo económico como estímulo resultó ser sugestivo para los que pretendieron desempeñarse en la zona de emergencia.

Se opta por entidades de utilidad para la eficacia de las Fuerzas Policiales. Verbigracia, en la Dirección Contra el Terrorismo, se constituye el Grupo Especial de Inteligencia, que logra la detención del máximo líder senderista, Abimael Guzmán Reinoso. Para analizar los secretos y las estrategias, se confrontó con la Dirección de Inteligencia de la PIP. En 1993, se desintegra la Dirección Nacional Contra el Terrorismo, en vez de destacarla por óptimos resultados que conseguía (CVR, 2003b, p. 228).

Sintetizando, las Fuerzas Policiales no ejecutaron sus cargos con eficacia, ya que transgredieron los derechos humanos, a través de actos violentos y agresiones sexuales. Usaron como argumento defensivo el hecho de que se estaba viviendo en una sociedad de conflicto e inseguridad, además de sus ataques consuetudinarios de carácter subversivo: se trató de una venganza respaldada por la violencia. Esto provocó que el “sinchi”, atribución que se refiere al efectivo policial que se desenvuelve en áreas rurales, como en Ayacucho, sea considerado temerariamente como un asesino, un torturador o un abusivo (CVR, 2003b, pp. 150-151).

En el Gobierno del Apra, se consolida un vínculo importante con la Policía, caracterizado por los mecanismos de prevención contra los senderistas, a pesar de que persistió un tiempo significativo mientras que el Estado sustituye a los policías de vigilancia por patrullas policiales contrasubversivas (CVR, 2003b, p. 137). Sin embargo, lo que se presenció fue una notoria politización de las Fuerzas Policiales, la cual se denunció múltiples veces. Se brindaron oficios ilegalmente y se necesitó un beneficio de por medio. Se cuestionó el ascenso de cargos inadecuados de los agentes de la Dirección de Operaciones Especiales.

Sin embargo, con Alberto Fujimori, los militares adoptan el poder: el sector interior solo tuvo siete ministros, de los cuales seis eran generales del Ejército. Los civiles no poseyeron cargos políticos en ese Gobierno (CVR, 2003b, p. 210). Por otra parte, se exhiben la traición, la ilegalidad y la corrupción con respecto a los cargos efectuados. Acerca de ello, los analistas del SIN (militares) contribuyeron en la labor del Grupo Especial de Inteligencia y la Brigada Especial de Detective. No obstante, luego, se concluyó que los agentes de Inteligencia estuvieron implicados con el Grupo Colina, a cargo de Vladimiro Montesinos, para ejecutar delitos múltiples, como el de La Cantuta y Barrios Altos. Asimismo, por sintetizar los tres cuerpos policiales (la Guardia Civil, la Policía de Investigaciones y la Policía Nacional), suscitaron problemas por imprecisión y poca productividad en los roles asignados (CVR, 2003b, p. 220).

Las Fuerzas Armadas

Los institutos armados se validaron por decretos-leyes, que fueron expuestos por el Poder Ejecutivo, encargado de erigir leyes orgánicas del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, la Fuerza Aérea, la Marina de Guerra, el Ejército y el Ministerio de Defensa. Esto se patentizó por la fundación del Ministerio de Defensa (CVR, 2003b, p. 279).

Las Fuerzas Armadas extrapolan su nueva estrategia integral, que se basó en la comisión de atentados contra los derechos humanos. En 1989, esta dirigió a la Directiva N.° 17 del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas a la Defensa Interior, a cargo del general Artemio Palomino Toledo (CVR, 2003a, p. 72).

En el Gobierno del Apra, se pretendió efectuar una política de seguridad y defensa, con la perspectiva de aumentar el control civil en torno a las Fuerzas Armadas (CVR, 2003b, p. 280). En cambio, estas poseyeron una acepción negativa al estar Fujimori en el cargo presidencial, porque negó la libertad de expresión por los medios de comunicación. De la misma manera, se lucha contra el narcotráfico con criterios establecidos. Verbigracia, Montesinos dictamina a las Fuerzas Armadas que solo combatan a los narcotraficantes que respaldan a Sendero Luminoso.

La Iglesia

Esta fue atacada por los senderistas: solicitaban dinero, vigilaban, amenazaban, asesinaban, realizaban atentados, ofendían, obstaculizaban la normalidad de las actividades eclesiales (se infiltraron en sus obligaciones), entre otras acciones. Las Fuerzas Armadas y el Estado procuraron aminorar estos conflictos armados (CVR, 2003c, p. 391). Ante ello, la Iglesia respaldó a la clase paupérrima, al igual que intentó incursionar en movilizaciones por la paz, con promover el diálogo entre subversivos y autoridades, además de legitimar el movimiento nacional para la equidad (CVR, 2003c, p. 402). Sobre ello, expreso el rol que desarrolló el monseñor Cipriani:

El monseñor Cipriani se irrumpió en llanto varias veces durante la reunión con la prensa (LMD 24.4.97). Otra muestra del grado en que se involucró fue su posterior pedido de liberación de la viuda de Cerpa, que no consiguió porque ella aún profesaba su ideología (EC 20-11-97). Unos días después monseñor Cipriani publicó un artículo titulado “Mi testimonio”, donde dice que “La primera dimensión que tuvo mi trabajo pastoral en su etapa inicial, y como Garante Delegado de la Santa Sede, en la segunda etapa, fue preservar las vidas humanas de todos los que se encontraban dentro de la residencia. En segundo lugar, procurar una solución pacífica a la crisis”; ratifica que ignoraba el desenlace violento que el Gobierno preparaba: “En el momento de la toma final de la residencia, por responsabilidad y decisión exclusivas del gobierno peruano, nuestro trabajo —de modo inesperado para nosotros— terminó con unos sentimientos encontrados. Por un lado con el dolor por las lamentables pérdidas de las vidas humanas; y, por otro lado, con el enorme alivio de tantas personas que recuperaron su libertad” (EC 1.5.97) (CVR, 2003c, p. 404).

Para lograr ese fin, el Gobierno atribuyó a Juan Luis Cipriani como presidente de una comisión que se encarga de propiciar la ayuda social; no obstante, renunció por haber participado en el Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social hasta 1998 (CVR, 2003c, p. 417).

Adicionalmente, los evangélicos empezaron a exteriorizarse a partir de la fundación de escuelas, hospitales, albergues y programas de ayuda humanitaria, de carácter privado. Uno de sus exponentes fue el Concilio Nacional Evangélico del Perú, que asumió la función de propagar lo ético y lo religioso (CVR, 2003c, p. 479). El objetivo desde la religión generó la emisión masiva de la Palabra de Dios (CVR, 2003c, pp. 464-465), pese a que esta obstaculizaba que se lidiara ideológicamente con la manifestación de conflictos armados internos.

Los grupos sindicales

Estos se constituyeron del grupo obrero y eran dirigidos por partidos políticos. En su mayoría, realizaron movimientos sindicales. Tiempo después, aparecerá una organización de trabajo del Apra, con la pretensión de presionar a los gobiernos legislativos y los empresarios (CVR, 2003c, p. 318). Los motivos son el presupuesto laboral precario y la crisis económica que suscitan la creación de bonificaciones, mayor salud, reclamos de remuneraciones, mayores demandas salariales, negociaciones colectivas, entre otros, con aprobaciones de decretos de ley (CVR, 2003c, p. 332). De ellos, se configuraron la Confederación General de Trabajadores del Perú, la SNMP, la Federación Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú y sindicalismos que combatieron el terrorismo, porque la eficacia de su productividad terminó siendo perjudicada. Reiteradas veces, esta agrupación dirigió paros nacionales, que crecieron en 1989 y conllevaron un capital superior del común, pese a que su propósito fue hacer tomas de locales y huelgas consuetudinarias. De ese modo, los empresarios se fijarán en ellos (CVR, 2003c, p. 351).

Los comités de autodefensa

Otra manera de designarlos es rondas campesinas contrasubversivas, que se distinguieron por adherirse a las Fuerzas Armadas, con la pretensión de exterminar a los senderistas y volver a forjar la paz, puesto que se percataron del riesgo que conllevaba la existencia de entidades como el Congreso de la República, los Ministerios de Defensa y del Interior, el Programa de Apoyo al Repoblamiento y la Defensoría del Pueblo; aunque, de preferencia, desearon resguardar a sus víctimas (los ronderos derrotados). Por esa razón, se les otorga “licencia para matar” a los comités de autodefensa, sin importar el género. En una oportunidad en la que se efectuó ese cargo, fue con un ataque en 1984 en Ayacucho (CVR, 2003b, pp. 437-440). Otra área en igual situación concluyó con el valle del río Apurímac y Ene (VRAE), donde se sembraba café, cacao, frutas, etc. Además, se encuentra la cuenca del Tulumayo, donde se produjo la papa; particularmente, en los distritos de Cochas, Comas y Mariscal Castilla en la provincia de Concepción.

Conclusiones

Mediante las luchas internas, se observa una consuetudinaria actualización de grupos subversivos y partidos que se valen de una ideología socialista, con la finalidad de alterar el orden. La mayoría de las veces, autentifican sus bases exclusivamente políticas, aunque las arremetidas y los asesinatos originados son, en su mayoría, los que no se implican en las zonas militares. De forma semejante, es notoria la existencia del proceso de desarticulación de los agentes contrasubversivos, como también miembros del Gobierno, que transgredieron los derechos humanos por el empleo desigual de sus cargos administrativos. Esto ocurrió con políticos, aliados, Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

Referencias

Alva Mendo, J. (2004). Los moches contemporáneos: representaciones y memoria étnica en el norte peruano. Guaca, 1(1), 9-26.

Belaúnde, L. (2005). El recuerdo de Luna. Género, sangre y memoria entre los pueblos amazónicos. Lima: Fondo Editorial de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

CVR (2003a). Informe final (Tomo I). Lima: Comisión de la Verdad y Reconciliación. http://cverdad.org.pe/ifinal/index.php

CVR (2003b). Informe final (Tomo II). Lima: Comisión de la Verdad y Reconciliación. http://cverdad.org.pe/ifinal/index.php

CVR (2003c). Informe final (Tomo III). Lima: Comisión de la Verdad y Reconciliación. http://cverdad.org.pe/ifinal/index.php

Delgado Del Aguila, J. M. (2019). Registro discursivo de agentes que intervinieron en atentado subversivo en el Perú. II Jornadas Doctorales SET: “Literatura y memoria”. Granada: Universidad de Granada. https://youtu.be/uk_GdbBc39g

MRTA (2008). Tomar por asalto el siglo XXI. Biografía y documentos del Comandante Obrero MRTA - Néstor Cerpa Cartolini. Chile. https://goo.gl/2BOQJy

Ramírez, M. & Callally, J. P. (2009). La operación Chavín de Huantar: la mejor y más gloriosa operación del ejército peruano (página 2). https://goo.gl/p34lHM

Notas

[1] Los colores destacables del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru fueron el negro y el rojo, los mismos que son de utilidad en sus banderas, sus afiches y sus panfletos.


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