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ANÁLISIS COMPLEJO DEL FENÓMENO DE LA POBREZA
COMPLEX ANALYSIS OF THE PHENOMENON OF POVERTY
Revista CoPaLa. Construyendo Paz Latinoamericana, vol.. 6, núm. 13, 2021
Red Construyendo Paz Latinoamericana

Artículos

Revista CoPaLa. Construyendo Paz Latinoamericana
Red Construyendo Paz Latinoamericana, México
ISSN-e: 2500-8870
Periodicidad: Semestral
vol. 6, núm. 13, 2021

Recepción: 08 Julio 2020

Aprobación: 23 Mayo 2021

©Revista CoPaLa, Construyendo Paz Latinoamericana

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Resumen: En el presente trabajo se hará una reflexión respecto del fenómeno de la pobreza desde el punto de vista de la complejidad, por lo que en primer lugar se hará una breve conceptualización sobre tal fenómeno y los factores incidentes que impiden que quien vive en dicha circunstancia pueda salir de la misma. En segundo lugar se describirá el sistema económico en el cual se desarrollan los sistemas políticos, económicos y sociales, considerando que el equilibrio del sistema ha sido un imperativo para la perpetuación de la pobreza. Finalmente se hará un acercamiento al punto de vista complejo como alternativa para poder entender mejor la pobreza y por lo tanto descubrir las emergencias surgidas del desequilibrio del modelo económico actual y que durante los últimos cincuenta años no ha dado los resultados esperados.

Palabras clave: Pobreza, Sistemas Sociales, Complejidad, Economía.

Abstract: In the present work, a reflection will be made regarding the phenomenon of poverty from the point of view of complexity, so firstly, a brief conceptualization will be made of such phenomenon and the incident factors that prevent those who live in said circumstance from get out of it. Secondly, the economic system in which the political, economic and social systems are developed will be described, considering that the balance of the system has been an imperative for the perpetuation of poverty. Finally, an approach to the complex point of view will be made as an alternative to be able to better understand poverty and therefore discover the emergencies arising from the imbalance of the current economic model and which during the last fifty years has not yielded the expected results.

Keywords: Poverty, Social Systems, Complexity, Economy.

Una reflexión sobre la complejidad de la pobreza

La pobreza ha sido conceptualizada de diversas formas, dependiendo de la disciplina o ciencia que le estudia, la región en la que se desarrolla el fenómeno, los usos y costumbres de las sociedades en las que se encuentra inmerso el individuo, entre otras; sin embargo de forma lineal se ha considerado tanto la determinación de que una persona vive en circunstancia de pobreza debido a los bajos ingresos que recibe o al hecho de que no le alcance para adquirir una canasta básica, lo cual lo deja en una circunstancia de desventaja en la sociedad, generándose un fenómeno de desigualdad que motiva diferentes reacciones en el sistema por parte de los grupos que se encuentran inmersos en situación de pobreza, los cuales se manifiestan en el momento en el que el sistema económico tiene fallas en el mercado, por lo cual se alteran las situaciones de “normalidad” y de equilibrio, provocando una serie de alteraciones, que no solamente profundizan las condiciones de precariedad en las cuales viven el individuo, sino que al mismo tiempo, en la nueva reestructuración o retorno al orden, se ve en condiciones de mayor desventaja y más aún, de una “condena” a perpetuarse y perpetuar a la familia en la situación en la que viven, puesto que el nuevo equilibrio polariza, destruye, abandona, segrega. La reducción del individuo a una pequeña parte de engranaje del sistema, al mismo tiempo lo reduce a un objeto que requiere de mantenimiento a través de las transferencias económicas y las ayudas en especie para que solamente tengan la posibilidad de sobrevivencia, volviendo el fenómeno de la pobreza en uno complejo e interdisciplinar.

Lo anterior por mencionar los efectos económicos en el individuo y de la perpetuación de la pobreza, sin embargo, si solamente se consideraran los efectos económicos, lo respectivo a la naturaleza del ser humano en cuanto a su dignidad, libertad y justicia, daría la pauta a clasificar al individuo como un objeto, un número, una pieza de un engranaje, lo cual lleva a considerar que al no contar con un ingreso suficiente para satisfacer necesidades básicas del individuo, puede calificarse también como una circunstancia “vergonzosa” sólo por el hecho de ser pobre, por no poder vestirse y comportarse como aquellos individuos que cuentan con una riqueza que les permite una mejor calidad de vida y acceso a mejores oportunidades[1], una mejor educación y atención de su salud (Simmel, 2014), sin embargo, cuando se hace mención de las necesidades de los individuos, se habla solamente de necesidades básicas, lo cual complejiza los términos “necesidad” y “básico”[2], puesto que no permite alcanzar a visualizar lo que el individuo realmente busca o necesita, aunque se mencionan algunas, al existir disparidades en cuanto a la conceptualización de las mismas, es compleja la forma de determinarlas, por otro lado, la falta de un acercamiento interdisciplinar, impide tomar en consideración ciertos aspectos de la vida del individuos como puede ser el contar con las garantías sociales mínimas como lo es el acceso a los sistemas de salud, medicamentos, médicos, hospitales, una pensión que garantice la subsistencia en la vejez, una educación de calidad, acceso a mejores oportunidades a fin de reducir la desigualdad, por mencionar algunas.

Considerar a la pobreza como un fenómeno complejo implica captar la realidad como sistema integral y abierto en sus diversas conexiones, mediaciones y condicionamientos. Por lo que existe un establecimiento que es contrario al orden y el caos (Morín, 1993), vista la pobreza a través del pensamiento de la ciencia clásica, de la economía con una perspectiva lineal, basada fundamentalmente en una perspectiva de estabilidad, equilibrio y permanencia, cuando la dirección de la ciencia se dirige a un sentido contrario que es fluctuación, evolución e inestabilidad (entrevista a Ilia Prigogine, Grandes Pensadores del Siglo XX, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=tuqrvPQ7nAk, COMPLEXUS).

En 1902, Charles Booth (en Spicker, 2009) ante la complejidad del fenómeno de la pobreza, se vio en la necesidad de clasificar diferentes niveles de pobreza, por lo que distinguía entre los pobres y los muy pobres, donde los primeros viven luchando en el día a día por su subsistencia y los segundo se refiere a un “estado crónico de necesidad”, pensamiento concordante con lo expresado por Oscar Lewis (2016) quien señala que la pobreza tiende a perpetuarse[3], señalando el efecto de la educación como indicador de relevancia, dado que el hecho de que, si hasta la edad de siete años no se brinda una educación, se les condena a una subcultura negándoles la posibilidad de salir del círculo de la pobreza, lo anterior incluso, tiene raíces más profundas, pues el hecho de que la madre no se alimente de forma adecuada, puede llegar a tener repercusiones en el sano desarrollo de los aún no nacidos, pues los nutrientes que deberían de llegar en el proceso de gestación, al no absorberse puesto que no se cuenta con las posibilidades económicas de adquirir una canasta alimentaria balanceada (que no es lo mismo que básica), les niega la posibilidad de aprovechar las oportunidades que se le presenten en su crecimiento, desde el aprendizaje, hasta el poder terminar con los estudios a nivel licenciatura que le permitan acceder a mejores oportunidades en el transcurso de la vida (Mayer-Foulkes, 2007).

La persistencia en cuanto a medidas para poder sacar a quienes viven en situación de pobreza ha sido limitado a pruebas con incrementos de salarios, sin embargo, éstos han sido dosificados a través de los denominados salarios de subsistencia[4], transferencias económicas y programas sociales dirigidos, volviéndose estáticos y reduccionistas, donde la cuestión económica ha sido el principal indicador utilizado hasta la fecha, y aunque teóricos como Thomas Piketty (2012) y Julio Boltvinik (2003) han indicado que en tanto no se incrementen los salarios hasta tener una recuperación real del poder adquisitivo, incluso hablando de lo que respecta el salario mínimo, éste requiere de una estabilidad en el sistema económico para que quienes lo ganan puedan verse beneficiados, e incluso con posibilidades de salir de su situación de pobreza, tales circunstancias entonces continuarán siendo de un empleado que cuenta solamente con su fuerza de trabajo para ofrecer en el sistema capitalista (Marx, 2012), puesto que, como menciona Giddens (1984), los hombres aunque libres, no tienen la capacidad de poder ejercer su libertad puesto que en todo momento se encuentran ante circunstancias inmediatas, dadas y heredadas, que le impiden romper con el círculo de pobreza en el que se encuentran inmersos, por lo cual, el individuo queda reducido, atomizado a una circunstancia monetaria sin considerar las aspiraciones, y el uso de sus capacidades negándole la posibilidad de utilizar todas sus potencialidades (Nussbaum, 2012)

La forma reduccionista de ver la vida de los pobres fue entendida por Amartya Sen (2000), Martha Nussbaum (2012) y John Rawls (1978), desde una perspectiva diferente ya que observaron que la medición de la pobreza debía cambiar su concepción y no centrarse en aspectos monetarios exclusivamente, dando un sentido interdisciplinar, filosófico y humanista a la forma de entender la pobreza, a través de la potencialización de las capacidades del individuo, la adquisición de conocimientos que le conviertan en un ser crítico, así como la relevancia de las instituciones que coadyuven tanto al desarrollo del individuo, que posibilite la defensa del humanismo en un horizonte posmoderno, atendiendo no solamente las diversas disciplinas que enaltezcan la dignidad del ser humano, sino aquellos conocimientos y saberes pertenecientes a las culturas y formaciones sociales que confluyen en diversas disciplinas.

A fin de atender el fenómeno desde una perspectiva compleja, se ha sugerido en principio no entender la pobreza solamente desde el punto de vista economicista, a través de su principal indicador que es el ingreso, pues existen circunstancias y valores de las diferentes culturas en donde el aprecio de ciertos factores pertenecientes a su vivir y a su hacer, entendiendo esa particularidad del individuo y sus características propias, y no desde una perspectiva de masa o grupo social. El ingreso, por lo tanto, no es el único indicador a través del cual debe de considerarse si el individuo vive en pobreza o no, sino que más bien a través de visiones que consideren la humanidad, el desarrollo, la solidaridad y el desarrollo de economías solidarias que tanto el individuo como el grupo social provoquen a través de su interacción, así como de su organización. El individuo a través del Estado, las empresas y la sociedad misma, debiera tener la posibilidad de elegir aquello con lo cual se sienta plenamente desarrollado. En estudios ya realizados, existen evidencias de cómo a través de la organización y la interactuación, los individuos consiguen salir adelante, dejando aprendizajes a través de los cuales, la vida de los pobres y los marginados van encontrando y estructurando formas de sobrevivencia (Lomnitz, 1975), a través de entender que las circunstancias de tiempo, lugar, edad, hábitos, experiencias e instrumentaciones proveídas por los gobiernos o autoridades locales, requieren de soluciones diferentes, pues el impacto del crecimiento económico de los últimos cincuenta años ha tenido repercusiones en las formas de vida y en la degradación de los recursos necesarios para la subsistencia de la humanidad, y que dichos recursos han sido acaparados por unos cuantos, ampliando la brecha de la desigualdad.

De esta forma pueden observarse indicadores relevantes que inciden sobre los individuos y pudiera decirse que determinan si es que tienen la posibilidad de poder salir de la circunstancia de pobreza o bien romper esa perpetuación, sin embargo, es conveniente mencionar lo indicado por Amartya Sen (1992), respecto de los resultados publicados por diversos organismos internacionales y por muchos países, adelantando la satisfacción de ver una reducción en la pobreza, cuando más bien es necesario realizar una reconfiguración de los análisis de misma, esto debido a las nuevas ciencias que aportan conocimiento respecto de fenómenos que puede entenderse no solamente forma lineal como lo es la pobreza, sino que a través de las realizaciones del pasado debiéramos preguntarnos cómo es que se encuentran sus posibilidades presentes para de esa forma modelar nuevas estructuras para el futuro, con la consolidación de exámenes más profundos al respecto, pues en palabras de Sen, quienes viven en situación de pobreza parece más bien que, como sistema social, se han adaptado a las precariedades y han desarrollado sistemas de resistencia en donde se han acostumbrado a vivir en condiciones precarias, con bajos nutrientes y calorías, desarrollando sistemas solidarios de subsistencia y resignados a la segregación.

Lo anterior tiene que ver con una rutinización impuesta por el sistema económico y político mediante mecanismos psicológicos, donde la rutina introduce para los individuos (o agentes), formas a través de las cuales solidifican formas inconscientes de actuar, extendidos en el espacio tiempo, dominado por el sistema económico (Giddens, 1984) en donde se confunden las necesidades con los deseos de los individuos, donde además se reproducen estructuras de dominación a través de las cuales se establece un neo-colonialismo y mediante la conformación de estructuras clientelares, utilizando un colonialismo interno a través del cual se replican las formas de control social establecidas sobre todo en los países en vías de desarrollo.

Ahora bien, a manera de una conceptualización con una mayor integralidad puede decirse que la pobreza es una situación que viven los individuos por carencias económicas, culturales y sociales, en donde se les niegan oportunidades de desarrollo, que no se les toma en cuenta, y que tienen la necesidad de vivir en el día a día con precariedades, con mala alimentación y desempeñando trabajos que les impiden obtener su libertad en todos los aspectos, que es un fenómeno entendido desde la perspectiva economicista la cual no considera las condiciones físicas, biológicas y de resistencia del ser humano, y que en el diseño de las políticas públicas solamente se limitan a estructurar lineamientos en razón de métodos lineales atendiendo solamente aquella información parcial, pero no se obtiene mayor información para poder no solamente entender y diseñar soluciones, sin profundizar en la integralidad del ser humano considerando solamente métodos metaheurísticos.

Por otro lado, puede mencionarse que los modelos o formas a través de las cuales se ha intentado resolver el problema de la pobreza, han sido los mismos desde finales de la década de los años 70 cuando Amartya Sen pudo determinar la multidimensionalidad de dicho fenómeno, debido a que no se considera el acumulamiento de conocimientos milenarios de las culturas y de las etnias, lo cual en parte ha propiciado la destrucción de los saberes y vivires de diferentes regiones, rompiendo, destruyendo conocimientos que permitían una armonización entre el planeta, los individuos y la utilización de sus medios de producción, pues las estrategias desarrolladas a través de la generación de economías solidarias han sido infructuosas por su visión mercantilista, dejando de lado la atención de otras disciplinas y conocimientos, las cuales no preponderan la obtención de las utilidades, sino que más bien intentan poner en armonía al ser humano con el planeta, no a través del consumo sino a través de desarrollo de métodos mediante los cuales se pueda contar con una mejor calidad de vida, con una vida buena, en donde la sociedad se convierta en una más igualitaria.

Finalmente, en cuanto a este primer objetivo, cabe preguntarse ¿cómo es que el sujeto, que es quien vive en condiciones de pobreza ha quedado callado, sin voz, invisible, como mero objeto? ¿Es causa su propia condición, porque él tiene la imposibilidad de acceder a una salida de su situación o es la modelación de los sistemas que han adaptado los cambios en el transcurso del tiempo a fin de mantener el statu quo?

El funcionamiento de los sistemas económicos

Según menciona Loet Leydesdorff (2015), en la descripción del crecimiento económico, a través del sistema de las tres hélices (universidad-empresa-estado), la historia a través de la cual se ha producido el conocimiento y la gobernabilidad, “los estados nacionales pueden considerarse como proveedores de soluciones específicas de la integración de varios subsistemas con dinámicas internas potencialmente diferentes, con la participación de la universidad-empresa-estado”. Así entonces, parte del problema es que se han estudiado los fenómenos económicos como una especie de compartimentos a los cuales se ha etiquetado como política, economía, estructura social, cultura, etc., sin advertir que han sido más construcciones de nuestra imaginación que de una realidad, motivo por el cual se han considerado de manera independiente, ignorando el entrelazamiento entre cada uno de esos compartimentos y la afectabilidad que tienen entre ellos mismos, por lo cual haciendo referencia a los intereses entre las economías desarrolladas, así como los grados de interrelación han provocado la auto-reproducción de sistemas en donde los indicadores constantes tanto en los sistemas como en los subsistemas, es la necesidad de una supervivencia de quienes en el proceso de comunicación entre quienes detentan el poder económico y el poder político, a través de interferencias y distorsiones, estableciendo controles para fines de perpetuar el estatu quo de lo llamado por Wallerstein (1998), Sistema-Mundo.

La forma de interacción sistémica entre los mercados y las ciencias se institucionalizó al nivel de los Estados nacionales por un período que tuvo duración en la segunda mitad del siglo XIX. Desde ese momento se iniciaron los convenios específicos entre la ciencia y la industria tales como los laboratorios de las empresas y la legislación de las patentes, (Leydesdorff, 2015). Tal vez con la intención de armar un rompecabezas a fin de entender la forma a través de la cual podía conformarse de forma homogénea, y por otro lado con la ilusión de que con el paso del tiempo se llegaría a una sociedad igualitaria, sin embargo las distorsiones en los mercados y las alteraciones en los sistemas económicos han impedido que el rompecabezas en mención se pueda armar, dejando el pasmo como evidencia ante la incapacidad de conseguir las expectativas en el corto plazo (Wallerstein, 1998), así como la ciencia ha tenido que reconocer los límites a los que se encuentra sujeta y el reconocimiento de las insuficiencias del pensar, de la misma manera la forma de entender los fenómenos ha debido detenerse a realizar una reflexión respecto de la comunicación de los sistemas con la finalidad de poder comprender la forma en la que se tiene que reorganizar de nueva cuenta los sistemas y los subsistemas económicos, políticos y sociales (Prigogine, 1983)

El modelo de innovación de la triple hélice ya mencionada toma las formas tradicionales de la diferenciación institucional entre las universidades, la industria y el estado como su punto de partida para el entendimiento; pero la perspectiva evolutiva suma a las configuraciones históricas la idea acerca de las comunicaciones humanas, lo cual ayuda reflexivamente a remodelar estas instituciones. La funcionalidad, comportamiento y diferenciación en el sistema social es un proceso continuo. Se retroalimenta de la institucionalización a largo plazo. Aunque llevadas por la acción reflexiva, las instituciones sirven esencialmente para perpetuar el sistema social, así como el económico y político, sobre todo con la función de un mecanismo de retención (Leydesdorff, 2015), por lo tanto no hay que olvidar que “dentro del institucionalismo y posteriormente el neo-institucionalismo no sólo se le concede particular importancia a las instituciones y estructuras, sino también a las reglas, procedimientos, organizaciones y demás variables que integran en conjunto al sistema político y que tienen una influencia en las relaciones, conductas, comportamiento, estabilidad e inestabilidad de los gobiernos y, en general, en su papel de producción y reproducción de la sociedad” (Giddens, 1996 y Cohen, 1996, en Rivas, 2003).

Además de lo anterior, las innovaciones que se han gestado en el transcurso del tiempo, a través de las tecnologías de punta como es el caso de la química y la ingeniería electrónica crearon patrones sectoriales de innovación que produjeron ciclos largos de la economía, sin embargo como indicaría Keynes (en Leydesdorff 2015), los descensos posteriores en la dinámica innovadora han sido cada vez más controlados por las intervenciones macroeconómicas del estado (Freeman y Pérez en Leydesdorff, 2015), de esta forma Galbraith (1967 en Leydesdorff, 2015) dio el nombre de “tecnoestructura” para la gestión de optimización entre la maximización del precio y la maximización del crecimiento, con esto llegando a la pregunta que se hace Bourdieu (1998), sobre si el mundo económico ¿es realmente, como pretende la teoría dominante, un orden puro y perfecto, que desarrolla de manera implacable la lógica de sus consecuencias previsibles, y dispuesto a reprimir todas las transgresiones con las sanciones que inflige, bien de forma automática o bien por mediación de sus brazos armados como son el Fondo Monetario Internacional o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y de las políticas que estos imponen: reducción del coste de la mano de obra, restricción al gasto público y flexibilización del mercado de trabajo?”.

Bajo ciertas circunstancias de estrés e incertidumbre los gobiernos son capaces de generar armonía y estabilización en los sistemas influyentes y sus subsistemas, sin embargo, en una economía liberal la integración se produce a posteriori y sin coordinación, es decir, con base en la selección de los sistemas y subsistemas entre sí. Así surgen dinámicas complejas cuando las selecciones de las hélices sobre cada una de las otras permanecen descoordinadas. La idea de progresar en la vida se ha ligado en los últimos años a algo tan trivial como el consumo banalizado, de la mercantilización y cosificación de tanto de las relaciones humanas como de los tratados comerciales, es decir, el consumo desarraigado de necesidades reales, que con el paso del tiempo se iban tornando más caprichosas y descomedidas que aceptables, y lo que resulta más crítico aún, soportado sobre la base de un crédito ficticio de capital líquido, generador de inestabilidades en el sistema económico y político, con fuertes repercusiones en el sistema social, especialmente en la base de la pirámide. Y los problemas derivados del dinero a crédito, así como de la desigualdad de acceso al mismo, que pudiera explicarse por sí mismo (Debraj Ray 2002, en López, Rodrigo y Rodrigo, 2015).

Los mecanismos de mercado, las trayectorias tecnológicas y las interacciones entre los actores reflexivos en las negociaciones dan forma a un régimen mediante la generación de una variedad de nichos, los desarrollos son impulsados por los experimentos y la exploración de nuevas recombinaciones. Además, mientras se espera que un régimen se desarrolle al límite del caos, los nichos se cristalizan en lugares inesperados y por períodos prolongados. De esta forma, Braverman (1974, en Leydesdorff 2015) hizo hincapié en que “la innovación clave no se encuentra en la química, la electrónica, la maquinaria automática, la aeronáutica, la física atómica o en cualquiera de los productos de estas tecnologías ciencia, sino más bien en la transformación misma del capital”, por lo que las elecciones económicas se discuten mediante representaciones, por ejemplo las funciones de utilidad: las selecciones científicas y técnicas ya no son exógenas a este sistema económico.

De esta forma es que se puede preguntar si es entonces el principal responsable de la generación de pobreza la conformación de los sistemas económicos, la conformación de las estructuras sociales y las políticas públicas, dejando en la imposibilidad a los individuos de poder salir de dicha situación, o bien es que se han mantenido estabilizadas las estructuras sociales con el dominio económico y la falta de integración de los subsistemas ante la falta de comunicación entre ellos mismos a fin de que pueda darse una emergencia derivada del caos con una nueva forma, nueva estructuración y como surgimiento de un sistema totalmente nuevo que permitan el surgimiento de emergencias que posibiliten sistemas más igualitarios.

La pobreza como sistema complejo

Como lo menciona el Dr. Carlos Maldonado, las ciencias de la complejidad “estudian fenómenos, sistemas o comportamientos de complejidad creciente; esto es, fenómenos y sistemas que aprenden y se adaptan, y que, en el filo del caos o bien, lo que es equivalente, lejos del equilibrio, responden a la flecha del tiempo de la termodinámica del no-equilibrio” (Nicholis & Prigogine 1994, en Maldonado, 2014). Es decir, las ciencias de la complejidad “no se ocupan de todos y cada uno de los fenómenos y sistemas del mundo, puesto que no todas las cosas son complejas y en numerosas ocasiones es incluso deseable que no lo sean o que no se vuelvan o hagan complejas” (Maldonado, 2014).

Derivado de lo anterior, es que la pobreza puede considerarse como un fenómeno complejo al ser uno que aprende y se adapta (como ya lo había señalado Amartya Sen en 1992), que vive de forma constante en un caos provocado por los fallos del mercado por las inestabilidades del propio sistema, alejado del equilibrio, y que cuando se acerca a dicho equilibrio, lo hace a través del capital, dado que es el principal insumo de equilibrio de las personas que viven en pobreza y que quienes viven en tal circunstancia aunque se les brinde asistencia a través de transferencias económicas o bien a través de ayudas en especie viven en una lucha constante por sobrevivir, lo cual se manifiesta en adaptaciones, como si fuera una estructura disipativa.

De lo anterior se desprende que la forma de ver la pobreza en los últimos cincuenta años ha sido con una visión lineal, con el predominio del pensamiento económico, tendiente siempre al equilibrio, es decir, que la circunstancia de ser pobre puede solucionarse a través de la asignación de recursos económicos, a través de programas sociales o bien a través del asistencialismo. De esta forma, en el caso de México se ha visto la problemática no como una circunstancia de cómo es que se puede (por ejemplo) integrar a los pobres a la sociedad, ya no pensando en una cuestión de salario o cuestiones monetarias, sino en cuestiones de posibilidades, oportunidades y como seres críticos, exigentes para con los gobiernos, además de brindar soluciones a través de estudios en donde se modelen alternativas de resistencia que permitan conocer hasta dónde pueden las personas que viven en circunstancias de pobreza pueden soportar las inestabilidades del sistema, esto permitiría una reconfiguración de los sistemas sociales para que no solamente sean como una especie de entidades aisladas en espera de las soluciones que se dan en los macrosistemas, sino que sean individuos que tengan acceso a nodos virtuosos, con capacidad de comunicar eficientemente aquellas necesidades, carencias y expectativas.

Amartya Sen (1992) hace referencia al poema de John Burdon Sanderson Haldane (1964), quien en su lecho de muerte decía que “el cáncer es una cosa extraña y la pobreza no es menos extraña”, señalaba que “a las personas no se les debe permitir llegar a ser tan pobres como para ofender o causar dolor a la sociedad. No es tanto la miseria sino a la incomodidad y el costo para la comunidad lo que resulta crucial para esta concepción de la pobreza. La pobreza es un problema en la medida en que los bajos ingresos crean problemas para quienes no son pobres” (Amartya Sen, 1992), aunque no se observaba por parte de este autor, las soluciones que pudieran encontrarse, en donde la falta de conectividad del conocimiento en conjunción con alternativas para permitir a quienes viven en la pobreza y la modelación de dichas alternativas a través de sistemas de resistencia sometiendo a estrés las condiciones para alcanzar los objetivos y no solamente quedar en la teoría.

De esta manera es que podemos ver la semejanza en la comparación de Haldane (1964) de la pobreza con problemas de salud como “el cáncer”, puesto que el cáncer es una de las enfermedades que en los países genera más dolor, además de los costos por la degeneración en la cual cae, la persona que lo padece, si no se atiende a tiempo, motivo por el cual, una de las medidas que deberían de tomarse para la solución de la pobreza o bien como en dicha enfermedad, hacer la vida mucho más llevadera, es encontrar a través de la implementación de prevenciones mecanismos a través de los cuales sea posible mejorar en el mediano y largo plazo la generación de infraestructura sistemas de salud, como son hospitales, clínicas especializadas, así como el incremento en el personal como lo son médicos y enfermeras tanto de los gobiernos como de las empresas, teniendo de esta forma una comunicación entre estos dos sistemas a través de la búsqueda del bien común, generando un sistema sano, que en la salida de la comunicación tendrá la posibilidad de ser más productivo, sobre lo cual sería de utilidad el pensar en alternativas donde se lleve a quienes viven en pobreza a estándares medios de vida y no estándares básicos.

Con el término “sano” se habla de una cuestión en donde la célula principal de la sociedad llamada familia, cuenta con las posibilidades a través de la generación de oportunidades con acceso a educación de calidad, acceso a sistemas de salud, la disponibilidad de ahorro para cubrir emergencias económicas, salud y desempleo, para que las siguientes generaciones puedan acceder a las posibilidades de contar con sistemas de comunicación en donde los sistemas de pobreza vayan quedando en el pasado, y que la interferencia o intermitencia ya escrita en el transcurso de la vida de los individuos no tenga impacto en el futuro, y de esa forma se puedan estabilizar, aunque exista el reconocimiento sobre el caos que pudiera existir, no dejaría de ser un proceso de inestabilidad que en ciertos períodos o tiempos se vuelva a estabilizar, pero sin las afectaciones a los individuos como se han presentado hasta hoy, por la definición de los sistemas llamados instituciones o la búsqueda de beneficio por parte de los sistemas económicos.

Las ciencias sociales, en este contexto, deben abrirse a la exploración de la no-linealidad de los problemas sin buscar reducirlos a fenómenos secuenciales en donde se busca la misma solución para todos los fenómenos al considerar que son homogéneos, para de esa forma contar con eventualidades y emergencias en el estudio de los fenómenos sociales naturales, mismos que son más complejos que los fenómenos sociales humanos (Maldonado, 2014).

Nuestra época se ve confrontada a problemas materiales y técnicos cruciales, puede entenderse que las gestiones de las sociedades dependen cada vez más del buen uso de la ciencia y de la técnica (Prigogine, 1983). Sin embargo, esta gestión y el buen uso de la ciencia y la técnica quien la determina son los países desarrollados y las empresas multinacionales a través de cárteles económicos que detentan el poder del conocimiento, de la innovación y el registro de patente, esta última, teniendo un efecto empobrecedor pues lejos de considerar los desarrollos tecnológicos para facilitar las formas de producción a los trabajadores, el desarrollo de medicamentos para mejorar la vida de aquellas personas con enfermedades graves o bien para que la calidad de vida de las personas sea cada vez más en armonía con el uso de su tiempo, el respeto a lo que representa el medio ambiente y esto le permita potencializar sus capacidades, en palabras de Wallerstein (1998) han sido más bien las grandes corporaciones y los Estados, quienes a través de la promoción del libre comercio han establecido las formas a través de las cuales las economías se integran, pero sin considerar a los individuos, quienes han sido vistos únicamente como un insumo de fuerza laboral a través de la cual puede aprovecharse y potencializar la producción de las empresas, sin importar las afectaciones sociales, ambientales y económicas, dejando de lado a quienes viven en la pobreza, impidiendo que se sumen a los beneficios económicos del mundo, y creando de esta manera un subsistema dependiente de lo que puedan darle los macro-sistemas como son el económico y el político, pero por otro lado, impidiendo la evolución del fenómeno de la pobreza, negando la posibilidad a través de crisis económicas, terrorismo, delincuencia, sobre oferta de mano de obra, inversión en mayor tecnología para desplazar la mano de obra humana y darle con ello estabilidad a los sistemas ya establecidos.

Conclusiones

El análisis de la pobreza desde un punto de vista complejo, implica la interconexión de diversos sistemas que confluyen a fin de entender el fenómeno como tal, así entonces las metodologías aplicables para su comprensión pueden considerarse que deben de acoplarse al mismo tiempo, pues el hecho de ser un fenómeno social, impide la aplicación de una metodología como lo es la aplicable a las ciencias naturales, aunque eso no impide la utilización de ciertas herramientas de medición de las mismas ciencias de la naturaleza para tener la posibilidad de poder obtener una visión más amplia, así como más cierta del estudio de la pobreza.

De esta forma, comprender el sistema social en donde se encuentra inmerso el individuo de donde se provee de conexiones en cuanto a los grupos sociales y las comunicaciones que existen entre los mismos, permiten tener un mejor conocimiento de aquellos comportamientos e intereses, necesidades y expectativas, además de las formas diversas a través de las cuales manifiestan y buscan encontrar cabida en un sistema que cada vez los segrega en mayores dimensiones. La vinculación con los sistemas económicos en donde el individuo tiene la necesidad de ofrecer su fuerza de trabajo y en donde encuentra solamente precariedad deja entrever la forma simple en donde se ha considerado que se conoce el pasado y el presente y con ello al mismo tiempo se planifica el futuro sin considerar las inestabilidades que puede presentar manifestado a través de crisis y recesiones económicas las cuales impiden a los individuos contar con la certidumbre anhelada y refugiándose en la estabilidad ofrecida al costo que sea, incluso de la pérdida de su propia libertad.

La evolución del fenómeno de la pobreza, debiera ser más bien considerado como una intencionalidad de mantener un statu quo, en donde quienes detentan el poder económico se han beneficiado a lo largo del tiempo de la mantención de tales circunstancias en los individuos, en donde a través de ciertas formas de organización, se han utilizado medios de solidaridad y apoyo de diversa naturaleza (Adler, 1975) a fin de poder lograr una sobrevivencia de quienes viven en tales circunstancias, lo cual persiste en la actualidad y denota las fallas en mecanismos a través de los cuales se ha intentado resolver la problemática de quienes viven en situación de pobreza, los apoyos mencionados entre quienes viven en condiciones de pobreza deriva en ayudas económicas y sociales, pero con la expectativa de solamente sobrevivir y no de dar un salto a través de una misión de romper el círculo de la pobreza.

Puede considerarse que la tensión del fenómeno de la pobreza ha tenido una resistencia probada en diversas épocas, y han resistido a pesar de todas las inestabilidades del sistema, sin embargo, hoy parece que a través de la manifestación de la migración en todo el mundo hace un llamado la sociedad a los sistemas dominantes a que entiendan que la línea de resistencia está llegando a su límite, que la esperanza de los ciudadanos se encuentra en la expectativa de una última oportunidad hacia quienes detentan el poder político y económico, la emergencia de los sistemas de comunicación entre tan diversos individuos que son minoría, pero que juntos conforman una gran masa crítica con capacidad de transformar el sistema con demandas manifiestas a través de alteraciones en busca de una nueva estabilidad, está poniendo a prueba ahora el nivel de resistencia de quienes por décadas han evolucionado junto con los sistemas económicos y políticos y con ellos han logrado contener y controlar las inestabilidades del sistema social, adecuándolo a sus propios intereses.

De esta forma es que es necesario comprender la pobreza no desde la perspectiva de cómo debe estructurarse la ayuda económica para que salgan de tal circunstancia, sino que es momento de comprender el empoderamiento que poco a poco avanza y que es momento de pensar en las herramientas, mecanismos, adaptaciones que deben de hacerse para insertar a los pobres en un sistema social igualitario, con oportunidades para todos, aunque para ello se deben de gestar tanto movilizaciones, sociedades, y el surgimiento de actores que demanden cada una de las necesidades de la sociedad y que aunque diferentes en cuanto a su origen, el común es la sociedad y el individuo.

Referencias

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Notas

[2] "La sobrevivencia física y la autonomía personal son las precondiciones de cualquier acción individual en toda cultura, por lo que constituyen las necesidades humanas más básicas: aquellas que deben satisfacerse en algún grado antes de que los actores puedan en realidad participar en su forma de vida buscando alcanzar otras metas valiosas" (p. 54). Más adelante Doyal y Gough aclaran que la sobrevivencia no es suficiente y que la que constituye una necesidad humana básica es la salud física. Para desempeñarse de forma adecuada en su vida diaria -no importa a qué se dediquen ni en qué entorno cultural se desenvuelvan-la gente no sólo necesita sobrevivir, sino también poseer una módica salud básica. La definición negativa de la salud física puede pensarse transculturalmente. Si uno desea vivir una vida activa y exitosa, en términos propios, su interés personal objetivo lo lleva a satisfacer su necesidad básica de optimizar su expectativa de vida y evitar enfermedades físicas graves, conceptualizadas en términos biomédicos” (Boltvinik, 2003)
[4] Los cuales se distinguen por dar a cambio del uso de la mano de obra del trabajador, un ingreso que se limita a proporcionar lo suficiente para que el trabajador pueda satisfacer las necesidades más básicas, negándole la posibilidad de crear un patrimonio o bien de acceder a mejoras en su desarrollo como puede ser la capacitación o acceder a otras posibilidadades de desarrollo.
[1] “Que si me siento pobre, me siento tirada en el suelo, me siento humillada, yo sola así me siento, porque no tengo dinero, porque no tengo para comer a veces, no sé por qué, es como quién dice soy la basura y me siento igual que la basura, nadie me ha humillado pero así me siento desde que fallecieron mis hijos, mi esposo, la gente ya me conoce que ando recogiendo de la basura, pero nadie me molesta, ni me discriminan y si lo hace no oigo.” (Entrevista 4) (Ramírez Durán, 2019, entrevista realizada en desarrollo de tesis de Doctorado)
[3] “Perspectiva que puede evidenciarnos que en esa producción y reproducción sociales de las desigualdades sociales y de la pobreza, se plasma, en la cotidianidad de la vida social, una suerte de –metafóricamente hablando- operación de “centrifugación” (apartamiento del centro social) de unos –los que empobrecen- que resultan siempre ser “los centrifugados”. Y que también nos pone cara-a-cara con el fenómeno de la “pobreza crónica”, es decir, con la reproducción sistémica y sistemática de la pobreza en una misma familia de generación en generación; a diferencia de la “pobreza más o menos coyuntural” o “pobreza nueva”, también en una misma persona o incluso en una misma familia, pero sólo en determinados periodos, más o menos extensos." (Sotolongo, 2009).


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