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De Martín Fierro a Nuevo Orden Pedro Juan Vignale y las revistas Poesía y Gacetade Buenos Aires
Of Martin Fierro to Nuevo Orden. Pedro Juan Vignale and the magazines Poesía and Gaceta de Buenos Aires
Improntas de la historia y la comunicación, núm. 5, 2017
Universidad Nacional de La Plata

Dossier


Recepción: 27 Agosto 2017

Aprobación: 20 Octubre 2017

Resumen: En el artículo el autor reconstruye la trayectoria biográfica de Juan Pedro Vignale y da cuenta de su participación en dos experiencias editoriales: la revista Poesía (1933) y la revista Gaceta de Buenos Aires (1934). Esta última representa una transición y un engarce para un grupo de escritores que marchan de la experiencia de la vanguardia literaria de los años veinte a una actuación político-intelectual significativa en los años cuarenta. Entre los autores de diferentes sensibilidades y trayectorias posteriores que participan en ellas, se destacan Armando Cascella, Ernesto Palacio, Raúl Scalabrini Ortiz, Julio Irazusta y Saúl Taborda

Palabras clave: Vignale, revistas, nacionalismo, Gaceta.

Abstract: In the article the author reconstructs Juan Pedro Vignale's trayectory and describes his participation in two publishing experiences: the magazine Poesía (1933) and the magazine Gaceta de Buenos Aires (1934). The latter represents a transition and a connection between a group of writers who vary from the 20's literary avant-garde experience to the significant political-intellectual action taken during the 1940's. Among the authors with different sensibilities and posterior paths, figures such as Armando Cascella, Ernesto Palacio, Raúl Scalabrini Ortiz, Julio Irazusta and Saúl Taborda stand out.

Keywords: Gaceta, nacionalism, magazine, Vignale.

En la década del veinte, el campo de las letras argentinas se configura en torno a las experiencias vanguardistas, las confrontaciones y las polémicas no solo literarias, y se agrupa en torno a una serie de publicaciones como Martín Fierro, Proa, Inicial, Los pensadores y Campana de Palo, que reúnen a escritores y que arman redes de sociabilidad que perduran en el tiempo. En ese marco surge la figura de Pedro Juan Vignale que encara, ya en la década del treinta, dos emprendimientos culturales que suponen estas redes: la revista Poesía (1033) y la revista Gaceta de Buenos Aires (1934).

Al igual que otras figuras de su generación literaria, como Ernesto Palacio o Armando Cascella, Vignale transita de la experiencia de la vanguardia, en los años veinte, a posiciones de corte nacionalista en los años treinta, y desemboca en el apoyo al primer peronismo. Su participación en la revista Martín Fierro, así como la organización de la Exposición de la actual poesía argentina(1927), en colaboración con César Tiempo, y una red de amistades en ese ámbito, lo posicionan en el campo intelectual y le abren un abanico de relaciones que son la condición de posibilidad de la convocatoria que realiza en dos experiencias mencionadas: en Poesía (1933) y en Gaceta de Buenos Aires (1934), junto con Lisardo Zía.

Ambas publicaciones constituyen un antiguo eco de Martín Fierro, por los colaboradores, por el tipo de estructuración y por las características que asumen. Aún así, no es solo eso. Se trata de una transición, de un movimiento hacia otros rumbos. En ambas publicaciones se mezclan figuras provenientes de «Florida y Boedo», de «izquierdas y derechas», del «liberalismo y del nacionalismo» cuando todavía no se habían producido las fracturas del campo intelectual-literario argentino que veremos al desatarse la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y, por último, ante el surgimiento del peronismo. En ambas publicaciones aparecen planteos, ideas y figuras de lo que será el «nacionalismo argentino» en sus distintas vertientes.

El animador fundamental de ambos proyectos, Vignale, es una figura poco trabajada en la historiografía, por lo que comenzaremos presentando su trayectoria hasta el momento en el que funda Poesía (1933). Su socio en la dirección del segundo emprendimiento, Zía, goza de una biografía y resulta más conocido. Realizada la reconstrucción de la trayectoria biográfica nos centraremos en la breve experiencia de ambas revistas: Poesía (7 números) y la Gaceta de Buenos Aires (9 números).

La trayectoria de Vignale

Vignale nace en el año 1903, en Buenos Aires (Chávez, 2004; Cutolo, 1966). Vive en el barrio de la Boca. Se recibe de bachiller. Está habilitado para dar clases. Se desempeña como maestro en una escuela de la Boca.

En 1922 publica su primer libro: Alba. Breviario y canciones para los niños. Anuncia, también, sus obras Véspero, poemas interiores y, en prosa, La farsa maravillosa, que no serán publicadas. En el diario El País, de Montevideo, publica el poema El granadero muerto.1

En 1923, publica la obra Retiro. Al respecto, Tiempo (1975) recuerda:

Quien esto escribe fungía de tipógrafo y mandadero en una imprenta, ya legendaria, de los Porter, hermanos de mi madre. Y me cupo la alegría de llevarle a Vignale las pruebas de su primer libro formal. El anterior se llamó Alba, y era una colección de libros para niños, esparcidos sobre sendas pompas de jabón. Tendría poco más de 20 años cuando escribió Retiro, cuyas pruebas de galera le llevé a una escuela de La Boca, próxima a su domicilio de entonces, y en las vecindades de los amagatorios de Roberto Mariani y Antonio J. Bucich. Llegué en pleno recreo, y al preguntar por Vignale me indicaron a un mocetón rubio y sonriente, enfundado en un guardapolvo blanco y rodeado de chiquilines. Con cierta euforia, cuya emoción no lograba disimular, recibió las pruebas, buscó un pretexto y me pidió que lo acompañara hasta el aula. Allí se puso a revisar los papeles de imprenta con esa seguridad que le proporcionaba su experiencia de maestro habituado a corregir los ejercicios de sus alumnos. El libro había sido bautizado por el poeta con el nombre de Retiro y, al devolverme el material, me dijo, después de haberme leído, sin celar las distancias, uno de los poemas que contenía: —Estoy viviendo en La Boca y le puse al libro Retiro. Me hubiera gustado vivir en Retiro y llamar al libro La Boca(p. 1).

Poco tiempo después, concreta su sueño de vivir en Retiro y se muda al pasaje Seaver.

En febrero de 1924 sale Martín Fierro, segunda época, dirigida por Evar Méndez, quien estaba secundado por Samuel Glusberg, Oliverio Girondo, Pablo Rojas Paz, Ernesto Palacio, Conrado Nalé Roxlo, Luis Franco y Cayetano Córdova Iturburu. En el número 2, Vignale publica «La reacción espiritual italiana. El misticismo»; en el número 4, escribe una nota sobre Aldo Palazzeschi; y en la edición del 6 de septiembre de 1924, publica «Ese Señor Lagorio».

En junio de 1924 la revista organiza una encuesta a escritores preguntando: «¿Cree usted en la existencia de una sensibilidad, de una mentalidad argentina? En caso afirmativo, ¿cuáles son sus características?». Entre los que responden se encuentra Vignale.

A partir de agosto de 1924, sale la revista PROA, segunda época, bajo la dirección de Jorge Luis Borges, Alfredo Brandán Caraffa y Ricardo Güiraldes. Junto con sus directores colaboran Raúl González Tuñón, Macedonio Fernández, Leopoldo Marechal, Méndez, Roberto Mariani, Augusto Mario Delfino, Eduardo Mallea, Roberto Ledesma, Tiempo y Vignale.

En 1925, publica Naufragios (y un viaje por tierra firme). En 1926, aparece en la revista Los Pensadores, ligada al grupo «Boedo».

En Antología de la poesía moderna argentina (1900-1925)(1926), Julio Noé lo incluye en la cuarta parte, entre los poetas nuevos, junto con Francisco Bernárdez, Borges, Eduardo González Lanuza, Ledesma, Girondo, Marechal, José Pedroni y Horacio Rega Molina.

Por ese tiempo, se producen cruces de figuras entre Martín Fierro y la revista Campana de Palo, en la persona de Vignale, o del grupo Boedo, en la figura de Tiempo, junto con Mariani y otros. Estos escritores, que aparecieron de una u otra forma en sus páginas, le otorgaron a la revista libertaria la variedad y el dinamismo que buscaba. En Campana de Palo se ofrece un adelanto de Exposición de la actual poesía argentina(1927), recopilada por Vignale y por Tiempo, que indica el interés por difundir lo que en la actualidad se considera una de las antologías más importantes dedicadas a los poetas jóvenes del momento. El tono burlón y satírico impreso por algunos de los que van a ser amigos o compañeros de ruta y de literatura de Vignale están presentes en Campana de Palo.

Después de su primer encuentro, por el año 1923, en la escuela de La Boca, Tiempo y Vignale estrechan relación y participan de diversas experiencias literarias. Tiempo (1975) recuerda que caminando por las inmediaciones de Retiro surge «la idea de alzar los andamios de Exposición de la actual poesía argentina, cuya primera y última edición salió en 1927» (p. 3).

La antología de marras fue planeada peripatéticamente y compuesta luego en Villa Ballester, donde Vignale vivía con sus padres, después de cambiar por tercera vez de domicilio (cambió muchos en su vida). Era la suya ahora una casa poblada de árboles bien peinados y gorriones acróbatas, un caserón próximo al de su tío, el gran pintor Carlos Ripamonti. Álvaro Yunque debía compartir con nosotros la responsabilidad de la selección, pero Yunque, que ejercía la difícil sabiduría de la bondad, no quiso ser de la partida. Le cupo, empero, el triste deber de despedir al poeta Gustavo Riccio desde las páginas de la Exposición(Tiempo, 1975, p. 3).

En Exposición de la actual poesía argentina(1927), Tiempo y Vignale realizan un trabajo de relevamiento y de selección de la poesía argentina moderna. Se trata de una obra de 263 páginas que incluye materiales de Álvaro Yunque, Girondo, Ángel Guido, Luis Cané, Nalé Roxlo, Carlos Vega, Franco, Brandán Caraffa, C. Delgado Fito, Amado Villar, Córdova Iturburu, Rega Molina, Pedroni, Gustavo Riccio, González Lanuza, Marechal, Enrique Amorim, Borges, Nicolás Olivari, Bernárdez, Carlos Mastronardi, Ledesma, Jacobo Fijman, Vignale, Antonio Vallejo, Francisco López Merino, José Sebastián Tallón, Raúl González Tuñón, Norah Lange, Andrés Luis Caro, Santiago Ganduglia, Juan Guijarro, Eduardo Keller Sarmiento, Ricardo Molinari, Lepoldo Pondal Ríos, Horacio Schiavo, José Soler Darás, Tiempo, Rafael Jijena Sánchez, Carlos Muñoz y Lysandro Z. D. Galtier.

Cada autor debe escribir unas breves líneas de presentación que anteceden al material seleccionado. Estos datos son acompañados por una caricatura del escritor. En el índice se consignan datos básicos —como la dirección y la profesión— de cada uno de los poetas incluidos en la antología. Se trata de una obra de mérito y, a la vez, de un suceso editorial (Trípoli, 1973) por el que reciben comentarios elogiosos (Tiempo, 1980).2

Entre los autores seleccionados, y expuestos por orden cronológico de nacimiento, se ubica el mismo Vignale, con sus poemas El granadero muerto, Córdoba, El regreso, El hijo pródigo. Por entonces, vive en Villa Ballester, en la calle Lamadrid 3999, y en la profesión se autodefine como maestro y entomólogo (Vignale & Tiempo, 1927).

En la revista Martín Fierro anticipa el contenido de su próximo libro: en el número 44-45, del 27 de noviembre de 1927, publica «Ditirambo a Germana Bitencourt». A fin de ese mes sale de la imprenta Sentimiento de Germana(1927).

En 1928 participa del lanzamiento del diario El Mundo, de la editorial Haynes. A esa redacción, que es frecuentada por Raúl Scalabrini Ortiz (Galasso, 2011), se suma Cascella. De ese modo, se van organizando relaciones y conocimientos que tendrán una importante duración, a la vez que marcarán una sensibilidad y un posicionamiento político común.

Por esa época, Pedro Juan Vignale tiene problemas en El Mundo por haber escrito un artículo sobre los manejos en los precios de la carne argentina en Londres. No solo la nota va al canasto, sino que Vignale es suspendido y tiempo más tarde, con otros pretextos, también queda de patitas en la calle (Galasso, 2011, p. 87).

En 1929, publica un nuevo libro: Canciones para los niños olvidados, obra por la que recibe el premio municipal de ese año. Integra la Biblioteca del Gato con Botas junto con los libros La verdadera historia del Gato con Botas (1927), de Julio Fingerit, y Gorjeos (1928), de Ida L. Reboli. Luego de este libro pasará muchos años sin volver a publicar poesía.

En 1931, Noé lo vuelve a incluir en la segunda edición de Antología de la poesía argentina moderna (1896-1930) y agrega en la reseña de las obras propias Canciones para los niños olvidados(1929). No modifica la selección de los poemas, repitiendo los que había tomado de Naufragios (y un viaje por tierra firme)(1925).

En 1931 participa de la asamblea de escritores en protesta contra el jurado del premio municipal por la postergación que recibe la obra de Scalabrini Ortiz, El hombre que está solo y espera (1931), en el concurso de ese año.

Desde 1932, Zía redacta en la revista de orientación católica Criterio la sección que bautiza «Vida literaria» en la que despliega semblanzas de escritores. Vignale es incluido junto con Manuel Gálvez, Mallea, Rojas, Enrique Larreta, Arturo Capdevila y Ernesto Palacio:

Se llama Pedro Juan, doble nombre apostólico que suena contradictoriamente por aquello de que estamos acostumbrados al orden contrario: el San Juan y el San Pedro de nuestro santoral. Pero el orden de los factores no altera el producto. Con su alta estatura y su rubicundez de ligur anda por la gran avenida de nuestras letras, siempre dispuesto a tomar el pelo o el palo, según sea la necesidad de risa o pelea. Alegre y belicoso, con una cierta inclinación hacia épico, Vignale es, a la vez y en la vida, un humorista de esos que se atreverían a colocar un melón braquicéfalo en la mano del Hamlet monologando, en lugar de la consabida calavera. En otros tiempos compuso para los niños canciones de extraordinaria pureza, ejerciendo una especie de alto ministerio poético, pues el niño es una de las pocas representaciones humanas de la poesía. Ello explica que los auténticos poetas para niños sean dos veces poetas (Soler Cañas, 1974, p. 3).

En 1933, la revista Megáfono organiza en su número 11 una «Discusión en torno a la figura de Borges». Vignale interviene en la encuesta junto con Drieu La Rochelle, Ulyses Petit de Murat, Mallea, Ignacio Anzoátegui, Raúl Rivero Olazábal, Amado Alonso, Horacio Guida, Homero Guglielmini, Tomás de Lara, León Ostrov, Zía, Enrique Anderson Imbert, Sigfrido Radaelli y Erwin Rubens.

Revista Poesía

Desde 1932, en la Argentina gobierna la Concordancia, fruto del fraude y de la proscripción del partido radical, desalojado del gobierno por el golpe del 6 de septiembre de 1930. En mayo de 1933 se firma el Tratado Roca-Runciman que coloca al país en una situación subordinada a Gran Bretaña y que genera una serie de reacciones y de rechazos.

Un mes después, Vignale lanza un emprendimiento editorial propio: la revista Poesía(Lafreur, Provenzano & Alonso, 1962). La dirección y la administración quedan establecidas en la propia casa del director, pasaje Seaver 1656, 5° D. Se trata de una publicación ambiciosa: centrada en la producción poética y postulándose de nivel y de proyección internacional.

Se editan siete números, durante 1933, la mayoría dobles, en la siguiente secuencia: 1-2 (en junio); 3 (en julio); 4-5 (en agosto-septiembre); 6-7 (en octubre-noviembre).

Una particularidad: el número doble en el inicio de la publicación se trata de una «circunstancia única en la historia de nuestras revistas literarias» (Lafreur, Provenzano & Alonso, 1962, p. 136).

En la nota preliminar, «Hoy solo creemos en el poeta, acaso en el poema» (pp. 3-6), dice el director:

Poesía. Ya lo dice entrando. Es una afirmación rotunda. No se discutirá aquí su naturaleza. Todos estamos contestes en reconocer la pasión que la conforma. La poesía vive en los poemas, su medio geográfico más propicio, y en esta revista se publica poemas. Por ellos nos será posible asomarnos a la poesía. No a toda, como al asomarnos a una ventana no lo hacemos a todo el paisaje. Se ha discurrido mucho, y más en los últimos años, acerca de poesía: de su naturaleza, de su formalismo. Mucha razón, mucha palabra sutil, se ha tejido en torno de la poesía, pero la poesía consiguió zafarse siempre, como el alma en el laboratorio de los psicólogos. Vive: pasión, fervor, fe, impulso. Sobre todo es un acto de fe, y el que así no lo entienda no siga, que no lo comprenderá jamás. No expliquemos: la religión tampoco se explica, se acepta. Por lo demás lo que se ha discutido siempre hasta la fatiga son las formas poéticas, esto es, el proceso técnico mediante el cual se realiza la poesía. Es decir, por medio del cual se aprehende su espíritu inasible. Ha sido útil la polémica: mucha alegoría engañosa, mucha palabra sin contenido —el contenido es el tono—, se ha desechado definitivamente (p. 3).

Entre las personas que participan podemos distinguir, mayoritariamente, a protagonistas de las revistas de la vanguardia de la década del veinte: Alberto Hidalgo, Zía, Lange, Olivari, Scalabrini Ortiz, Fernández, Rojas Paz, Raúl González Tuñón, Petit de Murat, Borges, Mastronardi, González Lanuza, Córdova Iturburu, Bernardo Canal Feijóo, Baldomero Fernández Moreno, Alfonsina Storni y Arturo Marasso, entre otros.

En ese grupo podemos distinguir un corte hacia autores que participan de las revistas Sur y Claridad. Los que no tienen lugar son los que engrosan los espacios que por esa época se configuran en torno al catolicismo.

Cada número lleva xilografías realizadas por pintores argentinos, un trabajo inicial que refiere a una figura literaria, la reproducción de materiales pertenecientes a poetas locales y extranjeros, artículos de crítica literaria y comentarios (estos últimos, en las secciones Cartas y Notas).

En el primer número las xilografías las realiza Pompeyo Audivert. Hidalgo presenta a Pierre Reverdy (pp. 8-11) y se reproducen poemas de Les ardoisses du Toit, de Pierre Reverdy, traducidos por Elvira M. de Hidalgo (pp. 12-26). Juan Torrendell realiza un perfil de Buenaventura Carlos Aribau (pp. 27-31), con motivo del centenario de las acciones editoriales y culturales del catalán. Se incluyen poemas de Zía, Olivari, Scalabrini Ortiz, Lange, Raúl González Tuñón y Canal Feijóo (pp. 32-42). En la sección Cartas, Fernández escribe «Belarte, poesía o prosa» (pp. 43-44). En la sección Notas, Rojas Paz escribe sobre «La poesía y el individuo» (pp. 44-45), y Petit de Murat titula su aporte «Discusiones estériles» (p. 46).

En el número tres las xilografías las realiza Victor Delhez y la revista comienza con una nota firmada por Borges, titulada «La eternidad y T. S. Eliot», e ilustrada por Delhez (pp. 3-7). Se ofrecen poemas de Keller Sarmiento, González Lanuza, Villar, Córdova Iturburu y Fermín Estrella Gutiérrez. Una nota sobre Rubén Darío, de Marasso (pp. 10-19). Una presentación y selección de poemas del lituano Oscar Lubicz Milosz, a cargo de Galtier (pp. 28-29). Traducción de Retrato de una dama (1881), de T. S. Elliot, realizada por Julio Irazusta (pp. 32-34). Poemas de Manuel Bandeira y de Carlos Drummond de Andrade (pp. 35-38). En Notas, colaboraciones de Zía (pp. 39-40), de Mastronardi (pp. 40-43) y una traducción de Jung, realizada por Raimundo Lida (pp. 43-46).

En el número 4-5, que lleva xilografías de Planas Casas, Vignale presenta a Pablo Neruda:

Neruda acaba de llegar a Buenos Aires cuando cuatro poemas de Residencia en la tierra I («Unidad», «Sabor», «Colección nocturna» y «Arte poética») son reproducidos por la revista Poesía, que dirige Pedro Juan Vignale, en su número 4-5 de agosto-septiembre 1933. Precede a los textos una nota del director que informa: ‘ahora [Neruda] trabaja en un largo poema, de cuya intensidad tiene sólo una idea total’. Ese largo poema y esa idea total (global) corresponden al nuevo ciclo poético iniciado por Neruda en Chile, cuyos modelos formales parecer ser The Waste Land (Eliot) y Chamber Music (Joyce). En efecto, dos fragmentos de Chamber Music traducidos por Neruda aparecerán en el sucesivo número 6-7 (octubre-noviembre 1933) de la revista de Vignale [y serán recogidos en OC, V, 1222- 1223] (Loyola, 2011, p. 3).

Enrique Diez Canedo, en un ensayo de traducción, presenta El cántico de las columnas (1930), de Paul Valery (pp. 7-8). Se ofrecen poemas de autores argentinos: «Corazón a destiempo», de Zía (pp. 9-10); «A Leda», de Amorim (p. 21); «La tertulia de los viernes», de Fernández Moreno (pp. 32-36); «Residencia en la tierra», de José González Carbalho (pp. 37-42); y «Descubrimiento» y «Justificación», de Delfino (p. 43). Bajo el título «Estética y ética estética», la dirección presenta y selecciona material de Juan Ramón Giménez, acompañado de una xilografía de Planas Casas (pp. 11-20). Reproducen «Cuerpo Central», de Rosamel del Valle (seudónimo del poeta chileno Moisés Filadelfio Gutiérrez Gutiérrez) (pp. 22-24). Vignale traduce y reproduce poemas de Giuseppe Ungaretti pertenecientes a Sentimento del Tempo (1933) (pp. 25-30).

En el número 6-7 las xilografías corresponden a Luís Rebuffo y el retrato inicial realizado por Villar, a García Lorca. Este último había llegado a Buenos Aires en octubre y había tomado contacto con Neruda siendo recibido en una fiesta en la casa de Rojas Paz y agasajado en el PEN Club de Argentina (Loyola, 2011). El primer poema, Paisaje de la multitud que vomita (1933), lo dedica a «A mi viejo amigo Oliverio Girondo». El último, Adam, «A Pablo Neruda, rodeado de fantasmas».

Aparecen poemas de Marasso, Storni, Petit de Murat, Juan L. Ortiz, Juan Fuscaldo y Carmen Miguens. Alfredo Cahn presenta al poeta alemán Kablund (Alfred Henschke) (pp. 13-16); se reproduce una versión de Música de cámara (1907), de James Joyce, a cargo de Neruda (p. 17); y Lange realiza una versión del noruego de los poemas de Herman Wildenvey (pp. 18-24). En notas, Enrique González Trillo y Eduardo Ortiz Behety trabajan «Los versos de Juan Fuscaldo» (pp. 44-45) y Mastronardi comenta «La poesía de J. L. Ortiz» (pp. 45-46).

En ese número se inaugura una nueva sección: Primer suplemento polémico,3 que en la oportunidad está dedicado a la «Revisión de Larreta», con motivo del XXV aniversario de La Gloria de Don Ramiro (1911). Opinan Mastronardi, Villar, Álvaro Sol, Anzoátegui, Scalabrini Ortiz, José Bianco, Olivari, Hidalgo, Rivero Olazábal, Enrique González Tuñón, Radaelli, Raúl González Tuñón, Petit de Murat, Ramón Doll, Mallea, Alberto Zum Felde, Cascella, González Trillo y Ortiz Behety, Carlos A. Erro, Salomón Wapnir, Lisardo Zía, Fausto de Tezanos Pinto, Vignale, Arturo Cerretani, Luis Emilio Soto.

Por sus características, esta iniciativa puede emparentarse con la mencionada encuesta que, en forma simultánea, realiza la revista Megáfono sobre Borges y en la que participa el mismo Vignale.

En los contenidos expuestos podemos visualizar la ausencia de posicionamientos políticos en relación con el gobierno nacional y con los debates contemporáneos sobre el fascismo, el nazismo, el stalinismo o los movimientos del New Deal norteamericano. Su definición en torno a la poesía pura les permitía ejercer una apertura a las colaboraciones de figuras del campo intelectual que se posicionaban de desigual manera en relación con los fenómenos externos y que participaban en distintos grupos locales.

La experiencia queda trunca. La revista se cierra por «razones, naturalmente, económicas» (Vignale en Soler Cañas, 1962, p. 35), aunque podemos visualizar apoyos de cierta amplitud. Desde el número inicial encontramos la convocatoria a suscribirse. En el primer número se distingue la publicidad de Espasa Calpe que luego desaparece. Aparecen avisos de Lea Buenos Aires, Librerías Anaconda, Editorial Gleizer, El Ateneo, entre otras. En la contratapa de todos los números vemos la publicidad de la editorial Tor. En los últimos números aparece un listado de suscriptores extraordinarios ordenados por profesión —médicos, abogados y arquitectos—, con sus respectivos teléfonos y direcciones para solicitar servicios.

Gaceta de Buenos Aires

Poco tiempo después, Vignale y Zía editan otra revista: Gaceta de Buenos Aires, con el mismo nivel de apertura y de convocatoria pero con rasgos políticos más pronunciados. La revista se despliega en nueve números que comienzan a publicarse en octubre de 1934.

Entre los colaboradores se cuentan: Tiempo, Álvaro Melián Lafinur, Rodolfo y Julio Irazusta, Scalabrini Ortiz, Gálvez, Guglielmini, Rojas Paz, Hidalgo, Ángel J. Battistessa, Carlos Astrada, Narciso Binayán, Amorim, Leónidas Barletta, Borges, Fernández Moreno, Canal Feijóo, Roberto Arlt, Raúl y Enrique González Tuñón, Saúl Taborda, Cascella, Alberto Gerchunoff, Olivari, entre otros.

En el análisis de las notas que se publican resulta interesante destacar dos series de materiales que producen una ruptura en el orden de los conceptos: el «Ensayo sobre el año XX» que será publicado en varios números y que corresponde a la pluma de Julio Irazusta, y la serie de artículos de Scalabrini Ortiz referidos a la influencia británica en el Río de la Plata.

Ambas series marcan desarrollos que corren paralelos y que por momentos resultarán convergentes. Por caso, podemos mencionar que existe coincidencia en la crítica al imperialismo británico, pero mientras que en el caso de Irazusta será una admonición moral, en el caso de Scalabrini Ortiz constituirá un señalamiento directo del anudamiento socioeconómico.

Así como también la habrá en cuanto al «revisionismo histórico», pero en Irazusta asume un carácter elitista y de orden político y en el caso de Scalabrini Ortiz se desplazará hacia las bases sociales y la estructuración económica.

En la publicación escriben otras figuras que están realizando un proceso de «conversión» al nacionalismo, como Cascella (que viene del anarquismo) y Doll (proveniente del socialismo). También coincide en el espacio el radical sabattinista Taborda. En esta orientación «nacionalista» debemos consignar que hacen sus desarrollos los pensadores Guglielmini y Astrada.

Las intervenciones de Vignale en la publicación se orientan a fijar la línea editorial y a producir notas sobre el mundo de las bellas artes porteñas.

Proyección y conclusiones

Tiempo después, Vignale participa en la Comisión Nacional de Cooperación Intelectual y colabora con Carlos Ibarguren. En el periodismo, en 1939 se desempeña como secretario de redacción de Nuevo Orden, el semanario dirigido por Palacio. También colabora en Reconquista, la publicación neutralista orientada por Scalabrini Ortiz. Estas intervenciones lo orientan de una perspectiva nacionalista-republicana en tránsito a una democrática, al apoyar al naciente peronismo y ocupar un cargo diplomático en Colombia durante el primer gobierno.

No es el único que hace ese trayecto: es similar al que realizan Cascella o el mismo Palacio, que se convierte en el candidato a diputado más votado en la Capital Federal por el frente que apoya a Perón en la elección de 1946. De esa manera se configura un grupo de intelectuales que proviene de la «vanguardia» de los años veinte, que defiende posiciones «nacionalistas» en los treinta y que apoya decididamente al naciente peronismo en el ámbito de la política4 y de las ideas.5

El estudio de estas trayectorias y de estas publicaciones nos permite comprender mejor la composición y el funcionamiento del campo intelectual argentino de esas décadas, así como los posicionamientos de ciertas figuras y grupos ante acontecimientos cruciales de la historia nacional.

Referencias

Cutolo, V. (1966). Historiadores argentinos y americanos. Buenos Aires, Argentina: Casa Pardo.

Chávez, F. (2004). Alpargatas y libros. Diccionario de peronistas de la cultura. Tomo I. Buenos Aires, Argentina: Theoria.

Galasso, N. (2011). Vida de Scalabrini Ortiz. Buenos Aires, Argentina: Colihue.

Lafreur, H.; Provenzano, S. y Alonso, F. (1962). Las revistas literarias argentinas (1893-1960). Buenos Aires, Argentina: Ediciones Culturales Argentinas.

Loyola, H. (2011). Lorca y Neruda en Buenos Aires (1933-1934). A contracorriente, (8). Recuperado de https://projects.ncsu.edu/project/acontracorriente/spring_11/articles/Loyola.pdf

Megafono (1933). Discusión sobre Jorge Luís Borges. Tomo III, número 11.

Noé, J. (1926). Antología de la poesía moderna argentina (1900-1925). Buenos Aires, Argentina: Nosotros.

Noé, J. (1931). Antología de la poesía moderna argentina (1896-1930). Buenos Aires, Argentina: El Ateneo.

Soler Cañas, L. (1962). Lisardo Zía. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Culturales Argentinas.

Soler Cañas, L. (1974, 16 de junio). Los retratos literarios de Lisardo Zía. Mayoría, (12), Suplemento de Letras, Artes y Ciencias.

Tiempo, C. (1975, 26 de enero). Sentimiento de Vignale. Mayoría. Suplemento de letras, artes y ciencias, (44).

Tiempo, C. (1980). Manos de obra. Buenos Aires, Argentina: Corregidor.

Trípoli, V. (1973). Crónicas ilusas. Buenos Aires, Argentina: Plus Ultra.

Vignale, P. J. (1922). Alba. Breviario y canciones para los niños. Buenos Aires, Argentina: del autor.

Vignale, P. J. (1923). Retiro. Buenos Aires, Argentina: Impresión de Porter.

Vignale, P. J. (1925). Naufragios y un viaje por tierra firme. Buenos Aires, Argentina: Agencia General de Librería y Publicaciones.

Vignale, P. J. (1927). Sentimiento de Germana. Buenos Aires, Argentina: El Inca.

Vignale, P. J. (1929). Canciones para los niños olvidados. Buenos Aires, Argentina: Samet.

Vignale, P. J. y Tiempo, C. (1927). Exposición de la actual poesía argentina(1922-1927). Buenos Aires, Argentina: Minerva.

Notas

1 Años después será reproducido en la Exposición de la actual poesía argentina(1927), que ordena junto con Tiempo y, más tarde, integrado en Canciones para niños olvidados(1929)
2 Tiempo (1980) transcribe una carta de Miguel de Unamuno (p. 163 y ss.).
3 Sin paginación.
4 Vignale será candidato a diputado en la Capital Federal por el Frente Patriótico 4 de junio.
5 Palacio publica y dirige el semanario Política, uno de los pocos medios con los que cuenta el peronismo


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